Suffering
Después de que el hombre hablara por el altavoz notificando la llegada a la isla mugrienta, como solía decirle el piloto. Paula se sentó en su asiento inclinando la cabeza cubriendo su rostro. No debía ser un genio para notar las lagrimas que se deslizaban sutilmente por sus mejillas. Sak' quien estaba observando en silencio, lentamente se fue acercando a ella. A penas y era posible que se mantuviera de pie hasta que se sentó a lado de Paula, deslizo su mano delgada sujetando el dedo medio y el índice con su mano, como esas promesas que solían hacerse los niños.
—No creo que seas eso que dijo Paula...—Susurro con dulzura, tal y como lo hacía con Stuart. La azabache se limpio el rostro, normalmente la hubiera alejado y hubiese sido de lo más grosera con ella, sin embargo no lo hizo. Todo lo contrario, apretó su agarre y limpio sus lagrimas con el dorso de su mano.
— No me conoces... no sabes lo que eh hecho, soy una persona despreciable, todos lo dicen... ¿Haz visto como me trata el fandom de Gorillaz? Era joven y estúpida... —Explico en un hilo de voz limpiando su rostro mas de lo normal, provocando que sus mejillas se enrojecieran.
— ¿Y? Ellos no te conocen, no saben quien eres... Ni tampoco yo, ¿por que tendría que juzgarte por algo que ya paso hace tanto? —Dijo la castaña con una sonrisa en su rostro. Deslizo su mano libre tomando la mejilla de la contraria haciendo que esta la mirara con delicadeza.
Los ojos de Paula se posaron en el rostro de Sak'. ¿Cómo es que podía ser tan dulce? ¿Qué acaso no la odiaba? A mi me odian todos.... ¿por qué ella no?
— ¿Por qué? ¿Por qué te preocupas tanto por mi? —Pregunto la pelinegro mientras sentía como el avión tomaba un par de turbulencias ligeras.
— Por que nadie en esta vida debe sufrir de una horrible manera... Yo confío en ti y en que puedes cambiar tu futuro, sin que afecte tu pasado... — Dijo con dulzura acariciando ligeramente la mejilla de la mayor.
Paula inconscientemente sonrió y sus ojos oscuros volvieron a llenarse de lagrimas. Estaba por decirle algo cuando una nueva turbulencia hizo que el Jet se desestabilizara.
Ambas chicas se asomaron por la ventana del Jet notando como a unos cuantos kilómetros se podía divisar perfectamente el árbol plástico rosa que sostenía una construcción blanca. Había mucho movimiento. Al parecer Petrov no era el único que deseaba la cabeza de Niccals.
El Jet y el piloto se las ingeniaron para aterrizar sin ningún problema, fuera de que por poco una ballena gigante casi salta para devorar la parte frontal del Jet todo aterrizo con normalidad.
En la explanada de Plastic Beach estaba el tormento de Stuart, Cyborg Noodle con un Barret calibre 50 apuntando a quien fuera que saliera del Jet. Solo faltaba una orden de Niccals para que disparara.
Las puertas se abrieron dejando ver al hombre mayor con una cínica sonrisa en el rostro. Murdoc de inmediato se crispo de rabia, Stuart quien estaba a su lado se sorprendió de ver a Petrov ahí, por alguna razón se alegro de verlo.
— Pet...— No termino de decir más cuando el brazo del satanista se interpuso en su camino. Murdoc no podía contener su odio hacia el.
Según la información que solo sabia Murdoc, Petrov había ido a Plastic Beach para asesinar a Stuart, así como lo amenazo en el parque de diversiones la ultima vez que estuvo en Londres. Pero ahora no iba a dejar que ese bastardo alejara a la única razón de su existir. Esta vez lucharía hasta la muerte por 2D.
—Stuart debo decirte algo sobre ese hombre...—Comenzó el satanista. Su voz áspera y ronca se hizo presente provocando que el peliazul lo viera confundido.
—¡Que mierda dices! ¡Vino salvarme! ¡Basta de tu enferma obsesión Murdoc! ¡Basta! — Pareciera que Stuart estaba entrando en un ataque de nervios, dado que la ansiedad en su cuerpo se había desbordado al punto de un ataque nervioso.
— Stuart detente... — La voz de Murdoc sonaba apagada. No quería decirle.
— ¿No lo ves? ¿No ves que esto no va a funcionar? — La voz de Stuart parecía acido corrosivo. Sin embargo continuo — No ves que nunca funciono... Nunca hubo algo entre nosotros... nunca...— Pero lo interrumpió.
Una ola de horror comenzó a abordar al satanista, un miedo profundo de lo que el peliazul pensara de el. Probablemente no le creería.
— El hombre... que me arruino la vida es Petrov, Stuart... Él es quien me apodo Raven...—
Las palabras quedaron al aire; el peliazul quedo en silencio observando al satanista mientras su ceño se fruncía lentamente confundido. Stuart sabia que Murdoc no bromeaba con ese tema. Pero ¿Petrov?
— Mientes.... — Un dolor agudo como los mil infiernos golpeo con brutalidad el pecho del Murdoc. Sabia que una posibilidad era que no le creyera. Pero aun mantenía la esperanza de que no fuera real. — Estas enfermo... —Dijo mientras se alejaba yendo con Petrov hacia el Jet.
— Se acabó Raven... terminaré lo que empecé. — Petrov observaba a Murdoc con un odio palpable. Le había arrebatado lo que mas amaba, y para asegurarse de que Stuart nunca más volviera ver al satanista.
Stuart se detuvo en seco, llevo sus cuencas oscuras al ruso observándolo con Horror. Petrov nunca había escuchado decirle a Murdoc de esa manera, se suponía que la única persona que le decía así era él y...
— Fuiste tú...— Murmuro el peliazul con una expresión horrorizada en cuanto Petrov levanto la mano con la nueve milímetros.
Un ruido sordo se escucho, y la asiática robot cayo al suelo mientras el aceite se desparramaba por la playa rosa. Un francotirador que venia de uno de los barcos piratas tomo desprevenida al Cyborg debido a la situación. Murdoc se alarmo, sabia que si ella caía estaría rendido sin embargo intento ser mas rápido corriendo al cuerpo robótico de la Cyborg en busca de su Barret.
—Alto ahí... Raven, haz un maldito movimiento más y juro que haré algo que te arrepientas. —Jugaba con sus emociones. Pensaba que esa advertencia era por Stuart, pensaba que si se movía lo asesinaría y al hacerlo acabaría con lo único que le daba razones de existir.
El satanista soltó el arma que recientemente había adquirido y alzo las manos. No le daba miedo morir, estaba seguro que si no lo hacia Petrov, Boogieman lo haría. Pero no podía dejar que Stuart muriera por su falta de interés en su propia vida.
El mayor comenzó a caminar hacia el satanista bajando por las escaleras del Jet. Aprovechando ese pequeño espacio de tiempo Paula bajo con Sak' cargando su brazo en sus hombros. Estaba muy mal, necesitaba regresar rápidamente al hospital o mínimo a un doctor para que le ayudara. Murdoc había estudiado medicina en México según su información, necesitaba al satanista vivo para que la pudiese salvar.
Stuart se sorprendió de que ambas bajaran del transporte, sin embargo de quien más se sorprendió fue de ver a Paula ahí.
—¿Paula...?— Murmuro confundido observando a la joven intentando lidiar con el peso de la debilitada castaña
— Stuart por favor... Murdoc puede ayudarla, esta muy mal...—La desesperación en sus palabras solo notaba que realmente estaba preocupada por ella.
Petrov ignoraba todo a su alrededor. Su vista estaba clavada en los ojos del satanista quien a su vez lo observaba con las manos alzadas.
— Petrov... haz lo que quieras conmigo, pero no lastimes a Stuart...—Literalmente le estaba suplicando. Un estruendo sonó detrás de ellos, una bomba habia explotado en la isla debido a los piratas.
— ¿Todavía no lo entiendes cierto? —Murmuro el hombre con una sonrisa, dejando ver sus dientes perfectamente blancos. — Nunca lastimaría a Stuart... Eres tan ingenuo Niccals. Tan imbécil e ingenuo como lo fuiste de niño. ¿Acaso no ves que Stuart es lo mismo para mi que para ti? Es la razón de que mi miserable vida tenga sentido...—Mascullo entre dientes bajando el seguro de su nueve milímetros. En sus ojos no tenia ni una pizca de duda. Iba con toda la intensión de asesinarlo.
La confesión de Petrov hizo que Murdoc abriera los ojos con sorpresa, ahora todo concordaba. Lo entendía todo. Había sido una maldita mentira, lastimó a Stuart por su culpa, hizo todo por una estúpida mentira.
— Hijo de perra...— Mascullo moviéndose sin embargo el mayor le apunto de nueva cuenta provocando que Murdoc se detuviera en seco.
Stuart lo escuchó, estaba a tan solo un par de metros de ellos por lo que al igual que Murdoc ahora entendía todo, o la gran mayoría. Una oleada de horror, rabia, pánico y enojo abordo su cuerpo. Pero era más el pánico de que pudiese hacerle daño a Murdoc.
—Petrov... No lo hagas... — La voz de Stuart llamo la atención de Petrov pero en ningún momento dejo de observar a Niccals. — Por favor... P-Petrov no lo hagas...
— Stuart... Siempre te amé, desde que eras niño, siempre te adoré... Tu no debes amar a alguien como él...— Susurro sin mirar a Stuart.
(Aquí pueden comenzar a escuchar)
— Petrov... Yo amo a Raven...—Esas palabras fueron como un golpe brutal. El mayor miraba al satanista con un odio terrible, la ira pronto comenzó a crecer dentro de su cuerpo mientras sus manos cada vez se iban apretando en el mango del arma en sus manos.
— Te odio Raven... — Masculló entre dientes. Estaba decidido. Murdoc intento alejarse, correr lo que fuera sin embargo el sonoro disparo se escucho, dejando un eco sordo. Murdoc salió disparado por la fuerza de la bala cayendo al suelo mientras la sangre se esparcía rápidamente por la basura rosada de la isla.
El horror en el rostro de Stuart no tardo nada en aparecer, dejando que unas cuencas blancas suplantaran sus ojos oscuros como la noche. Sin pensarlo corrió hacia el cuerpo de Murdoc sollozando, algo se estaba rompiendo dentro de el.
— ¡MURDOC! ¡¿MURDOC!? REACCIONA! — Los gritos desesperados del peliazul se hicieron presentes. Las delgadas manos movían estrepitosamente el cuerpo del satanista en el suelo intentando obtener de el alguna señal de vida, el charco de sangre mancho gran parte de su ropa provocando que no encontrara el lugar de origen de la herida.
Petrov observo asqueado la escena. Entonces cayó en cuenta.
Aunque obligara a Stuart a vivir con el, nunca lo amaría, jamás lo amaría como amó y ama a Raven.
Y si no lo iba a amar, nadie más lo haría.
Alzo la nueve milímetros colocando la mira en la cabeza de Stuart. No fallaría, estaba seguro de lo que hacía. Movió de nueva cuenta el seguro del arma y cerro un ojo apuntando. Dio un respiro pero el sonido sordo de un arma lo aturdió provocando que soltara rápidamente el arma agachándose.
Paula observaba al mayor con el ceño fruncido. No dejaría que lo matara, no por que deseara que Stuart viviera, si no que si dejaba que lo matara, Sak' nunca le perdonaría el no haber hecho nada para salvarle.
— Te traje para que pudieras convencer a Stuart de venir... Pero solo veo lo patética que eres. Ni si quiera esto puedes hacer bien Cracker, me das asco y me das lastima...—Mascullo el ruso.
Los sollozos del peliazul eran un trasfondo tétrico debido a la situación. Paula observaba al mayor en el suelo quien lentamente se fue levantando con el arma nuevamente en sus manos.
— No dejaré que le hagas daño... A nadie. —Dijo con firmeza sin embargo era notorio el temblor en sus manos se hacia notorio. Apunto de nuevo, no le importaba matarlo, no le importaba tener las manos manchadas, si podía redimirse de esa forma lo haría. Lo haría por ella...
Apunto y jalo en gatillo, sin embargo cerro los ojos notando que nada había salido del arma. Ya no tenia municiones.
La sonrisa cínica de Petrov se formo en sus labios, alzo el arma apuntando a Paula. Y disparó.
Paula cerró los ojos, la sangre abandono su rostro pensando este es el fin. Sintió un peso recargarse en su pecho, abrió los ojos lentamente notando a Sak frente a ella sosteniéndose de sus hombros.
Los sollozos de Stuart cesaron en cuanto noto un tosido de Murdoc.
— Stuart... no puedo respirar... Me duele mucho el hombro...—Gruño observando al menor quien lo miraba con los ojos bien abiertos, las densas lagrimas bajaron por sus mejillas. Había fallado el disparó.
La castaña por otro lado apretó la ropa de la azabache, le sonrió con dulzura mientras sus piernas perdían fuerza por lo que cayo siendo sujetada por la pelinegro. Esta bajo su mirada notando sus ropajes blancos manchados de sangre, su cuerpo se tenso notando lo que había hecho por ella.
— S-Sak'... n-no espera... espera! ¡ESPERA POR FAVOR! ¡RESISTE! —La voz desesperada de Paula resonó en todo el lugar. La castaña observaba con cariño a la pelinegro mientras esta la acomodaba sobre su regazo acariciando su cabello. Las densas lagrimas de Paula caían en el rostro de Sak' mientras una de sus manos como podía intentaba desesperadamente por que no se desangrara.
— Paula... Nunca dejes que alguien... te lastime... —Susurro en un hilo de voz.
— P-Por favor... Por favor... no te vayas... no me dejes... — La mano ensangrentada de Paula acaricio con desesperación el rostro de la castaña. Lentamente esta fue cerrando sus ojos dejando una sonrisa tras de sí que poco a poco se fue desvaneciendo junto con su vida.
Stuart rápidamente se giro observando la escena de ambas, no había perdido a Murdoc, pero había perdido a alguien importante. Rápidamente fue con Paula y con el cuerpo sin vida de Sak'
Paula la abrazaba soltando gemidos de dolor debido a su llanto incontrolable mientras la movía como si la arrullara. — Vuelve... vuelve...—
El peliazul estaba helado, pensaba que quizá era un estúpido sueño. Lentamente desvió su mirada hacia Petrov quien se había mantenido estático todo el tiempo. Un profundo odio abordo su interior con descomunal fuerza.
La pelinegro detuvo gradualmente su llanto observando fijamente el cuerpo de la castaña, por otro lado Murdoc se mantenía estantico intentando contener las ganas de asesinar al ruso, sin embargo debido a su herida no podía ni si quiera moverse sin quejarse.
— Pudiste haber evitado esto Stuart... Pudiste haber salvado a Sak' o a Murdoc si me hubieras amado...—
— Estas enfermo... Te odio...—Mascullo el peliazul con lagrimas amenazando por salir.
El mayor alzo su arma de nuevo, iba a terminar de una vez por todas esto. No soportaría el dolor, sabia que se daría un tiro después de matar a su amado peliazul. Sus lagrimas rodaron por sus ojos lentamente.
—Te amo Stuart...—Murmuro jalando el gatillo.
Sin embargo nada salió, ni un sonido, ni un disparo. Cerro sus ojos pensando que quizá el shock había sido demasiado grande, sin embargo cuando los abrió Paula Cracker estaba frente a el con el Barret de Cyborg sujetándolo en sus brazos. Sus ojos oscuros debido al llanto lo miraban con un profundo odio.
— Vete al infierno...— Y disparó.
La mujer soltó el arma observando el cuerpo sin vida del Ruso.
Murdoc se levanto difícilmente acercándose a Stuart y al cuerpo sin vida de Sak'. Coloco una de sus manos en el hombro del menor quien lloraba en silencio intentando contener sus gimoteos de dolor, sin embargo una segunda bomba se impacto en Plastic Beach provocando que parte de ella comenzara a Hundirse.
La inestabilidad de la playa se hizo presente provocando que se partiera en dos alejando a Stuart de donde se encontrara y cayera al agua.
—¡Murdoc! —Grito intentando nadar a la superficie pero sabia quien lo esperaba en las oscuras aguas.
—¡Stuart toma mi mano! ¡JODER TOMALA! —El pelinegro se sujeto de un refrigerador incrustado en la playa mientras intentaba tomar la mano desesperadamente del peliazul. Sin embargo entre más intentaba el británico de tomarla, parecía alejarse más.
Escucho el cantó de la ballena y supo perfectamente que le esperaba.
Llevo sus cuencas blancas al pelinegro quien no se rendía en intentar inútil y desesperadamente tomar la mano del británico quien solo lo observaba a lo lejos.
Stuart sonrío observando al pelinegro quien en su desesperación comenzó a llorar como un niño pequeño llamando a Stuart desesperadamente.
— Te amo Raven...— Dijo antes de que la ballena abriera sus fauces devorando al peliazul.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top