RECUERDOS (2da parte) CAP 7

-¿Dónde me encuentro? ¿Por qué todo está tan oscuro? Oh no, no otra vez-
-¡Vaya! Ha pasado tiempo ¿No?-
-Tú de nuevo ¿Ya me vas a decir quien eres?-
-A estas alturas ya deberías saberlo-
-Sinceramente no, no te muestras, solo apareces en algunos de mis sueños y en mis pesadillas, mas nunca posees una forma física-
-Tarde o temprano conocerás mi apariencia por lo que veo hoy has estado ocupado, aún sigues con Tom después de lo que hizo a Tama...-
-¡Cállate!-
-¡Jajaja! Tener tanto rencor acumulado no creo que sea bueno para ti-
-¡Ffuu! No es bueno para nadie de hecho y dudo que a ti te preocupe-
-¡Jhá! Pero es aun peor para un mitad demonio y no sé de que hablas si yo me preocupo por ti, después de todo eres un triste y solitario mitad demonio-
-¡Cállate! Yo aun soy-
-¿Humano? Esa parte de ti cada vez se apaga más, mientras más combates, mientras más asesinas, más te conviertes en un demonio, esa fuerza, ese poder, ese deseo de matar para proteger a tus amiguitos. Todo eso solo te llevará a tu ruina-
-Mientras pueda protegerlos no tengo porque preocuparme-
-¡Jajaja! Pronto te darás cuenta de tu error-
-El único error que cometí fue haber cedido a recibir esta maldición-
-Te equivocas, el único error es tu debilidad, no usar este poder para salvar a tu amiga, no usar este poder para revelarte contra ese engreído de tu amo, tienes el poder en tus manos, aunque eres incapaz de aceptarlo, yo siento tu ira, tu rencor, tu sed de sangre, tus ganas de matar a ese desgraciado, pero eres un inútil que no acepta este poder para liberar a tus amigos-
-¡Cállate! ¡Cállate! ¡Tú no sabes nada! ¡Haré las cosas como Tamara hubiera querido! ¡Y veras que... y veras que... lo voy a lograr!-
-¡Jajaja! Cuándo eso no funcione, te estaré esperando aquí, preparado para mostrate cual es la manera correcta-

Tras escuchar ello, Marco despertó, no era la primera vez que tenía un sueño en el que entablaba una conversación con lo que fuera eso, aunque realmente quisiera que fuera la última. Por otra parte también era consciente de lo que implicaba escucharlo, lo que fuera eso, siempre estaba empujándolo a que dejara salir la ira que lo consumía, el rencor hacia Tom, él maldito demonio que lo había convertido en lo que es hoy y sobre todo sacar esa sed de sangre y matarlo, a él y a toda su maldita familia. Mas no cedería, ya perdió a una amiga durante niño, no iba a arriesgar más amigos solo por perder la compostura.

Tras despejar ello se recostó hasta que por fin concilio el sueño de nueva cuenta, su mente se sumergió en el mundo de lo sueños y este lo llevó a un punto del pasado.

Un Marco pequeño, con la infancia totalmente destruida y pensando en una sola cosa, así es "venganza", se encontraba sentado en la cama de su pequeña habitación. Este hablando para si mismo en voz alta repetía una y otra vez.

-Quiero ser más fuerte- Exclamó mientras apretaba sus pequeños puños con rabia -Matare a los que le hicieron daño a Tama- Sus palabras seguían escapando de su boca con mucha ira -¡Los mataré! ¡Seré más fuerte y... y... y...-
-Ya, ya cálmate pequeño- Se escucho de repente en la habitación, el pequeño Marco levantó la mirada y en la puerta se encontraba un hombre joven de estatura media, ligeramente escuálido, de cabello castaño. Este al acercarse más se puede notar que mantiene un corto y prolijamente peinado, además de que sus ojos son de un azul grisáceo -Sé cuanto te debe doler- Continuando hablando, sus palabras que a simple vista buscaban consolar eran efectivas -Pero no te preocupes pequeño, ella de seguro te observa desde el más allá y te puedo asegurar que busca que estés feliz y no llorando en este momento-
-¿Usted lo cree?- Pregunto incrédulo mientras frotaba su brazo derecho secando las últimas lágrimas.
-Claro que sí, pero sabes en algo tienes razón, pobre de ella y de ti, que no pudiste protegerla. Tranquilo- Dijo al observar esos ojos marrones a punto de querer volver a llorar -Sabes tengo una solución, para que algún día hagas pagar a aquellas personas que le hicieron daño a la pobre de Tamara-
-En serio-
-Sí, necesitas volverte más fuerte-
-Pero eso llevará mucho tiempo ¿No?-
-Tienes razón, pero con mi ayuda lo podrás hacer en menos tiempo. Es más en unas dos horas o incluso en menos de una hora, serás tan fuerte que hasta esos demonios feos y malos de afuera te tendrán mucho, pero mucho miedo-
-¿En serio?-
-Por supuesto, pero para eso te llevare con mi esposa, ella te ayudará a conseguir dicho poder-
-¡Esta bien!- Exclamó esperanzado.
-Perfecto, pero ¿Estás seguro pequeño?-

Marco se quedó detenido un momento mientras observaba con detenimiento al hombre joven delante de él, para luego cerrar los párpados un momento y tras un corto periodo abrir los mismos.

-Sí, quiero ser más fuerte-
-Me encanta esa mirada, ven conmigo-

Ambos salieron de la habitación, en un silencio para nada incómodo, cada quien tenía su monólogo interno destinado a su objetivo en concreto.

Tras recorrer varios pasillos y llamar la atención de los demonios sirvientes del castillo, se encontraron con una puerta sorprendentemente gigantesca, al menos desde la perspectiva del pequeño Marco, que se creía una hormiga ante tal objeto.

Al entrar por dicha puerta entendió al instante la razón de esto, una mujer gigante que posee un cuerpo musculoso y una complexión fornida que contrastan con su delicadas alas, toda su piel es de un profundo color rojo, al acercarse más allá noto sus tres ojos de color amarillo y sus voluminosas pestañas, cuernos como los de un toro, orejas puntiagudas y cabello color rosa rojizo. Sin duda era alguien que era capaz de intimidar a cualquiera.

-Querida regresé, adivina este pequeño esta muy seguro de querer volverse más fuerte- Tras escuchar unos gruñidos, este continuo -Sí querida, exactamente, este es el niño del que te habia comentado antes ¿Qué dices? ¿Aceptas?- Esta respondió con gruñidos en una tonalidad que parecía de alegría y  por supuesto que lo era ya que su rostro lo reflejaba.
-¿Qué dijo?-
-Dice que estaría gustosa de que te vuelvas más fuerte-
-¿En serio? ¡Muchas gracias!- Exclamó alegre el pequeño Marco.
-Bien ¿Comenzamos?-
-Sí ¿Qué debo hacer?-

La demonio hizo aparecer un papel en frente de Marco con una pluma, este miró el papel, mas no podía leerlo debido a que no entendía el idioma y no es que la razón sea porque él no sabe el lenguaje demoníaco, más bien era porque estas no se parecían ni al castellano, ni tampoco al lenguaje demoníaco.

-Solo debes poner tu nombre en eso primero-
-Pero no hay tinta-
-Préstame tu mano- Marco extendió la misma y le pincho el dedo, comenzado a sangrar -Utiliza eso ¡Vamos es por Tamara!- Exclamó animando al niño.

Este tomo la pluma, coloco la punta en su sangre y posterior escribió su nombre en el papel. A lo cual este ardió desapareciendo al igual que la pluma, que al empezar a arder Marco la soltó sorprendido por esto.

La demonio se levantó de su trono con una sonrisa, el joven demonio retrocedió con una sonrisa maliciosa.

Marco los miro extrañados, los ojos de la demonio pasaron del amarillo que la caracterizaba a un rojo intenso, levanto su mano derecha la cual fue rodeada de llamas, posterior comenzó a soltar gruñidos, que ni siquiera su esposo lograba entender ya que la miraba con extrañeza, el pequeño Marco fue invadido por el miedo, quería escapar, pero era muy tarde, debajo de sus pies comenzó a sentir un calor, en este se dibujaba un pentagrama con la sangre que anterior se había derramado.

El pentagrama se completo, todas las velas de la gran habitación se apagaron, del pentagrama emitió una luz roja tan intensa que no permitía ver al hombre joven y al pequeño Marco cerrando ambos sus párpados, fue entonces cuando los gruñidos de la gran demonio cesaron, mostrando una gran sonrisa y cuando por fin la luz roja desapareció. Marco abrió los párpados y delante de él apareció una silueta extraña, de mayor estatura, con unas grandes alas, el brazo derecho parecía muy normal y el izquierdo solo era un trozo extenso de carne.

La silueta extendió su brazo derecho en lo que parecía un saludo, las velas comenzaron de nueva cuenta a encenderse desde las inmensas puertas hasta la mitad de la habitación donde se encontraba el pequeño Marco y la silueta. El castaño tímidamente levantó su mano la cual fue tomada por la mano de la silueta. Tras haber más iluminación, por unos segundos se pudo observar el rostro de aquella silueta, quien portaba una gran sonrisa de afilados dientes, el cual despareció una ve estrecho la mano con el niño. Dejando al pequeño Marco anonadado por lo ocurrido.

-*¡Jajaja! ¡Jajajaja! ¿Cuánto tiempo? Aunque sinceramente cuando fui despertado de mi sueño eterno hubiera preferido un mejor cuerpo*-
-¿Eh? ¿Qué pasa?-
-¿Qué ocurre pequeño?- Preguntó el hombre, seguido de unos gruñidos por parte de la gran demonio.
-*Esos gruñidos, hija de ¡Oh cierto hay un niño presente! Escucha niño, no sé que pasa aquí, pero ella no es nada buena, debemos irnos, debemos escapar*-
-¿De qué hablas?-
-Oye niño ¿Qué pasa?-
-*Vamos pequeño*-

-¡Magestad! ¡Ya se cumplió! ¡Tamara está muerta!- Dijo un demonio entrando en la habitación, que tras ver al pequeño allí, abrió los ojos como platos, posterior dirigió su mirada al rey y este tenía una mirada fulminante -*¡Ay no! ¿Lo arruine?*- Se preguntó así mismo.

-Usted... usted... usted ¡Mentiroso!- Dijo mirando al rey, quien suspiro y posterior camino hasta su trono.
-Supongo que tarde o temprano te enterarías es una verdadera lastima, pero ya no importa-
-*Tranquilo niño, mantén la calma, aún eres muy joven para morir*-
-Le perteneces a la familia Lucitor-
-¡Cállate!- Dijo en un susurro para si mismo-
-*Hablo en serio, si atacas morirás*-
-Nunca debiste pensar en escapar, por esa estúpida idea, tu amiguita Tamara, acabo muerta.
-¡¡¡Cállate!!!- Gritó sintiendo como algo invadía su cabeza, sus sentidos que se perdían y algo que cada vez crecía más, que lo consumía -¡¡¡Te mataré!!!- Gritó como última instancia antes de lanzarse al ataque.
-*Sabía que pasaría esto*- La voz en la cabeza de Marco, dio un suspiro y posterior dio una pequeña risa -*Te ayudaré*-

Marco despertó de lo que pareció el sueño más largo de su vida, los recuerdos después de ello eran borrosos, lo único que recordaba era que despertó en su pequeña habitación con dolor en el cuerpo y al ver este estaba totalmente vendado.

Bien hasta aquí. Gracias por leer y seguir la historia. Bye.

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