EPÍLOGO

Comenzamos la historia con un niño pequeño de unos siete u ocho años, caminando por las aceras de una ciudad, tomado de la mano de su madre.

-¡Mami!
-Dime hijo.
-¿Tú crees que a papá le gustará?
-Por supuesto que sí y se alegrará aún más con la tarjeta de cumpleaños que le hiciste.
-¿En serio?
-Claro hijo, verás que se pone muy contento con el regalo que le compramos y la linda tarjeta que hiciste.
-Sí, de seguro se alegra mucho.
-Hay que darnos prisa antes que llegue del trabajo, así le preparamos una cena deliciosa, dime hijo ¿Me ayudarás?
-Claro mamá.

Por la noche.

-¡Ah! Estoy lleno yo no puedo más.
-¿En serio? Ni siquiera para tu pastel de cumpleaños.
-Bueno si lo pones de ese modo creo que podría haber un espacio en mi estomago ¿Tú que dices hijo?
-Claro papá podemos hacer un espacio para una rebanada.
-Jajaja ustedes son iguales... bien a la una, a las dos y a las tres. Tanto madre e hijo cantaron la canción del feliz cumpleaños y al terminar el padre apagó las velas, comieron una rebanada de pastel, tras acabar la madre lavó todo junto al hijo y regresaron al comedor.
-¿Qué ocultan detrás de ustedes? Preguntó mirando a su esposa e hijo con las manos en la espalda.
-Tres, dos, uno... ¡¡¡Sorpresa!!! Dijeron al mismo tiempo ambos mostrando el obsequio que le tenían preparado.
-Gracias a los dos, pero no era necesario.
-Para nada te mereces esto y más cariño.
-¡¡¡Papá, papá!!! Ve el mío primero.
-Esta bien, veamos que dice aquí. Este leyó la tarjeta de su hijo con aquellas palabras sinceras de su corazón y aunque la redacción no era la mejor, los sentimientos del niño y el amor a su padre se podría apreciar en ella.
-¿Estas bien papá?
-Sí, snif...snif... estoy bien hijo es un regalo muy bonito de tu parte.
-Ten ahora habre este.
-Veamos... ¡Wow un traje nuevo! Gracias amor en verdad lo necesitaba.
-Bueno tienes que estrenar tu regalo.
-Espera ¿Qué?

-Ding dong.

-Esa debe ser la niñera.
-¿Ni...ñera? ¿Sabes lo que pasa hijo?
-No tengo idea.

-¡Hola! ¿Cómo estás?
-Buenas noches señora Diaz, estoy bien gracias y ¿Usted?
-Bien también, adelante.
-Gracias.
-Bueno nosotros nos vamos, que se diviertan y bueno ya sabes las reglas.
-Claro no se preocupen yo cuidaré del pequeñín, nos vamos a divertir ¿No es cierto?
-¡¡¡Siiii!!!
-Bueno ya lo escucharon jajaja.
-Jajaja está bien nos vamos, nos vemos más tarde.

Horas más tarde.

-¡Ya llegamos!
-Tal vez estén dormidos.
-Seguramente, vamos a ver como duerme en su habitación.
-De seguro hasta Jane se quedó dormida.

Ambos comenzaron a subir las escaleras y vieron la luz encendida de la habitación del castaña, se acercaron y no encontraron nada más que el horror.
La niñera estaba muerta, en su estómago tenía una gran herida y un charco de sangre debajo de ella. Actuaron de inmediato la madre buscando a su hijo y el padre llamando a la policía.

Tras varios minutos, la policía llegó junto a paramédicos y forenses; estos últimos al revisar el cuerpo determinaron que eran heridas con un objeto punzante y que le habían perforado algunos órganos hasta morir desangrada.

-No sé preocupe, probablemente el niño esté bien y fue secuestrado, ya hemos cerrado las frontera y posibles salidas de la ciudad, necesitamos una foto de él para poder buscarlo.
-Aquí tiene; mi esposo aún no asimila todo, tardará un tiempo, por favor encuentren a mi hijo.
-Haremos lo que este a nuestro alcance.
-Gracias, espero lo puedan encontrar.

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