Capitulo #14
El sol ya había desaparecido totalmente del cielo, dejando ver una hermosa noche, dónde millones de estrellas iluminaban el rostro del bello Omega que yacia sentado junto a la ventana.
Jimin se dedica a admirar desde su habitación la espléndida noche que empezaba a reinar en el cielo, el viento frío, impactada en su rostro tranqulizandolo y brindándole mucha paz.
Por alguna razón su corazón palpitaba muy rápido al recordar lo ocurrido esa mañana en el centro comercial de los Jeon, y se agitaba aún más al saber que uno de ellos estaria en su casa en tan solo unos minutos.
Se sentía culpable, sentía que le estaba fallando a su alfa, por estar tan ansioso de conocer a una persona que no era su destinado.
Tomando una respiración profunda se levantó de dónde estába, dejando así de observar las estrellas, eso lo entristeció de cierta manera, se dió un ligero vistazo en el espejo y al fin salió de su habitación.
Bajo las escaleras lentamente observando detenidamente lo que sucedía en el piso de abajo.
Parecía que ahí estaría el presidente del país.
Aunque viendolo de otra manera los Jeon, tenían incluso más poder que el presidente.
Las empleadas y empleados de su casa prácticamente corrían de un lado a otro preparando la cena, acomodando varios floreros gigantes con flores preciosas dentro de ellos.
Todo se veía tan perfecto.
Qué precioso te vez hijo - Jimin sonrió y se sonrojo un poco ante las palabras de su padre
Gracias papá, tú también te vez muy guapo y elegante - El señor Park se acercó a su hijo y le dió un beso en la frente
El sonido de unos tacones los hizo separarse del segundo piso bajaba la omega madre de Jimin, con un vestido ajustado a su esbelta figura, el cabello recogido en un elegante moño, y claro sus tacones altos.
Te vez preciosa amor - Le dió un casto beso en los labios.
Ustedes también se ven preciosos - Jimin se sintió cálido era la primera vez que su madre le decía que se veía bonito, solo alcanzó a susurrar un pequeño gracias a su progenitora.
Está lo veía con ojos de ternura y cariño, Jimin en ese momento deseo que así fuera para siempre.
Bueno, ¿a que hora dijo que llegaría? - Pregunto la Omega viendo su reloj de mano.
A las 7:00 pm - Respondió el señor Park de igual manera revisando su reloj
Faltan dos minutos - informo Somi, y el señor Park asintio.
Esperemoslo en la sala mejor- propuso el alfa, los omegas asintieron y empezaron a caminar rumbo a la sala.
DING DONG - Se escuchó por toda la casa y una de las empleadas se dirigió a abrir la puerta.
El señor Park, voltea a ver el reloj que portaba en su mano y sus ojos se engrandecieron al notar que el reloj marcaba justamente las siete en punto de la noche justo a la hora indicada.
Qué puntual - Dijo la omega que parecía aún más sorprendida que él.
Mientras tanto Jimin, sentía que la respiración la fallaba, desde que había escuchado la puerta ser tocada una ola de nervios se apoderaba de su cuerpo de una forma poderosa.
También su lobo se había puesto muy ansioso y no lo podía calmar.
Cómo ya habían llegado a la sala Jimin tomo asiento rápidamente en un sofá intentando sin éxito controlar los latidos de su corazón y a su lobo. Sin que sus progenitores lo notarán puesto que estos estaban más concentrados viendo hacia la puerta de la sala esperando que ingresara su invitado, algo que agradeció mentalmente.
Pues no quería explicarles lo que le pasaba, es más el problema era que ni el mismo sabía porque estaba así.
Jungkook se encontraba con el ceño fruncido, después de haber estado uno minutos cuestionandose sin tocar o no el timbre de la mansión.
Sin hablar también del mal presentimiento que había tenido al tan solo poner un pie fuera de casa, ahora se encontraba de pie en el umbral de la puerta y enfrente de él, la chica Omega que le había abierto la puerta.
Está estaba ahí, sin moverse ya llevaba unos segundos de esa manera sin moverse, solamente lo escaneaba de pies a cabeza, con la mirada.
Y para que mentir al pelinegro ya le estaba molestando aquello.
Me vas a dejar pasar, o te quedaras ahí toda la noche - pregunto ya harto de la situación.
La omega salió de su ensoñación al escuchar la voz del alfa que se escuchaba molesta, en ese momento temió por su empleo es que ella nunca había visto a un hombre tan divino.
Per.. perdón - bajo la cabeza en señal de sumisión- No le di..diga a.. a los señores que lo hice esperar o me van a correr - Hipo al borde las lágrimas.
Hey - la tomo del mentón levandolo lentamente para que lo mirará - No le diré nada, no te preocupes y no llores - le seco con el dorso de su mano la lágrima que se resbaló por su mejilla, con ternura.
¿Como te llamas? - Pregunto con una sonrisa.
Kim Nayeon, joven Jeon - le sonrió de nuevo mostrando sus dientes de conejo se parecían a los del pelinegro.
El alfa al ver su sonrisa le acario la mejilla, por alguna razón la omega le recordaba a su hermano menor Chen.
No me digas joven Jeon, dime Jungkook ¿si? - la omega asintio eufórica feliz de ser una de las primeras personas en conocer Jeon Jungkook.
Adelante Jungkook- Dijo por fin quitándose de la puerta y dejandolo entrar.
El pelinegro asintió pasando adelante, pero paro en seco al sentir un olor peculiar que lo hizo salir de nuevo de la casa, ante la atenta mirada de la omega que lo veía con preocupación.
Está se acercó a el, rápidamente ayudándolo a tranquilizarse y a recuperar la respiración.
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