Capitulo #12
Ambos Omegas se adentraron al centro comercial, bueno eso en vez de centro comercial parecía un castillo, desde afuera se podía ver dentro del lugar y viceversa.
Ya que la pared era de cristal, en la puerta yacian aproximadamente unos díez alfas como guardias de seguridad.
A Jimin le dieron miedo por su aspecto.
Al pasar la puerta al omega se le abrieron los ojos como platos, de la impresión el nunca había ido a ese lugar, pero sin duda, era realmente magnífico.
El lugar estaba súper lleno, y eso que era de mañana, personas iban de aquí para allá, buscando lo que necesitan, muchos chicos y chicas, estaban con su grupo de amigos divertiendose, el lugar tenía seis pisos, era inmenso.
El personal que ahí laboraba se reconocía fácilmente, ya que estos llevaban un precioso traje gris, la camisa era de mangas largas, y un chaleco con solamente dos botones enfrente color dorado.
Para los hombres un pantalón, y para las mujeres una falda arriba de las rodillas del mismo color que las camisas, zapatos negros pulidos para los caballeros, y tacones altos para las damas, en fin todo era perfecto.
Todo era elegante, y acogedor.
Ese centro comercial era muy reconocido por los precios accesibles para toda clase social.
A demás que ha diferencia de otros centros comerciales, esté pertenecía solo a los Jeon.
Los centros comerciales, son conocidos porque cada departamento ya sea del departamento de ropa, floristería, repostería, hogar etc.
El que lo atendia era su propio dueño, un emprendedor que solo se encargaban de pagar el alquiler al dueño del local, para que le permitieran vender sus productos ahí.
Pero ese centro comercial no era así, no, todo esto era propiedad de los Jeon, y todas las personas que atendían en cada sección, sólo eran trabajadores del lugar.
Eso hacia sin duda alguna al centro comercial Jeon, una maravilla.
Jimin se había quedado tanto tiempo embobado viendo el lugar, que ni siquiera se dió cuenta que su madre lo llamaba.
Jimin, cariño, ¿estás bien? - Le preguntaba la omega preocupada, ya que tenía rato hablándole a su hijo, y este no respondía.
¿Ah? ¿Qué? - Estaba aturdido, y un poco apenado por haberse quedado como tonto observando el lugar.
El ya había visto millones de cosas bellas, y finas alrededor del mundo, pero es que en realidad le encantó el centro comercial.
Te estaba diciendo que por allá, está el colección que quiero - Señaló el lugar, con emoción.
Oh vamos entonces.
Buenos días bienvenidos - Dijeron dos chicas al unisono.
¿Hay algo que busquen en especial? - Pregunto una de ellas, tenía el cabello rosa, y por su olor quedaba claro que era una Omega.
Si, venimos por la nueva colección extranjera que llegó aquí hoy - Las chicas asintieron y los guiaron hacia una gran sala donde estaba lo que buscaban.
Oh, por cierto me llamó Rose - Se presentó la chica pelirrosa.
Y ella es Tzuyu - Dijo señalando a la otra chica, que no tenía olor por ende era una beta.
Nosotras los atenderemos el día de hoy.
Gracias - Dijeron al unisono.
Jimin sintio a su lobo inquieto en su interior, pero no entendia el porque, parecía querer decirle algo, su mirada se dirigió específicamente hacia afuera.
Los ojitos de Jimin, se cristalizaron al observar un pequeño niño de pie junto al cristal del centro comercial.
Completamente sucio, no traía zapatos, llevaba puesto arapos y se veía hambriento.
Los ojos entristecidos del pequeño se encontraron con los suyos y en ese momento Jimin sintió un pinchazo en su corazón.
El ayudaria al cachorro, estaba dispuesto a caminar hacia donde estaba el pequeño pero una voz lo interrumpió.
Vez aquel niño que está allá - La omega que los atendía, le dijo a la otra chica beta - La chica asintió.
Jimin se sentía colérico, acaso esas dos Pensaban lastimar o correr al cachorro, A no, el no permitiría que le hicieran daño a ese niño.
Abrió la boca, con la intención de decirle algo a ese par.
Ve a dónde está, y tráelo que lo ayuden a bañarse, la colocan ropa limpia y le dan de comer - Antes de que Jimin pudiera hablar la omega lo había interrumpido nuevamente.
Jimin pudo respirar tranquilo al escuchar las palabras de la pelirrosa.
Vio a la beta asentir, y dirigirse a la salida en busca de ese Precioso cachorro.
Disculpa chica - Dijo Somi, a la pelirrosa - No te meteras en problemas por hacer eso- indagó
¿Porque lo dice señora? - tenía el ceño fruncido, no sabía el motivo por el cual la omega preguntaba aquello.
Por ordenar que entre aquí, es alguien de la calle, y este es un lugar elegante. - Jimin se molestó nuevamente, no podría creer las palabras dichas por su madre.
Estás queriendo decir, que ese cachorro no tiene el "privilegio" de estar aquí - Hizo comillas con sus dedos, escupiendo sus palabras con dureza- por personas como tu madre, es que el mundo es una completa mierda - Dijo rojo de la ira.
La omega estaba estupefacta por las palabras de su hijo, el tenía razón, se sentía culpable por lo que había dicho.
Bajo su rostro apenada, pero también estaba preocupada por la pelirrosa, qué tal si la despedían por tomarse ese atrevimiento.
Rose, había escuchado todo lo que había dicho el omega, estaba cien por ciento de acuerdo con el.
Pero se sentía mal al ver a la otra omega con la cabeza baja, el ambiente se había puesto tensó después de la discusión.
Así que ella tenía que intervenir.
No señora, no tendré ningún problema al hacer eso - Respondio a la pregunta hecha anteriormente por la omega - es más estaría en grandes problemas si hubiera hecho lo contrario, los Jóvenes Jeon dieron la orden de ayudar a toda persona que lo necesite. Podemos tomar todo lo que necesiten de aquí ( Del centro comercial) Y no habrá ningún problema - Finalizó la omega con una pequeña sonrisa.
Jimin sin darse cuenta tenía una gran sonrisa que adornaba todo su hermoso rostro. No sabia porque el oír aquellas palabras dichas por la joven.
Se sentía tan feliz, hasta su lobo saltaba de emoción en su interior.
Quizás los Jeon no eran tan estúpidos o engreídos como el pensaba, quizás eran buenas personas, no sabía porque le emocionaba aquello, pero era un sentimiento único y especial.
Después de un momento ya estaba sentado en un elegante sillón de cuero, viendo a su madre, probarse casi todos los vestidos hasta encontrar el adecuado, con la ayuda de la omega pelirrosa.
A la distancia puedo ver a la beta que había estado con ellos, traía un pequeño niño de aproximadamente seis años de edad, tomado de la mano.
Jimin sonrió eternecido, cuando lo reconoció era el niño que estaba en la calle.
Solo que ahora estaba completamente limpio, con ropa nueva a su medida, y unos lindos zapatos negros lustrados.
La mirada triste del niño se había, convertido en una mirada brillosa de felicidad.
Jimin se sentía tan complacido de ver al niño tan feliz.
Lo vio llegar a un sector del centro comercial que era uno de sus preferidos, la pastelería.
La beta sentó al niño en una mesa, y se encamino dónde había una mujer, vio que la beta le decía algo a la señora y está asintia con la cabeza.
La beta se despidió del niño y volvió a dónde estaban ellos, para ayudar a su madre a encontrar su vestido.
Segundos después la misma señora que había hablado con la beta se acerco al pequeño y le sirvio un pedazo de pastel de chocolate, y un vaso de leche.
El niño rápidamente empezó a comer, Jimin esbozo una sonrisa, la escena le parecía tan tierna.
Sin más se puso de pie el quería ser amigo del pequeño cachorro.
Se acomodo su cabello y caminó hasta donde estaba el pequeñín.
Su cuerpo se tensó al escuchar el silencio, todo el bullicio que había en el lugar, Se congeló no se escuhaba absolutamente nada, todas las personas estaban como estatuas observando hacia la misma dirección, extrañado por la situación.
Dirigió su mirada hacia donde todos observaban la puerta del local.
Enseguida la puerta fue abierta cinco chicos ingresaron al lugar, completamente vestidos de negro.
Jimin se sintió morir en ese momento, su lobo interior no dejaba de dar vueltas como si hubiese perdido la razón.
Su corazón latía sin parar como si se le quisiera salir del pecho.
¿Pero porque?
¿Porque reaccionaba así ?
El no conocía a ninguno de los chicos que acababan de entrar.
O no estaba seguro, no podía verles su rostro, traían una chaqueta negra, una gorra del que mismo color les cubría la cara, y para colmo una mascarilla que les cubría la otra parte de la cara.
Jimin se sentía furioso, por no poder verlos bien.
¿Pero porque los quería conocer?
Los trabajadores despertaron de su trance, al verlos llegar, era muy raro que sus jefes estuvieran por ahí, pero a ellos les emocionaba.
BUENOS DÍAS JOVENES JEON - Retumbo por todo el lugar, los empleados tras decir aquello, todos hicieron una gran reverencia, incluso los que estaban en los pisos de arriba saludaron con gran respeto.
BUENOS DÍAS A TODOS - Respondieron los chicos de igual forma, haciendo también una reverencia.
Pueden continuar con lo que hacían - Dijo uno de ellos, y con si fuera magia, todo el bullicio se volvió a escuchar.
Y las personas continuaron haciendo su labor.
Jimin se encontraba atónito el conocía esa voz, sabía perfectamente dónde la había escuchado, su corazón estaba agitado igual su respiración, volvió a tomar asiento en el sillón, tratando de procesar lo que había escuchado.
¡NO! ¡NO ES IMPOSIBLE! Se repetía así mismo.
Luego de unos minutos en el cuál estuvo perdido en sus pensamientos, dónde se convenció a si mismo que estaba alucinando, ese chico no podía ser su alfa.
El que había conocido el día anterior, simplemente no podía ser un Jeon.
No y no.
Su madre lo llamó para que se acercará donde ella estaba aún probandose los vestidos.
¿Jimin ellos son los Jeon?- Señaló disimuladamente así una mesa.
El omega vio por sobre su hombro y efectivamente ahí estaban en una mesa, con el pequeño cachorro de la calle, que se había robado su corazón , parecían muy felices hablando con el niño, y este no les era indiferente pues parecía estar muriendo de la risa por algo que decía uno de ellos.
Qué mierda que no pueda ver sus rostros - Pensó Jimin, irritado.
Se giró hacia su madre nuevamente, con una sonrisa fingida.
Si madre ellos son - La omega asintió, sin apartar la mirada de los alfas, y no era la única ya que muchos Omegas y betas, incluso alfas nos les quitaban la vista de encima.
Parecía que los querían desnudar con la mirada, y a Jimin eso ya le estaba molestando demasiado.
¿Acaso estaba celoso?
Negó rápidamente para apartar ese tipo de ideas, y volvió a tomar asiento en el sillón.
Inconscientemente volvió a mirar a la mesa donde se encontraban los alfas.
Pero la mesa estaba vacía, no había nadie, ni tan siquiera el pequeño niño, busco desesperadamente con su vista por todos lados.
No sabía porque estaba así pero necesitaba verlos nuevamente.
Escuchó una fuerte carcajada, y rapidamente volteó a ver hacia esa dirección, encontrandose con dos de ellos subiendo unas escaleras, a un lugar donde había un letrero que decía ( PROHIBIDO EL ACCESO ) Jimin se imaginaba que quizás era alguna oficina.
Uno de ellos no paraba de reír,
Su risa era melodiosa para el rubio.
Mientras el otro caminaba junto a él abrazándolo.
Jimin los perdió de vista cuando cruzaron la puerta, y no sabía porque se sentía tan triste.
Pero rápidamente su lobo hablo.
¿Y los otros dónde están?- Jimin al escucharlo rápidamente empezó a buscar de nuevo, barriendo con sus ojos todo el lugar.
Pero no encontraba nada y eso le estresaba, estaba apunto de darse por vencido.
Cuando alguien le tocó el hombro llamando su atención.
Jimin puso toda su atención, en la persona que lo había tocado.
El chico que estaba frente a él era nada más ni nada menos.
Que uno de los Jeon.
Pero aún así no podía reconocerlo ni estando enfrente de él.
El chico se quitó la mascarilla y le dió una sonrisa cuadrada al rubio.
Jimin sabía que había visto ese rostro en algún lado, pero no sabía dónde.
Hasta que una imagen particular vino a su mente.
Tu.. tú.. eres.. Kim Taehyung
¿el.. modelo? - Pregunto indeciso ya que no estaba muy seguro.
El peligris asintió un poco apenado, de que lo hubieran reconocido.
Si soy Kim Taehyung - Confirmó
Y está preciosura - Agitó su mano -Es Soobin.
Jimin apenas notó el pequeño niño que estaba agarrado de la mano del peligris.
El niño tenía las mejillas sonrojadas y su rostro agachado porque aquel omega le parecía muy bello.
Jimi se agachó hasta la altura del cachorro, era el niño de la calle, ese niño en verdad era precioso.
Hola pequeñín - Con cuidado y cariño tomo el mentón del niño para que esté lo mirará.
El cachorro estaba ruborizado por el bonito Omega.
Y Jimin hipnotizado viendo los bellos ojos del pequeño.
¿Qué edad tienes cariño? - Soobin se ruborizó más al escuchar como fue llamado.
Te.. tengo cinco años - A Jimin le fue inevitable abrazarlo, el niño también rápidamente correspondio el abrazo de igual manera.
Lamento interrumpir, pero quiero hacerte una pregunta - Jimin soltó al pequeño y se levantó nuevamente, para saber que necesitaba el peligris.
Dime en que puedo ayudarte - Preguntó con un poco de curiosidad.
Haz visto a dos ratas caminando por aquí - Jimin elevó una ceja incrédulo, ¿dos ratas? Acaso había de ese tipo de animales ahí, un escalofrío recorrió su cuerpo.
El repubnaba esos animalejos.
El peligris notó que el rubio, se puso tenso y rápidamente volvió a hablar.
Con ratas me refiero a dos de los Jeon - Soltó una risita por la confusión del rubio.
Oh ya entendí - Dijo el rubio soltando también una risita, se sentía apenado por como reaccionó.
Pero como iba a saber el que los Jeon eran las ratas de los que hablaba el alfa
Yo.. yo.. ví dos subir por allá - Señaló hacia las escaleras.
Pero el peligris negó rápidamente.
Esos que subieron por ahí son, Sulli y Taehyang.
El que reía como maniático es Taehyang y el otro es Sulli.
Ah, con que así se llaman - Pensó el rubio.
Bueno el nombre Sulli ya lo había nombrado su papá el era el que iría a la cena en su casa.
Y yo ando buscando a Jungkook y a Chen, los dejé solo dos minutos y se desaparecieron - Dijo el peligris.
Jimin negó con la cabeza, pero justo en ese momento dos chicos de negro aparecieron en su campo de visión, quiso soltar una carcajada al verlos, la escena era en verdad muy cómica.
Uno de ellos estaba erguido completamente oponiendo resistencia.
Mientras el otro tiraba de su brazo con fuerza como si quiera llevarlo a rastras a algún lado, pero no lograba moverlo.
¿
No son aquellos de allá?
- Taehyung vio atrás por sobre sus hombros.
Una fuerte carcajada se escuchó por parte del peligris.
Chen trataba con toda su fuerza, mover a Jungkook ya que quería que este se probará algun traje para que fuera a la cena con los Park.
Pero el pelinegro se negaba a probarse algo tenía muchos trajes ya no necesitaba más.
Pero parecía que su hermanito no se daría por vencido.
Definitivamente ellos son - Afirmó el peligris.
Fue un placer conocerte, gracias por la ayuda chico - Se despidio Taehyung del rubio .
También fue un placer, adiós -, El alfa le regaló la última sonrisa el omega.
Y comenzó a caminar en dirección de donde estaban los alfas, aún jugueteando.
El pequeño Soobin agitó su mano hacia el rubio en forma de despedida, Jimin se llenó de ternura al ver el gesto del más pequeño, y también le correspondio de la misma manera.
El peligris llegó a dónde estaban los alfas, Chen le contó lo que quería que hiciera su hermano.
Taehyung estuvo de acuerdo pero sabía que ni con la fuerza de los dos podrían hacer caminar a Jungkook.
Así que utilizo artimaña diciéndole que si no lo hacía, no lo dejarían en paz, ni un segundo del día.
A regañadientes el pelinegro acepto, pues sabía que esos dos eran insoportables.
Jimin vió como los alfas, desaparecieron por los pasillos del gran centro comercial.
Su pecho se oprimio, se sentía triste el que quería seguir viéndolos aunque sea de lejos, como lo estaba haciendo anteriormente.
Pero ya no estaban, su lobo chillaba en su interior.
Pero el omega no entendía porque.
Una duda rondó por su mente,
Porque se parecían tanto,
Aunque no pudo ver su rostro, si vió su estatura, incluso su cuerpo parecían tener el mismo grosor.
No les pudo ver ni el cabello porque estos llevaban una gorra en su cabeza.
Pero no lo entendía, quizás los señores Jeon, tuvieron muy seguidos a sus hijos, y por eso estos parecían de la misma edad.
Si así es - Se dijo mentalmente.
Después de una hora más, de estar ahí ya se encontraba caminando a la salida del centro comercial, con su madre.
Ambos llevaban en sus manos el traje que utilizarían esa noche.
Jimin veía hacia todos lados, con la esperanza de volver a ver a los Jeon, aunque sea un momento, ya que desde que se fueron por los pasillos no los había vuelto a ver.
Pero no lo hizo, se sintió aún más triste cuando llegaron al estacionamiento.
Pero se animó asi mismo, con la idea que esa noche conocería uno de ellos.
Si antes se rehusaba a conocerlos, ahora anhelaba que pronto oscureciera para poder conocer a uno por lo menos.
Somi lo observaba en silencio, su hijo estaba sumergido en sus pensamientos, durante se probaba los vestidos, notó que su hijo no apartaba la mirada de los Jeon.
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