Capitulo #10











Caminaba lentamente en mi habitación, por lo visto, ni el tiempo quería colaborar conmigo, ya que a mí parecer había amanecido muy pronto.

Oh eso pensaba yo.

Tome mi celular, que estaba en la mesa de noche junto a mi cama.

Entré a mis chats, y busque entre mis contactos a mi amigo Jin, para avisarle que no iría a la universidad, para que no se preocupara y le dijera a Hoseok.

Le resumí un poco el motivo de mi falta a clases, pero sabía que luego tendría una sección de preguntas por parte de esos dos.

Dejé el celular en el mismo lugar donde estaba dí un suspiro largo, miéntras que con mis manos jalaba mi cabello con fuerza en señal de desesperación.

Me dirigió al baño a ducharme, saldría con mi progenitora, a comprar mi traje para está noche eso no saldría bien.


Este será el peor día de mi vida - Pensó el rubio.



.

A  diferencia de otros días el pelinegro, había despertado con una sonrisa enorme en su bello rostro, sentía una sensación hermosa y especial en su pecho, no sabía que era, o a que se debía.

Lo único que sabía es que nunca se había sentido así

Tenía todo organizado para ese día mentalmente.

Tenía todo sus planes en orden, de lo que haría durante el precioso día cálido que se presentaba.

Se colocó una camiseta color gris, ya que acababa de levantarse y el dormía con el torso desnudo.

Ya vestido, se dispuso a salir de su cuarto con el mejor positivismo posible.

La mansión tenía cinco pisos, era extremadamente gigante, y el dormía en el piso tres.

La mansión tenía ascensores porque así era más fácil, porque por las escaleras era agotador ya sea bajar o subir.

Estás eran gigantes y tenían una forma curvilínea, eran súper elegantes con candeleros de plata y Cristal, que colgaban del techo por toda la mansión, y en el centro había una preciosa alfombra dorada que era esparcida por toda las gradas.

Así que el pelinegro, como todo un alfa formal, elegante, maduro, fuerte, serio, y de veinte cuatro años de edad, decidió que lo mejor era bajar por las escaleras, saltando de dos en dos, miéntras tarareaba una canción infantil, que había escuchado por ahí.

Los empleados que estaban en el primer piso, haciendo sus tareas asignadas, escucharon pasos fuertes que provenían del piso de arriba.

Al pasar los segundos observaron un alfa pelinegro, saltando como un cachorrito de dos años, por las gradas, lo hacía ver muy fácil desde abajo.

Pero era realmente peligroso y complicado lo que estaba haciendo ya que si llegaba a caer.

No querían ni imaginar lo que pasaría.

Al llegar abajo y poner ambos pies en el piso, el pelinegro hizo un puchero, pues ya había bajado, y el se estaba divirtiéndose mucho, saltando.

Levantó su mirada encontrandose con la boca abierta de sus empleados que lo veian con ternura y muy sorprendidos por lo que  acababan de ver.

Estos al notar la mirada del pelinegro sobre ellos, dejaron de verle inmediatamente, bajando su rostro avergonzados y con miedo.

Pero lo que escucharon los sorprendió.

BUENOOOS DIAAAAS CHICAAAS Y CHICOOS - Grito el pelinegro con una radiante sonrisa, que hacía resaltar sus dos dientes delanteros.

Buenos días Joven Jungkook - Respondieron al unisono los presentes, haciendo una reverencia aún sorprendidos por la actitud del pelinegro nunca lo habían visto sonreír y vaya que era precioso poder admirarlo.

El pelinegro asintió sin quitar esa sonrisa de sus labios.

Bye - Se despidio con un movimiento de mano.

Empezó a caminar alejándose del lugar rumbo a la cocina, moviendo sus caderas de un lado hacia otro de una forma divertida.

Los empleados soltaron risitas al ver a Jungkook caminar de que aquella manera.

Qué lindo sería poder, verlo así todos los días - Dijo un beta llamado Chanyeol, cuando el pelinegro desapareció de sus vistas.

Los demás asintieron con la cabeza, el tenía razón, continuaron con sus labores con mucha alegría, pues al parecer, al estar Jungkook feliz, la mansión se sentía realmente diferente como si un poco de luz iluminará, esa oscuridad.

El pelinegro llegó a la cocina igual de feliz.

Saludo a todos los presentes, que estaban en shock por la actitud del pelinegro, él siempre los saludaba pero, ahora sonreía eso era increíble.

Le dió muchos besos a su nana, por todo el rostro haciendo reír a la alfa ya que estos le daban cosquillas.

De un momento a otro sus risas, se convirtieron en lágrimas asustando al pelinegro.

¿Nana, te lastimé?
Qué pasá? Perd... -
Sus palabras fueron cortadas al sentir los brazos de su nana, dándole un cálido y gran abrazo, mientras sollozaba más fuerte.

Pen...pensé que mo..moriría, s..sin ver al verdadero Jungkook de nuevo - Lo apretó más fuerte, Jungkook hizo lo mismo sin lastimarla.

Extrañaba a tu verdadero tú, el niño que siempre fuiste y que dejaste de ser por el maldito destino - Las palabras salían con dolor, y con lágrimas.

Los que presenciaban la escena se quedaron sorprendidos por lo dicho por la alfa.

¿Acaso Jungkook alguna vez fue el chico que estaban viendo en esos momentos? Así de alegre y cariñoso.
Era imposible imaginarlo de esa forma.

El pelinegro no se aguantó más y también empezó a llorar abrazado a su nana, con una pregunta en su mente.

¿Acaso el había cambiado tanto después de ese maldito día?

Tres alfas, entraban a la cocina eran las ocho y treinta de la mañana iban a desayunar, pero al entrar y ver a todos los empleados como estatuas viendo hacia un punto fijo y algunos con lágrimas en sus ojos los dejo desconcertados

La curiosidad les ganó y dirigieron su mirada, hacia donde todos veían, Sus ojos casi se les salen de sus órbitas, Jungkook abrazado con su nana.

Ambos llorando
¿Pero que había pasado? - Pensaron los alfas.

¿A caso le había pasado algo malo a Sulli? - Pensó el pelirrojo con un nudo en la garganta, sintió sus piernas fallar al imaginar eso.

Estuvo a punto de preguntar pero Jungkook, hablo primero.

¿Po...porque Nana? Por..porque m..mi ¿madre? - Preguntaba con rabia, mientras hipaba debido al llanto.

No entendía porque la diosa luna, había permitido tal cosa.

La vida e..es así m..mi vida,
Ya no llores por Hyuna, ella está en un lugar tranquilo y lleno de paz
- intento tranquilizar al pelinegro, pero lo que nunca imagino es que eso empeoraría las cosas.

Pues Taehyang cayó de rollidas en la fría cerámica.

Lloraba a gritos, recordando lo que pasó esa noche, empezó a lastimarse así mismo rasguñando con sus uñas su propio rostro, Taehyung se lanzó también en el suelo, y lo atrapó fuertemente entre sus brazos impidiendo que este se seguiera lastimando, lloraba junto a su gran amigo, el no tuvo el placer de conocer a los padres de los cuatrillizos, pero ellos hablaban mucho de ellos y de algo no había duda, es que fueron unos excelentes padres.

El pequeño Chen, yacia en los brazos de varias Omegas, que cuando miraron al pequeño peliazul perder el equilibrio no dudaron en acercarse y sostenerlo.

Lloraba sin parar, recordaba los gritos, la sangre, los golpes, aúnque ellos solo tenían cinco años en ese entonces, el nunca olvidaría lo que pasó esa maldita noche.

Los empleados de la mansión, al oír los gritos de dolor que provenían de la cocina, se dirigieron así allá, para ver lo que sucedía.

La escena era en verdad triste, que rompería al corazón más duro del mundo.

El pelinegro abrazado con la alfa
llorando.

Taehyang entre los brazos de Taehyung gritando de dolor.

El peliazul intentando ser tranquilizado por varias Omegas, que lo tenían sentado en una silla.

En verdad destrozaba tal escena







Entonces si no hay nada, más que hacer puedes re... - El vaso con agua que tenía en sus manos resbaló, impactando fuertemente en el piso, quebrándose en miles de pedacitos, haciendo que todo el líquido se exparsiera por todo el piso, causando un ruido seco.

Con su mano temblando tocó su pecho, no soportaba el dolor.

Con la otra mano se detuvo fuertemente de su escritorio para no caer.

Joven Sulli, se encuentra bien - Pregunto preocupada su secretaria, que había presenciado todo.

Mientras lo ayudaba a sentarse en un sillón.

El rubio estaba pálido y apretaba su pecho con fuerza, le dolía mucho el corazón.

Jisoo, lla..llama a..a ca..casa por favor - Pidió el rubio en un hilillo de voz, pues presentía que algo no estaba, bien nada bien.








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