Salvación

El muchacho corría despavorido bajo la fría lluvia, las gotas de esta golpeaban sobre él, frías y duras como látigos, los árboles se levantaban y agitaban con violencia cual gigantes, siendo el aire quien cantaba animando su danza.

Hace mucho perdió sus botas, el travieso barro las arrancó de sus pies, pies que ahora estaban vestidos con suciedad y espinas.

No sabe si su rostro está mojado por la misma lluvia o las lágrimas llenas de terror.

Sus pulmones ardían, pidiendo a gritos ser llenados de aire.

No sabe cuánto ha corrido, o si  está dando círculos en el mismo lugar, pero sus pies ya no pueden más, están tan cansados que solo se deslizan por el barro.

Sabe que ha corrido para nada cuando manos duras y llenas de callos atrapan su muñeca, tirando de él con gran facilidad y fiereza, haciendo que caiga al verde manto del suelo.

Es en ese momento en el que el pequeño omega grita asustado.

Como todos los fines de semana, en un descuido de los guardias, el muchacho lograba escabullirse y salir de su hogar.

No es que fuera muy lejos, solo le gustaba caminar fuera de las estrictas reglas de su secta.

Ese día en particular la suave lluvia caía sobre su hogar, levantando el agradable aroma a tierra mojada, y en su inocente aventura se alejó de los bosques que rodeaban las paredes que protegían a su secta. Saltando sobre los charcos, la suave melodía de su risa acompañaba a las gotas que salpicaban sus túnicas.

Un profundo gruñido hizo detener su andar, girando pudo ver a uno de sus maestros frente a él. Encogiendo sus hombros en señal de arrepentimiento, estaba dispuesto a abrir sus labios y disculparse, pero otro fuerte gruñido hizo al omega encogerse en su lugar.

El hombre frente a él no era su maestro que venía a reñirle por escapar. Quien estaba frente a él era un alfa.

Un alfa que estaba en celo, y lo había buscado a él.

Su mente supo de inmediato que la situación no pintaba bien cuando vio como el pecho del hombre subía y bajaba con violencia, y sus colmillos se veían peligrosamente más grandes.

Y él solo corrió.

Corrió en vano, porque sus piernas ahora estaban siendo amasadas por las asquerosas manos de la persona que él respetaba, acomodado entre ellas y arremetiendo contra su aún vestido cuerpo.

Su cuerpo se retorcía, asqueado y aterrado de la lengua que se deslizaba por su garganta.

Cuando el hombre quiso tomar sus labios, el omega llevó sus pulgares a los ojos de este y presionó con fuerza, escuchando el grito de dolor que desgarró su garganta.

El alfa se alejó maldiciendo al pequeño, estrellando su puño enfurecido contra la mejilla de éste.

El rostro de Qiren golpeó contra el barro, aturdido. Su vista se volvió borrosa, era difícil escuchar. Pero aún así supo cuando sus ropas habían sido arrancadas, volviéndose trapos.

Resignado cerró sus ojos, rogando al cielo que las frías gotas se llevaran su lamento y su dolor.

Tal vez su fé era fuerte, porque las duras manos se detuvieron en sus brazos, apretando estas.

Gotas calientes salpicaron el rostro del menor y con lentitud abrió sus ojos.

La imagen frente a él no era agradable, pero él realmente se sintió mal por el alivio que le devolvió el alma.

Una espada atravesaba la garganta del maestro.

Y una elegante y bonita muchacha sostenía con orgullo y furia el arma, la cual sacó del cuerpo del hombre, haciendo que este cayera pesadamente sobre el menor, quien aún temblaba aterrado.

La muchacha empujó con una patada al peso muerto y con manos tiernas y salvadoras rodeó el cuerpo del menor y lo cubrió con su capa, tapando la desnudez de éste.

El menor, saliendo de su trance, rompió en llanto y escondió su rostro en el cuello de su salvadora.

La mujer solo palmeó su espalda y consoló su dolor.

Pasos apresurados se escucharon por el barro, anunciando la aparición de varios guardias, y la presencia de su hermano mayor.

Qiren le rogó a la mujer que se fuera, pero esta fue capturada y obligada a acompañarlos devuelta.

Su hermano lo cubrió con su capa, por sobre la que ya tenía y lo tomó en brazos, siguiendo a los guardias en silencio.

[☁]

La sentencia fue rápida y cruel, los ancianos querían la muerte de la mujer que mató al honorable maestro.

Esta no se inmutó, solo levantó con orgullo la barbilla.

Claro, no se esperaba la interrupción del líder de secta.

-No permitiré eso. Ella salvó a MI hermano, el hombre a quienes ustedes están defendiendo y honorando trató de abusar de él. - QingHeng-Jun alzó la voz, tal vez no estaba permitido en su secta, pero él era el líder, y a quien habían dañado era su hermano.

-No es su culpa, mira a tu hermano, rompiendo las reglas y saliendo de la secta sin permiso, el maestro solo quiso traerlo de vuelta. - uno de los ancianos habló, sin una pizca de emoción.

-seguramente tu hermano lo sedujo. - secundó otro.

-¡Solo tiene 12 años! - gritó furioso, estampado la mano contra el suelo.

-¡Y es un omega! - contraatacó, ya harto de la falta de respeto de aquel líder inmaduro. -La mujer recibirá pena de muerte.

QingHeng-Jun apretó los labios, y antes de que se llevarán a la mujer tomó su mano y la alzó - no pueden atentar contra la vida de la esposa de un líder, si lo hacen, YO MISMO LES ARRANCARÉ LA CABEZA.

Los ancianos y la misma mujer vieron con gran asombro al líder, siendo uno de los ancianos que se alzó de su asiento - ¿qué tonterías estás diciendo? ¡Como te atreves a cometer tal falta, alzar la voz contra nosotros e inventar mentiras absurdas para proteger a una omega!

-Es MI omega, y mi futura esposa, como se atrevan a hacerle algo y desobedecer a su líder, USTEDES PAGARÁN LAS CONSECUENCIAS.

Esa fue la primera vez que Qiren vió a su hermano tan furioso y firme ante una decisión.

Qiren sabía que todo ese escándalo no había sido sólo porque un maestro intentó abusar de su hermano menor. Si hubiera sido así, su hermano hubiera dejado que la mujer a su lado fuera ejecutada y así los ancianos dejaban el asunto por la paz.

QingHeng-Jun estaba defendiendo el honor de su hermano, y la vida de la omega.

[☁]

Semanas después, se les anunció a todas las sectas que el líder de  Cloud Recesses contrajo nupcias.

Corría el rumor de que después de la boda, Madame Lan fue enviada a una de las casas alejadas de los salones principales, y  QingHeng-Jun entró en seclusion en otro domicilio.

También corría los rumores de que la mujer había asesinado a un maestro importante de la secta sin razón, y  QingHeng-Jun no hizo nada para que ella recibiera un castigo.

Después de todo, era su destinada.

🥀🥀🥀

¡Hola! ¿Que les pareció?

Se que ha habido una mención fuerte sobre el abuso, no creo que sea necesario que lo advierta al inicio de la lectura, ya que en las indicaciones de la novela se dice que es contenido +18, y esta señal no sólo es para el contenido sexual.

En  fin, espero les guste el transcurso de la historia, se que es solo el primer capítulo, pero les prometo que trataré de mejorar mi narración.

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