.47.
Había ido al cementerio aquella misma mañana a llevarle flores a mi abuelo.
Se había ido un año atrás y tenía por costumbre llevarle un ramillete de sus flores favoritas, margaritas, cada mes. Después, solía irme del cementerio dando un rodeo. Es impresionante la cantidad de arte, aunque sea mentalmente inconcebible una cantidad de algo abstracto, que se puede encontrar una en dichos lugares.
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