Capítulo 07.

                        

                            IRINA.

Los días continuaban pasando y simplemente recibía mensajes de Pietrov de que aún no podría volver a casa, una sonrisa se forma en mis labios al leer el mismo mensaje de Pietrov, otro día más en el que estaría tranquila.

Un brazo rodea mi cintura, dejo el móvil en la mesa de noche y me giro, observo el rostro de Anton, en sus labios se forma una sonrisa y abre sus ojos, su mano va a mi mejilla y la acaricia con suavidad, cierro mis ojos disfrutando de su toque.

—Podría acostumbrarme a esto— Susurra bajo, abro mis ojos mirándolo.

—¿A que?—

—Despertar todos los días contigo— 

Sus palabras parecen que salen con facilidad de sus labios, pero su rostro muestra un sentimiento que se me hacía difícil de descifrar, casi podría afirmar que era tristeza o melancolía.

—Sabes— Susurro bajo, mi mano se enlaza con la suya —Estoy dispuesta a huir contigo— 

Anton me mira casi impresionado por mis palabras, el no deja mi mirada casi esperando encontrar algo que le indicara que mintiera, pero no era así.

Era fácil, a pesar del poco tiempo, cuanto más pasaban los días, cuanto más lo conocía sentía que lo hubiera conocido de toda una vida.

Anton era lo que siempre había esperado, era fácil hablar con él, aunque estuviéramos en silencio él aun así comprendía lo que quería con solo una mirada.

Si me dijeran que nos conocíamos en una vida pasada lo creería de inmediato.

Tal vez estaba enloqueciendo, tal vez mi soledad me hacía aceptar al primero que me escuchara y me comprendiera.

—No me veas de esa forma— Murmuro dando una leve sonrisa.

—Es solo que, siempre has sido tan seria e indiferente que se me hace imposible creer que seas tu la que digas esas palabras— Dice Anton sentándose sin soltar mi mano.

Imito su acción y me siento, recargo mi cabeza en su brazo y cierro mis ojos.

—Si me quedo en esta casa voy a morir— Susurro —Él me va a matar o yo me voy a quitar la vida—

—No digas eso— Dice tomando mi rostro entre sus manos, lo miro en silencio, sus ojos mostraban preocupación y algo se formó en mi pecho.

—Podría acostumbrarme también— Digo sonriendo levemente, él eleva su ceja sin comprender lo que quiero decir —A tener a alguien que se preocupe por mi—

Anton humedece sus labios, baja su mirada unos segundos y luego deja un beso en mi frente, lo rodeo con mis brazos y cierro mis ojos.

Tenía la amarga sensación de que esto no duraría, pero lo disfrutaría hasta que llegara al final.

...

—¿Quieres salir?— 

La pregunta de Anton me toma por sorpresa, todos estos días había pasado encerrada, hoy se cumplían dos meses exactos desde que Pietrov había salido del país, la única instrucción que dejó fue que bajo ninguna circunstancia saliera de la mansión, así que me pasaba las tardes mirando la nieve caer por la ventana.

—¿Puedo salir?—

—Podemos escapar y recorrer un poco a los alrededores— Dice encogiéndose de hombros, parpadeo un par de veces y asiento.

—Voy a prepárame— Le digo sonriendo, este me devuelve la sonrisa.

Minutos después ambos abrigados salimos bajo las indicaciones de Anton, teníamos que burlar la seguridad, cosa que a Anton se le hizo fácil, una vez que salimos de la mansión y el poder de las cámaras doy un suspiro y extiendo mi mano, los capos de nieve caen en mi mano y otros escapan, sonrío levemente.

La mano de Anton toma la mía, el lleva unos guantes negros mientras que los míos son blancos, ambos disfrutamos de la caminata en silencio, llegamos a un parque cubierto por nieve, nos acercamos a una banca, Anton la limpia un poco y nos sentamos.

—En verano debe ser muy bonito este lugar— Digo mirando los arboles sin hojas y el lugar desierto, la zona de juegos infantiles cubierta de nieve en lugares.

—Podemos volver en verano— Dice Anton mirándome, elevo mis cejas mirándolo.

—¿Crees que aun estemos juntos?— Pregunto mirándolo con algo de humor.

—Me voy a encargar de eso— Asegura sonriendo de medio lado.

—Faltan muchos meses para verano, me gustaría poder estar aquí contigo para eso— Digo bajo.

—Estaremos aquí, o prometo— 

—Solo encárgate de que Pietrov no se entere de lo nuestro, de lo contrario no estaré aquí, ni en ningún lugar de este mundo— Digo sonriendo.

Anton frunce su ceño.

—No digas eso— Murmura.

...

—¿Quieres chocolate caliente?— Pregunto extendiendo la taza de la cual salía humo, Anton la recibe susurrando su agradecimiento.

Mi móvil emite un aviso de mensaje, elevo mis cejas y lo tomo sabiendo exactamente quien es, es el único que se comunica conmigo.

—Pietrov volvió— Susurro bajo, levanto mi mirada observando a Anton mirar su móvil, su mandíbula se tensa, el también fue notificado.

Dejo la taza en la mesa al sentir mis manos temblar levemente, aprieto mis labios, Anton toma mis manos entre las suyas y me mira, doy un suspiro y me tranquilizo un poco.

—¿Crees que nos descubrió?— Pregunto con seriedad, Anton niega —¿Porque no escapamos ahora que no está en casa?, aquella vez pudimos salir, podríamos hacer lo mismo, no quiero ver a Pietrov—

Tenía una extraña sensación en mi pecho, nunca antes la había tenido, una voz susurraba en mi oído que escapara si quería seguir viva.

—Aun no es momento, pronto podremos escapar— Dice bajo, lo miro unos segundos, trago con dificultad.

—Él me llevara lejos, sabes que aun tiene pendiente la luna de miel—

—Me enteré de que dará una fiesta por su cumpleaños antes de partir, ese día te sacaré de este lugar— Asegura.

—¿Porqué ese día?, podemos escapar antes—

La misma voz me susurraba que escapara antes, aunque tuviera que dejar a Anton.

—Ese día estarán pendientes a Pietrov, si escapamos antes nos seguirán y nos encontraran, a Pietrov le gusta mostrar que tiene el control, si esta rodeado de personas se mostrara ante ellos como si todo marchara bien, esa es nuestra única oportunidad de escapar sin que enloquezca tan rápido, él esperara a estar solo para buscarnos junto con sus hombres—

Tenía sentido, pero aun así, la vida me había enseñado a no confiar en nadie, y mi parte racional me decía que Anton tenía otros motivos, aun así, quería creer, quería aprender a confiar, simplemente taparía mis ojos por ahorita.

Me decía a mi misma que nada podía ser peor que estar en las manos de Pietrov.

                                        ......

Instagram Keithkatt96

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top