Capítulo 06.
IRINA.
Me observo en el espejo, cabellera larga y sedosa, grandes ojos que no demuestran emociones, labios rosas del tamaño adecuado, pómulos pronunciados, nariz pequeña y respingada, estructura ósea perfecta.
Tenía que ser perfecta.
Debía ser perfecta.
—Perfecta— Susurro recordando las palabras que mi padre pronuncia después de recibir cirugía tras cirugía para llegar a ser lo que era ahora.
Observo como la pantalla de mi móvil se ilumina, observo sin interés el mensaje de Pietrov, la luna de miel solo se retrasaba y retrasaba, parece que al menos por una vez la suerte estaba de mi lado, bloqueo el móvil y lo dejo en la cómoda.
Me levanto y camino hasta el balcón de mi habitación, doy un suspiro, ¿mi vida habría sido diferente si me casaba con Devon?, ¿o sería diferente si el estúpido de su hermano no hubiera muerto?.
No lo creía, estaba segura de que todo lo que me pasaba en esta vida era porque estaba recibiendo el castigo de los pecados que cometí en mi vida anterior, una sonrisa leve se formó en mi rostro, ¿Cuántos pecados habría cometido?, mi próxima vida si llegaba a tener otra también sería mala, había hecho cosas horribles en esta vida, había humillado, insultado, era egoísta, amaba el dinero, amaba la atención de los hombres.
¿Era muy tarde para arrepentirme?, porque lo estaba, ya nada de eso me parecía interesante, ya nada de eso me hacía feliz, nada lograba despertar un sentimiento duradero en mi.
Solo añadiría un pecado más a mi lista y estaría completa para no arrepentirme cuando reciba mi castigo.
Entro en la habitación, tomo una bata de seda y me la coloco cubriendo la fina lencería que llevaba puesta, tomo el perfume de la cómoda y me coloco sobre las partes indicadas, me observo en el espejo por ultima vez, el maquillaje intacto cubriendo de forma hermosa las marcas que no merecía.
Al llegar a la puerta de la habitación que ansiaba llegar toco dos veces, esta se abre y un sorprendido Anton eleva sus cejas, lo observo con seriedad, este se hace a un lado y me deja pasar, tomo un suspiro y entro, mi mirada la recorre con discreción, todo perfectamente ordenado, mi mirada se centra en la mesa de trabajo, parece que revisaba unos papeles.
—¿Hay algún problema?— Su voz me hace fijar mi mirada en él.
—Nada en particular, solo pensaba que, aun no hablamos sobre nuestro trato—
Anton quien solo llevaba unos pants se acerca a mi y toma mi mano, elevo mi ceja, no estaba acostumbrada a las demostraciones de cariño, en cierto punto podían incomodarme porque las palabras comenzaban a aparecer en mi cabeza, desde mi perspectiva las cosas lindas que alguien hicieran por mí no eran reales, no eran sinceras.
Todos los hombres que habían estado en mi vida solo querían algo de mi, nunca recibí cariño ni amor, incluso apreciaba más el rechazo directo, porque sabía que era la verdadera cara de la persona, no una mascara para obtener algo de mi.
Suelto mi mano de su agarre y con tranquilidad me siento en su cama, cruzo mis piernas y le hago un gesto para que se siente en la silla, este lo hace de inmediato.
—¿Cómo harás para sacarme de este lugar?—
—No puedo decirte, solo confía en mi— Murmura mirándome, lo observo unos segundos, me levanto de la cama y comienzo a acercarme lentamente.
—En este momento, soy lo único que te mantiene con vida, así que no me pidas que confíe en ti—
Anton tensa su mandíbula, su mirada me recorre y por primera vez veo en su mirada lo mucho que me desea, este toma mi mano y sin esperármelo tira de mi hasta sentarme en su regazo, muerdo el interior de mi mejilla, busco su mirada, Anton se acerca a mi rostro y sus labios rozan los míos, su perfume invade mi olfato.
—Lo único que voy a decirte es que lo haré, voy a sacarte de este lugar, aunque pierda mi vida haciéndolo— Susurra contra mis labios.
Guardo silencio unos segundos, humedezco mis labios, al escuchar sus palabras pensé que tal vez podía confiar en alguien por primera vez, mi mirada baja a sus labios, llevo mis manos a sus mejillas y tomo sus labios con los míos.
Nuestros labios se unen de forma intensa, sus grandes manos van a mi cintura y me atrae más hacia el como si quisiera que fuéramos uno solo, deslizo mis manos sobre su pecho, me separo y mi respiración es agitada.
—Un segundo— Susurro levantándome de su regazo, Anton sonríe de medio lado.
Dejo caer la bata de seda revelando mi lencería, Anton me recorre con lentitud, sonrío levemente, un silbido sale de sus labios.
—¿Te gusta?— Pregunto con voz suave.
—Me encanta— Murmura.
Me vuelvo a sentar en su regazo y nuestros labios se unen con desesperación, jadeo cuando sus besos descienden por mi cuello enviando electricidad a mi columna vertebral, y ese hormigueo en mi vientre bajo hace que la necesidad de tenerlo entre mis piernas crezca.
—Quiero que me folles— Murmuro.
—¿Estas segura?— Pregunta con voz agitada, sonrío mirándolo y el de igual manera sonríe, una jodida sonrisa hermosa.
Me levanta y eso me toma de sorpresa, enrollo mis piernas en su cintura, el atraviesa la habitación rápido y me deja sobre la cama, su lengua recorre mi cuello y siento su respiración chocar contra el mismo, arqueo mi espalda y jadeo cuando rompe el brasier que cubre mis senos, escucho un gemido ronca y cierro mis ojos con excitación cuando toma un pezón entre sus labios.
Los minutos pasan y nuestras respiraciones y gemidos roncos es lo que se escucha en la habitación.
Podía asegurar que nadie se había sentido tan bien como Anton, ninguno con los que había estado se había asegurado de que tuviera varios orgasmos antes de que él culminara y eso me volvía loca, Anton era todo lo que siempre había soñado.
...
Abro mis ojos lentamente, me toma unos segundos procesar lo ocurrido, giro mi cabeza y observo a Anton dormido, su respiración es tranquila, me doy cuenta que aun es de noche, me levanto lentamente dispuesta a irme a mi habitación.
La mano de Anton envuelve mi muñeca, elevo mi ceja y lo miro.
—Quédate— Susurra con voz ronca.
—Pietrov podría volver en cualquier momento—
—No lo hará, se encuentra en otro jodido país, tuvo que salir esta tarde—
—¿Estás seguro?—
Anton asintió, doy un suspiro y me vuelvo a recostar, lo miro unos segundos y este me mira de igual forma.
—¿Quién es la persona que quiere la cabeza de Pietrov?—
Anton duda unos segundos, su dedos acarician mi mejilla, su tacto es delicado.
—¿No te detendrás hasta saber algo cierto?— Pregunta bajo, aprieto mis labios y asiento.
—Es un amigo de mi infancia, lo he conocido toda mi vida, no debes preocuparte, cuando le hable de ti, estoy seguro de que estará de acuerdo en sacarte de aquí—
—Si no cumples tu palabra me encargaré de eliminarte con mis propias manos— Murmuro.
Anton sonríe de medio lado, elevo mi ceja y me levanto para sentarme a ahorcadas, me inclino y tomo sus labios con los míos, cierro mis ojos dejándome disfrutar de este momento.
....
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