Capítulo 15
Carlos
- Carlos, no podemos ponerle a ver Harry Potter y la Piedra Filosofal, tiene solo un año. Se va a asustar cuando vea a Quien-no-debe-ser-nombrado, va a tener pesadillas y Álvaro y Andrea nos matarán. –Me dice Diana con Lucas en brazos.
Andrea ha tenido dolores de barriga durante toda la noche y nos hemos ofrecido voluntarios para ser niñeros hasta que vuelvan de médico.
Diana lleva estas dos semanas viviendo en mi casa. No hemos parado de hacer cosas para que disfrute de estos días aquí y no piense en El Hobbit.
- Vale, –Respondo alargando mucho la a.– tú ganas, vemos Wall-E. Voy a hacer palomitas y la ponemos.
Diana me da un beso en la mejilla y sale de la cocina. Hago dos paquetes de palomitas y los pongo en un mismo bol. Voy al salón, Diana está tumbada en el sofá jugando con los deditos de los pies de Lucas y el pequeño se muere de la risa. Sonrío al verles así, alguna vez nos he imaginado a Diana y a mí con un hijo.
- Ya estoy aqui.
Diana coge a Lucas en brazos dejándome un hueco a su lado. Me siento y le doy a la película en Netflix. Lucas juega con mis dedos mientras vemos la película los tres.
Prácticamente no me entero de la película, estoy todo el tiempo pendiente del pequeño. No sé, me gusta eso de tener a alguien que depende de ti. Te hace sentir como que estás aqui por algo.
La película acaba y tanto Diana como Lucas están dormidos. La hago una foto en la que salen Lucas en primer plano y Diana desenfocada. Subo la imagen a Snapchat, la red social que prácticamente abandoné cuando Diana se fue. Guardo la fotografía y la subo tanto a Instagram como a Twitter con la frase:
@CarlosAuryn: Dreamed future 👪👶
En seguida me sorprende una mención en Twitter preguntándome quien es "la chica de la foto". Silencio las notificaciones antes de que despierten a alguno de los dos.
Dejo el móvil encima de la mesa y con sumo cuidado cojo a Lucas en brazos. Se mueve un poco pero no se despierta. Le dejo en mi cama con cuidado de que no pueda caerse y vuelvo al salón. Cojo a Diana en y la dejo al lado del bebé tras quitarle los vaqueros para que esté más cómoda.
Voy al salón a por el móvil y me tumbo al otro lado de mi cama para que Lucas, se mueva lo que se mueva, no se pueda caer de la cama.
Me conecto a WhatsApp para hacer algo mientras alguno de los dos se despierte.
________
*Álvaro, ¿qué tal está Andrea? (18:22)
Álvaro Gango Andrea bien, el bebé no tanto... (18:22)
* ¿Qué pasa? (18:22)
Álvaro Gango Los médicos dicen que Claudia está muy débil y que Andrea no está ganando suficiente peso para las dos (18:22)
Andrea está devastada, cree que todo es su culpa (18:23)
*Mandales un besito de mi parte, anda (18:23)
Álvaro Gango Cuando me dejen entrar (18:23)
Tienen a Andrea dormida y los médicos están decidiendo si provocarle el parto (18:23)
Aun por esas, hay demasiadas pocas posibilidades de que Claudia sobreviva... (18:23)
* Verás como sí, Andrea es una luchadora nata y vuestra niña lo va a ser también (18:24)
Álvaro Gango No lo sé, Carlos, me lo han pintado todo tan mal que ya no sé ni que pensar (18:24)
Acaba de salir el médico, luego hablamos (18:24)
* Vosotros con tranquilidad, Diana y yo estamos encantado de quedarnos con Lucas ya sea una tarde o dos días, ¿vale? (18:24)
________
Álvaro
El médico sale de la habitación muy serio.
- ¿Cómo están, doctor?
- No puedo decirle nada.
- Son mi mujer y mi hija la que están ahí dentro. Al menos merezco saber cómo están. –Elevo el tono, algo raro en mí que nunca me enfado ni me gusta discutir.
- Baje la voz, por favor.
- Vale, dígame ya como están. –Digo en un tono de voz más bien bajo.
- Creemos que la única opción es provocarle el parto. No tenemos seguridades de que el bebé sobreviva pero de otra manera no podríamos garantizar tampoco que la madre no muriera sí esperamos al parto natural. Usted decide.
- ¿Puedo entrar?
- Claro. Se acaba de despertar.
Entro con cuidado y mira a Andrea. Está tumbada en una camilla conectada a un montón de máquinas para controlar que ella y Claudia estén bien.
Me siento en el borde de la camilla y cojo su mano. Está increíblemente fría para ser julio. Beso sus nudillos.
- Te han dicho ya que pasa, ¿no? –Asiento.– Deberíamos esperar y ver si Claudia coge fuerza.
- Andy, no podemos esperar, podría no sólo perderla ella... No quiero una vida sin ti. –Acaricio su mejilla llena de lágrimas.– Lucas te necesita. Yo te necesito más que al aire.
Una de las maquinas empieza a pitar muy intensamente. Nos miramos asustados. No sabemos qué pasa, pero algo bueno no puede ser.
Entran un montón de médicos y enfermeras echándome de la habitación. Me siento en una silla del pasillo a esperar. ¿Qué más puedo hacer? A los pocos minutos, veo salir la camilla de Andrea con un monton de médicos.
Durante horas no paro de dar vueltas por el pasillo. He llamado a mi madrey la hermana de Andrea. Sé que no se lleva bien con padres.
La estampa no es demasiado acogedora ahora mismo. Mi madre está intentando convencer a Isabel para que se vaya a casa a dormir. Yo no siento las piernas de tanto andar pero no quiero parar o pensaré más en todo esto. Son las tres de la mañana y no han dicho nada aún. Eso no puede ser buena señal. Ya deberían haber dicho algo.
Isabel se despide de mí con un abrazo y repitiéndome por tercera vez que en cuanto sepa algo que la llame. Vuelvo a mirar la hora. 3:26. ¿Por qué no nos dicen nada?
Por fin aparece una enfermera que se acerca a mí.
- ¿Es usted el novio de la señorita Andrea Sánchez Olmos?
- Soy su marido, pero sí.
- Su esposa está acabando de ser operada, al final ha sido necesario hacerle cesárea pero ha sido un éxito.
- ¿Y la niñas? ¿Está bien?
- Acompáñeme y le explico.
Dejo allí a mi madre y sigo a la enfermera. No sé dónde me lleva, vamos al ascensor y pulsa el botón de la planta 4. La enfermera no me dice nada.
La sigo y se para frente a una ventana que da a una habitación con muchas cunas de bebés, algunas vacías y otras no. Me señala una de las cunas, la tercera por la derecha en la sexta fila.
- Esa es su hija, si quiere, puede entrar.
Asiento. Entro en la habitación y voy a l cuna de Claudia. Es mucho más pequeña que Lucas cuando nació. Lógico teniendo en cuenta que ella solo ha estado cuatro meses y una semana dentro de Andrea.
- ¿Puedo cogerla? –Pregunto dudoso.
- Claro, debo irme ya. Puede llevarla incluso a la habitación con su esposa.
Cojo a Claudia en brazo y su manita agarra mi dedo.
- Hola, mi niña, bienvenida al mundo.
Diana
Me despierto con algo dándome en la nariz. Abro los ojos y veo que ese algo es Lucas. Río.
- Hola, pequeñín. ¿Qué haces despierto?
- Le toca cenar. –Dice Carlos entrando con un biberón en la mano.
Coge a Lucas en brazos y le da su cena.
- ¿Cuánto he dormido?
- Toda la tarde.
- ¿Tanto? ¿Por qué no me has llamado antes?
- Sé que anoche no dormiste bien y me daba pena despertarte.
- ¿Sabes algo de Andrea?
- He hablado con Álvaro antes, las cosas se han complicado bastante. No sabe ahora mismo que está pasando con Andrea y el bebé. Asique este pequeñín se queda aqui.
Carlos le da su biberón a Lucas y, tras ponerle el pijamita, lo acuesta en una cuna al lado de la cama.
- ¿Te apetece comer algo? He hecho ensalada para cenar, pero si quieres te puedo preparar otra cosa.
- La verdad es que no tengo ganas de comer.
- Vamos al salón no vayamos a despertar a Lucas.
- ¿Sabes? Te pegaría un bebé y ser padre.
- Ya, pero la única posible madre de mis hijos está prometida con gilipollas que no soy yo.
Me giro en la cama dándole la espalda y abrazo la almohada.No puede decirme ese tipo de cosas y quedarse tan tranquilo.
- Diana. –Me llama.
- ¿Qué? –Le digo con voz rota.
- Lo siento.
- Un lo siento no arregla nada.
- Cásate conmigo.
Me giro y le miro fijamente.
- No puedes acabar de decir eso. Es imposible.
- Es la única solución, Diana.
Se tumba a mi lado. Sus manos se posan en mis mejillas limpiando mis lágrimas.
- No, no lo es.
- No puedes seguir sufriendo y llorando por Jace, lunita. He estado hablando con Lucía y me ha dicho que el matrimonio tiene validez internacional ckn lo que ai te casaras conmigo, no podrías hacerlo con él.
- ¿Y si encuentro algun chico o tú encuentras a la mujer de tu vida?
- Ya la tengo y aunque no me quiera, con verla sonreír, ya soy feliz. Te amo, Diana García. Lo tenía que decir o reventaba. Ahora, ya me voy, buenas noches, mi pequeña Luna Lovegood.
- ¿Donde te vas? –Le pregunto al ver que se levanta de la cama.
- Al sofá. Carla llegó hace un rato y duerme hoy aquí.
- Quédate. –Suplico.
- No quiero molestar.
- Por favor, quédate y hablamos. No puedo dormir sin ti.
Tiro de su mano para intentar que no se vaya pero hago demasiada fuerza y Carlos se cae a la cama. Acabo tumbada con la espalda contra el colchon y con la boca de Carlos tan cerca de la mía que puedo sentir su respiración y me puedo verme reflejada en sus ojos.
- Si me lo pides así, ¿Quién se niega?
Al hablar, nuestros labios se rozan.
- ¿Te puedo pedir algo?
- Lo que quieras.
- Bésame. –En mi voz se nota la desesperación.
Le necesito. Tal vez la idea de casarnos no sea tan disparatada...
________
Hola, hola. ¿Qué os parece? ¿Alguien oye campanas de boda? Yo no estoy demasiado segura de oirla...
Pd: La semana que viene empiezo la novela nuevaaaa. Me hace más ilusión.?
Pd: ¿Que os parece el video de multimedia?
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EAT KISSES
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