Capítulo 10


Diana

Carlos acaricia mi mano antes de separarnos. Yo voy hasta una habitación del palacio donde está Álvaro, el hermano de Sara; Andrea y el resto de mis amigos. Ella, Lucia, Kenya, Miguel y yo somos las "damas" de honor y Álvaro (o Mel) será el padrino. Aunque afortunadamente no tenemos que ir vestidos iguales, simplemente ir todos de rojo.

En la habitación estamos ya todos los "damas" de honor. Andrea está dándole un último retoque a su peinado, una especie corona a base de dos trenzas. Lleva un vestido de gasa, rojo por supuesto, largo hasta los pies, un poco más ajustado en la cintura y que le cae suelto.

- Sara, tranquilízate, nadie se va a dar cuenta de ello. – Grita Miguel a la puerta del baño de la habitación.

- ¿Nadie? Todo el mundo se va a dar cuenta, joder. ¿Y si mancho el vestido?

- A ver, tranquilízate. –Empieza a hablar Kenya.

- No me digáis más que me tranquilice, –Le interrumpe Sara hablando desde la puerta del baño.– Es lo peor que podría pasarme hoy.

- Peor sería que Dani te dejara plantada en el altar. –Dice Lucía por lo bajo.

Ella lleva puesto un precioso vestido negro con una abertura hasta más arriba de la mitad del muslo.

- No es el fin de mundo, Sara, –Ahora habla Andrea.– Tú tómatelo como algo bueno. Ya puedes estar tranquila de que no estás embarazada y seguro que no eres la primera novia que se casa teniendo la regla.

Sara abre la puerta del baño con todo el maquillaje corrido llevando solo una bata de seda y la ropa interior.

- Te aseguro que también estaba segura ayer. Entre la gira y los nervios y preparativos de la boda, Dani hace semanas que ni me roza. Creo que ya no me quiere. Va a dejarme plantada hoy.

- Sara, Dani está loco por ti. –Kenya se sienta en la cama junto a ella y le limpia las lágrimas.– Y está deseando casarse contigo. Vamos a maquillarte otra vez. –Le dice con tono tranquilizador.

Sara asiente y sorbe por la nariz. Pobre, tiene que estar muerta de nervios para ponerse así. A los pocos segundos regresa Miguel con la estilista que de nuevo maquilla a Sara. Mel le abrocha el vestido frente el gran espejo de la habitación.

- Estás preciosa, enana.

Sara se mira el espejo y sonríe.

- ¿En serio el día de mi boda también me vas a llamar "enana"?

- Ajá, y seguiré igual hasta que me hagas tío.

- Ya podríais Lucía y tú hacerme tía a mí.

Lucía mira a la futura novia con cara de pocos amigos. Ella y Mel llevan ya un año juntos pero no tienen planes de futuro.

- Anda, vamos ya fuera que Dani lleva esperándote más de media hora. –Dice Miguel llamando la atención de todos.

Sara coge el ramo de flores, una bonita conminación de rosas de colores claros y blancas, y sale de la habitación agarrada del brazo de su hermano y precedida por nosotros cinco. Desde el jardín del palacio se oye música.

Pisamos el pasillo y al ver a Sara, la sonrisa de Dani se ensancha. Mi mirada instintivamente busca una cabellera rubia, la de Carlos. Él no está mirando a Sara, me está mirando fijamente a mí. Capta mi mirada y me giña un ojo. Por lo bajo oigo reír a mi mejor amigo. Le pegaría si no estuviera todo el mundo mirándonos.

Llegamos al altar decorado también con rosas y nosotros cinco nos vamos a nuestro asiento en la segunda fila. Noto que alguien me toca el brazo y me giro para ver quién es. Miguel me tiende una rosa blanca de las que adornaban el pasillo.

- De parte de Carlos. –Me susurra al oído.

Miro a Carlos y él se limita a sonreírme. Yo le sonrío de vuelta y me pongo la flor en el pelo.

- Yo, Daniel Fernández Delgado, te tomo a ti, Sara, como mi esposa y te prometo amarte, respetarte y serte fiel tanto como duren nuestras vidas. –Los ojos azules de Dani están fijos en los ojos marrones de Sara.

- Yo, Sara Mel Tarragona, te tomo a ti, Daniel, como mi esposo y prometo amarte, respetarte y serte fiel tanto como duren nuestras vidas.

- Yo os declaro marido y mujer. Ya podéis besaros. –Dice quien les casa.

Sara agarra a Dani del cuello de la camisa y le besa. Todos los invitados aplauden. Vamos todos a darle la enhorabuena pero ni Carla ni Kenya están allí. ¿Dónde se han metido?

Carla

Miro como Carlos le da una rosa a Miguel y con gesto le indica que se la dé a Diana. Se nota a la legua que le está loco por ella, o al menos lo noto yo que le conozco mejor que a mí misma. Apoyo mi mano en la pierna de Kenya disimuladamente. Hoy está espectacular con ese vestido rojo con vuelo y el pelo suelto.

Estoy ya cansada de decirle que sus rizos oscuros son preciosos que le quedan mil veces mejor sueltos que recogidos. Ella aparta la pierna.

- ¿Pasa algo? –Pregunto preocupada.

- ¿Nos conocemos? –Me pregunta simulando que ni me conoce.

¿Conocernos? Sabemos de memoria cada milímetro de piel de la otra. Llevamos seis meses siendo novias. Los ojos se me cristalizan y me giro hacia Carlos. Él ni se ha dado cuenta de nada. Solo tiene ojos para Diana. Me apoyo en su hombro y entrelazo nuestras manos.

Sé que a Kenya le da vergüenza besarnos en la calle, ir de la mano o incluso decirle a sus amigos que le gustan las chicas. De todos modos, ya le he dicho que sus amigos la van a querer igual y no paro de suplicarle que al menos acepte ir alguna vez a mi piso cuando Carlos no está de gira. Estoy segura de que él nos guardaría el secreto.

Me esperaba que hoy no saltase a mis labios precisamente pero no que hiciera como si fuéramos desconocidas. Miro a Sara y Dani, ¿por qué no podemos ser ellos? ¿Por qué no podemos besarnos o ir cogidas de la mano sin escuchar comentarios para nada agradables? No aguanto verles más.

Me levanto de mi asiento y salgo corriendo hacia el interior del palacio. Paro de subir las escaleras al oír unos tacones a parte de los míos, me giro y allí veo a Kenya. Un par de escalones más abajo.

- ¿Qué quieres? –Le digo intentando no llorar.

- Gatita. –Sube los peldaños que nos separan e intenta acariciar mi mejilla.

Yo me aparto.

- N-no me toques.

- Por favor, gatita, escúchame.

- No, Kenya, ya no más. Me pediste tiempo y te he dado más de seis meses. Ya no puedo más, pececito, ya no puedo. He intentado entenderte y lo hago, pero mi paciencia no resiste más. Si nos cruzamos por los pasillos de la universidad, ni me miras. Sólo podemos vernos en tu piso y entrando separadas. Necesito decir que estoy enamorada, porque te amo, pececito, te amo más que a mi vida. Y aunque me duela, o esta noche le dices algo a tus amigos u olvídate de mí.

Kenya no me deja hablar más, me calla con un beso en los labios. Sus pulgares acarician mis mejillas haciéndome pequeñas cosquillas y mis manos acarician su pelo, me encantan sus rizos.

- Te amo, y aunque me muera de la vergüenza le contaré lo nuestro a todo el universo si así consigo que estés bien, mi gatita.

Diana

Carlos coge mi mano entre la multitud que intenta entrar en el palacio toda a la vez. Aunque no lo vea, sé que es ella por el tacto de sus largos y fuerte dedos. Llegamos al gran salón donde será la cena. Está lleno de mesas redondas. Buscamos la nuestra, está cerca de unos grandes ventanales que dan al jardín.

El sol se esconde entre los arboles del bosque que rodea todo el palacio. Me sobresalto al sentir unos brazos en mi cintura pero sonrío, cierro los ojos y echo la cabeza hacia atrás al entender que es Carlos.

- ¿Sabes? Echaba de menos estar así contigo. Siento que nos comunicamos sólo con mirarnos el uno al otro.

- Yo también lo siento, honey. –Me giro al oír la voz de Jace. – ¿Pasa algo?

Me separo tanto como puedo de él.

- No quiero volver a verte. –Jace da un paso hacia mí.– Aléjate de mí.

- Vamos, honey, tú no piensas eso de verdad. Estamos prometidos por algo. Sabes que pasará si rompemos el compromiso.

Suspiro con resignación. Maldigo el momento en el que me pareció buena idea comprometerme con alguien con quien solo llevaba un mes y medio.

- Anda, dame un beso y olvidamos todo esto.

Me acerco a él con desgana y le doy un casto beso en los labios. Me dirijo a mi mesa seguida de cerca por Jace. Mi asiento está justo al lado del asiento de Carlos. No sé si eso es bueno o malo.

Carlos llega unos minutos después con dos copas de vino en la mano.

- Vaya, pensé que estarías sola. –Dice con cierto tono de hostilidad.

- Ya ves que no y no podría estar en mejor compañía. –Coge mi mano y besa mis nudillos.

Hago acopio de todas mis fuerzas para no poner una mueca de desagrado.

- Igualmente traje esto para ti. –Me tiende una de las copas con una sonrisa.– Creo que te gustará. –Mira a Jace con asco.– Oye, inglesito, ¿no te dije antes que no volverías a tocar a Diana?

- ¿Y voy a aceptar ordenes de ti? –Responde con tono de desagrado.– Tú no eres nadie.

- ¿Qué no soy nadie? ¿Sabes quién soy? El tipo que te va a partir la cara.

Ambos se miran esperando a que el otro dé un paso en falso.

- Te digo algo, si me tocas un solo pelo, Diana va a pagar las consecuencias. No creo que eso sea lo que esperas. –Dice con una voz pausada y neutral.

Los ojos de Carlos desprenden rabia en estado puro. Aprieta los puños hasta que sus nudillos están casi blancos. Blas y Miguel se acercan a nuestra mesa.

- Ándate con cuidado, no te quitaré ojo de encima. –Le dice Carlos lo suficientemente alto como para que yo le oiga pero los recién llegados, no.

Se sienta a mi lado y mira distraído el contenido de su copa haciendo como que presta atención a las palabras de Blas y Miguel. Unos instantes después, por fin aparecen Carla y Kenya. Vienen cogidas de la mano. ¿Se conocen?

Andrea y Álvaro, seguidos por David se sientan en nuestra mesa. Ya estamos todos.

El ambiente está tenso, ni Jace ni Carlos pronuncia palabra alguna. El primero observa a todos los comensales de nuestra mesa especialmente a los de género masculino y el segundo no quita la vista de mi prometido.

Prometido, casi me da arcadas pensar que tarde o temprano tendré que acabar cansándome con Jace o llegar más allá de un par de besos. De momento, lo de decir que nunca lo he hecho y que me da miedo mi primera vez me está funcionando para alejarle de mí, aunque sé que esa excusa no durará eternamente.Suspiro con resignación.

La mano de Carlos acaricia mi pierna por debajo del mantel e inicia una conversación con Blas y Miguel sobre los nuevo conciertos. Me giro hacia ellos he intento participar en la conversación aunque, bueno, no tenga ni la más remota idea de las canción que hablan. Supongo que serán del nuevo disco, el cual no he escuchado porque lo que menos necesitaba este último año y medio ha sido recordar aún más a Carlos.

________
Hola, hola. ¿Enserio creíais que Sara dejaría a Dani plantado? No soy tan mala, jo. ¿Qué os parece que Diana y Jace se vayan a casa? ¿Qué creéis que pensará Carlos cuando se entere?

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