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Ace no entiende mucho de lo que dicen esos piratas, pero aún así se las ingenia para seguir su vida como alguien secuestrado en un barco ajeno al suyo.

Ace nació en el south blue, pero se crió en una pequeña y calida isla al este del mar azul, su vida consistió en cazar, correr y entrenar junto a sus hermanos hasta que llegara el momento de partir y salir al oceano para cumplir sus sueños.

Al inicio se encontró con una buena tripulación que le siguió fielmente durante la primera mitad de su trayecto por el grand line, seguido justamente por una nueva habilidad adquirida de cierta fruta de fuego.

No fue hasta que llegó al nuevo mundo cuando los problemas empezaron. No solo fue el ojo de la marina que tenía en su cabeza lo que le afecto, si no que encontrarse con justamente uno de los señores de la guerra justo en la isla de embarcación al lado de su barco y posteriormente enfrentarse a un emperador, de los cuales se le conocía como el hombre más fuerte del mundo, no estaba en sus planes y mucho menos una situación de rehenes, donde por cierto, él era el rehen.

Definitivamente ese no era su día de suerte, tal vez accidentalmente había pasado por debajo de una escalera o quizas vio algún rey marino pelirrojo y se le olvido darle un tortazo, sí, definitivamente eso era.

No lo era.

Ace quería darse un cabezazo contra la madera de la habitación en la que se encontraba, pero probablemente le escucharían y mandarían a ese tipo que se parecía a una piña para verificar que seguía con vida y siendo sincero, no le gustaría tener a una de esas personas fisgoneando en sus asuntos.

Pronto su estomago gruño y supo que no podría resistir esto durante mucho tiempo, tampoco sabía si el resto de su tripulación estaba bien y tenía los pelos de punta ante cualquier sonido proveniente del otro lado de la puerta.

Si sobrevivía a esto, Deuce definitivamente lo mataria y le gritaria lo imprudente que es y si no lograba hacerlo, Deuce se tomaría la molestia de revivirlo personalmente y reclamarle (A veces su segundo al mando era un poco aterrador).

Solo esperaba que estos tipos tuvieran la piedad suficiente de dejarle ir e ignorar al estupido novato que trató de matar a su capitan después de combatir a uno de sus aliados.

Mierda que si era estupido, obstinado y estupido, su abuelo definitivamente le estaría dando uno de sus golpes de amor en este mismo momento, mientras que sea en donde se encuentre Sabo, se estaría revolcando en su tumba, casi podía escuchar las palabras, "Te lo dije", con la voz de su hermano en su mente.

Y Luffy, bueno, probablemente Luffy estaría en una situación igual o más absurda que la suya (lo cual le consuela y preocupa al mismo tiempo) y hablando de Luffy, probablemente haga un desastre en la cubierta antes de que siquiera lo capturen y lo lancen al mar por comerse toda la comida y las reservas del lugar.

Tal vez debería regresar a casa uno de estos días y enseñarle a su hermanito a no atracar el barco de un emperador por comida. Sí, eso estaría bien si no fuera porque sigue encerrado en ese maldito lugar.

Suspiro mientras estiraba sus musculos y se preparaba para salir, toda su vida había estado dispuesto a morir y esta no sería la última vez, aunque le prometió a Luffy que no lo haría y si lo llegara hacer, entonces Sabo en el más alla le estiraria las orejas por hacer que su hermano más pequeño llorara y después procedería a mandarlo a la tierra nuevamente de una patada.

"Okey, basta, concentrate Ace, tenemos que salir de aquí juntos, tú y tú patetico trasero no pueden ser lanzados al mar todavía", se dijo a si mismo mientras palmaba sus dos manos en sus mejillas.

Respiró profundo y tomo la manilla de la puerta para después girarlo y abrirla lentamente, asomó la cabeza por una rendilla y observó el lugar.

Había un par de piratas dispersos por la cubierta, unos hablaban entre sí y otros se dedicaban hacer alguna que otra actividad.

"Es ahora o nunca", susurró para después salir completamente de la habitación. Tal vez todavía existía esperanza si lograba pasar por desapercibido hasta encontrar algún bote de emergencia que le permitiera salir de ese sitió.

Podría preocuparse de encontrar al resto de los Spades después de salir de este lío.

Justo antes de que siquiera se moviera, una mano se pozo en su hombro haciendo que su cuerpo se tensara al instante.

"¡Hey Ace! Estaba apunto de irte a buscar, acabo de encontrar un fruta un poco peculiar y me preguntaba en donde andarías ¿Estabas haciendo algo?" Dijo un tipo con un peinado similar a un pan mientras le sonreía abiertamente.

Ace. Buscar. Haciendo. Algo.

Hizo una mueca mientras sacudía su hombro y pensaba para si mismo 'por favor no digas nada estupido.'

"Yo, iba ir a ver el oceano y apreciar los bonitos barcos de emergencia en las orillas", dijo tratando de sonar inocente. Perfecto, era un estupido sin sentido y sintió una jaqueca recorrer su cabeza al recordar nuevamente los puños de su abuelo.

Sin embargo antes de que el tipo con cabeza de pan pudiera reaccionar, había empezado a correr sin rumbo hacía la cubierta principal, en el camino choco con otro pirata de rizos negros pero lo ignoro en son de seguir corriendo y correr hacía la cubierta, sin embargo justo cuando estaba a punto de saltar hacía afuera (Porque sí, a la mierda con el plan, ya se las arreglaría después), sintió un jalón que le hizo tambalearse y caer nuevamente dentro del barco.

Al parecer estos tipos tenían la costumbre de arruinar sus planes cada vez que estaba apuntó de conseguirlo.

Cuando volteó hacia arriba, vio al mismo tipo de la otra vez que se parecía a una piña mirandole divertidamente.

"Sabes, no se si lo sepas, pero los usuarios no pueden nadar", habló con burla el señor piña, haciendo que una molestia surgiera de su interior y sintiendo que su rostro se calentaba.

No necesitaba entender todo lo que dijo el contrario para saber que se estaba burlando de el.

Se levantó sacudiendo sus rodillas y le dirigió una mirada de molestia hacía al rubio, para después volverse a su habitación a paso duro y con una sensación aspera, cerro nuevamente la puerta de esta última con fiereza, encerrándose nuevamente y tumbandose en su cama.

Ya intentaría escapar mas tarde, ahora solo quiere dormir y comer un poco.

Ah... se le había olvidado ese detalle.

Nuevamente escuchó su estomago rugir y gimio con amargura.

A este pasó moriría de hambre antes de salir de ese lugar.
...

Esa mismo día pero en la noche, salió a hurtadillas de su cuarto, después de pasar toda la tarde en esa habitación con un hambre que azotaba su estomago, se había decidido del todo y con un nuevo plan en mente, asaltaría la cocina.

Tal vez si vieran que su estomago era un agujero negro se arrepentirian de tenerlo a bordo y lo tirarían en la primera isla que se encontrará, sin embargo lo dudaba, esos tipos sorprendentemente parecían estar obsesionados con su presencia, lo cual lo confundia en exceso y de igual forma le molestaba.

En serio ¿Por qué siquiera alguien que no fuera la marina se enfocaría tanto en él? A los ojos del mundo ni siquiera valía menos de un centado y es por eso que no podía entender el porque el emperador parecía tan convencido en retenerlo aquí.

Ni siquiera había tratado de provocarlo, a menos que claro, haya hecho algo malo sin darse cuenta que provocara la ira del yonkou y que por consiguiente lo persiguiera.

Sea como sea, no tenía tiempo para esta mierda de gato y el raton y tenía una alacena que asaltar, así que se escabulló en el comedor y de la forma más silenciosa que pudo, abrió el refrigerador.

No había mucho más que sobras, pero eso era suficiente para él, tomó algunos platos y empezó a devorarlos como los viejos tiempos de su infancia.

Estaba atento a cualquier ruido que pudiera provenir de afuera mientras devoraba el resto de platillos que habitaba en el lugar.

Carnes, frutas, verduras; cualquier cosa le venía bien, mientras calmará su hambre podría comer incluso un arbol completo si fuera necesario.

Llevaba un par de días comiendo pescados y eso no le satisfacía ni llenaba en absoluto a su estomago, por lo que realmente se encontraba hambriento como la mierda.

En su decimoquinto plato pudo captar el sonido de unos crujidos del exterior y automáticamente sus sentidos de alarma se activaron y succionando la pasta sin terminar de su última comida del día, acomodó nuevamente los cubiertos  en el interior del refrigerador y se puso en cuclillas detras de este mismo tratando de esconder su presencia de quien sea que estuviera afuera.

Minutos después pudo escuchar cómo unos pasos se acercaban a la puerta del comedor y justo antes de empujar la puerta, detenerse y girar su pies hacía a un lado, lo cual provocó que frunciera el ceño con confusión.

"¿Por qué no entraba en la cocina?" Pensó mientras sus musculos se tensaban nuevamente.

Después de unos segundo pudo escuchar unos murmullos, apenas podía distinguir lo que decían y era confuso, pero aún así fueron lo suficientemente claros para que pudiera entenderlos, escuchó como el tono de la otra persona cambiaba a una forma más desenfrenada y si bien no habría escuchado gran parte de la conversación, pudo distinguir claramente una frase.

"¡Qué demonios Teach, deja de bromear!  ¡¿Porqué estas haciendo esto?!"

A pesar de que las palabras parecían inocentes y algunas se sentía incomprensibles, su tono reflejaba algo distinto, lo que hizo que le diera escalofríos y sintiera su cuerpo congelarse.

La voz tenía dolor, miedo e incredulidad.

Trato de mentalizarse de que todo estaba bien y que de seguro alguien le habia jugado una mala broma a alguien más y esta otra persona estaba enojada, sin embargo, algo no se sintió del todo bien y una sensación de malestar se instauró en su pecho y antes de que siquiera se diera cuenta, su cuerpo había corrido hacía la entrada del comedor abriendo la puerta ruidosamente.

Al instante casi choco con otras dos personas y por un momento sintió como su estomago se contraía con fiereza y sus latidos incrementaran al prestar atención a la situación

Había dos tipos, uno con un peinado en forma de pan que se le hizo conocido y el otro que no lograba relacionar del todo pero con rizos negros.

A pesar de la situación inesperada, no le hizo falta ser un genio para saber lo que estaba pasado.

El tipo de rizos negros tenía una mirada de furia y su boca entornada hacia abajo mientras parecía sujetar con fiereza un cuchillo hacía el tipo con peinado peculiar, mientras que este último parecía más palido de lo usual y con una expresión que gritaba traición y dolor.

Incluso Ace sabía lo que estaba pasando y sin saber el porque, pero un impulso lo llevó a interponerse entre ambos piratas protegiendo al tipo del peinado raro.

"¡Qué demonios esta pasando!" Gritó con un enojo que desconocia de donde había salido.

Puede que no estuviera muy contento de estar en el barco, pero eso no significaba que no le repugnara lo que estaba apunto de pasar si no fuera por su intervención.

De pronto sintio una punzada de culpa al saber que si hubiera tardado aunque sea un segundo, probablemente el otro pirata agradable estaría muerto.

Su gritó pareció haber sorprendido al tipo de rizos negros, el cuál había identificado como Teach, puesto que este último empezó a retroceder y posteriormente salió huyendo hacía el exterior del barco, dejando tanto a Ace como el otro pirata congelados en el lugar.

Después de unos minutos el ambiente se sintió menos denso y pudo voltearse hacía al pirata el cuál todavía se encontraba en estado de shock.

Trato de articular algunas palabras pero todas quedaban a la deriva.

¿Qué se supone que debe decir en estas situaciones? ¿Lamento que alguien te traicionara y casi te apuñalara por la espalda?

Tosio antes de aclararse la voz y hablar.

"Ehh... ¿Estas bien?" Su voz tambaleó un poco pero fue lo suficiente para sacar algo de reconocimiento del contrario.

El chico con peinado de pan suspiro temblorosamente y asintió.

"Gracias", dijo con alivio, pero Ace pudo distinguir algo de dolor en el tono.

"Se que esto no es de mí incumbencia, pero..." Estaba apunto de hablar cuando el sonido de una puerta lo interrumpió.

Escucho unos murmullos con algunas quejas adormiladas de por medio para finalmente ver como aparecía el tipo piña que en la mañana había arruinado su plan con una mirada cansada.

"Oh, Thatch ¿Pasa algo? ¿Qué haces aquí a estas horas?" Preguntó el rubio cambiando su tono a uno más confuso y con una pizca de preocupación.

"Marco...",dijo duramente a quien ahora conocía como Thatch mientras que este le dirigía una mirada que le era difícil de describir a su hermamo rubio.

Rápidamente el rubio captó el mensajo y su rostro y postura se contrajo de manera que ahora se encontraba en una expresión más sólida y fría que la que tenía antes, este dirigió su mirada hacía el y pudo sentir como su sangre se congelara por un segundo antes de que Thatch comenzará hablar.

"¡Espera!" Gritó Thatch, "¡Ace me salvo, el me salvo!" Dijo apresuradamente y con una mirada suplicante.

La mirada de Marco se relajo, pero pudo ver como sus musculos seguían igual tensos que antes.

"Fue Teach, él trató de matarme", habló nuevamente Thatch, escupiendo el nombre con desagrado.

La expresión de Marco no mentía, sus ojos se ensancharon y su boca se abrió levemente, para después cerrarla nuevamente y redigir su mirada con frialdad.

"Vamos con pops", fue lo único que dijo antes de empezar a caminar hacía donde al parecer era la habitación del yonkou.

Thatch los siguió, no sin antes de atraerlo con un brazo y arrastrarlo junto a ellos.

....

La sala estaba en completo silencio, sin embargo la tensión se podía cortar en el aire, Marco miraba a su padre esperando una respuesta, mientras Thatch de igual forma lo observaba y Ace trataba de entretenerse jugandi con sus dedos.

"Oyaji...", dijo Marco, a lo que en cambio el mayor cerró los ojos por un momentos y asintió.

"¿Tienes alguna idea del porqué lo haría Thatch?" Preguntó cortésmente, éste último le dirigió una mirada confusa y nego con la cabeza.

"Ni idea, de repente vino por detras de mí y trato de apuñalarme, tuve suerte de sentirlo antes y evitarle, pero si no hubiera por Ace probablemente hubiera muerto ahí", dijo Thatch mientras le agradecía con la mirada, a lo que Ace desvió la suya.

"Errr... sí", dijo nerviosamente sin comprender mucho de lo que había dicho Thatch.

"Por cierto, ahora que lo pienso ¿Qué estabas haciendo ahí en ese momento?" Preguntó Marco mientras alzaba una ceja. Recordando que el lugar en donde todo había ocurrido era afuera de la cocina.

Antes de que pudiera hablar para tratar de excusarse, su estomago respondió el llamado soltando un pequeño rugido.

Por un momento sintió como si finalmente pudiera ver la luz y estuviera listo para morir mientras sentía su cara calentarse. Su estupido estomago lo había delatado.

Hubo un extraño silencio en la sala, antes de que Marco soltara un bufido y lo mirará divertidamente, lo que hizo que su rostro se coloreada aún más.

"Yo...no es lo que parece", su voz temblorosa se corto antes de que pudiera decir más y pudo escuchar a Thatch contener algunas risitas.

Shirohige, quien se había encontrado hasta el momento observando con diversión, no fue tan sutil como Thatch y soltó una carcajada con un sonido que Ace pudo distinguir como 'Guararara'.

Sin embargo ese no era el punto, ahora se encontraba aún más avergonzado y quiso meter su cabeza debajo de la madera cuando su estomago volvió a gruñir con más furoz.

Por primera vez maldijo al agujero negro que tenía de apetito.

Sin embargo, a comparación de antes, Thatch lo miró con los ojos abiertos y brillantes, para posteriormente preguntarle y sonreirle abiertamente.

"Oye ¿Tienes hambre?" Esta vez su tono se encontraba más ligero que antes cuando había hablado.

Solo pudo entender la palabra 'hambre', sin embargo no iba a dejar que lo alimentaran por más que quisiera hacerlo, ya sea porque podrían envenenarlo o quizas algo peor, por lo que le dirigió su mirada más afilada que podía hacer.

Sin embargo el chef lo ignoró y rodeo su cuello con su brazo mientras sonreía como si hubiera ganado la lotería y lo empezará a arrastrar a fuerza hacía fuera.

"¡Ire a prepararle algo a Ace mientras tanto, de seguro todo esto lo agotó!" Dijo alegremente mientras llevaba  a un Ace que todavia trataba en vano de que lo dejara ir y soltaba algunas maldiciones por debajo.

"Cuidense y manténganse atentos, todavía no sabemos si Teach va regresar", dijo Marco con un tono mas calmado pero igualmente duro.

"Sí sí...", dijo Thatch para finalmente desaparecer con Ace detras de la puerta.

...

Finalmente se quedaron dos hombres solos en la habitación, uno de mayor figura con una mirada pensante y el otro con una postura defensiva.

"¿Qué piensas de todo esto, Marco?" Preguntó el mayor, a lo que el rubio suspiro y dirigió su mirada hacía el contrario.

"No lo se, nunca esperé que alguien nos traicionara de esa manera, no se lo que quería Teach matando a Thatch, tampoco comprendo sus motivos para llegar a ese punto, sin embargo algo no se siente bien en todo esto", dijo Marco de forma vacilante, el emperador cerro con calma sus ojos y asintió antes de volverlos abrir.

"Lo comprendo, tampoco siento que algo este bien en todo este asunto, pero por mientras deberiamos vigilar con cuidado y en la mañana decirles al resto de los comandantes de la situación", Marco asintió ante las palabras de su padre, para finalmente sentir como sus músculos se relajaban.

Casi había perdido a uno de sus hermanos esa noche y eso le puso los nervios de punta, incluso si trataba de evadirlo, el solo pensamiento de casi perder a su amigo y compañero le hacía sentir un tirón en su pecho, el pensar que jamas podría volver a probar la comida de Thatch al despertarse o no tener que quejarse de las bromas que este solía hacerle constantemente, provocaba una sensación de malestar en su estómago, la cual realmente no querría experimentar en ningún momento.

Se recordaría más tarde hablar con Ace, el novato parecía estar muy reacio con ellos, pero aún así no dudo en protegerlos cuando fue necesario y le debía al menos uns charla.

Marco no entendía a su padre del todo, nunca entendió la fascinación que este último tenía por el pequeño petardo de niño que constantemente atacaba a su padre con tanta lealtad y consistencia y hablaba con un vocabulario que ni Marco en todos sus años como pirata habría presenciado, aunque también la mayoría de veces se veía perdido en el ambiente y palabras de los demas.

Marco tenía una idea de lo que pasaba en eso último pero no le había dado la suficiente importancia para pensarlo más, de todas formas, Ace les había salvado esta vez y si bien todavía seguía sin comprender del todo los pensamientos de su padre, tal vez ahora podría intentar darle una oportunidad al pequeño mocoso de fuego.

Después de todo ¿Qué no es la vida si no hay un poco de emoción en ésta?

(En la mañana disfrutaria el doble la comida de Thatch y pretendería no ver cuando esté se escabulla en su habitación para hacer otra travesura.)













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