PRÓLOGO

Totalmente perdido, a veces no sé que hago y cuando por fin lo analizo, se lo ridículo que fui, en ocasiones hago el bien y en otras hago el ¿Mal? No estoy del todo seguro, tal vez sea egoísta, para algunos algo tonto, para otros un normal y para los demás alguien que ni existe.

A esa edad, solo me dejaban llevar por lo que mis impulsos dictaban, cometía errores, hacia lo que para mí eran pequeños logros, no entendía sobre el amor, pero por este último no me preocupaba porque puede que en este mundo sea lo más complejo para entender.

Todos intentan darte lecciones y consejos sobre cómo entenderlo o como sobrellevarlo desde su experiencia o sus errores. A pesar de que todos de seguro conocemos la frase de "Cada persona es un mundo", por lo tanto, cada relación también lo es ¿No? Tómame como ejemplo, o sea, deja que te hable desde mi experiencia.

La conocí por un grupo de amigos una chica graciosa, atrevida, algo misteriosa y con una sonrisa que a cualquiera atraparía, una voz que en ese momento pensé que era de un ángel, aunque claro las apariencias engañan.

Me la presentaron y en seguida nos saludamos, yo alguien tímido y sin experiencia en hablar con el sexo opuesto ya podrías imaginar como fluyo todo, ella totalmente tranquila yo era uno más de la larga lista de chicos que conocía, mientras que ella una de las pocas que podía contar con los dedos de mi mano. Obviamente me puse nervioso, le devolví el saludo tartamudeando, provocando burlas por parte de mis amigos y una risa por parte de ella.

- "No estés nervioso, no muerdo"- Dijo, en ese momento reí, pero que imbécil fui.

La charla se volvió más amena y empezamos a chalar entre todos, no podía evitar escuchar atentamente cuando por la causa de mis amigos que más la conocían, decía alguna información sobre sus gustos o datos sobre ella.

El interés que tenía por ella ni yo mismo lo entendía, pero realmente en ese momento quería conocerla mucho más, al parecer fui muy evidente puesto que después de que todos tuviéramos que irnos, me dejaron a solas con ella para que la acompañara.

La acompañe hasta donde ella me lo permitió, dijo alguna razón que hoy, sé que fue una excusa, pero dudo eso aún no tiene relevancia. Simplemente nos despedimos, me dijo "un gusto conocerte" y se fue sin más, yo me dirigí de vuelta a casa encantado de haber conocido a alguien así de hermosa, el pensamiento de ella sonriendo o riendo era algo que sinceramente de mi cabeza no podía quitar.

Entre más salíamos todos juntos con su compañía, más crecía mi interés en ella, como el orden de mis pensamientos no era claro consulte a un amigo, puesto que era al único que podía hablar de este tema.

Y aquí quiero hacer una pausa, personas adultas dirán ¿Por qué no hablar con tus padres? Y quiero que entiendan algo a la edad juvenil o adolescente, nuestros padres son personas que al menos para muchos de los que conozco e incluyéndome, creemos que ellos no nos entienden, por lo tanto, son los últimos en los que pensaríamos.

A él le guardaba confianza, en ese momento él era el mayor consejero de vida que podía tener. No esperaba una carcajada de su parte tras explicarle el como me sentía, solo pude mirarlo con total sorpresa y a la vez con desprecio.

- Perdona, no le veo la gracia -

- Es que eres tonto –

Lo sé, sé que ustedes pensaron lo mismo y estoy de acuerdo, ella me gustaba, ese día mi amigo me lo dijo, para todos era evidente, menos para mí, posterior a ello me puse a analizarlo y cada momento cobraba más sentido y la duda principal llego ¿Yo le gustare a ella?

Que miedo, nerviosismo, no estaba seguro, su mirada se posaba en mi de vez en cuando, pero también se posaba en los demás de la misma manera, para nada sentí alguna vez que ella estuviera interesada en mí. Y conforme más pensaba en ella de esa manera, mis ánimos más se venían abajo, después de todo era hermosa, solo empecé a pensar que de seguro ya tenía novio.

Estaba por renunciar, pero di ese paso que de seguro para muchos es el más complicado, en fin, ahí estaba yo, deteniéndola antes de despedirnos, tomando el máximo de corajes para que las palabras salieran de mi boca, el nudo de mi garganta no desaparecía y ella se impacientaba cada vez más. Me di una bofetada algo que la asusto (ahora que lo pienso ¡Jajaja! Que buen susto se llevó la muy p...) y en cambio a mí me despertó, despejo dudas y por fin confesé lo que sentía, seguido de la petición de que estuviéramos juntos.

Su respuesta no se dio a esperar, supongo que no era el primero que se le confesaba, puesto que el rechazo fue rápido y rotundo, me rechazó y se fue, soltando unas palabras de lo más frías, que solo le hice perder el tiempo por una estupidez como esa.

Así es, otra persona que pensaba que también era un tonto, y ¿Ahora qué? No podía volver a salir con mis amigos si estuviera ella con nosotros, empecé a sobre pensar mucho, de que tal vez mi amigo se había reído porque de seguro él ya sabía que ella iba a rechazarme, que ella le contara a los demás sobre esto y todos se reirán de mí.

- ¡Jhaaa! Adiós amistades, adiós salida con amigos. Esto en verdad apesta –

¿Qué hago ahora? No tengo idea supongo que evitarlos y conseguir nuevas amistades. Se escucha sencillo, pero es mas fácil decirlo que hacerlo en especial para alguien como yo.  Tal vez no deba salir por un tiempo a lo mejor hasta eso se olviden de todo. Ojala se pudiera hacer algo así, bueno ya ni modo ya sabia que confesarme traería estas consecuencias después de todo quien quisiera salir con alguien como yo.

El fin de semana fue tan corto y largo al mismo tiempo te podía prometer que me hubiera gustado uno o dos días más, aunque estoy bastante seguro que no hubieran bastado solo con esos días, ni siquiera una semana o mes habrían servido. Después de todo solo habrían causado que me llenara de más dudas, más incertidumbres, más excusas y al final el día de salir de allí sería más complicado. 

Llegue donde solíamos frecuentar una misma actividad todos mis amigos, entre en el momento justo en que llegaba el profesor, todos tomamos asiento y él comenzó con la clase. Escuchaba a uno de mis amigos intentar hablarme y yo solo temía lo peor, mas bien para mi buena suerte, pero mala para él, el profesor le llamo la atención, pidió que se le levantara y leyera el resto del tema que avanzábamos en ese momento, como castigo para estar más atento a la clase.

Al concluir la primera clase, salí rápido y me fui por ahí, llegue a un lugar poco frecuentado, tome asiento y saque de mi bolsillo una bolsa de galletas de chocolate que me había guardado desde antes. Mi sorpresa fue que al tratar de abrirlas y hacer un poco de bulla al instante.

- ¡Galleta! - Grito alguien, levantándose del césped, en medio de los arbustos.  

- ¡Ahaaaa! - Grite asustado, no sabía que había alguien cerca.

- ¡Oh! Perdona no quería asustarte - Se acerco un poco y dijo intentando calmarme.

- ¿Qué hacías ahí? - 

- ¿Qué que hacia ahí? Mmmm... buena pregunta ¿Qué hacia ahí? - Me preguntó a lo cual inmediatamente contesté.

- ¡Y yo que voy a saber! - Lo vi bien y no llevaba el uniforme, no tenia idea de quien era ese tipo, aunque parecía de mi edad.

- ¡Oh cierto! - Grito y me había tomado por sorpresa. - Vi ese lugar y entré por aquel agujero a dormir- Lo primero que pensé aquella vez tras escuchar eso fue ¿Quién diablos es este tipo?

- Bueno eso no importa ¿Me invitas una galleta? Medio que empezó a darme hambre - 

No pude evitar reír, en definitiva era alguien muy loco y gracioso. Le compartí la mitad de la bolsa a lo que quedo contento y se las comió en menos de un minuto, en definitiva tenía hambre, aunque con el tiempo llegue a acostumbrarme. Era sin dudas un enigma de persona.

- ¡Ahaaa que rico! ¡Gracias amigo! - 

Alguien a quien acabo de conocer me llamaba amigo ¿Tan rápido y fácil se puede hacer amigos? Así es, eso fue lo que llegue a preguntarme aquel día.

- Espera ¿Esto es un colegio? ¡Ahaaaa! Me meteré en problemas si alguien me ve ¡Adiós amigo! -

Posterior solo corrió y salió por aquel agujero de la malla metálica, asustando a una mujer que justo pasaba por ahí.

- ¡Nos vemos en otra amigo! - Grito una última vez y se perdió a lo lejos, en verdad era un enigma.

No paso mucho para que tuviera que volver a la segunda clase, aunque siendo sincero a penas podía concentrarme tenia muchas preguntas, a la vez tenia uno que otro cruce de recuerdos y no podía evitar sonreír o reír levemente. Ahora que lo pienso los que me habrán visto, deben haber pensado que estaba loco.

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