¿Aceptas?
¿Lo intentamos?
L.
Todo cambio después de que ella recibió aquel mensaje.
Definitivamente hoy no era su día.
La alarma no había sonado. El agua estaba fría. Sólo había encontrado una camisa que le quedaba algo pequeña. No le dio tiempo de desayunar. No había acabado su proyecto y para rematar en la tarde de ayer había recibido un mensaje muy extraño de alguien.
-"¿Saben que hoy llega no es así?"- -"¿En serio?"- -"Dicen que ahora viene...."-
Blablabla. A la chica no le importaba para nada los chismes que escuchó al entrar al departamento donde trabajaba, pues sabía perfectamente quien vendría hoy. El motivo por el cual no pudo dormir después de recibir ese dudoso mensaje. Y que además hizo que se le hiciera tarde.
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-Estoy... aquí-susurró con un hilo de voz por haber corrido cinco pisos para llegar al suyo cargando una caja de papeles -Lamento... la demora... Pero había... mucho tráfico-
-¿En serio Miku?- dijo un peliazul sosteniendo la caja mientras la chica tomaba aire y ordenaba su escritorio- ¿segura que por el tráfico? La miró sonriéndole.
-¿Por qué... lo dices Kaito?- pregunto la chica.
-Normalmente llegas 15 minutos antes. Y aunque llegues un poco tarde siempre vienes con la ropa acomodada. ¿De dónde sacaste esa camisa? Si qué te aprieta.
-¡Urusai!- dijo la chica mientras se despeinaba el cabello deshaciendo su moño y peinándose en dos coletas bajas.
-Ven-dijo el chico mientras la turquesa dejó que le abrochará los últimos botones del cuello y colocando bien su corbata.
-Ejem. Vallan a hacer su escena melosa fuera, las oficinas no son para ligar.
Miku se quedó estática al oír esa voz que reconoció perfectamente. Agradecía que se encontraba de espaldas por que no sabía como verlo a los ojos. Kaito sólo le dio un beso en la frente a Miku y se fue a su trabajo como sí nada. La chica seguía sin girarse hasta qué escucho la voz más cerca.
-Sigues siendo la misma.
Eso le molestó ¿Quién carajo se creía para juzgarla? Se giró para enfrentar a aquel y sólo se encontró con unos ojos azules que la analizaban intensamente. El cabello rubio en una coleta baja y esa sonrisa encantadora. Estaba viendo a Kagamine Len, el sobrino del jefe de la compañía para el que trabajaba.
Uno pensaría que ese chico era arrogante, egocéntrico y presumido. Y Len podría aparentarlo muy bien; sin embargo, Miku sabía en el fondo que era amable y cariñoso. Que ella pudiera conocer el lado amable del chico rubio le molestaba y agradaba al mismo tiempo.
Len se acercó a Miku y terminó de acomodarle la corbata y dándole unos papeles.
-Deja de pensar en mí, sigues siendo la misma- fue más un susurro que la chica escuchó antes de ver a Len irse.
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Su mente estaba hecha un caos.
Primero: no había dormido bien.
Segundo: la mañana ajetreada a la que se había sometido y la presión de su proyecto aún no terminado.
Tercero: Len, el chico que había sido su ex novio ya había regresado. Su noviazgo no había sido el típico de adolescentes, normalmente sus "citas" acababan en trabajos y reportes de la empresa y al menos lo pasaban bien, o eso quiso creer ella. Y ahora, trabajaba para él.
Tratando de ordenar sus pensamientos se dispuso a comenzar a trabajar.
La hora de la comida llegó y todos dispusieron a salir a comer, Miku no había traído nada y su estómago rugía. Insultó a Len mentalmente.
Estaba a punto de salir para poder comprar algo cuando apareció otra de sus compañeras, Teto, pidiéndole que la acompañara. La chica aguamarina caminó resignadamente tras Teto pensando en muchas cosas cuando se dio cuenta que estaba en la oficina de Len y Teto ya no estaba.
-Deberías poner más atención a lo que pasa a tu alrededor Miku. Incluso podrían secuestrarte y te darías cuenta hasta que...- La chica lo interrumpió.
- directo al grano Kagamine, ¿Qué quieres decir con el mensaje?
El chico sonrió felinamente.
- primero "mi negi" ¿aceptarías una humilde cena con este caballero que te lo implora?- recitó Len que traía un casco medieval.
Tratando de no sonrojarse Miku sólo rodó los ojos al escuchar "mi negi", el apodo de cuando eran novios y luego sonrió al verlo así con su casco y una espada de madera que se inclinaba ante ella. Antes de que pudiera responder su estómago lo hizo haciendo que la chica se ruborizara.
- Tomaré eso como un sí- dijo el chico sonriendo por tener de nuevo a su aguamarina junto a el.
La hora y media paso volando. Los jóvenes se encontraban riendo mientras comían. Len hacia cada payasada y Miku no podía evitar reír.
La hora de trabajo continuó y Miku agradeció a Len volviendo a su silla.
-¿Dónde te metiste? Te busque para ir a comer.- habló el peli azul mirándola.
- Etto... Me distraje por allí... Pero descuida, ya he comido.
- Vale ¿Pero nos iremos juntos hoy sí?- dijo con ojos de cachorro.
- Claro, solo que...
-¿Miku?- hablo una castaña- Yuma necesita terminar los últimos reportes para el proyecto, pero IA se enfermó y Haku no pudo reportarse. ¿Podrías quedarte a ayudarle? Yuma esta desesperado.
-Bueno yo... Tengo que terminar el proyecto del MMP y...
-¿Miku nee? ¡Por favor!-gritó el mencionado, apareciendo de pronto de la nada y abrazando con desesperación a la chica- ¡Eres mi única esperanza! ¡Prometo cumplir lo que sea que me pidas!- gritaba reverenciando a Miku.
-Etto...ammm... Esta bien- y dicho esto el pelirosa se lanzó a abrazarla de nuevo.
-¡Gracias! ¡Gracias!- el chico se encontraba ahora besando las mejillas de Miku.
-Deberían estar trabajando-la voz de Len se escuchaba molesto.
Ambos chicos se separaron y se dirigieron a sus mesas.
La tarde llegó y la aguamarina se quedo ayudando a su compañero con el proyecto.
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De regreso a casa; Miku estaba sentada frente a su computador viendo monótona la pantalla. No quería admitirlo pero se había divertido mucho con Len durante la comida. Como no lo hacía durante bastante tiempo. Mientras su mente debatía entre un nuevo proyecto y Len, un nuevo mensaje apareció:
"Querida. Deje de pensar en mi. ¿Acaso no me va a permitir dormir?"
Len
Miku ignoró el mensaje y dejando a un lado el celular se tiró en su cama con la vista perdida en el techo, lanzando un pesado y largo suspiro.
<Kagamine Len, el chico que a pesar de todo sabía mover su corazón. El noviazgo que había tenido había sido más que un crush pasajero. No habían durado mucho debido a la responsabilidad de cada uno. A pesar de eso llevaban conociéndose de hace mucho tiempo.
De tanto pensar Miku quedo dormida.
Justo la aguamarina comenzaba a soñar cuando una llamada la despertó.
-¿Si? Contestó la chica mientras se tallaba los ojos.
-Espero que ya esté despierta señorita, tiene que trabajar hoy.
-¿Len? ¿Qué son estas horas para llamar?
-Miku... Son las 5:45am. Ya deberías estar levantada.
- A sí... Claro... Sólo ciiiiiiiiiinco minutos másss...
- Miku...
-Ok, ya enteeeeeeeeeendi- dijo mientras lanzaba un bostezo.
-Sigues siendo la misma- volvió a decir el chico y luego colgó.
Miku repitió la misma rutina de siempre. Al llegar a la oficina se encontró a Teto hablando con Meiko sospechosamente. Miku no le dio importancia y se dirigió a su trabajo. El Kagamine llegó sonriendo solamente y se fue a su oficina.
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Los días pasaron y Miku aún no se acostumbraba a Len. No sólo por su extraña actitud hacia ella sino que sus compañeras siempre estaban murmurando sobre él. No era que le molestara pero la forma en como se referían a el... Ellas no conocían a Len como lo hacia Miku. Y sí eso no bastaba a diario recibía indirectas por parte del Kagamine. Miku lo entendía perfectamente pero buscaba una salida o distracción dejando al chico con la palabra en la boca. No era que no lo quisiera, solo que debido a que Len era el que había terminado la relación no muy amigablemente con Miku se le hacía difícil confiar.
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Habían pasado dos semanas ya y esa noche Miku tenía que terminar su proyecto. Esa noche había tenido que quedarse sola ya que todos sus compañeros habían salido antes "misteriosamente" a excepción de su compañero rubio ojiambar que después de un rato también desapareció.
Tecleaba con una velocidad increíble introduciendo aquellos datos cuando escuchó un ruido proveniente de la sala oeste a dos oficinas de ella.
Se armó de valor y fue a investigar. Los pasillos estaban algo oscuros y Oliver ya no estaba.
Trato de no alterarse e insultar mentalmente a Oliver que la hubiera dejado sola y contarle aquella historia de terror sobre aquel lugar. Al parecer no había nadie y aún con la sospecha regresó a trabajar.
Sólo faltaban los últimos datos extras y ella se encontraba mirando por la ventana como distracción cuando sintió una mano posarse en su cadera, una respiración en su cuello y una voz que le susurró "buuuu". Miku por reflejo se giró y automáticamente golpeó a aquel.
-¡Auch! Eso no fue buena idea- La chica al escuchar esa voz vio a Len en el suelo.
- ¿Le-Len? ¡T-tú tie-nes la cul-pa!- dijo aún asustada.
-Vale, mi error.-dijo el chico levantado las manos- Hey, dame al menos una mano ¿No?- y extendió la mano a Miku. La chica quiso ayudarlo pero Len la jaló he hizo que cayera sobre el. En un movimiento Len se posicionó sobre ella.
-aaaa Len... Etto...
-Bien Miku. Me parece que tenemos algunos asuntos que atender- La chica se encontraba bajo aquella persona que la miraba con una sonrisa traviesa. Miku se estremeció al captar la indirecta.
--¿Ah? Etto...-- su mente trabajaba en busca de una excusa y evitando contacto visual con Len -S-sí. Lo-los últimos reportes...ammm...- se sentía acorralada, literalmente -Aún faltan... datos...- sabía que no hablaba sobre eso pero, cualquier excusa era buena.
-Miku... No puedes escapar de mi... Ahora- hablaba mientras sacaba una pequeña caja y colocandola frente a ella dijo -¿Lo intentamos?
Miku se sorprendió. ¿Pero qué carajo estaba diciendo? ¿Len le estaba pidiendo matrimonio?
-¿Miku? ¿Negi-chan?- Len solo miraba a la chica que estaba muy callada.
Los segundos que pasaron se hicieron eternos para el rubio. Y cuando por fin la aguamarina habló no fue lo que esperaba el chico.
-Yo... no... no...- esas pocas palabras aturdieron a Len, que soltó a Miku ayudándola a levantarse y no dejándola terminar.
-Por favor... Al menos... Di qué te gusto todavía- susurró Len mientras la abrazaba.
-Yo... Debo irme- y Miku se lanzó a correr. ¿Había esperado mucho tiempo por que eso pasara y ahora sólo huyo como una verdadera cobarde?
Al salir del edificio sus compañeros aparecieron y se acercaron a felicitarla por su compromiso. Era obvio que sabían lo que pasó y creyendo que todo salió bien le aventaron flores y Mostrando pancartas con su shipeo.
Por la cara de la chica cuando la vieron dedujeron que lo que Len había preparado para su declaración no había salido bien. Y. Más cuando ella hechó a correr hacia su departamento.
Miku después de aquella confesión-rechazo llegó a su casa y se ocultó entre las sábanas. "cobarde" era lo único que se repitió hasta quedarse dormida.
El sonido de alguien en su departamento y un ligero aroma a negis cocinados la despertó. Dirigiéndose somnolienta a la cocina vio al chico.
-¡¿Len?!- la chica veía al rubio poner la mesa -Tu...¿qué haces?
-Quise atenderte solamente- dijo con un tono algo triste que intentó disimular.
-Etto... Por lo de ayer... Yo... Lo siento.
-¿Por qué?- dijo el rubio sentando a Miku.
-Bueno... Esa no es la manera de decir No ante una proposición- habló la turquesa con la mirada hacia abajo.
Un golpe en la mesa la asustó. Len se encontraba con el puño cerrado y los nudillos casi blancos por la fuerza.
-¡Rayos Miku! ¿En verdad no quieres casarte conmigo? ¿Por qué?- el chico se veía molesto -¿Hay alguien más?
-n-no- Len se calmó un poco al oír la respuesta- Es sólo que... Noviazgo y Matrimonio son dos cosas muy diferentes. Y como llevamos nuestro noviazgo y luego lo terminaste... creí que...
-Creíste que no te amaba. Miku, en verdad créeme que quiero pasar mi vida junto a ti. Sé que la manera en que terminamos no fue la mejor y me arrepiento de eso. Pero tenía que asegurar mi lugar en la compañía para poder ofrecerte algo digno. Eres la única en mi vida. Desde que nos separamos pensaba en ti. Es por eso que te mandé ese mensaje, no quería que me olvidaras. Pero...- agachando la mirada susurró- creo que tu corazón ya lo hizo.
-Len- la chica se acercó y lo abrazó - Mi corazón no lo ha hecho. Es solo que... a veces soy muy cobarde respecto a lo que siento.
-¿Entonces aun me quieres?- preguntó Len con entusiasmo como un niño pequeño.
-No- Len la miró directo a los ojos -te amo- susurró la chica evitando verlo a los ojos.
Si. Miku Hatsune amaba aun al chico rubio. Y esto le hacia muy feliz a el.
-Entonces...- Len sacó la cajita y la abrió para Miku -¿aceptas casarte con migo?
-¡SI!
Y Len se abalanzó sobre los labios de su Miku.
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Miku llevaba un suéter de cuello de tortuga para tapar aquel chupetón que le había hecho Len.
- Con tan sólo tomar mi mano era más que suficiente- caminaba la aguamarina reprochándole a su rubio -"Esto" no era necesario.
-Pero te gustó. Admítelo. Además demuestra que eres MI mujer.
La chica solo hizo un puchero y camino más rápido hacia el trabajo.
Antes de entrar una mano la detuvo y sintió como sus dedos se entrelazaban. Len la miró con ternura y entraron al edificio.
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Se encontraban atendiendo los últimos preparativos para la boda. Len había llegado con una exquisitez de comida y Miku no pudo evitar su comentario.
-Me encanta tu comida. Eres muy bueno cocinando.
Miku Esperaba un "¿de verdad?" "No es nada" o un simple "gracias" pero no. Len tenia siempre que alterar la atmósfera con sus comentarios.
-Lo se. Pero preferiría que me juzgues en la cama. Así tu serás la primera y última en descubrir que tan bueno podría llegar a serlo contigo- respondió tan normal y sonriente, que Miku se sonrojó al instante y casi se atraganta.
¡Aaaaaaaaah! ¡Estúpido sonrojo!
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¿Hola? Jejejeje.
¿La hija del mezcal y la tlayuda por fin se digna a aparecer?
Lo siento de verdad, pero ustedes conocen como es la escuela.
En fin. Espero les guste y si no díganmelo para mejorar.
Cheza tiene sueño y se va a dormir.
Cheza fuera.
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