Capítulo 26

-Dame un cigarro. –Pidió Jaime extendiendo su mano a Khaji-.

-¿Para qué? ¿Vas a fumar? ¿Acaso sientes nostalgia por tus días de pandillero? –Replicó burlonamente el mayor, repasando sus dedos por el cabello-.

-Sólo dámelo. –Exigió el castaño con su voz apretada, pues no quería revelar su posición de entre los arbustos-.

Khaji torció la boca sacando su cajetilla chapuceramente. Tomó uno de los tabacos y se lo entregó al muchacho.

-¿En serio vas a fumar ahora? –Demandó Michael quien llegaba recién atravesando las hierbas-.

-Yo me entiendo. Ahora ya váyanse. Nos vemos adentro. –Habló el chico exhalando su pesado aliento mientras se sacudía la cabeza-. Cualquier cosa, estaré al pendiente del teléfono-. –Enunció saliendo de su escondite-.

Ambos mayores también suspiraron. Miraron al castaño alejarse hasta toparse con el muro que delimitaba el estacionamiento.

-Bien, vámonos... -Exclamó Michael lanzando un vistazo rápido sobre su compañero, quien apenas se movió asintiendo la petición del rubio-.

Lo miró permanecer estático con su ceño fruncido, respirando aprensivamente en tanto no despegaba sus inquietos ojos de Jaime.

-¿Algo te preocupa? –Inquirió Michael finalmente-.

-Sé que algo saldrá mal. –Respondió Khaji estoico y frío-.

-¿Mal? ¿Por qué? ¿Te preocupa que Jaime haga algo raro o peligroso?

-No.

-¿Entonces?

-Confío en él. Sé que a pesar de su impulsividad, se mantendrá concentrado. Es el tipo demente quien me fastidia la tranquilidad.

-¿De verdad ese Kyle está tan loco?

-No lo sé con certeza, pero lo que ha hecho no me da pauta para creer lo contrario.

-¿Y en serio secuestró a Bart? Digo, no quise preguntarlo antes porque Jaime está muy sensible al respecto. ¡Y no es que no crea lo que Jaime nos contó, pero tienes que aceptar que las razones para secuestrar a Bart son muy... extrañas...!

-En ese caso, tampoco puedo asegurarte lo contrario. No tengo ni la más remota idea de lo que ese tipo tiene en la cabeza; y no conozco lo suficiente a Bart como para decirte que es completamente inocente de todo esto.

-¿Pero entonces?

-¿Qué cosa?

-¿Por qué Jaime está tan insistente con encontrar a Bart? ¿De verdad esa historia de amor que dice tener, es real? –Inquirió un poco abochornado con el tema-.

Pero Khaji tardó en responder. Desde su posición observó a su amigo caminar junto al muro y plantarse a un lado del hombre que cuidaba la entrada.

-Aunque no me guste la idea... -Musitó Khaji conservando su estoicidad-. Puedo jurarte que Jaime de verdad está enamorado. –Concluyó sin más, dando media vuelta para emprender su tarea-.

Michael no esperaba esa respuesta, pero le alegró saber que un motivo así de grande y sincero inspiraba la búsqueda de Jaime. Siguió entonces al sagaz y serio compañero mientras dejaban al castaño cumplir con su parte del plan.

Por su cuenta, Jaime se acercó silente hasta casi llegar a un lado de aquel hombre custodiando. Sostuvo el cigarro en su mano y caminó firme al encuentro del guardia. Sonrió palmeando el hombro del sujeto, quien viró sorprendido por el llamado.

-Hola, ¿tendrás fuego? –Preguntó Jaime tímidamente, enseñando el tabaco entre sus dedos-.

El hombre levantó las cejas intrigado, pues no escuchó al demandante acercarse. Sin embargo, al mirar el vestuario que portaba, comprendió de inmediato la procedencia del joven.

-Sí, por supuesto. –Contestó el hombre buscando en su bolsillo-.

-Gracias. Me salvaste. –Expresó Jaime tomando el encendedor-.

-¿Larga noche? –Preguntó el sujeto-.

-Sí. Estoy de aquí allá, por eso me escapé unos minutos. –Respondió con el tabaco en la boca, acercando la llama a la punta-.

Pero justo antes de encender el cigarro, lo bajó sustituyéndolo con su teléfono.

-¡Rayos, creo que me necesitan! –Expresó el castaño mirando la pantalla de su aparato-. ¡Hay trabajo! –Explicó devolviendo el encendedor-. ¡Ahora regreso, no me tardo! –Anunció despidiéndose, dando media vuelta para entrar sin disimulo hacia el estacionamiento-.

Entró sin más, corriendo incluso entre los autos, perdiéndose a la par de no mirar hacia atrás. Se adentró así en los alrededores de la propiedad. Se introdujo donde vio más movimiento de personal. Se aproximó identificando algunas mesas con insumos propios del equipo de banquetes. La vio y estuvo a punto de pasar de largo, pero una voz lo detuvo haciéndolo sobresaltarse.

-¿Dónde está tu delantal? –Uno de los meseros le preguntó al castaño-.

-¿Mi... delantal...? –Repitió dándole la cara-. Es que... -Tartamudeó pensando en alguna buena excusa que lo salvara de ser descubierto tan rápido-.

-No me digas que eres al que le tiraron la charola con bocadillos. –Habló el joven-.

-Pu-pues... Yo...

-¡Espera, ¿o eres el chico al que le vomitaron encima?! –Le preguntó burlándose en el acto-.

-S-sí... -No le quedó de otra que afirmar el malaventurado drama-.

-Ya veo. ¡Qué asco! ¡Pobre de ti! ¿Y ya te limpiaste? –Preguntó mientras se agachaba y metía las manos a una caja bajo la mesa-.

-Sí. El... el... delantal recibió todo... -Respondió un poco apresurado-. Así que...

-¡Toma! –Habló el muchacho entregando un delantal negro a Jaime-. Cuando te lo pongas, ve a la zona cuatro, creo que Joseph necesitaba una mano. –Indicó levantándose y tomando un par de las charolas-. Y de pasada, llévale esto a Jules. –Ordenó extendiendo los objetos-.

Jaime asintió recibiendo todo lo que le fue ofrecido. Movió su cabeza verticalmente afirmando las instrucciones. Luego miró al joven darle la espalda y alejarse por un corredor. El castaño suspiró aliviado. Su plan había funcionado y ahora lo aseguraba. Nadie lo identificaría como un intruso. Sacudió entonces sus ánimos y continuó su travesía.

Mientras caminaba y se acercaba a la barra que el servicio había construido en el medio del jardín, se ajustaba el dichoso delantal a la par de abandonar las charolas en la primera oportunidad que tuvo. Instantes después, ya estaba envuelto de todo el personal atento de los invitados. Su disfraz lo ocultó perfectamente a plena vista. Con eso en mente, Jaime comenzó a avanzar hasta adentrarse entre los concurrentes pomposos, sin embargo, una mano detuvo su andar al sujetarle el hombro.

-Toma, encárgate del lado izquierdo. –Ordenó un tipo vestido con una filipina obscura, dándole a Jaime una charola repleta de bocadillos-. En cuanto se terminen, vienes por más, apresúrate. –Le ordenó empujando levemente al muchacho para que se girara-.

Cuando Jaime quiso negarse de alguna manera sutil, ya tenía la charola entre sus manos imposibilitándolo para refutar las órdenes. Y no conforme con eso, aquel hombre le reiteró el trabajo golpeando el trasero de Jaime con su mano. El castaño se sobresaltó, pero nada pudo hacer, pues ya estaba más arriba del barco que el propio capitán.

Alcanzó a balbucear algunas cosas, pero de nada le sirvió su resistencia, pues en menos de un parpadeo, ya estaba entre los asistentes malabareando para no tirar su deliciosa carga mientras lo asaltaban quitándole las deliciosas pequeñeces. En eso se entretuvo aprovechando para buscar con la mirada al ser despreciable que se había llevado a Bart, y si tenía un poco de suerte, quizá vería también al pelirrojo, aunque eso era pedir demasiado.

Jaime se mantuvo en esa posición decenas de minutos enteros. Minutos que en otro punto de la casa, Bart estaba padeciendo de la peor forma, pues Kyle lo arrinconaba acosándolo aterradoramente.

El pánico y desesperación que percibía el ojiámbar en esos momentos, de ninguna manera le hizo ni siquiera imaginar que Jaime estaba a algunos metros de él buscándolo. Por su mente sólo transitaba un frenesí de ideas que le dieran una oportunidad para escapar. En esos instantes, no deseaban otra cosa que apartarse de Kyle y de sus despiadadas intenciones.

-Mira nada más cómo está tu ropa. Así no puedo presentarte. ¡Ven, te ayudaré! –Exclamó atrapando el pie de Bart, quien se arrastraba sobre las sábanas-. ¡Y no traes zapatos! ¡¿Así pensabas salir?! –Le inquirió advirtiendo el estado desaliñado del chico-.

-¡No me toques! –Fue lo único que su consternación lo empujó a reclamar-. ¡Suéltame! –Pidió pataleando para que su tobillo fuera liberado-.

-Tranquilo... -Exclamó Kyle jalando al muchacho para someterlo mejor, atrapando sus muñecas bajo sus manos bruscas-. Es mejor que te calmes, porque de verdad odiaría tener que darte más pastillas para dormir. Sinceramente quiero que pasemos la noche juntos, pero si estas dormido, no creo que podamos llegar muy lejos. –Murmuró mientras acechaba el rostro de Bart con el suyo-.

-¡Estás demente! –Expresó Bart forcejeando todavía débilmente, impulsado por la rabieta que su impotencia le desataba-. ¡Déjame de una maldita vez! –Pidió en tanto sentía un nudo formarse en su garganta-.

-Bart, coopera... Esta noche es muy especial para mí... Así que...

-¡No! ¡Suéltame! ¡Suéltame, maldito loco!

-Rayos, Bart... -Suspiró desganadamente el ojiverde, levantándose en el acto y liberando al muchacho-. De verdad no quiero hacerlo, pero no me dejas opción... -Anunció buscando algo en su bolsillo-. No quisiera que te portaras así de maleducado frente a los invitados y mis padres...

El pelirrojo frunció el ceño al ver un pequeño pomo en la mano de Kyle. Inmediatamente comprendió lo que aquel hombre tenía en sus retorcidos pensamientos. Apretó su quijada entonces, planeando su siguiente movimiento para evitar tragar aquellos medicamentos. Incluso si debía resultar más herido, no le interesaba en lo más mínimo, pues ya estaba decidido a no tragar más de esas pastillas.

-No te daré tanto. –Le indicó Kyle al tiempo de expulsar dos tabletas en su mano-. Necesito que estés despierto al menos una hora. Lo suficiente para que te vean mis padres y alguien especial... -Aclaró sonrojándose un poco-.

-¡Ni... ni lo pienses, imbécil! –Reclamó Bart retomando torpemente su arrastre sobre la cama-.

-Barty, sólo haz lo que te digo... -Pidió mientras seguía al muchacho y se sentaba a un lado-.

-¡No me llames así! –Le exigió volteándose, estirando sus brazos para atorarse del borde de la cama-.

-¿Llamarte cómo? ¿"Barty"? –Preguntó en tanto sujetaba la mano del pelirrojo para hacerlo girar, jalándolo para su infortunio-.

-¡No me toques! ¡Suéltame! –Pidió luchando agresivamente-.

-Barty, relájate, es por tu bien.

-¡DIJE QUE NO ME LLAMARAS ASÍ! –Gritó manoteando, consiguiendo zafarse para arremeter accidentalmente contra la quijada de Kyle en un movimiento que usaba para retomar su escape-.

A Bart le importó un bledo lo que hizo, sólo se ocupó de levantarse a medias y sujetar el borde la cama para atrancarse a un punto de apoyo. Forzó su último aliento para jalarse a sí mismo y llevar su cuerpo fuera de la cama.

Ni siquiera había comenzado a usar su empuje cuando Kyle sujetó despreciable y agresivamente los cabellos del muchacho. Tiró de ellos para sorpresa y malestar del pelirrojo, sometiéndolo a un intenso dolor y torsión.

-Barty, deja de hacer dramas. Tómate esto y deja de causar problemas. –Indicó Kyle con un tono de voz rasposo y tenebroso, claramente molesto por aquel golpe-.

-¡NOOOO! –Increpó Bart retorciéndose-. ¡Y SUÉLTAME! ¡DÉJAME!

-Barty... -Insistió tirando bruscamente de los mechones que encerraba en su mano-.

-¡NO ME LLAMES ASÍ! –Pidió nuevamente, sollozando entre las sílabas-.

-¿No? A mí me gusta. Es un lindo diminutivo. –Habló jalando más fuerte. Tanto que empezó a arrastrar al muchacho, acomodándolo más cerca de él-. Barty... -Pronunció liberando el cabello-. ¡Barty, Barty, Barty!

-¡NOOOO! ¡CÁLLATE! –Suplicó ya con lágrimas en los ojos-.

-¡Barty! –Volvió a llamar sujetando violentamente al pelirrojo, enterrando sus garras sobre sus muñecas-. Barty... -Le suspiró a centímetros de su rostro-.

-¡NOOOOOOO! ¡Ya basta!

-¿Por qué? ¿Por qué no te gusta? Es muy boni...

-¡PORQUE SÓLO JAIME PUEDE LLAMARME ASÍ! –Replicó desesperado, harto, furioso-.

Pero su afrenta no hizo más que empeorar las cosas. Kyle torció la boca irremediablemente, mostrando el arrebato de su ira acrecentándose. Oír a Bart pronunciar aquel nombre hirió su ilusión. En menos de uno de sus suspiros, perdió el control de sus impulsos. Fue tanta la ceguera que su furia le provocó que no midió la intensidad de la bofetada que soltó en el rostro de Bart. El chico solamente atinó a no resistirse al embate y voltear su cara aturdido. Por unos instantes todo se volvió negro y los oídos le zumbaron. Aquel golpe lo atontó en cierta medida.

-Estás conmigo, Bart, no necesitas traer a Jaime a nuestro momento. –Habló el mayor sacando más pastillas del pequeño frasco, pues las últimas habían sido perdidas en algún punto del forcejeo-. Ahora, deja de portarte así y toma esto... -Insistió sujetando la quijada del más joven, sacudiéndolo para que abriera la boca-.

-¡No, Kyle, ya basta! –Pidió turbado y a medias consciente-. ¡N-no... no tomaré eso! –Replicó ya bastante cansado, gastando energía que no tenía por culpa de la dosis anterior y el resultado de aquella querella sin sentido-.

-Sí lo harás. –Respondió lanzándose encima del prisionero, sujetando por completo su cabeza, obligándolo violentamente a tragar aquellas pastillas que no harían más que acortarle las fuerzas y el libre albedrío-.

Pero por más que insistía con su maldad, Bart no capitulaba fácilmente. Se dedicó a no separar sus labios por nada del mundo.

-¡Abre la boca! –Ordenó colérico el ojiverde-.

Bart hizo hasta lo imposible para cubrir su rostro y retorcerse para huir, logrando malgastar no sólo su energía, sino la poca paciencia de Kyle, quien levantó altaneramente su mentón antes de bajar su mano y colocarla descabelladamente sobre la herida lateral del muchacho. Con el vendaje alcanzado, le bastó con enterrar sus uñas en las suturas y hacer al muchacho clamar de dolor.

Su gritó trágico lo obligó a abrir su boca. Fue un momento decisivo para Kyle, quien encajó su puño para hacer que Bart tragara el medicamento. Por más que quiso incrementar su lucha o escupir aquellas pastillas, su cuerpo dañado y sus diminutas defensas lo volvieron una presa fácil. Bart terminó desgraciadamente con los dedos de Kyle en su garganta, empujando aquellas amargas tabletas hasta hacerlo tragarlas.

Jaime tuvo un escalofrío atravesándole la espalda hasta la nuca. Se paralizó creyendo que por unos instantes había escuchado la voz de Bart. Detuvo sus pasos entre los invitados que siguieron vaciando la charola que llevaba. Los ignoró unos instantes para alzar su mirada por encima de sus cabezas y concentrar todos sus sentidos a recapacitar sobre lo último oído.

"¿Qu-qué... qué fue eso...?" Se dijo el castaño percibiendo un hueco en su estómago.

-¡Son deliciosos! –Un invitado le exclamó a Jaime mientras tomaba otro bocadillo-.

-Sí. –Respondió el muchacho sonriendo para seguir la corriente-.

"Era su voz, ¿cierto...?" Se preguntó Jaime sumamente preocupado. "Era Bart." Concluyó mientras se volvía víctima de su inquietud.

-No, no puedo con la ansiedad. Tengo que buscarlo ahora mismo. –Musitó Jaime dando media vuelta-.

Sin embargo, avanzó un mísero paso cuando fue interceptado por más comensales. Frunció el ceño endureciendo angustiadamente su quijada.

-Te daré algo para beber, descuida... -Habló Kyle nada más ver que Bart tosía sobresaltado-.

Bart no fue capaz de escapar a esa vil felonía. El líquido que le otorgó al muchacho fue especialmente llevado de boca a boca cuando Kyle bebió primero de aquella botella de licor. El pelirrojo siguió tosiendo, por eso no evitó el contacto descarado que su captor había planeado. El chico acertó simplemente a sentir como era obligado a beber el alcohol tibio de la boca del ojiverde. La fuerza usada hizo de las suyas apoderándose del ojiambar herido. Poco o nada pudo hacer para asentir a las exigencias del demente que lo retenía.

Sin quedarse satisfecho con su maldad, Kyle repitió el acto hasta que el alcohol en la botella disminuyó más allá de la mitad. Para ello, abusó de su fuerza sin importarle lo violento o brusco que resultara ser, incluso ignoró despóticamente si la herida de Bart se reabría. Luego, ya con un muchacho cansado y débil entre sus brazos, y como si no fuera suficiente con su aterrador cometido, obligó al muchacho a beber directo de la botella. Aun con su poca fuerza, si Bart se resistía y no bebía, a Kyle le bastaba con usar sus besos perversos y verdugos para hacerle cumplir sus órdenes.

Así se entretuvo hasta terminar el contenido del recipiente de cristal.

-¡Bien, así todo el mundo creerá que tu pasatiempo con la bebida hizo de las suyas...! –Acotó Kyle soltando al casi desmayado joven, levantándose después-. Ahora busquemos algo de ropa limpia para ti. -Anunció apartándose, yendo hacia un armario contiguo-.

"Incluso eso me quitó..." Pensó Bart cediendo paulatinamente a esa detestable mezcla narcótica. "Así quería que Jaime me llamara... ¡No es justo! ¡¿Por qué tuvo que ser así?! ¡Jaime, ¿dónde estás?! ¡JAIMEEEEEEEEEEE!" Se demandó dolorosamente en tanto las lágrimas se expandían en sus ojos hasta desbordarse caudalmente.

Mientras esa tragedia se desenvolvía en el piso superior, Wally permanecía todavía enclaustrado en el sofá donde Kyle lo había abandonado para buscar al dichoso prometido. No se había movido y pocas ganas tenía de hacerlo. Mejor suspiró desganado encajándose en la suavidad del mueble.

-No puede ser eso. Escuché mal. Kyle no puede estar comprometido. No puede ser... No ahora... –Se dijo mientras posaba su mirada en el jardín donde la fiesta presuntuosa se llevaba a cabo-. No es justo. Kyle no puede estar haciéndome esto. No es verdad. Él no se puede casar. –Musitó suspirando, afligiéndose cada vez más en tanto más pensaba en el prometido del ojiverde-. No... no puede casarse...

Siguió recalcándose su temor y desilusión. Así permaneció consternado por aquella extraña noticia, la cual le parecía una farsa y muy forzada.

-No... algo anda mal aquí... Kyle no está siendo sincero... -Se dijo justo antes de levantarse y dudar en abandonar la estancia para buscar a Kyle-.

En ello pensaba en tanto en el piso de arriba, una cruenta historia desgarraba al involucrado.

-Anda, te ayudaré... -Expresó Kyle luego de encender las luces-. Esto te quedará bien. –Dijo tomando a Bart de las manos, jalándolo para que se pusiera en pie-.

-N-no... no... no me toques... -Apenas murmuró el muchacho-.

No se atrevió a nada más, pues no podía de cualquier forma. Los estragos del alcohol y los medicamentos ya se alzaban victoriosos en su organismo. Se puso de pie sin darse mucha cuenta de lo que realmente sucedía. Se tambaleaba profundamente aturdido por la sensación adormecedora.

Kyle le sonrió al verlo tan obediente. Entonces ya no perdió el tiempo. Le quitó la camisa sustituyéndola por la que llevaba en las manos. Cuando la abotonaba, se dio cuenta que la herida sangraba un poco pronunciada. Chasqueó la lengua, pero ya no tenía tiempo para detalles.

-Estás sangrando. –Le comentó descaradamente a Bart-. Aguanta, ¿quieres? Cuando regresemos te curaré. –Concluyó terminando de vestir al chico-.

Sentó al muchacho para ponerle los zapatos. Mientras sostenía sus pies, los acariciaba maliciosamente. Bart movía sus piernas espasmódicamente para alejarlos, pero Kyle insistía en su molesto afán, intimando para reiterarle al pelirrojo el rol de cada uno, siendo el ojiverde quien llevaba las riendas de aquel enfermizo juego.

-Sería una pena que Prime te alejara de mí... -Habló cínico y destructivo, retumbando en el temple de Bart, quien se estremeció enseguida al entender la amenaza oculta en sus palabras-.

-¿Qu-qué...? –Replicó deseando cambiar la naturaleza de aquella frase-.

-Me alegra haberte salvado de ese médico que quería entregarte a ese tal Prime. –Continuó díscolo en su discurso-. Me pregunto qué sería de ti en estos momentos si yo no te hubiera ayudado. ¡Y a decir verdad, me gustaría oír esa historia! Aún no sé por qué ese tal Prime está buscándote. ¡Así que me contarás después, ¿de acuerdo?! –Pidió en tanto se ocupaba de calzar un pie-. Y... sabes... pensando en ello, no me gustaría tener que llamarlo para entregarte...

La mueca aterrada que Bart proyectó fue suficiente para señalar que las palabras de Kyle habían llegado al blanco. Si no fuera por el constante mareo y la sensación de cero pertenencia a la realidad, el pelirrojo ya estaría ahorcando al traidor demente frente a sí, sin embargo, su letárgico estado ya sólo le permitía deshacerse en un llanto imparable y patético.

-Porque sabes, no me costaría nada conseguir el contacto que el médico tenía. Cuestión de horas para encarar a Prime y decirle dónde estás. –Acotó el ojiverde asiendo el otro pie más cerca de su cara, frotándolo ansiosamente contra sus mejillas-.

-¿Por-por... por qué...? –Demandó Bart ya ahogado en su ebriedad e intoxicación medical-.

-Tú sabes por qué. –Respondió mientras resbalaba su boca sobre la fría piel de las falanges, estremeciendo y asqueando a Bart al instante-. Sólo pórtate bien y nadie sabrá que estas aquí, mucho menos Prime... -Señaló besando insistentemente el pie que sostenía de forma osada-.

-No... tú no... no puedes... -Musitó entre sollozos y más tambaleos-.

-Puedo y lo haré si no te tranquilizas. –Amenazó Kyle colocando finalmente el zapato-. Así que obedece y mantén tu boquita cerrada. Disfruta de la fiesta y relájate. Sé que has pasado por mucho, así que no te estreses más. Aquí pasaremos un par de días en lo que te recuperas. Sólo sonríe, y asiente a todo lo que yo diga. –Anunció descarado, atando las cintas de los zapatos-. Basta con que aceptes todo lo que quiero darte. –Añadió finalmente para erguirse y así poder alcanzar groseramente los labios de Bart-.

El muchacho estalló en llanto y en pesar. Se dejó hacer mientras pensaba qué camino era peor de seguir, si el infierno que se desataría si Prime lo encontraba o la pesadilla que sería si se quedaba con el demente de Kyle y ser su juguete.

"¡Maldición!" Exclamó para sus interiores, cediendo a su impotencia y a la rabia que su pésima suerte le encajaba. En ese momento jamás se sintió tan asustado e indefenso. Sólo atinó a pronunciar un mantra que lo ayudara a resistir. "Jaime..." Repitió decenas de veces en tanto percibía la invasión desgastante y vulgar de Kyle sobre su boca. "Jaime..." Coreó sintiéndose el más miserable de todos dentro de aquellos parajes.

El ojiverde se sació infantilmente cuanto quiso. No soltó a Bart hasta hacer que le ardiera la boca. En el momento de detenerse y percatar su rostro mojado, fue entonces que se decidió a detenerse para limpiarle las mejillas.

-Tienes que conocer a alguien, así que pon tu mejor cara. –Anunció Kyle irguiéndose, llevándose con él al muchacho envenenado, poniéndolo de pie para luego secar sus lágrimas-. Mira cómo está tu mejilla. –Agregó observando la marca que su golpe le había dejado al chico-. Lo lamento, no sé en qué pensaba, Wally... -Habló pasando sus dedos sobre la zona enrojecida-.

-Yo no soy... Wa...

-Así que ya no llores. –Interrumpió Kyle besando nuevamente al muchacho-. Tranquilízate, ¿quieres? Porque no quiero dar explicaciones falsas a mis allegados. –Solicitó mientras tomaba la mano de Bart y lo jalaba para salir de la habitación-. Debemos darnos prisa, creo que mis padres ya llegaron. –Hablaba en tanto se daba cuenta del andar errático del pelirrojo-. Guarda la línea, cariño. No querrás dejar una mala impresión. –Señaló al reiterar que su acompañante no caminaba derecho ni rápido-. Camina bien...

-Muérete... -Susurró el ojiámbar en un tono propio de la ebriedad, balanceándose desordenadamente-.

-No digas cosas raras. –Habló Kyle al momento de atraer al muchacho para abrazar su cintura y caminar junto a él-. Mejor dime cuánto me quieres.

-Prefiero... prefiero cortarme la lengua... que blasfemar... -Contestó torpemente el ojiambar, causando un ceño fruncido en la cara de Kyle-.

-A esas cosas me refiero, cariño. No las digas porque no quiero castigarte. –Contestó afianzando su agarre-.

-¡N-no... no me toques! ¡No eres más... más que un tipo... desequilibrado! ¡De saber que eras un... un demente... nunca habría pedido tu ayuda...!

-Cariño, de no haber pedido mi ayuda, estarías ahora en manos de Prime. Y no quiero recordarte lo que te puede pasar si no te comportas.

-Cállate... -Musitó con su voz quebrada, cediendo a la fuerza de Kyle, quien abría la puerta y apagaba la luz dispuesto a abandonar aquella habitación-.

-Porque estoy seguro que pierdes más si caes en manos de Prime, que quedarte a mi lado.

-Ya no hables...

-Dime, ¿a que le temes más?

-Basta... -Suplicó agachando su rostro, apretando sus párpados para ya no llorar-.

-Yo te ofrezco mi compañía, Bart, también mi protección y todo lo demás que desees. No sé porque te resistes tanto. Deberías agradecerme por todas las molestias que me tomé por ti y los riesgos que solventé sólo para ponerte a salvo. Eres injusto conmigo. Yo de verdad he comenzado a encariñarme contigo, ¿por qué no puedes corresponderme?

-Jamás... Te odio...

-Bueno, es comprensible que estés de mal humor, no has podido descansar como se debe. Pero no te preocupes, cuando saludemos a todos, volveremos a la habitación. Entonces dudo que sigas odiándome. Hoy comenzará nuestro romance. Te lo juro.

Bart atendió aquella sentencia. No quiso seguir hablando con un necio que vivía en su propio mundo y que tenía todas las de ganar. Optó mejor por hundirse en sus lamentos y rendirse a su enferma disposición.

"Tiene razón..." Se dijo Bart para sus interiores. "Le temo más a Prime. Con él ya estaría muerto. Y aunque me duela aceptarlo; si no fuera por este imbécil, ahora estaría enterrado metros bajo tierra. Pero... pero..." Reflexionaba quedándose sin motivos para seguir. "¿Ahora qué? ¿Sólo dejo que este demente se adueñe de mí? ¿Ya no hay más para mí? ¿Acaso éste era el destino que me encontraría cuando decidí escapar de Prime? ¿Es todo? ¿Así va a suceder?" Se lamentó en tanto seguía los pasos de Kyle hacia las escaleras. "¿Ya no tengo escapatoria? ¿Sólo debo aceptar todo esto? ¿Acaso Jaime no era para mí? ¿Yo no era para él? ¿Era nuestro destino sólo vernos, desearnos y nunca estar juntos? ¿Así debía ser? ¿Así?" Se preguntó mientras sus pies se movían bajo el control del ojiverde, quien ya lo había guiado hasta el pie de la escalinata, ahora dirigiéndose hacia la estancia, donde Wally todavía esperaba con sus interrogantes en su pecho.

"Jaime..." Llamó Bart ya desprovisto de interés de la realidad que lo cobijaba. "Perdóname. Creí que era nuestro destino el compartir nuestras vidas. Perdóname por haberme equivocado. Esto no deja de empeorar y ya no tengo fuerzas para... para... ¡Es mejor si me resigno! ¡Nunca volveré a verte! ¡El destino no quiere que vuelva a encontrarme contigo! ¡Lo siento! ¡LO SIENTO!" Exclamó en su interior, soltándose a llorar en el medio del pasillo.

-¿Bart? ¿Qué sucede? No llores. –Pidió Kyle pausándose un poco-.

"¡NO, ¿pero que estupideces estoy diciendo?! ¡Soy un idiota! ¡No debería ni pensar en esto! ¡Yo sé que mi destino está con él! ¡Lo sentí la primera vez que lo vi y lo afirmé con cada segundo que pasamos juntos! ¡Ambos nacimos para estar juntos y aunque no sepa cosas importantes de él todavía, estoy seguro que sí lo conozco y que me gusta en todas sus formas! ¡Me gusta su compañía, me gusta su calor, me gusta su personalidad, me gusta lo amable e ingenuo que puede ser, me gusta lo determinado y esforzado que vive su vida, me gusta lo atento que se comporta conmigo, me gusta su astucia, su inteligencia, me gusta lo infantil que actúa a veces, me gusta cuando habla conmigo, me gusta cuando duerme junto a mí y adoro que sostenga mi mano! ¡Jaime, yo...! ¡Yo te quiero y quiero estar contigo!

-Bart... deja de llorar...

-¡NOOOOO! ¡Basta! ¡Basta, basta, basta! –Gritó empujando a Kyle, perdiendo el equilibrio en el proceso, cayendo sin remedio al suelo-. ¡No, no quiero estar aquí! ¡No quiero! ¡Yo quiero a Jaime, quiero estar con él! ¡Por favor, Kyle, déjame ir! ¡Ya libérame! ¡Juro que no le diré a nadie, pero ya déjame ir!

-¡Bart! –Exclamó el ojiverde agachándose estrepitosamente para cubrir la boca de Bart-. ¡Cállate!

El muchacho forcejeó, pero sólo ganó que Kyle lo lastimara al someterlo.

-Cállate, porque si alguien te escucha, te juro que me molestaré contigo. ¿O es que quieres que busque a Prime para entregarte?

Bart luchó nuevamente, pero en sus pobres condiciones no tuvo éxito, ni siquiera un avance.

-¡Te juro que lo haré! –Afirmó observando cómo el pelirrojo aminoraba su pelea y bajaba su guardia-. Así que si no quieres morir a manos de Prime, te vas a calmar y obedecer. –Musitó retirando su mano-.

-No... -Susurró Bart apenas fue liberado de la mordaza-.

-¿No? ¿No qué?

-No me importa... ya no....

-¿No te importa? ¿No te importa si mueres? –Preguntó en la intimidad de sus murmuraciones-.

-Si no estoy con Jaime, ya nada me interesa... –Respondió ladeando su cabeza, cerrando sus ojos como única salida a su debilidad-.

-¿Jaime? ¡¿Jaime?! ¡¿JAIME?! ¿Todavía sigues pensando en él?

-Quiero volver con él, por favor... déjame ir con él...

-No. –Contestó seco y tajante.

-Kyle, por favor... Déjame...

-¡No! –Gritó levantándose repentinamente, tomando a Bart de la ropa, obligándolo a ponerse de pie-. ¡No volverás a verlo porque él no tiene nada que ver contigo! ¡Sólo yo, sólo en mí debes pensar! ¡Sólo en mí que soy tu prometido! –Alzó su voz desquiciante, desesperado, ya absorto en su pérdida de control-. ¡Eres mío! –Acotó agresivamente en tanto jalaba al muchacho para besarlo arrebatadamente-.

-¡¿Kyle?! –Llamó Wally en cuanto los vio forcejear en el obscuro pasillo-.

Aquella voz paralizó enseguida al ojiverde. Lo asustó haciéndolo detener su respiración. Viró inmediatamente enfocando la presencia que los esperaba del otro lado del corredor.

-¡Wally! –Expresó nervioso, soltando al menor, dejándolo a expensas de la gravedad que lo jaló de nuevo hacia el suelo-.

-¿Qué... qué haces? –Inquirió el invitado de Kyle en tanto avanzaba hacia ellos-. ¿Qué sucede...? ¿Quién... quién es él...? –Preguntó señalando al menor-.

-Él... -Tartamudeó Kyle sintiendo cómo la situación lo sobrepasaba-. Él...

-¿Él es tu... prometido...? –Interrogó Wally finalmente, bastante dudoso de querer escuchar una respuesta-.

-¡Sí! –Respondió Kyle exasperado, subyugado a su propia fantasía-.

-¿En... en serio...? –Wally preguntó decaído en su actitud-.

-¡NOOOOOOOOO! –Intervino Bart escandalosamente, posando sus manos en el suelo para arrastrarse lejos de Kyle-. ¡NO LO SOY! ¡AYÚDAME, ESTE TIPO ME SECUESTRÓ Y ESTÁ DROGÁNDOME! –Gritó rompiendo con la tensión en el pasillo-. ¡POR FAVOR AYÚDAME!

Por supuesto, su confesión le hundió el estómago al ojiverde y sobrecogió a Wally, quien se estremeció con el tono doloroso de aquella voz y no por lo que se había dicho.

-¡POR FAVOR AYÚDAME! –Repitió Bart desde el suelo-. Ayú... da... me... -Profirió justo antes de semi desmayarse y aflojar sus músculos, cuyos soportes desaparecieron llevándolo a lo frío del piso-.

-¡BART! –Exclamó Kyle sujetando al chico, forcejeando con él mientras éste se movía inconscientemente-. Cállate, ya no sigas. –Pidió levantándose, abrazándolo para llevarlo entre sus brazos-.

-¿Kyle, qué...?

-Él... tuvo un accidente hace un par de días... -Reveló el ojiverde sosteniendo el lánguido cuerpo del pelirrojo-.

-¿Qué? –Preguntó directamente Wally al llegar junto a ellos-.

-Bart está medicado e irresponsablemente bebió demasiado. Creí que estaba en mejores condiciones para presentártelo, pero... veo que no. –Acotó cargando al joven, dirigiéndose a la estancia-.

-Kyle, ¿qué está pasando? –Interrogó Wally siguiéndolo-. ¿Por qué...?

-Ya te dije, no está muy lúcido... -Respondió Kyle bajando al semiconsciente muchacho sobre el sofá, quien se retorcía y balbuceaba incoherencias-.

-Pero...

-¡Wally, no hay nada de malo con mi prometido, sólo está ebrio! –Exclamó poniendo un alto a la insistencia del invitado-.

El joven de pecas frunció el ceño y apretó sus puños. Algo en todo ese acto le dejó un mal sabor de boca. Más allá del terrible estado del muchacho desmayado sobre el mueble, lo que realmente empezaba a molestarlo era el hecho de saberlo el prometido de su gran amor. Eso no podía aceptarlo. No quería y no lo permitiría.

-¿Ebrio? ¡Kyle, ¿qué rayos dices?! ¡Este tipo tiene algo raro que no me agrada y no me refiero al hecho de verlo ahogado en licor! ¡¿Y tú me dices que él es tu prometido?! –Reclamó Wally ansioso-. ¡¿Qué estás tramando?! ¡Y dime la verdad, porque yo no te creo este teatro de "mi prometido"!

-¡No es ningún teatro! ¡Se llama Bart, nos amamos y dentro de poco vamos a casarnos! –Refutó Kyle confrontando a su amigo-.

Wally atoró sus palabras sintiéndose ofendido. Aquella escena lo enojó sobremanera. No concebía aquella decisión superficial. Kyle le ocultaba algo y lo aseveraba porque lo conocía de sobra. Su mejor amigo y único amor le estaba mintiendo. Y eso de verdad le fastidió la velada.

-¿Por qué me haces esto? –Reclamó Wally serio y cortante-.

-¿Qué? –Exclamó Kyle sin comprender en un primer momento la cuestión-.

-Vine hasta aquí para estar contigo. Con la estúpida esperanza de estar juntos y de quizá... quizá... ¿Pero ahora me sales con esto? ¡¿Qué demonios tienes en la cabeza?! –Completó furioso, manoteando al anfitrión de la casa-.

-¿Wally? ¿De qué hablas?

-¡Esto es estúpido y yo no te creo! ¡No te creo! ¡Este escuincle no puede ser tu prometido! ¡No sé qué tramas, pero no voy a seguir tu jueguito! –Anunció fuerte, dándole la espalda a Kyle en tanto se alejaba-. ¡Tus padres te están esperando, así que sal de una maldita vez para saludarlos y terminemos con esto! –Completó saliendo de la estancia-.

Kyle permaneció con sus dudas en la boca y considerablemente más preocupado de lo habitual, pero un murmullo lo distrajo de sus cavilaciones aprensivas, pues Bart no estaba quedándose del todo quieto. Viró enfocándolo entonces, dedicándole una mirada con cierto desprecio.

Se agachó arrodillándose junto a él, acercando su boca a su oído.

-Eso no estuvo bien, Barty. –Le susurró provocándole náuseas-.

-Déjame ir...

-No lo haré, Bart. Ya tomé mi decisión y no te dejaré ir porque te quiero conmigo. Quiero que me pertenezcas, quiero poseerte, quiero que seas sólo mío. Mío. Y así debe ser porque así nos lo dictó el destino. Así estaba escrito y así será. Así se dictaminó desde aquella noche que te encontré en el parque. Y por eso ambos debemos estar agradecidos.

-N-no... no sabes... No sabes lo que dices... -Habló Bart adolorido entre su delirio y desesperación-. Jaime... Jaime es mi... mi destino, no tú... -Respondió ahogado en llanto-.

-¿Jaime? –Replicó rechinando sus dientes-.

-¡Sí! Jaime y yo nacimos... nacimos para... estar juntos... Él y yo nos quere...

-¡No! –Gritó abofeteando de nuevo, empujando a Bart a llorar más fuerte-. ¡No, tú eres mío! ¡Yo te encontré en ese parque, yo te salvé, yo te cuidé! ¡Ahora eres mío, Wally, sólo mío!

-¡Estás loco! –Exclamó Bart ya perdido en sus sollozos-.

-¡No, no, no, no, no, no, Barty, amor! ¡Por favor, ya deja de llorar! ¡Perdón, no quise, no quise gritarte! Sólo cálmate.

-¡Ya basta! ¡Te lo suplico, Kyle, déjame... déjame ir...! –Lloriqueó exasperadamente-.

-Bart, tranquilízate, ¿sí? Y deja de actuar así, eso no fue lo acordamos. No querrás que llame a Prime si no obedeces, ¿o sí?

-Llámalo... -Habló entre espiraciones-. Dile donde estoy... díselo si... si quieres... Ya no me impor... ta... ¡Yo sólo quiero a Jaime!

Escucharlo decir ese nombre volvió a retorcerle las entrañas. Percibió su propio sentido común desaparecer a la par de su consideración. Endureció su quijada mientras aguantaba las ganas de estallar.

-Entiendo. –Musitó Kyle decepcionado y sumamente furioso-. En ese caso... -Habló sujetando violentamente el rostro de Bart-. Ya que "Jaime" acapara todos tus sentimientos y al parecer se ha convertido en el centro de todo lo que nos separa y se interpone, supongo que bastaría con apartarlo de la ecuación.

Sus palabras lo aterraron hasta cortarle la respiración. Se estremeció cuando comprendió el mensaje cifrado. Bart leyó entre líneas y eso de verdad lo sacudió hasta hacerlo temblar.

-Lo diré una última vez. Barty... -Amenazó al tiempo de acercar su cara al de su víctima-. O te calmas y aceptas mi ayuda tranquilamente, o ese estúpido de Jaime tendrá las horas contadas... -Soltó sin miramientos, sin misericordia, sin tacto-.

-N-no... No serías... capaz... -Chilló aterrado-.

-Por ti, por mi destinado, haría cualquier cosa, incluso lo imposible. Y si debo deshacerme de lo que te aleja de mí, estoy dispuesto a pagar lo que sea para que Jaime salga de tu vida.

-N-no...

-Sí. Y créeme, eso no será difícil para el poder que tengo. Con sólo chasquear los dedos Jaime dejará de respirar en este planeta.

-No... por favor... Déjalo... déjalo en paz... -Sollozó suplicando-.

Kyle sonrió en consecuencia. Finalmente había alcanzado el quiebre del pelirrojo bajo de sí.

-Si no quieres que nada le pase, sólo acéptame, Barty. Acepta mi protección y mi cariño. Acepta lo que te ofrezco. –Anunció al tiempo de proyectarse sobre el muchacho y retenerlo con su boca sobre la de él-.

"Jaime... Jaime... Perdón." Se dijo mientras se concentraba en ignorar los labios invasivos de aquel monstruo repugnante.

Continuará...

Nota 1: 

Hola a todos y a todas, ¡Feliz Año! Gracias por leer hasta aquí. ¡Los adoro! Quiero avisarles que hay una página en Face donde subo mis dibujitos relativos a los fics que escribo. Sería un honor si se dan un rol por ahí. El link está en mi descripción. Se llama DC Magic Fic. También hay un grupo al que pueden unirse. ¡Saludos!

Nota 2: 

Perdón, el capítulo estuvo muy largo. Saludos. Los leo!

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