Capítulo 20
Apenas terminaron las clases y Jaime ya estaba atravesando todo el campus para llegar a la entrada principal. En la acera, Khaji lo esperaba recargado en el capot del auto. Terminaba su cigarro cuando vio a su amigo universitario acercarse.
-¡Ya estoy aquí, vámonos! –Expresó el castaño saludando y metiéndose inequívocamente al auto-.
Khaji le devolvió el gesto y también entró a la unidad. Aún no se ponía el cinturón cuando el mayor arrancó el vehículo.
-Llegaremos en un par de horas. El viaje no será tan largo, pero sí nos llevaremos un par de horas. –Anunció Khaji aventando la colilla por la ventana-.
-No importa. Sólo quiero ver a Bart.
-Bueno, hablando de eso…
-¡No me importa! –Exclamó Jaime interrumpiendo-. ¡No desistiré hasta escucharlo de él, ¿oíste?! ¡Si hablamos y él no quiere volver, está bien, pero sólo si lo escucho de su boca!
-Bien. Concuerdo contigo. –Habló Khaji fijando su rostro en la carretera-.
Jaime suspiró bajando su mirada. Pasaba saliva mientras recordaba la plática nocturna. No valía la pena contradecirse. No al menos hasta ver a Bart y oír lo que tendría para decir.
-Bart… -Murmuró Jaime sacando el teléfono que días antes Khaji le había regalado-. Voy por ti… -Terminó diciendo antes de cerrar sus ojos y recargarse en el respaldo del asiento-.
“-Sé dónde está Bart. –Recordó a Khaji decir-.
Sus palabras le hicieron soltar la taza, quebrándola en cuanto chocó contra la mesa y derramándose así todo el humeante contenido.
-Mira lo que hiciste… -Anunció Khaji yendo a la cocina-.
-¡¿Qu-qué… qué dijiste?! –Inquirió Jaime atónito, imposibilitado para mover uno solo de sus músculos-.
-Dije que sé dónde está Bart... –Respondió el mayor en cuanto volvió con algunos paños en su mano-.
-¡¿QUÉEEEEE?!
-Bueno, más bien, sé dónde podría estar… -Habló empezando a limpiar el área mojada-.
-¡¿Qué demonios?! ¡¿Qué dices?! –Exclamó Jaime tensando sus hombros-.
-Bueno… en realidad…
-¡Ya deja de divagar! ¡Dime dónde está Bart! –Gritó sacudiendo sus manos, alterándose en un solo segundo-.
Khaji frunció el ceño. Torció su boca y terminó de limpiar. Se irguió estoicamente, lanzando una mirada que demandaba disciplina. A Jaime lo recorrió un escalofrío en cuanto lo vio bufar. Tragó saliva retrocediendo un poco.
-Cálmate y siéntate. –Dijo Khaji secamente-.
Jaime obedeció enseguida como si su vida dependiera de ello. Se acomodó en el sofá y abrazó uno de los cojines.
-¿Recuerdas nuestro trato, Jaime? -Le preguntó ocupando un lugar en la mesita, frente al ojicafé-.
El muchacho asintió tiesamente, resaltando su completa disposición.
-¿Puedes repetir las condiciones? –Solicitó Khaji convirtiendo el ambiente en uno más serio y formal; atmósfera que hizo a Jaime aceptar su petición-.
-Me-me… me dijiste que si quería que me ayudaras, debía tranquilizarme, comer, dormir, volver a la escuela y al trabajo.
-Bien.
-También me dijiste que me ayudarías a buscarlo, pero si descubrías que Bart se había ido por su cuenta, yo… yo… debía olvidarme de él.
Khaji aceptó aquellas palabras moviendo la cabeza. Lo que a Jaime le trajo una preocupación escalofriante.
-¿A… a… a qué viene eso? ¿Qué quieres decir? –Preguntó el menor estrujando el cojín entre sus dedos-.
-Sólo quiero que mantengas tu palabra, Jaime.
-¿Por qué? ¿Qué pasó? ¿Qué descubriste?
Un funesto silencio se alzó a continuación. Eso hizo de Jaime un manejo de incertidumbre y ansiedad que en cualquier momento iba a enloquecer.
-¿Khaji? –Le inquirió suplicante-. ¿Qué… qué encontraste…?
-Nada agradable… -Respondió suspirando-.
-Di-dime… ¿Acaso Bart…? ¿Bart me aband…?
-No. –Habló cortando la palabra de su amigo-.
Jaime percibió una súbita paz con esa respuesta. Fue tanta la calma que lo invadió que quiso desmayarse. Suspiró lánguidamente antes de sonreír tímidamente.
-¿No? ¿Entonces él…?
-No, no te dejó. –Respondió firme, levantando su mirada, postrándola sobre el rostro ilusionado de un joven que pensó recuperar lo que había perdido-.
-¡Lo sabía! –Exclamó el menor a punto de llorar, mostrando su implacable mueca sonriente, casi derritiéndose por la inmensa felicidad que en esos momentos comenzaba a invadirlo-. ¡Él si me quiere!
Pero Khaji refunfuñó desaprobando aquella reacción. Gesto que Jaime observó y extrajo de su embelesado instante.
-Yo… yo no estaría tan seguro. –Habló el mayor propiciando una inquietud exponencial en el temple del ojicafé-.
-¿Qué…? –Habló con su voz totalmente apagada-. ¿Khaji…?
-Sólo escucha… -Insinuó sacando uno de sus cigarros-. Sin importar lo que te cuente, quiero que mantengas la calma, ¿está bien?
-Khaji… -Musitó entre dientes-. Cuando dices eso y en la forma en que lo dices, sólo me haces querer gritar. –Habló Jaime temblando un poco-. Sólo dime lo que tengas que decirme…
Khaji dramatizó el momento con un suspiro, dando a entender que lo que poseía en conocimiento era un asunto realmente delicado.
-Khaji… -Llamó implorando-.
-Según mis informes… -Retomó su palabra dudando, encendiendo su tabaco-. Hirieron a Bart durante un asalto que terminó muy mal… -Confesó de golpe, limpiamente, sin trabas o miramientos-.
Contra toda apuesta, Jaime no emitió ningún sonido, ni siquiera un balbuceo. Su mirada pareció hundirse en un torbellino de incredulidad. Su ceño se frunció hasta deformar su rostro. Apretó los labios formando un puchero que dolió en cuanto sus ojos se llenaron de lágrimas.
-¿Qu-qué…? –Inquirió Jaime apenas audiblemente, tanto, que Khaji debió leer sus labios para comprenderlo-.
-Jaime, cálmate… -Contestó dando una bocanada a su cigarrillo-.
-¿Có-cómo quieres que me calme si me dices que lastimaron a Bart? –Preguntó intentando disimular su voz chillona-. ¿O acaso oí mal?
-No, no oíste mal…
-¿Entonces? ¿Bart…?
-Es que ahí no termina la historia… -Mencionó exhalando el humo-.
-¡¿Qu-qué?! –Exclamó falto de aire-.
-Me dijiste que habías buscado a Bart en todas partes menos en los hospitales y comisarías, ¿cierto?
-S-sí…
-Pues ahí busqué primero.
-Está bien, ¿y luego? –Preguntó sumido en un estado neurótico-.
-Solicité ayuda de algunos de mis contactos, que al ver la fotografía de Bart, lo reconocieron sin dudar.
-¿Su foto? ¿Tienes una foto suya?
-Por supuesto. ¿Tú no? –Pareció preguntar con cierto sarcasmo entre líneas-.
-N-no… -Respondió por demás preocupado-.
-Bueno, eso no importa. El punto es que lo reconocieron. Bart llegó al Hospital General del centro. Todo indica que lo internaron por una herida causada por un arma blanca y múltiples laceraciones.
Jaime se llevó las manos a la boca impidiéndose gritar en un arranque de tristeza.
-Entonces revisé algunos informes policiacos y descubrí una llamada al servicio de emergencias. La llamada se hizo en el lapso en el que Bart abandonó la casa, así que había muchas coincidencias. El responsable de dicha llamada fue un hombre llamado Kyle Rayner, quien solicitó una ambulancia para que ayudara a un joven de entre diecinueve y veintidós años, caucásico, uno que concordaba con la descripción de Bart, además herido en uno de sus costados, con abundantes contusiones y al parecer… pues…
-¿Al parecer? ¿Al parecer qué…?
-Quiero que mantengas la calma…
-Khaji, sólo… dilo…
-Pues… según los informes preliminares, aquel joven mostraba evidencias de un supuesto ataque… se…xu… -Ni siquiera pudo terminar la frase-.
-N-no… No es cierto… ¡No es verdad! –Murmuró apretando su quijada-.
-Cál-ma-te…
-¡NO ME DIGAS QUE ME CALME! ¡¿CÓMO PUEDES ESTAR TAN TRANQUILO DESPUÉS DE LO QUE ME DIJISTE?! –Expresó gritando, explotando en un arrebato iracundo y desesperado, queriendo abandonar su asiento, talándose la cara para mal disipar su furia-. ¡ME PIDES QUE ME TRANQUILICE CUANDO ESTÁS DICIÉNDOME QUE ATACARON A BART Y DE UNA FORMA MUY HORRIBLE! –Añadió a punto de sucumbir ante una hiperventilación-.
-Jaime, cálmate y respira…
-¡NO PUEDO! ¡HIRIERON A BART! ¡Y ADEMÁS! ¡ADEMÁS…!
-¡Jaime! –Expresó alzando los paños sucios entre sus manos-.
Le bastó a Khaji proyectar esos mismos trapos sobre el rostro del muchacho para detenerlo.
-Pedí que te calmaras y dije “SU-PUES-TO”. Por lo que tengo entendido y leí en los documentos del hospital, Bart sólo sufrió una contundente paliza y una incisión en el costado. Por lo que quizás, el intento de abuso se quedó en eso, en un “intento”. ¡Sólo eso!
-¡¿Sólo eso?! ¡¿Te parece poco?! –Inquirió retomando el puchero en su rostro ya lacrimoso-.
-Relájate. Los informes redactaron que a pesar de lo aparatoso de su estado, Bart está bien, aunque haya perdido sangre y no se pueda mover relativamente libre debido a la herida… ¡Pero todo está bien!
-¡¿En serio?!
-Sí. Su vida ya no corre peligro. Él se recuperará.
-¡¿De verdad?!
-Sí. Así que ya no hagas dramas. No es para tanto.
-¿Entonces? ¡¿Qué demonios esperamos?! ¡Vamos por él!
-Bueno… Pues…
-¡¿Qué?! ¡¿Ahora qué?!
-Hace dos días… Bart escapó del hospital…
-¡¿Qué?!
-Lo dejó. Ya no está ahí.
-¡Pero, ¿cómo?! ¡¿Por qué?!
-No estoy muy seguro, pero…
-¡¿A dónde fue?! ¡¿Dónde está?!
-Es en este punto en el que quiero retomar nuestro trato…
-¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! ¡Acabas de decirme que Bart no se fue! ¡Lo alejaron de mí y de una forma muy cruel! ¡No tengo por qué dejar de buscarlo!
-Bueno… Es que… Ya pasaron dos días desde que dejó la camilla del hospital…
-¡Sí, ¿y qué?! ¡¿Qué con eso?!
-Pues… ¿por qué no ha vuelto?
No esperaba aquella pregunta. Jaime permaneció quieto reflexionando una respuesta que abarcara cualquier réplica de su amigo.
-Qui-quizá… quizás él…
-No tienes una respuesta, ¿cierto? Pues creo que yo sí tengo una.
-¿Por qué? ¿Qué quieres decir? ¡¿Le pasó algo más?! ¡Dime la verdad!
-No. En realidad…
-¡Vamos, Khaji, deja el suspenso, sólo suéltalo!
-Alguien le ayudó a irse del hospital.
-¡¿Qué?! ¡¿Quién?!
-Mi contacto en el lugar describió a un acompañante en la habitación de Bart.
-¿Un acompañante?
-Sí. Y bajo las evidencias, ese misterioso sujeto es el mismo que llamó a emergencias y pagó los servicios hospitalarios.
-Bueno, eso está bien, ¿no?
-Supongo.
-¿Y crees que él haya ayudado a Bart a abandonar el hospital?
-Eso creo.
-Pero, ¿por qué?
-No lo sé. Sólo sé que al día siguiente de la desaparición de Bart, ese mismo sujeto regresó a la habitación haciendo un escándalo, preguntando por el paciente y amenazando con demandar al hospital.
-¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!
-Bueno, si me lo preguntas, pienso que es para desviar la atención.
-¿Qué? ¡Pero ¿con qué motivo?!
-Eso es lo curioso. Se supone que él volvió reclamando, pero en realidad sólo regresó para que no lo vincularan.
-¿Vincularlo con qué?
-Con Bart.
-Pero ¿entonces? No entiendo. ¿Bart está con él, sí o no? ¡¿Y cómo lo sabes?!
-Pues verás… Al principio no sabía la identidad del acompañante, así que revisé el nombre de aquel que había pagado la cuenta y resultó que el dueño de la tarjeta de crédito que se usó, estaba a nombre de una compañía publicitaria.
-¿Y qué con eso?
-Pues, me tomé el tiempo de buscar en la lista de empleados y hubo una coincidencia.
-¿Kyle Rayner?
-Exacto.
-¿Y de qué nos sirve saber eso? ¿Sabes dónde está Bart? ¿Está con él?
-Ésta es la parte interesante.
Jaime asintió pidiéndole a Khaji con un gesto que continuara, que no se guardara nada.
-La sede de la compañía está en la ciudad vecina, a tres horas en auto. Misma ciudad donde el susodicho reside.
-¿Vive en otra ciudad? ¿Y qué hacía aquí?
-Analizando algunas fuentes, di con una compañía que solicitó los servicios publicitarios de esa agencia. Por lo que pensé que Kyle estaba a cargo de ese asunto. Hice un par de llamadas y lo confirmé. Así pues, teniendo su nombre y el motivo de su visita, fue fácil localizarlo en alguno de los hoteles de nuestra ciudad. Que no fue otro, sino uno de los más prestigiados y caros de la ciudad.
-¿Ahí está Bart?
-No.
-¿Entonces?
-Saber dónde se hospedaba, me ayudó a confirmar que efectivamente, Bart estaba con él.
-¡¿Qué?! ¡¿Cómo?!
-Las cámaras del hotel lo vieron entrar con algo de compañía durante la madrugada de la desaparición de Bart. –Anunció sacando su teléfono y mostrando cierta imagen digital donde se mostraba a Kyle cargando al pelirrojo-.
-¡Por Dios, es Bart!
-Así es. Y esta es una imagen del día siguiente… -Mostró otra diapositiva en su teléfono-. Volvió a salir con él en brazos-.
-¡Rayos! ¡¿Pero qué le pasa a Bart?! ¡¿Por qué está dormido?!
-Eso es lo que me preocupa.
-¿Por qué?
-Quizá, Bart no haya estado muy en sus cinco sentidos cuando lo sacaron del hospital.
-¡¿Qué?! ¡¿Qué significa eso?! ¡¿Dices que lo secuestraron?! ¡Pero, ¿por qué?! ¡¿Fue ese tal Kyle Rayner?!
-Eso parece. Aunque no estaría tan seguro.
-¡¿Qué?! ¡Khaji, sé más claro!
-Lo más seguro es que Bart esté en compañía de ese Rayner, pero no sé en calidad de qué.
-¡¿Qué?! ¡¿En “calidad de qué”?! ¡¿Qué quiere decir eso?!
-Pues… No sabemos si Bart fue obligado o no.
-¡¿Qué?! ¡Khaji, ¿tratas de decirme que Bart se fue con él por voluntad propia?!
-Es una posibilidad.
-¡¿Pero no lo entiendo?! ¡¿Por qué haría eso?! ¡¿Quién demonios es ese niño bonito?! ¡¿Y en todo caso, cuál es el problema?! ¡Sólo vamos por Bart y ya!
-Pues, lo más probable es que Kyle se lo haya llevado a su departamento en la ciudad vecina.
Jaime volvió a paralizarse. Por su cabeza pasaron cientos de ideas que no resultaban en un final feliz.
-Oye, pero ¿ambos estamos de acuerdo en que Bart no me dejó, cierto? –Jaime insistió nervioso-.
-Yo pienso que sí. –Soltó Khaji luego de un largo suspiro-.
-No estarás hablando en serio…
-Jaime…
-¡No! –Exclamó levantándose, alejándose de la periferia de Khaji-. ¡¿Por qué dices eso?! ¡A Bart lo atacaron, lo hirieron! ¡No fue su culpa el que no haya vuelto a casa!
-Pero eso no explica por qué no ha regresado si ya no hay nada que se lo impida.
-Bueno… él…
-Ni siquiera una llamada o un correo o una carta… ¡Nada! No se ha comunicado con nosotros, o contigo.
-Él no llevaba el teléfono…
-¡Eso no es excusa!
-¡Y es por eso que debemos ir por él! ¡Algo no está bien en todo este asunto!
-¿A quién tratas de engañar? ¡Está claro!
-¡No, no lo está!
-Bart y…
-¡NOOO! –Exclamó Jaime reclamando, alterándose con cada paso cíclico que daba en el piso-.
-Bart y ese Kyle se…
-¡NOOO!
-¡Ellos se conocen!
-¡Bueno y ¿eso qué?!
-¡Y se escaparon juntos!
-¡No es cierto!
-¡Por eso Bart no volvió!
-¡Te equivocas! ¡Hay otra explicación!
-Tú sabes que no.
-¡Bart nunca me dejaría!
-¿Por qué estás tan convencido? Apenas lo conoces.
-¡Ya te dije!
-Jaime, debes ser crítico en esto. Piensa antes de dejarte llevar por tus emociones.
-¡No es lo que crees! ¡Yo confío en Bart! ¡Algo no me cuadra!
-Acéptalo. Puede que no se haya ido por voluntad, pero definitivamente, no regresó porque así lo decidió.
-No. Bart no es así. Él y yo teníamos algo…
-¡No tenían nada! –Replicó un poco ofuscado-.
-¡Sí lo teníamos! ¡No sé cómo explicarlo, pero sé que entre él y yo había algo especial!
-¡Jaime, ya basta! ¡Las evidencias son claras! ¡Bart aprovechó este desafortunado incidente para irse!
-¡Que no!
-¡Se fue con ese tal Kyle! ¡Quizá ya se conocían y fue una gran coincidencia que se encontraran!
-¡No!
-¡Es la verdad!
-¡Pues vamos a buscarlo! ¡Vamos por Bart para que nos explique!
-¡Claro que no! ¡Ése no fue el trato!
-¡No, tú dijiste que si Bart se había ido por cuenta propia, yo ya no lo buscaría, pero claramente, pasó algo que lo hizo apartarse! ¡Eso rompe nuestro acuerdo!
-¡Él no volvió! ¡Es lo mismo!
-¡No es lo mismo! ¡Y deja de tratar de poner palabras en mi boca! ¡Vamos a ir por Bart y sólo así sabremos si él se fue o se lo llevaron! ¡Y asunto cerrado!
-¿Por qué eres tan necio? ¡Date cuenta! ¡Deja de hacerte ilusiones, deja de creer en ese mundo de caramelo que te creaste con él! ¡No lo vale!
-¡Te equivocas! ¡Sé lo que siento por él y no me voy a rendir tan fácilmente después de haberme cruzado con él!
-¿Estás loco? ¡Apenas lo conoces!
-¡No! ¡Hay algo diferente con él! ¡Yo lo sé!
-¡Absolutamente no! ¡Lo que tú sientes es apego y lo sientes para llenar el vacío que Traci te dejó y que aún no puedes superar!
-¡Ella no tiene nada que ver en esto! ¡Bart es diferente!
-¡Sólo es algo superficial! ¡Bart no vale la pena!
-¡Sí lo vale!
-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué es tan importante un completo desconocido y problemático como él?!
-¡Pues… porque…!
-¡¿Por qué?!
-Pues…
-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! ¡Dime! ¡Habla!
-¡PORQUE ESTOY ENAMORADO DE BART! –Gritó lo más fuerte que pudo, sin más, sin pausas, sin dudas, exhalando su aliento ansioso y su verdad que se desataba entre ira y desahogo-.
Khaji detuvo cualquier réplica ante esa declaración. La escena se repetía y el mayor no era quien para negarlo; nuevamente podía ver y reconocer ese brillo inocente y esperanzador en la mirada de Jaime. Otra vez, el muchacho por quien sentía un gran cariño, le mostraba una faceta llena de sinceridad y fortaleza. Tanto así, que Khaji debía reconocer que su amigo había cambiado y lo había hecho para bien. Que había recuperado sus ansias de vivir, de continuar, de retomar sus metas, de concluir sus deseos. Que a pesar de todo, de su última gran decepción y de todo lo que perdió con aquella traición, ahora volvía a encarnar fortaleza, decisión, coraje y valor. Todo aunado a una nobleza que siempre lo caracterizó, y ahora no veía como una molestia o un obstáculo, sino una catapulta que sólo podía respaldar ese dichoso amor que profesaba por Bart.
“Por supuesto.” Se dijo Khaji en su cabeza. “Sí es amor. De verdad está enamorado de él.” Finiquitó soltando una ridícula sonrisa. Una que Jaime describió como extraña y que le dio escalofríos.
-¿Es en serio? –Inquirió Khaji un poco sarcástico-.
Y justo en ese momento, Jaime se dio cuenta de sus propias palabras. Se sonrojó inevitablemente, bajando la mirada en consecuencia.
-Responde, Jaime… -Insistió Khaji-.
-S-sí… -Contestó Jaime tan tímidamente que su voz parecía el llanto de un ratón, sin olvidar sus orejas que albergaron un color rojizo sin muchas ganas de ocultarse-.
Fue entonces que el mayor se echó a reír como nadie lo había visto. Se levantó dirigiéndose a la cocina. Sacando otro cigarro mientras se acercaba a la ventana.
-¿Qu-qué… qué es tan gracioso? –Exclamó Jaime avergonzado desde la sala-.
Pero Khaji siguió riendo. El hecho contrarió al menor invitándolo a seguir a su compañero.
-No te burles… ¡Es lo que siento y no me importa si no me crees! ¡Yo...! –Exclamó arribando junto al mayor-.
-Pero sí te creo. –Habló interrumpiendo el discurso de Jaime-. Por supuesto que te creo.
Jaime detuvo su paso preocupándose por la continuación de la charla.
-¿Qué?
-Dije que sí te creo…
Su respuesta alivió en cierto porcentaje a Jaime, cuyos pies comenzaron a avanzar cautelosamente. Temeroso, quiso preguntar la causa de esa concesión, pero Khaji retomó la palabra dando bocanadas a su cigarro.
-Fue fácil obtener la dirección de ese Rayner. Sólo un pequeño viaje y damos con él. –Habló levantando su rostro, desafiando a Jaime en un simple juego de miradas-.
-¿Qué? ¿Hablas de…?
-Tú ganas… -Afirmó Khaji soltando un prolongado suspiro-. Iremos a buscar a ese tipo. Si Bart está en su casa, podrás hablar con él y así no quedarán dudas cuando te mande al diablo… -Anunció aventando la colilla-.
-Bart no es así… Él no…
-¡Cómo sea! ¡Iremos para acabar con esto de una buena vez!
-¿De verdad?
-Sólo así te darás cuenta que para él no significas nada.
-¡Te equivocas!
-¡Vamos, Jaime, aunque tú lo quieras, nada te asegura que él se sienta de la misma forma por ti! Por eso iremos a verlo; para que te rompa el corazón antes de que te adentres más en esta tontería.
-¡Bart siente algo por mí!
-¡Lo que sea! ¡Lo sabremos cuando lo hallemos! –Avisó sacando su teléfono-. ¡Prepárate para el viaje! Viajaremos ligeros. No nos llevará mucho tiempo el que te rechacen. –Dijo mientras escribía un mensaje-.
-¡¿De verdad?! –Exclamó el castaño sonriente, perdiendo la cautela para acercarse a su amigo-. ¿Iremos por él?
-Sí. Pero mañana.
-¡¿Qué?! –Inquirió deteniendo su impulso para abrazar al mayor-.
-Luego de la escuela. Tienes que cumplir con el trato.
-Pe… pero…
-¿Recuerdas? ¡Comer, dormir, ir a la escuela y al trabajo!
-Cierto.
-Y no nos tomará mucho tiempo ir y venir. De cualquier forma, ¿cuánto tiempo puede tomar que Bart te rechace? –Agregó filoso en el tono de su voz-.
-¡Oye! ¡Bart no…!
-¡Cállate y ya vete a dormir! ¡Mañana tienes que levantarte temprano!
-¡¿Qué?! ¡¿Y crees que voy a dormir después de lo que me contaste?! ¡Por Dios! ¡Bart está herido, lejos y puede que a merced de un desquiciado! ¡Por supuesto que no voy a dormir!
-¡Tienes mucha imaginación! ¡Ahora vete!
-¡No es mi imaginación! ¡Tengo un mal presentimiento! ¡Yo estoy seguro que Bart no la está pasando nada bien!
-Bueno, puedo comprender que quizás esté delicado por lo de la herida en su costado y la pérdida de sangre, pero los informes del hospital le dieron un buen diagnóstico. No te preocupes mucho.
-¡No sólo es eso! ¡Hablo de su estado anímico o sus sentimientos! ¡Además, si me dices que no me preocupe, me preocupo más! ¡Estamos hablando de Bart, él es frágil y bastante amable, puede que lo estén engañando!
-¡No digas cosas raras!
-¡O peor aún, quizá ese tipo Kyle lo esté obligando a hacer cosas que no quiere! ¡Tenemos que ir por él ahorita mismo!
-¡Dije que no! ¡Vete a dormir o te doy algo para que no despegues los ojos en toda la noche!
-¡Bart está en peligro! ¡Yo lo sé!
-¡Como digas, ahora vete a tu cuarto!
-¡Pero Khaji!
-No acabes con mi paciencia, Jaime.
-Pe… -Expresó dibujando su infantil puchero-.
Khaji ya no habló, sólo lanzó la más fría de sus miradas, amenazando a Jaime hasta hacerlo retroceder.
-Mañana paso por ti a la universidad. Por lo mientras, haré unas llamadas para posponer unos de mis trabajos. Así que no me presiones. –Habló en tanto regresaba su vista a la pantalla-.
El menor ya no quiso discutir. Debió bajar su guardia y desaparecer su insistencia. Su amigo había cumplido con su promesa. Lo había ayudado y gracias a él, podría volver a ver a Bart. El muchacho se sonrió segundos antes de decidirse a correr hacia la espalda de Khaji y encerrarlo en brazos. Le dio tanta vergüenza agradecer sus atenciones, su esfuerzo y su cariño que ocultó su rostro entre la chaqueta del más alto.
-Gracias. –Le dijo manteniendo su postura algunos segundos-.
Khaji no respondió aquel gesto, solamente lo dejó ser.”
-Jaime, despierta… Voy a cargar gasolina. –Habló deteniendo el auto en una gasolinera-.
El somnoliento aludido abrió los ojos.
-Ve al autoservicio y compra algo de agua. –Ordenó Khaji saliendo del auto-.
Jaime se talló los ojos mientras abandonaba el auto y acoplaba su vista a la poca luz del sol que la tarde-noche aún denotaba. Se estiró un poco y cumplió amablemente con su misión sin contratiempos. Mientras lo hacía, por su mente sólo danzaba la conversación de la noche anterior. Y evidentemente no pudo dormir. La charla lo circundaba, lo gravitaba a cada hora, a cada segundo. En la escuela no puso atención e incluso se tropezó en las escaleras por mantener su mente distraída. Suspiraba y bostezaba cansado, teniendo en la punta de la lengua el nombre de Bart. No le permitió a sus pensamientos acoger otra idea que no estuviera relacionada con el pelirrojo, por quien inundaba entre cada diez frases algún rezo para que se encontrara bien y fuera de peligro.
En ese aspecto, Jaime no se mesuraba. Incluso desempolvó un antiguo crucifijo de madera que guardaba cerca de él enrollado en su muñeca. Cada vez que recordaba las palabras de Khaji, recitaba un pequeño verso para proteger al menor. Le preocupó hasta la médula lo que vivió apenas se alejó de él, hecho que lo carcomía y lo hacía casi llorar. Aunque Khaji no tuvo tacto al decirle, cosa que agradecía, pues no había razón para ocultar algo, Jaime ya presentía algo parecido. Algo que simplemente no lo dejaba estar tranquilo, y no se refería concretamente a la desaparición de Bart, sino al hecho de no saberlo sano y salvo. Era como si pudiera sentir lo que él sintiera. Desde esa fatídica noche, la aprensión no lo abandonó.
-¿Ves aquel edificio? –Khaji preguntó regresando al auto-.
-¿Cuál? –Inquirió Jaime abriendo una botella-.
-Aquel. El que sobresale. El que termina en semicírculo. –Indicó mientras señalaba una edificación lejana, erguida en lo profundo de la ciudad-.
-Sí. ¿Qué hay con él? –Interrogó Jaime bebiendo el contenido cristalino-.
-Ahí es donde vamos. –Expresó el mayor entrando al vehículo-.
Jaime escupió el agua tosiendo, reflejando su sorpresa.
-¡¿Qué?! –Exclamó entrando a la unidad-.
-Así es. Ahí vive ese sujeto.
-¡¿Es en serio?! ¡Parece un edificio muy lujoso!
-Y lo es.
-¡Impresionante!
-Sí. Al parecer el tipo se pudre en dinero.
-¡Vaya…! –Pronunció un poco intimidado-.
-Y mucho dinero… -Completó Khaji retomando el viaje-.
Jaime tragó saliva mientras se limpiaba los rastros de agua de las comisuras de su boca.
Continuará…
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