Capítulo 75.- Me debes un helado

Bianca

No me han dejado ir a cenar con ellos serán aburridos, estos dos no sé lo que se traen, pero puedo asegurar que van a acabar juntos, y no, no me ha poseído el espíritu de la videncia, simplemente la tensión se nota en el ambiente entre ellos… cuando tengan la valentía de decir que se quieren acabaran juntitos.

Yo mientras tanto estoy tirada en el sofá mientras que engullo como una posesa un trozo de pizza recién encargada de una pizzería muy conocida, que por cierto el repartidor estaba muy bueno, con gusto lo hubiese compartido con él… bueno no, la pizza es mía y quien me la intente quitar que se atenga a las consecuencias, porque a mi es mejor no despertarme ni molestarme cuando estoy durmiendo o comiendo.

Me tumbé en el sofá repanchingada mientras devoraba el ultimo trozo, me la tenía que haber pedido familiar, joder siempre me quedo con hambre, bueno dentro de un rato levantaré mi estilizado trasero e iré a la cocina a comer algún dulce… no entiendo como comiendo tanto estoy tan delgada, si es que la que vale, vale.

Pasé de cadena en cadena, no hay nada que me guste en televisión, como echo de menos los realitys, siempre hay algún buenorro con el que alegrarse la vista, sobre todo en el de la isla, que la mayor parte del tiempo están si camisetita, y con unos bañadores que… stop Bianca, que te pones calentorra. Pero si hablamos de potentorros está Dani, si Oviedo, ese simio unireunal que me pone demasiado, pero que obviamente su comportamiento hace que lo odie y ame a partes iguales, Jesús sin embargo es igual que él, que para eso son gemelos, y es un poco más pacífico, aunque Emily no piense lo mismo… por cierto debería cerrar el pestillo y que esa guarra se quede en la calle la muy bruja, mira que no llevar a tu amiga preferida, y la cual te acogió, a una cita… será marrana, y yo mientras aquí aburrida, a punto de ponerme a ver Shin chan porque no hay nada mejor, sí, el de culito, culito, ojalá Dani lo imitase algún día… ¡cada vez estoy peor! me lo noto.

Apoyé mi cabeza en el reposabrazos, y un ligero bostezo apareció por mi linda cara, creo que últimamente tengo el ego muy subido, pero es que lo hago porque puedo, ¿vale? Si tuviera un perrito aquí y ahora no estaría como una tonta… así, creo que le debería dar un primito a Nana, o mejor, debería secuestrarla y dejarla viviendo conmigo, esa perra es la ama, como le gruñe a Dani, Emily me ha llegado a decir que se parece
demasiado a mí y eso le preocupa… pero yo no le veo tanto parecido, total habrá miles de personas que sean como yo, ¿no? a ver, obviamente no llegaran al nivel de ama como yo, pero sí bueno…

El timbre sonó de nuevo, dejándome desconcertada, seguramente sea el de la pizza que se haya quedado obnubilado ante mi belleza con ganas de probar el postre, o sea yo, y pues no le diré que no, ese chico rubito era muy mono… sí, definidamente me tengo que arreglar un poco, retoqué mi pelo, me recompuse mi ropa, y lancé la mejor de mis sonrisas para contemplar de nuevo aquel espectáculo, ¡que comience la fiesta Bianca!

Suspiré, e hice que esperase un poco más… yo soy como un bombón de los  buenos,  de esos que casi no puedes quitar la envoltura. Que comparación más buena, además que todos se derriten por mí. 

Vamos allá, una, dos y tres… que el buenorro pase. Abrí la puerta poquito a poquito, creando un halo de expectación nunca visto, rubito ven a mi... pero justo cuando terminé de entornarla, me di cuenta que no, no era el pizzero, sino alguien que conocía demasiado…  y que ponía la pierna para que no le cerrase el portón en sus narices. 

-¿Qué quieres? Mejor dicho ¿Qué haces aquí simio asqueroso? Creo que te has equivocado, a quien quieres visitar vive en el piso de enfrente - ¿y quien pensaba que lo iba a perdonar? Bueno sin que se arrastrase un poco- no quiero que entres, y si te crees que haciendo fuerzas vas a pasar la llevas clara – y sí, el aburrimiento afortunadamente se me había terminado, en el fondo no era quien yo esperaba, pero me conformaré.

-Vamos Bianca no te hagas la dura, sé que estabas deseando que viniese, que has pedido al karma que llegase… y aquí estoy, no tienes que esperar más – joder, después dicen que yo tengo el ego alto, eso es porque no conocen al unineuronal este- déjame pasar, guapetona – si cree que por decirme guapetona se me van a caer las bragas al suelo la lleva clara- vengo a idear maldades, bueno y si quieres también podremos hacer alguna de otro estilo - ¿ha propuesto lo que creo? En este momento y si lo conozco como creo estará levantando la ceja con una mirada picara, pero no, no lo va a tener tan fácil.

-Primero te tendrás que lavar con lejía, amoníaco y todos los productos de fregar que encuentre – lo amenacé, y sí, siempre estamos como el perro y el gato, pero me encanta estar así- ¿Qué pasa que te has caído de la cuna? Si piensas que después de estar con la de enfrente vas a poner tus posaderas en mi sillón la llevas clara, no ¿entiendes? ¡NO! – chillé mientras que ambos hacíamos fuerza con la puerta, él para intentar abrirla y yo para cerrarla, pero el muy jodido sabe utilizar sus fornidos brazos muy bien… y sí, también para esto.

-Venga, nena – joder, y ahora se pone a hablar sexy, así me va a hacer todo chiribitas, que se calle, que dejaré de empujar- Bianca, vamos – en ese instante metió su brazo por la raja.de la puerta, y empezó a buscar mi cuerpo, y sí lo hizo, me tocó, empezó a palpar mi cara, después bajó un poco más hasta acabar en mi mano, justo ahí la puerta se abrió de par en par-  hola preciosa – saludó dejándome un beso en la mejilla para posteriormente entrar en mi casa como si fuera suya… - me pones mucho cuando te enfadas y vas de Super Woman, pero en el fondo eres blandengue – ¿y a este que le ha dado?

Es más, ¿por qué no estoy en el salón diciéndole de todo? Se supone que estoy muy enfadada con él, porque se tiró a la otra ¿no?, bueno por no decir que me ha dicho blandengue, a este lo mato, ¡Lo mato!

-Te juro que como me vuelvas a tocar con esas manos, será lo último que hagas en tu vida ¿me entiendes? – chillé dirigiéndome hasta él- ¿Qué te has creído que eres? – volví a la carga mientras veía como se bebía el resto de refresco que quedaba en la lata- te odio simio asqueroso… estoy enfadada contigo, ¿me entiendes?

-La próxima vez que pidas pizza me avisas – contestó haciendo oídos sordos a lo que estaba haciendo, ¿Cómo se puede ser tan….? Ahggggggg lo odio, lo odio, joder, no puedo soportar que pase de mí.

-¡Simio, unineuromal, neandertal, déjame en paz, vete de mi casa y no vuelvas a mi vida! – grité provocando su risa- ¡te tengo aborrecido, a ti, a Febrero, el mes que naciste y encima el mes en el que empiezo a hacerme mis ralladuras mentales, odio todo lo que tenga que ver contigo!– alcé más la voz- me enervas, me das nauseas, te quiero detestar  más de lo que lo hago, pero… - y justo en ese momento se acercó lentamente y me depositó un beso.

-Ya está – comentó cuando su boca se separó de la mía- en el fondo lo he hecho por tu bien, iba a salir el increíble Hulk – bromeó relamiéndose- y bueno no he venido a pelear contigo, bueno sí… pero con un plan – ideó haciéndose el interesante.

-La próxima vez que me robes un beso te cortaré tu… eso mono sapiens – insulté amenazante, aunque bueno si digo que me ha gustado no os miento, joder, ¿Por qué me vuelve más loca de lo que ya estaba? Es capaz de sacar lo peor y lo mejor de mí en cuestión de segundos… y dejo de pensar así que me va a salir lo que siempre me ha parecido cursi.

-Todo esto guárdatelo para cuando estemos con Jesús y con Emily - me explicó poniendo una sonrisa picara- vamos a comer gratis, y a joderle la cita a esos dos – discurrió él solito, vaya al final las neuronas que le quedan trabajan- a ver no soy mala persona, y quiero que estén juntos pero… me jode que no me hayan llevado a mí – declaró confuso, es lo mismo que me pasa a mí, si al final vamos a tener afinidades y todo.

-Veo que pensamos igual – entrelacé los dedos como si fuera el señor Burns- y hasta me parece una idea aceptable – ¿Qué pasa? No le voy a decir que es un plan perfecto porque se lo cree- y no te acostumbre a que te diga esto, porque no lo repetiré ni aunque me torturen… Daniel nunca imaginé que tu y yo tendríamos algo en común – me quedé callada unos segundos- joderles la cita a esos dos… serán cabroncillos nos han dejado tirados como si fuéramos dos perros, y no, a Bianca no se le hace esto y se queda impune… me voy a vestir – comenté pasando por su lado pegándole una colleja- y espero que finjas bien, bueno con que sea mediocre me contentaré, no se puede estar a la altura de tal diva como yo – y con paso firme me dirigí hasta mi habitación para coger un abrigo.

Me adentré en mi cuarto, me cambie de ropa, ya que salir con un pijama no era la mejor opción para ir a un sitio muy caro, y escuché como la puerta de mis aposentos se abrían otra vez, y era el neandertal que ahora es mi… aliado, dejémoslo en eso de momento.

-¡Por lo menos llama a la puerta!– grité como si estuviera en una granja- ¿Qué quieres? ¿no puedes vivir sin mi? – pregunté y este asintió con la cabeza.

-Quiero repasar bien el plan, que la loca de tu amiga me la corta – y en ese momento hizo un gesto como si fuera unas tijeras con sus dedos- bueno y si quieres a… - se acercó lentamente a mí y rodeó mi barriga con sus manos- ...creo que tenemos tiempo – susurró en mi oído, como lo conozco y que previsible es, animalito, no sabe que cuando él viene, yo vengo de allí… como diría Chenoa.

-¿Ah sí?– dije haciéndome la interesante, y justo cuando creía que estaba convencido le di un pequeño codazo- eso es para que te dejes de tonterías, que estás muy calentón últimamente – berreé como si fuera una loca- y el plan está claro, tú has venido a molestarme, y vamos allí para decirle que me dejes tranquilo, que eres muy pesado, joder- explique, bueno mejor dicho mandé- tampoco vamos a mentir… que es lo que has hecho – dije clara suspirando, lo tengo que poner en su sitio- por cierto, sabrás donde está el sitio donde han ido ¿no?- cuestioné terminándome de vestir y este asintió.

-Sí, me lo dijo antes de salir el muy pardillo – comentó riendo.

-Eres su gemelo, sois los dos iguales de imbéciles – dije quedando por encima de él- y nos vamos que al paso que voy llegaremos para los postres – le afirmé y él me miró raro- ¿Qué pasa? Sigo teniendo hambre después de haberme comido la pizza, y que leñes, no te tengo que dar explicaciones simio unineuronal…

Poco a poco pusimos rumbo hasta el restaurante, en el camino noté como me cogía la mano, pero no, decidí hacerle caso omiso, en el fondo todo esto me gusta mucho… en general creo que es muy divertido, y bueno aunque tenga sus defectos, que son muchos, podría decir que lo quiero, mejor dicho, que le estoy empezando a tomar mucho cariño, que ni es lo mismo ni parecido… aunque ¿podría decir que me estoy enamorando? No lo sé, y eso es lo que me fastidia, no quiero ser una más en su lista, y poco a poco ha conseguido que pese a que no seamos nada tengamos momentos… bueno eso, que hemos dado pasos que jamás creía que daría, y mucho menos con él, con Daniel Oviedo… el gemelo más famoso, y como dijo al oído de un entrevistador, el que más...

-Oye – lo avisé cuando estábamos llegando al restaurante, habíamos decidido ir andando ya que no quedaba muy lejos de mi casa, y aunque seguía conservando un poco de agujetas podía andar- si nos ven cogidos de la mano no creerán que hemos peleado ¿no? – hablé con voz cortada, ¿cómo puedo estar nerviosa yo?

-Vaya creo que es la primera vez que en una frase no la terminas con un insulto vamos avanzando, niñata – imitó la voz que debo poner cuando lo insulto, será payaso.

-Vete a la mierda, unineuronal – comenté mirándolo a sus ojos color café- este es el tono que tengo que tener ahí adentro – sonreí mordiéndome mi labio inferior.

-Como vuelvas a hacer eso cancelo el plan y te empotro en el primer portal que vea abierto– me amenazó mientras que llevaba su boca a mi oído- hay muchos lugares que me faltan por probar – risoteó en mi oído- vamos dentro – ordenó poniendo sus ojos en blanco.

Y quitando el agarre de mi mano pasamos hasta el local, Dani le indicó al metré que pusiera dos sillas en la mesa del fondo, que es donde justamente estaban sentados mi amiga y su gemelo… y sí, que se abra el telón que empieza la obra de teatro, creo que la podríamos titular “camarero una de bronca”.

-¡No puedo contigo saco de pulgas eres inaguantable!– chillé llamando la atención del local, Dani se tuvo que aguantar la risita- ¡eres lo peor que me ha pasado en la vida, guarro, simio, no me sigas!– volví a alterar mi tono de voz casi llegando hasta donde estos dos estaban sentando, y no, no tenían muy buena cara, mi amiga para ser mas gráficos estaba más blanca que la leche.

-¡Pero si eres tú loca, que estás loca!– contestó del mismo modo, mi “enemigo”, espero que no haya nadie de la prensa, sino esto aparece en las portadas- yo solo he ido a ver como estabas… pero eres insoportable, no sé cómo te aguantan….

-Lerdo, palurdo – contradije llegando hasta donde estaban, y me senté en las silla que el camarero había puesto antes- se ha venido a casa y no me deja, el muy guarro se cree que lo iba a recibir con los brazos abiertos al muy imbécil, no lo aguanto, no sé cómo me podéis dejar sola con este… ¡buah, me pone tan mal que no me salen ni los insultos!– interpreté a la perfección- quiero tortilla de patatas de primero, y un refresco de cola – le indiqué al camarero que estaba a nuestro lado, mientras Emily suspiraba y negaba con la cabeza.

-¿Pero qué os quedáis? – preguntaron los tortolos al unísono.

—De verdad yo flipo, no sé para qué mierdas le dije donde veníamos – comentó un apurado Jesús a mi amiga.

-De verdad que ya os vale – dijo entre dientes Emily- montar este numerito, se suponía que veníamos solos – en ese instante me dio una patada en la espinilla muy cabreada.

-Yo soy una víctima – aclaré magistralmente, me debería dedicar al teatro- este monstruo se ha presentado en mi casa, yo estaba bien tranquila repanchingada en el sofá hasta que este engendro vino a molestar…

-¿Y para que abriste? – preguntó, creo que esta se huele lo que pasa-  joder, ya os vale – se llevó la mano a su cara, mientras que Dani le hacia su pedido al camarero- de verdad yo flipo…

-Estás muy amargada, eh – la insulté- desde luego, no te apiadas de tu pobre amiga, a la que un cerdo ha venido a hacerla rabiar…

-Deberíais iros y lo arregláis como sabéis – indicó Jesús y negamos con la cabeza- ah, pues genial oye, sois dos engendros del mal… pero todo bien, fenomenal - desarrolló alicaído.

-Bro, no, me ha hecho daño – se llevó la mano al corazón, que nos den el Goya por favor- me insulta, y no la puedo aguantar más – lloriqueó haciéndose el afligido, se nos va el papel por el momento, si con hacer lo que normalmente hacemos nos vale… pero no, se pone a interpretar el borrego este y por su culpa nos van a pillar.

-Desde luego no se puede estar un momento a solas, estoy harta, ¿me entiendes? – regañó suspirando- estaba con Jesús, bueno no estábamos haciendo nada… pero estaba a gusto, porque por primera vez en mucho tiempo nos habíamos olvidado de los reproches y estábamos hablando como dos personas civilizadas – explicó a mi oído- pero ha sido llegar ustedes e irse todo a la mierda… gracias – ironizó mientras que tiraba la servilleta a la mesa y miraba como Dani empezaba a coger un trozo de pan que estaba en el centro.

-De verdad en vez de un refresco deberías haber pedido una tila, keep and calm amiga – reí provocando más ira- fíjate en Dani y en mí - comenté aguantándome la risa- somos la viva estampa de la cordialidad, ¿verdad?... Simio asqueroso deja eso – bramé mientras el camarero venía a mi lado con la comida- ni te acerques, es mío, mío ¿o te lo pongo en un jeroglífico como estás acostumbrado neandertal? - lo que decía tan afable.

Dani y yo comenzamos a comer lo que habíamos pedido, el silencio se hizo en la mesa, Jesús y Emily terminaron de comer lo que antes de llegar ya tenían medio devorado, el gemelo simio suspiraba, mi amiga murmuraba cosas y… y algunas veces hablaban entre ellos.

La cena fue transcurriendo poco a poco… Jesús pidió la cuenta al camarero una vez que habían terminado, el plan nos había salido redondo, pero conociendo al tacaño del simio mayor querrá que paguemos a medias, y no, Bianca no le paga cenas romántica a nadie.

-Puede que llevaras razón – comenté mirando fijamente al chico-  creo que deberíamos reconsiderar nuestras posturas Dani – le di una leve patadita por debajo de la mesa y este se quejó- creo que tendremos que irnos a ver si arreglamos lo nuestro…

-Sí – se levantó con una media sonrisa- Bianca en el fondo no ha sido para tanto esto ¿no? no quiero parecer un loco, y creo que hemos hecho una montaña de un grano de arena – Emily miraba ensimismada nuestra reacción- lo siento Bianca, creo que me he pasado contigo – se disculpó siguiendo nuestro plan.

-Y yo contigo Danielito – y justo en ese momento nos levantamos.

-Te voy a invitar a tomar un helado y ya lo vamos hablando – ni Jesús, ni Emily podían creer lo que veían, su cara era un poema, y todavía no se habían dado cuenta de lo que les iba a tocar ahora.

-Hasta luego – dijimos al unísono.

—Y perdón por este tonto malentendido – se volvió a excusar Dani para justo y seguido irnos riéndonos, el teatro que nos estamos montando no es ni medio normal, pero somos dos increíbles actores, después de esto nos llamaran de Hollywood.

-¡Pero oye! ¡Nos os vayáis! ¡Pagad algo de la cuenta so desgraciados!– la voz de Jesús se escuchó por el local, pero ambos hicimos oídos sordos, en estos momentos los dos tortolos se deben estar acordando de todos nuestros antepasados, primero le hemos fastidiado su cena, y justo después nos la han tenido que pagar- ¡esto no quedará así!– pude escuchar al fondo.

Salimos entre risas, y miradas cómplices del restaurante, al final Dani no iba a ser tan malo como pensaba ¿no? si en el fondo lo veo hasta guapo y todo… creo que me estoy volviendo demasiado ñoña, sí…

-Bueno pues hemos cumplido nuestra misión ¿no?- comentó nervioso-  estás muy loca, que lo sepas… bueno aunque creo que en eso Nana te gana – bromeó tocándose la nuca- lo último que ha hecho la perra es robarme la ropa sucia que había dejado en el suelo, la camiseta y los calzoncillos y se lo llevó hasta su cestita– rió.

-Yo no estoy loca, mono del parque, ojalá que tus ancestros te hubiesen dado un golpe contra un árbol – contraataqué- y Nana es la ama… aunque bueno es raro lo de robarte tu ropa, que debe oler muy mal – arrugué la nariz.

-No empieces que a saber cómo huele la tuya, niñata -  empezó a picarme, sin darnos cuenta nos habíamos parado justo delante del local- y yo me voy ya, que no tengo ganas de aguantarte ni un segundo más – indicó yéndose, pero cogí su mano y lo paré.

-¡No! Simio asqueroso, me debes un helado, has dicho que me invitarías – indiqué- ¡Cumple como un hombre!– chillé y este alzó las cejas- quiero uno de chocolate, y de la tarrina grande…

-No entiendo cómo puedes comer tanto flipo contigo – habló contrariado.

Y poco a poco fuimos poniendo rumbo hasta una heladería, si en el fondo, muy en el fondo, pero muy, muy en el fondo me gustaba estar a su lado…

————————————————

¡¡Aquí estamos de nuevo!!

No hemos hecho el maraton ni nada porque hay algunos leidos pero no contesta nadie.

Por favor, espiritus de la lectura, manifestaros 😂😂

Att: jdcuore & jdomsogni

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top