Capítulo 69.- Caídas.

Bianca

Desde hace ya un rato habíamos vuelto a la habitación, y digo habíamos porque no estaba sola, a mi lado estaba el simio, asqueroso, guarro, neandertal… de Daniel, y sí, imagino donde, como y con quién está Emily en estos momentos, porque no hay que ser muy lista para imaginar que está en el cuarto de Jesús haciendo… bueno eso mejor prefiero ni pensarlo porque comenzaran a provocarme varias arcadas.

Se quieren, no pueden vivir el uno sin el otro, y ninguno da el paso para admitir que se gustan, son muy raros, aunque bueno yo de eso mejor no hablar que quien me vea a mí con Dani…

Si os cuento la verdad me pasa algo muy raro con este ser que tengo a mi lado, ahora mismo lo querría besar, estamos pegados, nuestras piernas chocan como si de una coreografía se tratara, nuestros dedos están a escasos centímetros y nuestras miradas de vez en cuando se encuentran para evitarnos de nuevo al cabo de unos segundos…

-Bianca, creo que voy a bajar a comprar algo – me informó levantándose- no sé últimamente no puedo dormir sin tomar un vaso de leche con galletas – se relamió al pensar en el festín que se iba a pegar.

Lo cierto es que no hemos comido apenas, cuando salimos de la firma cenamos algo ligero, ninguno tenía muchas ganas de comer, pero vamos puedo asegurar sin equivocarme que Jesús y Emily están juntos tomándose el postre, puse una sonrisa picara al realizar el comentario, joder los mejores siempre me pasan cuando no me escucha nadie.

-Espera que te acompaño – pronuncie provocando que el simio apestoso alzara las cejas, para justo después tener una sonrisita nerviosa- ¿Qué pasa?  ¿No me puede haber entrado hambre también? A ver si te crees que eres el único gordo que come – y ya estamos otra vez, no podemos estar ni un segundo sin pelear.

-¿Me has llamado gordo? – contestó haciéndose el ofendido- ¿Me has llamado gordo tú? – volvió a preguntar haciéndose aún más el ofendido, llevando su mano al pecho.

-Sí – rebatí firme- gordo y sordo, hijo mío lo tienes todo – esto hizo que se tirara de nuevo al sofá, pegándose a mí, nuestros labios estaban muy juntos, se atraían como si fuéramos imanes, se refrescó sus labios con la lengua y cuando pensaba que se iban a unir, y no se si lo deseaba o lo detestaba, manifestó algo en forma de sorna infantil.

-¿A que no me coges? – me chinchó empezando a correr, joder ¿Cuántos años tenía? ¿Dos? ¿Tres? Abrió la puerta, transitando esta vez por el pasillo, bueno está bien, tendré que ir tras él, me puse a marchar detrás suya, corría mucho la verdad, si para todo es igual… joder Bianca, deja ya de pensar así. Poco después vino la zona de las escaleras, quien nos vea se creerá que estamos locos, bueno quizás lleven razón pero…

-Daniel, te vas a pegar la hostia del siglo, deja ya de saltar los escalones de tres en tres – lo regañé como si fuera mi madre, ¿En que me he convertido? Reflexioné suspirando, pero iba a tener poco tiempo para ello, poco después de pronunciar esas palabras noté como alguien chillaba como si estuvieran matando a un cerdo, el simio se ha caído no queda duda.

-¡Ay, ay! – se quejó como si fuese una niñita, bajé lo más deprisa que pude, y contemplé como estaba de cuclillas tocándose la rodilla y el tobillo, sin duda alguna eso me provocó un ataque de risa- joder Bianca ayúdame – me pidió provocando que la risa aumentara, no puedo debería dejar de reír, pero no puedo, lo siento- venga Bianca, ayúdame a levantarme, por favor – me exigió como si fuera un bebé pequeño, en el fondo me da penita, pero al ver su cara de dolor, la risa aumentó de nuevo- genial, la loca ésta de la risa me va a dejar tirado – habló fastidiado, pero afortunadamente un buen hombre pasó por su lado y le prestó su ayuda.

Llegamos a la recepción y el hombre le contó que el chico necesitaba un médico, lo sentó en unos sillones que había en el hall, y en menos de cinco minutos el doctor que siempre suele estar en el hotel lo atendió, al parecer solo tenía una pequeña torcedura, lo dejó medio desnudo, pude observar toda su anatomía tapada solo por sus calzoncillos, le puso alrededor una venda, y le recomendó al menos dos días de reposo, genial, los planes de llegar a Madrid mañana a la mierda, dos días aguantando más al ornitorrinco este, lo que me voy a reír otra vez cuando se lo cuente a Emily y Jesús.

-Qué bien – ironizó- lo que me faltaba ya, esto – se señaló a la pierna- no puedo casi ni andar, de verdad vaya mierda todo – protestó con desgana.

-Te pareces a robocop ya – lo corté riendo, joder este sentido del humor me lo debería mirar, a lo mejor soy hasta una mala persona, el pobre ahí sufriendo, y yo sin poder parar de reír.

Pero por la parte de las escaleras del hotel se aproximó Andrés con cara de preocupación, seguramente la recepcionista lo ha llamado cuando Daniel se ha caído.

-Dani ¿Qué te ha pasado? – cuestionó triste- me acaba de llamar la chica, que uno de los gemelos se ha caído, desde luego vaya mala pata – y no, este señor es el Dios de los chascarrillos me pongo a sus pies, no puedo parar de reír, lo que me hacía falta ya.

-Menos guasa Andrés, menos guasa – replicó un fastidiado Dani- ya bastante tengo con aguantar a la imbécil esta, como para que tu también vengas a meterte conmigo…

-Lo siento Dani, no me he dado cuenta de la expresión – dijo desternillado de la risa, provocando que yo también comenzara a carcajear- así no podemos volver a Madrid, hasta que al menos puedas andar nos quedamos aquí, voy a renovar las habitaciones – aseguró decidido- pero creo que antes deberé ayudarte a subir ¿no? – preguntó y Dani movió los hombros en señal que le daba igual- por cierto ¿donde esta Jesús?  - cuestionó.

-Está tomándose el postre – repliqué riendo- es que últimamente está muy necesitado – mi risa cada vez iba en aumento- cuando se pone nervioso le da por comer… 

-Bueno pues lo subo yo – se agachó para levantar a Dani, y este lo cogió de su hombro para comenzar a andar a la pata chula- anda que después para que diga Jesús que él es el que más mete la pata – dijo provocando que Dani gruñese- joder, eso tu hermano lo dice, que es el que más se equivoca en las letras.

Después de casi quince interminables minutos de chascarrillos, gracietas y ocurrencias varias de Andrés llegaron a la habitación, sí, son más lentos que una carrera de caracoles los desgraciados, dos minutos más y me arranco a cantarle una saeta.
Andrés lo dejó tirado en la cama y abandonó el cuarto para después traerle nuestro aperitivo.

-Dani – hablé seria- seguro que tu eres de la hermandad de las Tres caídas ¿verdad? – comenté y me puse a reír como si fuera una foca, joder está maldad debería estar catalogada como peligro nacional.

-Muy graciosa – replicó serio- pues no veas la gracia que me hace – su semblante cada vez estaba más enfadado- quería estar en Madrid que había quedado con… - comenzó a explicarme, pero rápidamente cortó-  bueno no te importa – habló sin ganas, cogió su móvil y empezó a escribir, puedo asegurar que sé con quién está hablando, no creo que haya que ser muy lista.

De repente el tono de llamada comenzó a sonar, me acerqué a curiosear quien era y… vualá Deborah, mis sospechas eran ciertas, suspiré con desgana y esperé a ver si lo cogía o no.

Por eso quería llegar a Madrid había quedado con ella, me ha mentido otra vez, no la ha dejado, es cierto que la echó pero para volverse a reunir con ella más tarde, ¿Este chico es tonto? No se dá cuenta todo lo que le hace, quizás soy yo la que estoy equivocada y lo quiere, se porta bien, pero no pueden estar así, no creo que alguien que corta con ella, se dejan, vuelven, sean felices. Pero que le den, este chico nunca cambiará.

-Lo puedes coger eh – le propuse sin parecer molesta- si quieres me voy del cuarto para que podáis hablar tranquilos – formulé tirándome en la otra cama.

-Esto no es lo que parece, de verdad – comentó haciendo el gesto de colgar la llamada- solo se preocupaba por mí porque…

-Me da igual, Daniel, es tu vida haz lo que te plazca – hablé firme y aguantando una lágrima que próximamente caería por mis mejillas- o sea por mí como si quieres irte al fin del mundo con ella y perderos – intenté estar lo más fría posible, esto no me podía doler, o al menos no demostrarlo aunque estuviese rota por dentro- ¿No te das cuenta? deberías haber contado la verdad desde un principio ¿Cuanto llevas viéndote con ella? ¿Dos años? – interrogué fría y este bajo su mirada- y no has dicho nada, no sé si porque tenéis muchas idas y venidas o no sé, pero a cada entrevista que ibas decías que no tenías novia, y ese secretismo es el que enturbia tu relación con las fans – me sorprendía a mi misma de cómo le hablaba- nos da igual, ¿no lo entiendes? En cuanto lo confirmes, os dejaran tranquilos y no montaran tantos dramas – al decir esto me tendí en la otra cama- pero te empeñas en mentir y en tapar el sol con un dedo…

-Bianca – contrarrestó furioso-  no tienes derecho a decirme esto – mientras explicaba esto el móvil sonó otra vez, seguramente sería ella- o sea yo he intentado mantener a Deborah alejada de esto porque no quiero que sufra – comentó sin entender nada- y algunas se han pasado…

-¿Acaso no llevaban razón? – le corté- mira Daniel, efectivamente es tu vida y puedes hacer con ella lo que te salga de tu santo papo – resoplé, me tendí del otro lado dándole la espalda- buenas noches, quiero dormir…

-No me dejes con la palabra en la boca, quiero explicarte – contradijo picado- a lo mejor después me entiendes – y dale la burra al trigo, será pesado.

-Daniel, todo lo que me cuentes me sonará a excusas baratas, la otra te mete tonterías en la cabeza, pero te tienes que da cuenta tu solo – pronuncié tirante- y ahora sí, buenas noches…

Intenté contener mi llanto, me sentía como una inútil, mientras que intentaba dejar de reflexionar el tono de mensajes del móvil de Daniel sonaba una y otra vez, lo que me hacía ponerme peor.

Es de ella, nunca será mío, el cariño que me podría tener es mucho menor a la atracción, o lo que le tenga a la otra bruja, no sé, lo mismo tiene unas cualidades muy grandes que desde fuera no veamos, lo mismo es la mejor persona del mundo y solo está de uñas por defender lo que es suyo, pero… pero todo esto me debería de dar igual, que se casen, que sean felices y coman muchas perdices…
Sin darme cuenta mis ojos se cerraron para caer justo después en un profundo sueño del que no recuerdo nada más….

*_*

Lentamente fui abriendo mis ojos, miré el reloj de mi mesilla y vi que eran las nueve y treinta y dos, mierda, que temprano me he levanto, pensé. La ventana todavía estaba cerrada, por lo cual  la parejita feliz todavía no había venido al cuarto a despertarnos.

Me estiré provocando que el compañero de habitación llamado simio, comenzara a refunfuñar, genial, ¿Qué le pasa ahora? ¿Su amiguita lo dejó colgado anoche?

-A buenas horas – madre mía, pero si es tempranísimo, que bien se levanta, que despertar, que alegría, tener a alguien que rebosa sentido del humor desde por la mañana- te he llamado cerca de cuatro veces esta noche – exclamó enfadado- pero a la señorita ya le puede pasar un tren por al lado que ni se inmuta – no, yo no estoy dispuesta a aguantar este tormento desde por la mañana, como lo pille le doy con la maceta que está en el balcón.

-¿Qué desea el señor? – pregunté casi haciéndole una reverencia- mira simio pulgoso, a mi no me mandas, ¿me entiendes? Estoy harta de que pagues tu mal humor conmigo, eres un inmaduro, imbécil, que encima que te estoy haciendo el favor de tu vida cuidándote, porque hasta tu gemelo te ha dejado tirado, me lo pagas así – bueno, lo del gemelo quizás ha sido un poco cruel, pero…

-Me estaba meando ¿vale? – ya entiendo porque mueve su pierna buena al compás, que pringado- llevo desde las cinco la mañana con ganas de orinar, y no te levantabas, y claro no me acerco porque tengo doble riesgo de caerme, y de que me sueltes una hostia por despertarte – sí, me conoce muy bien.

—No te habrás meado en la cama ¿no? – pregunté pasando de todo el sermón que me había echado, lo siento pero me tengo que reír de él- mira que yo me niego a limpiarte el culo, eh – expliqué conteniéndome la risa.

-Eres una capulla – pasó al ataque- vamos llévame al baño – ordenó, ¿Cómo? No, no, me niego, yo lo acompaño pero no entro, no tengo gana de ver como mea, y encima me ha insultado, creo que debería llamarlo de todo.

-Mira simio pulgoso, si de verdad crees que voy a aguantarte el anacardo que tienes por churra las llevas claras – me hice la digna, quizás había mentido, pero me encanta picarlo, y que leñes, me ha llamado capulla.

-No te digo una barbaridad porque me estoy meando, vamos Bianca – suspiré, venga lo ayudo, pero solo por ser mi ídolo, y por hacer la buena acción del día.

Fui hasta su cama, lo ayudé a salir de ella, y dejé que apoyara su mano en mi hombro, a tientas llegamos hasta el baño, le tendré que pedir a Andrés una muleta, no puedo estar a cuestas con él todo el día. Una vez dentro me di la vuelta para evitar la escena que no quería ver, escuché como terminaba, y me di la vuelta de nuevo para llevarlo hasta la cama.

-Verás – comenzó a decir de nuevo- soy una persona, y como tal quiero desayunar, porque yo tengo hambre y esas cosas sabes… - genial, ¿cómo voy a bajar yo a este? Pues nada, a despertar a los tortolitos sea dicho.

Me encaminé hasta la habitación de al lado, toqué primero la puerta y nadie contestaba, volví a repetir el mismo gesto y no daba resultado… creo que tendré que pasar a la acción.

Afortunadamente todavía el hotel este no tiene las tarjetas, y si conozco bien a mi amiga no ha echado el pestillo de la puerta, apreté el pomo y… vualá, no voy yo a cargar con Dani. Me adentré en el cuarto y... No, creo que me voy a traumatizar, la parejita durmiendo juntos, abrazaditos y casi como dios lo trajo al mundo, no tengo que ser Rappel para saber lo que han hecho.

-Hola chicos – grité dando palmaditas- es hora de despertar, imagino que habéis tenido una noche ocupada, pero tu gemelo te necesita – señalé a Jesús y este bostezó, genial tanta preocupación por su hermano no, gracias.

-No, si yo hace un rato me desperté – echó su mano al hombro y suspiró, madre mía lo que tiene ahí, mi amiga es una leona, no conocía yo esta actitud de ella- pero volví a dormir, tengo sueño ¿vale? – expresó en forma de lloro.

-Me da igual – mascullé entre dientes- si por la noche tu tenias fiesta, yo estaba aguantando al patoso de tu gemelo, que tiene muy mala pata – no, ya, debo parar, al final el karma me lo pagará, tengo que dejar de reírme de las desgracias ajenas, pero ya mañana si eso-  y nunca mejor dicho, porque se cayó por las escaleras y tiene la pierna vendada, y ahora lo tienes que ayudar a bajar – informé- por no decirte que también le podrías ayudar en eso tóxico que tiene – esta vez me referí a Deborah- pero bueno…

-Madre mía, ¿desde por la mañana dando porsaco? – Emily habló desde la ultratumba- vete a la mierda – se tapó con la manta de nuevo, ah no, ah no, esta me tiene que contar todo esto.

Jesús se vistió y fue hasta la habitación. Mientras mi amiga hacía lo mismo me quedé hablando con ella.

-No quiero que me preguntes nada, ni yo misma sé como paso esto – aclaró antes de que yo abriese la boca- y bueno a ti te pasa lo mismo con el otro ¿no? – cuestionó entre dientes- y ahora lo que me tienes que contar es lo de Deborah…

-Pues lo de siempre – informé pensando que todo esto era un bucle- Daniel la prefiere a ella, es una relación tóxica que tiene, y me da mucha pena que no se dé cuenta, no lo quiere – la cara de mi amiga tornó a asombro por momentos- solo se aprovecha de él y… bueno quien mejor que tú sabe todo esto ¿no? – sin duda mi voz se iba apagando por segundos.

-Ojalá nos vayamos a una isla desierta solas – propuso riendo- sin estos dos simios asquerosos, que al final solo nos harán sufrir…

Se levantó y pusimos rumbo hasta mi cuarto, aunque Daniel, Jesús y Andrés ya estaban fuera, Jesús iba imitando los andares de su gemelo, me meo, yo hoy aquí creo que me orinaré encima con este par de payasos, que pese a todo me hacen reír y llorar a partes iguales.

¿Por qué me afectará tanto lo que me hace? ¿Por qué no podré ser de hierro? ¿Por qué aunque lo intente me siguen perturbando cada cosa que me pasa? yo intento ir de fuerte, de mujer fatal, y solo soy una pobre diabla al que con solo soplarla pueden derribar.

Llegamos al comedor, Andrés sentó en silla a Dani y posteriormente se fue a arreglar papeles de la compañía, nos sentamos y pedimos nuestro ansiado desayuno mientras que hablábamos un poco de todo y de nada…

Jesús ayudó esta vez a llevar a su hermano de vuelta al cuarto, en toda la mañana estuvo pendiente de él, pese a burlarse de vez en cuando era su punto de apoyo, y nunca mejor dicho, estuvimos trasteando en el móvil, ellos subieron alguna foto de la pierna de Dani para que la viesen las fans, mientras la calma reinaba por fin en nuestros corazones.

Al cabo del rato, Andrés nos sorprendió con unas pizzas para almorzar, con ganas las devoramos, ninguno esta vez pusimos peros en el sabor, cuando terminamos metimos toda la basura que habíamos generado y Emily y yo nos encargamos de llevarlo a la recepción, cuando volvimos Dani y Jesús estaban picados a un juego, que por lo visto llevaban intentando terminar dos meses, como no pudieron me pidieron ayuda, y en unos minutos les pasé la pantalla para sorpresa de los dos simios… si es que soy la mejor en todo.

Jesús y Emily decidieron salir a dar una vuelta a mediados de la tarde, según ellos solo tardarían un ratito y volverían para cenar con nosotros, pero la cosa no fue así. Desde hace poco, Dani estaba viendo en la tele de la habitación una película, y yo estaba viendo lo que se cocía en las redes.

-Serán mamones – expresé dando un porrazo al apoya brazos del sillón- Dani mira esto – dije tras ver una foto de Jesús y mi amiga, serán mentirosos- estos dos se han ido de marcha, han pasado de nuestro culo Dani – comenté jocosa, ¿Por qué me he tenido yo que quedar a cuidar al simio este cuando el que debería estar aquí es su gemelo?- serán marranos, los odio – hablé tirándome en el sillón.

-Pues tenemos un problemita – comentó mordiéndose su labio- no puedo dormir sin darme un baño, desde que era un bebé no consiento meterme en la cama sin estar limpio – no, esto no puede estar pasando, el doctor le advirtió que era mejor que no mojase la venda, y eso le dura hasta arriba, no se puede mojar, y creo saber lo que viene ahora- verás ¿puedes ducharme? – cuestionó con cara de pena, esto no me puede estar pasando a mí.

-¿Y no puedes hacerlo tú solo? – pregunté obvia, y no, no podía.

-Joder – rechistó- esto me cuesta a mi más que a ti – hizo un movimiento con su cabeza- ¿te crees que es agradable desnudarme delante de ti? Y pedirte que me laves el culo y los… - moví mi mano para que no dijese lo que venía después- me siento un inútil teniéndolo que pedir, y si yo pudiera no lo haría – joder, debo de estar muy sentimental, pero me da pena, y creo que lo voy a hacer, aunque me dé mucho asco.

-Está bien, pero una cosa rapidita – al decir esto sonrió- y que sepas que me voy a poner unos guantes, y da gracias que no tengo a mano una mascarilla, y un gorro para el pelo – gruñí-  es que como me caiga algo me muero del asco – se mordió su labio y suspiró en señal que aceptaba.

-¿Te puedo pedir una cosa? – indagó y asentí- hazlo con cariño – puso una mueca graciosa, y no pudimos evitar reír.

Entramos en el baño, poco a poco se fue desnudando, primero fue con su camisa, luego lo ayudé para que pudiese quitarse los pantalones y sus calzoncillos… hasta que quedó completamente expuesto. La verdad esto no sé porque lo hago, debo de ser tonta, o simplemente buena persona, y creo que de esto me arrepentiré toda la vida, pero… lo metí como pude en la bañera cuando estaba desnudo, indiqué que pusiera su pierna mala en alto, y procedí a frotarlo con la esponja por todo su cuerpo, su pecho de los que salían algunos pelillos, su mentón casi formado, sus brazos fornidos…

-Joder como se nota que le das mucha actividad a los brazos – diserté provocando en él una sonrisa maliciosa.

-No creas que tanta – rebatió pícaro-  no me hace falta, ya sabes – en su boca se formó una gran sonrisa- ¿no quieres meterte en el agua? Está muy buena y calentita – ¿esto iba con segundas?  No, debo parar esto, porque al final acabaremos como acabaremos.

-Eres un guarro y un salido – lo insulté provocando que nuestras bocas estuvieran muy juntas, casi tanto para llegar a rozarla- y ahora prepárate que voy a tus partes – le advertí, el cerró sus ojos, y se dejó llevar por el momento, estaba totalmente tirado.

Poco a poco y con cuidado fui terminando de lavar todas sus partes del cuerpo, lo ayudé a levantarse y procedí a ayudar a que se vistiera de nuevo.

Lo dejé en la cama, pedí por el telefonillo un vaso de leche con galletas para ambos para cenar y nos pusimos a comer. Poco después a Dani le entró sueño y se tiró en la cama…

-¿Te puedo pedir un último favorcito? – cuestionó con una sonrisa en la cara- ¿podrías dormir a mi lado? – preguntó y yo accedí, total me iba a acostar ya.

Me tendí a su lado, estábamos pegado, su respiración chocaba en la parte posterior de mi cuello, sin esperármelo pasó sus brazos alrededor de mí abrazándome, no entendía nada, ¿Cómo podíamos pasar de tener una disputa a esto? Pero me daba igual, lo cierto es que ahora estaba muy a gusto, y por nada en el mundo cambiaría mi posición ahora mismo.

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Aqui teneis vuestro nuevo capítulo hecho por jdcuore y que me encanta!!!!

Quisiéramos dar las gracias a todos los que apoyais la novela y la seguis y bueno este capítulo se lo queríamos dedicar a goalsgmlrs que nos ha reconocido en una de las novelas que leemo.

Si quereis que os dediquemos los capítulos que vayamos subiendo comenrarlo y nosorras lo haremos encantadas.

Y bueno, esperamos que os este gustando y pasar un feliz fin de semana!!!!

Nos leemos📖

Att: jdcuore & jdomsogni

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