Capítulo 54.- Terrazas.
Bianca
Despues de dejar a la tonta de mi amiga y a mono mugriento uno encerrados en la habitación para que se reconciliaran y de que mi amiga casi se tire por el balcón, parece que todo se ha calmado y hace un rato fuimos, sigilosamente, a abrirles la puerta para que mañana puedan salir.
Ahora mismo estoy tumbada boca arriba en la cama de matrimonio de la habitación del hotel. Desde hace un rato Dani no para de moverse por la habitación, me esta empezando a poner de los nervios.
Va de un lado para otro y mis ojos lo persiguen sin poder apartar la vista de su torso desnudo.
Cuando hemos llegado a la habitación, lo primero que ha hecho ha sido quitarse la camiseta, segun él, así está mas cómodo, yo creo que lo hace por provocarme pero no le voy a dar ese gusto de decirselo.
Se para frente a mi y se queda mirandome fijamente, ¿Qué le pasa a éste ahora? Me rasco la cabeza, porque realmente no sé lo que hacer y él hace exactamente lo mismo, hecho la cabeza hacia atras y suspiro y vuelve a imitarme ¿No se cansa? Me esta empezando a cansar.
-Llevas todo el rato mirandome, se que eso no se puedes evitar pero disimula un pelín ¿No?- me dice acercansose a mi.
-No pienses que eres el centro del mundo, porque no.- le digo con la mirada perdida en el frente. Este mira hacia el frente, como yo, y luego me vuelve a mirar y así seguidas veces.- ¿Va bien el partido de tenis Dani?- hablo desviando mi cabeza hacia él.
-Un poco aburrido, pero es soportable.- me contesta.- bueno, admite de una vez que estabas mirando este cuerpecito de Dios griego que tengo- dice bastante creido.
-La verdad es que no- la verdad si, pero nunca se lo diré- siento mucho hacerte daño Dani, pero las verdades duelen y yo nunca miraria a un tío tan feo y tonto como tú- le digo con superioridad.
-¿A no?
-Pues no.
-Pues no...- imita mi voz, pego un suspiro y él hace lo mismo.
-¡Dani para, me estas poniendo nerviosa!
-¿Te estoy poniendo nerviosa?- dice acercandose cada vez más a mi, hasta posicionarse encima mía pero sin tocarme.
-Sí y como no te apartes puede que te quedes sin el día del padre- digo bastante seria aunque en el fondo me esté muriendo de risa.
No se mueve ni un pelo, al contrario, cada vez está más cerca y como no se aparte va a conseguir que haga cosas que no quiero.
Mira fijamente mis ojos y despues mis labios, su respiración y la mía se van mezclando pero no puedo darle ese capricho que tando desea, porque no me da la gana.
Me retuerzo en la cama y salgo por debajo de él, escabullendome de algo que puede que me arrepienta pero no siempre hay que darle lo que quiere, a los animales se les amaestra ¿No?
-Bianca...- chasquea su lengua y se queja con tono de niño pequeño.
Me dirijo hacia uno de los sillones que hay en la habitación y me siento en él, la verdad que se ven demasiado cómodos y puede que aquí duerma Dani, demasiado buena estoy siendo, la última vez durmio en el balcón.
Al sentarme saco mi móvil, pero un ruido bastante fuerte inunda la sala. Proviene de la televisión, se ha encendido y tenía puesta la radio a un volúmen demasiado alto, escuchandose la canción de Stolen Dance. Pego un respingo en este y de reojo veo como el asqueroso de Daniel se está riendo de mi.
-No te rias tanto y busca el mando de la tele, que van a regañarnos inútil.- le digo un tanto mosqueada.
Me doy la vuelta y empiezo a buscar como loca el mando pero nada, que no apare.
-Dani ¿Has encontrado el mando? Esto se ha perdido...- me giro para verlo pero al hacer esto me lo encuentro demasiado cerca.
-¿Has mirado detras de los cojines?- me dice acercandose más a mí, se pega completamente y se inclina hacia el sofá para apartar los cojines, coger el mando y darmelo.- Tú mando- me dice con la voz mas grabe de lo normal.
Cojo el mando de sus manos, pero no aflojo la música. Estoy embobada mirandolo, lo tengo tan cerca que no sé que hacer. La música sigue sonando, nuestras miradas están perdidas en los ojos de cada uno y nuestros alientos se entremezclan al ritmo de la canción.
-¿No vas a aflojarla?- me dice, y yo comienzo a aflojar la tele un poco.
Mientras estoy concentrada en el mando, Dani no me quita ojo y al mirarlo y seguir viéndolo tan cerca mi nerviosismo aumenta, hasta que este reacciona.
De un momento a otro, me coge de la nuca y acorta los poco centímetros que nos separaban, dandome ese beso que pediamos a grito. Se lo continuo con pasión.
Su mano baja de mi cabeza hasta mi contura, acariciandome todo el cuerpo y pegandome al suyo.
Cada vez la situación es mas caldeada y si no paro esto cuanto antes pasará igual que la otra noche, así que, cuando se nos acaba el aire y nos separamos para coger más yo me retiro un poco de él, no quiero seguir haciendo esto, no quiero sufrir por él.
-¿Qué pasa?- me dice frunciendo el ceño.
-Dani, esto no está bien...- le digo en un susurro.
-¿Por qué no? No estamos haciendo nada malo...
-Sí, tu estás con Deborah y esto no está bien.
-Yo no estoy con nadie, Deborah es solo una amiga.
-Sí, claro, una amiga con derecho y ¿Cuantas amigas así tienes Dani?- empiezo a subir el tono de voz- venga, no me cuentes rollos- le digo molesta y no sé porqué.
Poco a poco Dani quita sus manos de mi cintura y se despega de mi.
-No... bueno... es que...- en estos momentos no sabía que decir.
-Dani, déjalo, me voy a dar un paseo, a ver si me entra el sueño- tras esto, salgo de la habitación sin ningún rumbo.
Me recorro casi todo el hotel, no me encuentro a nadie por el camino y normal, las horas que son y yo mendigando por aquí.
Al girar una esquina para ver lo que hay en ese pasillo, me encuentro con una puerta abierta, al asomarme veo que es una pequeña terraza con unas maravillosas vistas a la ciudad malagueña. Desde aquí se divisa prácticamente todo.
Hecho un vistazo por la terraza para ver si me encuentro sola y cuando parece que sí veo una pequeña columna de humo salir de detrás de una de las macetas. Intentando no hacer ruido, me acerco con cuidad y me asomo para ver quien es.
Un chico alto, moreno y con el torso desnudo se encuentra apoyado en la barandilla, mirando al frente con la vista perdida en la ciudad.
Me sigo acercando a él hasta estar lo suficientemente cerca.
-Uf, Jesús Oviedo que bueno estas, quiero un hijo tuyo- le digo abrazandolo por la espalda y dándole el susto de su vida.
Al separarme, él se da la vuelta para verme y hace una mueca rara. En estos momentos no me puedo reir más, si se hubiera visto la cara de panico cuando me he abrazado y le he dicho esas cosas fliparia. Espero que si hay cámaras en esta terraza hallan grabado este momento tan épico y gracioso.
-¡Bianca, me has pegado un susto de muerte!- me dice intentando disimular la cara de loco que lleva.
-Anda que si te llegas a ver la cara de no saber que hacer con mi vida, estarias en el suelo muerto de la risa- digo a duras penas. El ataque de risa es monumental.
-A mí no me hace gracia, ¿Qué cara quieres que ponga si me dices esas cosas y vienes sin avisar?- me dice poniendose un poco nervioso.
-Vale, la proxima vez que te quiera dar un susto llamo a tu mánager, le pido cita y que te avise él, no te jode...- le digo con sarcasmo.
Jesús se gira y se coloca como hace unos minutos. El cigarro, que aún lo tiene en las manos, lo termina, lo tira al suelo y lo pisa para apagar la poca llama que le queda.
-¿Qué te pasa?- le pregunto- otra vez fumando, que asco, ¿No lo habeis arreglado Emily y tu?
-Esa es la cosa, que sí que lo hemos arreglado.
-Pues entonces ¿Qué problema tienes?- este chico no se aclara ni pa' tras.
-Esto no se lo puedes contar a nadie ¿Vale?- me dice mirandome fijamente.
-No me digas que tienes una doble vida, ¿Qué eres? ¿Un super héroe de estos como Spider-Man?- mi toque de humor a situaciones serias no lo cambio por nada.
-¿Qué dices loca? ¡No!- me contesta, sonsacandole una pequeña sonrrisa.- he arreglado las cosas con Emily pero... la reconciliación ha sido un poco rara y... no he podido controlarme, de un beso ha pasado a algo más y eso...- ¿Me estaba diciendo que se había acostado con mi amiga? Madre mía, de aquí se puede sacar una telenovela, como pasión de gavilanes.- lo peor no es eso, sino que... me ha gustado estar con ella y no sé que hacer, estoy hecho un hilo.
-Vale, ahora mismo estoy flipando.- digo haciendo una especie de arcada- no me des más detalles por favor.
Jesús rueda los ojos y resopla.
-Bianca, esto es serio, dejate de tonterias.
-¿A si? Y ¿Cómo de serio? No me digas que la quieres...
-Sí... bueno, no sé... es algo extraño.
-Madre mía, lo que me faltaba por escuchar.
-¿Qué pasa? ¿Tú no quieres a Dani o qué? Porque últimamente y aunque quieras aparentar que no, lo miras mucho, a parte de que la otra noche, cuando nos encontramos en el balcón venias de estar con él, o que te crees ¿Qué no me he dado cuenta? Bianca, yo me entero de todo- termina de decirme con tono burlón y divertido.
-¿¡Qué!?- lo que me acaba de decir en un momento- ¿Y tú cómo sabes eso?
-Cosas de la vida Bianca...
-Es que... tu hermano es tonto y yo lo soy más por fijarme en semejante gilipollas, unineuronal que usa a las chicas como si fueran klinex de usar y tirar...- espera, ¿No lo defiende?- cuando me digas paro y no lo insulto mas eehh.
-No, es que tienes razón...
Daniel
Llevo ya un rato solo en la habitación y Bianca no aparece, la verdad que no sé que le ha pasado, sabe que no quiero nada con Deborah, que es solo una amiga, aunque claro, ella también lo es.
Salgo de la habitación, miro de un lado a otro del pasillo y justo al mirar hacia la habitación de Jesús, la puerta de este se abre viendo salir de ella a una chica con pelo rubio y rizado.
-Emily ¿Qué haces aquí?- le pregunté haciendo que se asuste.
-Madre mía Daniel, que susto me has dado- me dice en un susurro- ¿Sabes dónde está tu hermano?- ¡A, que no esta en la habitación!
-¿Pues no estaba contigo?- le digo mientras empiezo a andar.
-Sí pero...- habla mientras se pone a mi lado y empezamos a andar- a ver... nos hemos reconciliado y me he dormido y cuando me he despertado ya no estaba- ¿Y a ésta que le pasa ahora? Está muy nerviosa.
-Amss... ¿Y a ti que te pasa?- le pregunto directo.
-¿A mí? Nada, ¿Qué me va a pasar?- me dice algo rara.
-No sé, te veo rara y nerviosa...
-¿Y Bianca? ¿Está durmiendo?- me dice cambiando de tema, no sabe esta na'.
-Bianca, Bianca, Bianca... si yo te contara... se ha ido a dar una vuelta hace ya un rato y todavía no ha vuelto y pues a ver si se ha perdido y no sabe volver...
-Sí, sí... algo le habras hecho ya...- me dice con retintín.
-Que va... solo que... nos hemos puesto más tontos de la cuenta, ella ha querido parar y... pues se ha ido.- le cuento un poco por encima, de todas maneras se iba a enterar, Bianca y ella se llevan muy bien y parece ser que son muy buenas amigas.
-Vaya con el Dani, al final Bianca te va a poner más firme que una vela- tras esto comienza a reirse pero de buenas a primeras su risa cesa y pone cara de concentrada.
-¿Qué te pasa?- le digo pero de inmediato me manda a callar, ésta chica está loca.
-¿No lo oyes?- me dice haciendo oido, así que yo hago lo mismo.
-Pues la verdad es que no, creo que te estas volviendo un poco majareta Emily...
-¡Shhh!- me vuelve a mandar a callar- Estoy escuchando la risa de Bianca- ¿Qué dice?
Tras esto empieza a mirar por el pasillo y yo estoy flipando, se le ha ido la pinza. Me coge de la muñeca y me lleva hasta una especie de terraza que se encontraba abierta, ésta lo que quiere es violarme, que hombre, si mi hermano no le da lo que le tiene que dar no me importaría, pero primero que lo diga y no ponga excusas, en fin.
Al entrar a la terraza nos posicionamos detras de una planta muy grande y es ahí cuando me doy cuenta que llevaba razón, miro cuidadosamente, apartando las hojas de la planta, y me encuentro a mi hermano y a Bianca hablando muy animadamente.
-La madre que lo parió.- digo en un susurro.
-¿Has visto como no estaba loca? La había escuchado- me dice Emily- ¿De qué hablarán? Se les ve muy contentos...
-No sé, pero esa cara que está poniendo Jesús es de ligoteo, lo conozco y es esa- con razón Bianca no quería estar conmigo, claro, ya tiene a Jesús...
-¿De ligoteo?- habla Emily elevando un poco la voz.
-Calla que al final nos pillan.- Le digo tapandole la boca.
De buenas a primeras vemos que se separan de la barandilla en la que se encuentran apoyados y se disponen a irse. Le digo a Emily de salir corriendo para que no nos pillen y como si fueramos balas corremos por todo el pasillo hasta llegar a la puerta de la habitación.
-Vaya con el Jesús, me esperaba de todo menos que estuviera con Bianca- digo un poco sofocado antes de entrar a la habitación.
-Ni que te gustara Bianca para que te pongas tan celoso- me dice aguantandose la risa.
-No hables porque tu con mi hermano te pasa lo mismo y de esto ni muh eehh- Emily rueda los ojos y se mete corriendo en la habitación, yo hago lo mismo, me meto en la cama y espero a que llegue Bianca.
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