Capítulo 47.- Unineuronal.
Bianca
Miré de reojo como Jesús aparcaba, el camino se me ha hecho muy corto, la noche ya le iba ganando la partida al día, en el cielo se podía contemplar como poco a poco se iba oscureciendo, había sido un tanto extraño, hemos pasado la mayor parte del tiempo montadas en esta furgoneta, y el resto no es que haya sido una grata experiencia.
Emily estaba como en shock, su cara estaba desencajada, pero creo que es normal para todo lo que hemos pasado hoy, cuando Ari volvió al restaurante justo después que yo le regalara una patada en sus partes a Christian, venía con una risilla jocosa que me dejó intrigada, no le he querido preguntar, para que no me llame metomentodo, pero creo que ha visto algo que la hacía estar así... y mi intuición me dice que tiene que ver con Emily, Jesús y ella han estado extraños, antes de entrar en el coche se han lanzado un par de miradas muy extrañas, y aunque al principio intenté pensar que era por esos dos neardentales que teníamos por novio, algo me dice que nada tiene que ver con eso.
Todo lo acontecido anteriormente me había dejado mal cuerpo, y tener a una piojosa con voz de pito delante, Chantal me pone enferma, y creo que no soy a la única, pero ahora mismo creo que para tanto Emily como a mí, es el menor de nuestros problemas. No entiendo como esos dos se han pasado tanto, encima que el daño lo han hecho ellos nos lo pagan así, son unos cerdos, unos marranos, de los cuales me alegro de haber quitado de mi vida, porque no los quiero ni ver, me dan asco, me producen arcadas solo con pronunciar su nombre, ¿me ha llamado guarra? ¿Realmente me ha llamado guarra? Ahora me arrepiento de no haberles arrancado su cabeza, para justo después jugar un partido de tenis con ella, el resto del cuerpo de esos dos desgraciados no hubiesen servido ni para echarlos como comida a los cochinos, aunque bueno le he dado una patada en sus gemelitos, y por la cara que puso no dejará de dolerle en un tiempecito, sí definitivamente soy un poco burra.
Me bajé del coche rauda, afortunadamente no habíamos estacionado el auto muy lejos, aunque eso para mí era un mundo, sino hubiesen aparecido ellos el día hubiese sido perfecto, es cierto que me dio un poco de miedo montarme en la noria, no es el hecho de estar en una, sino la altura que coge, pero gracias a ello conseguí que Daniel me abrazara, y joder, se está genialmente bien en sus brazos, éramos como dos corderitos abandonados e incomprendidos que en ese momento solo se tenían el uno al otro, y lo reconozco, me ha gustado... no sé, parecerá extraño, yo jamás hubiese admitido esto, y es más en otra época me estaría pegando cabezazos contra las paredes por tonta, pero joder no puedo remediarlo. Sé que al final me dolerá, que estamos jugando con fuego, y es peligroso, pero hay veces que me apetece tirarme al vacío aún a sabiendas que no llevo paracaídas...
-Mi Jesús – la voz de esa pija tonta inundó mis oídos, no se ha callado en todo el viaje, aunque ninguno le echábamos cuenta, y me he tenido que contener, porque he estado a punto de meterle la cabeza en el hueco de la ventanilla, pero me he contenido- ¿te vienes con nosotras a mi casa? – cuestionó esa imbécil llegando a la puerta de donde residíamos en este momento- Ari se va a venir a dormir, si te vienes pasaremos un buen rato – se acercó coqueta a él, pero este negó con la cabeza, de reojo contemplé como Emily esbozaba un sonoro resoplido, creo que no soy la única que la mataría entre terribles sufrimientos.
-No gracias – rechazó la propuesta- creo que ni mi hermano ni yo tenemos el cuerpo para eso...
-Pero – intentó contradecir Chantal, al comenzar sus palabras mi amiga me cogió del brazo, le quito las llaves de su mano a Daniel, y procedió a abrir.
-Nosotras nos vamos, cuando querías entrar hacerlo, que me muero de frío – se excuso, aunque sé que en el fondo esa no es la razón por lo que lo ha hecho.
Pasamos dentro, al hacerlo recordé como ni los tíos, ni los padres de los gemelos iban a pasar la noche aquí, ya que llegarían tarde y preferían quedarse en un hotel, mi amiga iba muy cabreada, fue veloz hasta nuestra habitación y casi me costaba alcanzarla.
-¿Emily me vas a contar que te pasa? – pregunté sin entender nada- tú no estás normal – dije jadeando, subir las escaleras a tal velocidad me mata- ósea no lo eres, pero hoy te estás superando – no contestó solo me cogió de mi muñeca y aumentó la velocidad, para apretar el pomo del cuarto.
-No – contestó insegura, me mordí el labio, y apreté mis ojos, en unos segundos lo cantará todo, no hay que tener disgusto- o sí, bueno no sé – cerró la puerta y se tiró a bomba en la cama.
-Bueno me da igual – contesté quitándole importancia - si algún día te decides me llamas y lo cuentas- repetí su gesto siendo un poco más delicada, nótese la ironía.
-Jesús y yo – comenzó a decir dudosa- Jesús y yo casi nos besamos - joder ¿y esto lo dice así? ¿sin vaselina? Dios mío, dios mío- bueno, no sé por qué, salió detrás de mí, nos pegamos demasiado... y creo que si Ari no hubiese venido ahora mismo estaríamos besándonos... – joder, no, no hace falta que siga, mi mente está queriendo vomitar imaginando la escena de los dos tortolitos, que asco de verdad, flipo con este tipo de cochinos que se están besando todo el día como si la vida le fuese en ello.
-Y lo hubieses tirado al lago, poseyéndolo en el agua ¿no? – continué su relato a carcajadas, provocando que me tirase un cojín.
-Eres una guarra, eso lo hubieses hecho tú y Dani, que sois dos monos salidos – me refutó haciéndose la enfadada- es más, diría incluso que lo he visto celoso, pero no, deben ser cosas mías – se echó atrás, pegando su cabeza contra la pared- es más, creo que el casi beso ha sido fortuito, un calentón de estos tontos, no creo que me quiera, ni mucho menos que se ponga celoso... - su cara estaba desencajada, ya entiendo que le pasaba antes- es Jesús Oviedo, uno de los más deseados, y míralo es un adonis, un Dios griego que jamás se fijaría en mí, ellos aspiran a dos modelos de estas de pasarelas, no entiendo ni como la discográfica quería que nosotras fuésemos sus novias – ese comentario me hizo pensar, quizás llevaba razón los gemelos pueden aspirar a mucho más que nosotras, no a una escritora de libros novata que seguramente dentro de dos años nadie se acordará de ella, y a una choni que su mayor logro en la vida ha sido ganar GH, esto hizo que lanzara un suspiro.
-¿Pero tú lo quieres? – deliberé intentándonos tranquilizar, porque si era cierto que estábamos empezando a sentir algo teníamos un problema y gordo, el amor duele.
-No lo sé – puso la almohada encima de su cabeza- y ahora voy a dormir, he tenido demasiados sobresaltos en el día, no quiero que nadie me moleste – su voz parecía tomada, no estaba contenta y normal, pero la hija de su madre me ha dejado con la palabra en la boca, y lo que es peor, la duda.
-Voy a por un vaso de agua, estoy desvelada no tengo sueño – le anuncié haciendo que desde la cama de mi amiga se escuchase un mugido de enfado, ¿Cuándo se había convertido en una vaca?
Bajé las escalaras a tientas, alrededor está muy oscuro y la verdad me voy a meter un piñazo que va a ser para verlo, si me pasa espero que alguien lo grabe.
Con inseguridad descendí el último escalón, y cuando creía que ya estaba segura, choqué contra algo, al principio supuse que era una pared, pero al caer al suelo me dí cuenta que era una persona que conocía bastante, me fijé en su torso y estaba desnudo, solo una toalla cubría sus partes bajas, y estaba completamente mojado.
-Oh, que porrazo me he dado – Daniel se levantó, llevó sus manos hasta su culo, y con cara dolorida me miró- ¿Qué haces aquí? – preguntó incrédulo- es tarde – enarcó los hombros, y relamió sus labios.
-Yo a por un vaso de agua ¿y tú? – contra pregunté- ¿Qué haces duchándote a esta hora? – no entiendo nada me fijé en sus pectorales cada vez estaba más guapo, fornido, y ogh.
-Me he duchado ¿no lo ves? – se señaló para su cuerpo, creo que la toalla no le puede cubrir menos, como para no verlo y disfrutarlo, de reojo miré su fornido cuerpo e intenté concentrarme, anduve hacia adelante para coger mi vaso de agua en la cocina e irme a dormir.
Cuando llegué a la cocina me arreguindé para llegar a la última balda, esto de ser un poco bajita es lo que tiene. Cuando tuve el vaso entre mis manos me dirigí al fregadero, y justo ahí noté a alguien detrás de mí.
-Nena ¿no dices nada de las vistas? – de repente me agarró por la cintura, estaba de espaldas, casi no me daba lugar a moverme, su respiración era muy fuerte la notaba en mi nuca.
-Sí, que te tapes, que vas a coger frío – comenté controlándome la risa para no comenzar a carcajear, pero eso hizo que apretara más en su agarre.
-No, no cogeré frío, desde la noria tengo mucho calor, ya sabes – me dio la vuelta casi sin esperarlo, pasó después sus manos a mi cara, para después recorrer mi cuerpo, comenzó a besarme, sus ojos pedían que lo hiciésemos ahí mismo.
-Daniel aquí no – le pedí mientras que intentaba subirme a la encimera- no estoy cómoda – dicho esto me cogió en brazos, sin parar de besarme, empecé a tirarle de su pelo, a tocarle su trasero, el cual ya tiene completamente descubierto.
-Nena insúltame – me pidió llegando hasta el sofá- dime todo lo que soy, dile a tu macho, lo que es...
-Guarro, cochino, unireunal, neardental, simio primitivo, mono pulgoso – enumeré, mientras que me tiraba en el sofá, rápidamente tiró la toalla, seguida de mi ropa, que cada vez era menor, se puso encima de mí, y comenzó a embestirme como el solo sabía hacer, el ambiente cada vez estaba más caldeado, ambos queríamos, pero jamás lo gritaríamos a los cuatro vientos, preferíamos vivir esta pasión en silencio, para que cuando brotase lo hiciese de verdad, con una lujuria solo entendible de dos enamorados.
Al terminar estuvimos un rato tirados en el sofá, Dani seguía desnudo y yo ya había conseguido ponerme alguna que otra prenda, justo en ese momento fui consciente de lo que acabábamos de hacer, es una locura, una bendita locura.
Lo miré estaba profundamente dormido, lo tapé con la toalla que antes tenía y se acurrucó entre dos cojines, ¿Qué he hecho? ¿Qué acabo de hacer? Me he entregado a Daniel, acabo de caer en su trampa, ahora solo seré una más en su lista de amigas especiales. Cogí mi vaso de agua, y empecé a andar hasta mi habitación mientras me martirizaba interiormente por mis actos, estoy como una cabra, se supone que lo odio, que me altera pero es la segunda vez que se me caen las bragas, literalmente, cuando lo veo... estoy loca, al final acabaré sufriendo, y no quiero, no puedo enamorarme, ahí sufriré me prometí a mí misma que no sería el juguete del chico de turno, y lo estoy incumpliendo.
Antes de llegar al cuarto vi una luz encendida, era la del balcón y decidí indagar quien estaba allí, sobre todo porque si ha sido un poco avispado, ha visto todo lo que nos teníamos entre manos el simio y yo... decidida entré y vi a Jesús de espaldas apoyado en la barandilla fumándose un cigarrillo.
-Hola yisus ¿Qué tal? – lo saludé intentando parecer lo más tranquila posible- ¿no puedes dormir? – pregunté y este negó con la cabeza.
-¿Tu tampoco? – respondió con otra pregunta- no sé hay algo que me inquieta, no puedo dormir, no sé – estaba aturdido, recordé lo que le había pasado a Emily con él y justamente creo que sé lo que le pasa.
-Pues se ha quedado una noche fría ¿no? – salí con él y copié su posición- si no puedes dormir es que tienes algo en la cabeza, si quieres puedes preguntármelo – le intenté transmitir la confianza necesaria, y aunque no habíamos tenido mucho trato es mi ídolo y bueno, le tengo un poco de cariño, es el menos unireunal de los gemelos.
-No, de verdad no es nada que me atormenta – confesó poco convencido- solo el tema de esos dos – se refirió a Unai y Christian- me ha dejado un poco tocado, son dos gilipollas de verdad, porque me fui detrás de Emily sino le hubiese partido la cara – estaba indignado, con todo lo que me había pasado con Dani ni lo recordaba.
-No le des más vueltas, nosotras estamos bien que es lo que cuenta – afirmé segura, tanto que incluso creo que le pareció raro.
-¿Los queríais? – cuestionó cabizbajo, podría decir que de esa respuesta dependía mucho- no os he visto muy preocupadas por lo que pasó, ¿estáis enamoradas de otros? – volvió a interrogar- no sé, he visto a Emily rara, y me ha dicho algo que... no sé – manifestó.
-Yo no lo quería, y creo que Emily tampoco – respondí a la primera pregunta- y bueno, ¿Qué te ha dicho Emily? – esta se entera, anda que confesarle algo a Jesús antes que a mí.
-No sé, es algo confuso, me dio a entender que podía estar enamorada de alguien, pero que nadie lo podía saber ni lo sabía, y he llegado a una conclusión, está enamorada de Dani – en ese momento sentí como clavaban un puñal en mi pecho.
-¿Cómo? – me puse las manos en la boca, no creo ¿no? ¿está enamorada de Dani? Hasta donde yo sabía lo estaba de Jesús- o sea quiero decir no creo ¿no? –seguí por el mismo sendero, pero creo que no conseguiría nada.
-¿A ti no te ha dicho nada? – preguntó nervioso, no entiendo porque está así- yo cuando me he enamorado lo sabía, sentía algo por aquí – se llevó las manos a su estomago- y por aquí – esta vez fueron directas a su corazón- y me alegraría que ella lo estuviera, espero que sea feliz – dio una última calada a su cigarro y lo tiró al suelo. La verdad, no sabía que fumaba, Dani si, ¿pero él?- gracias por este ratito de charla, voy a ver si cojo el sueño, seguimos hablando me ha gustado esta experiencia – se despidió haciendo un gesto en mi rostro, y sí seguiríamos hablando hay mucho que me tiene que aclarar.
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Hola my ladys, sentimos no haber subido hasta ahora, pero los estudios nos llevan de cabeza.
Esperamos que os guste y prontito seguimos.
Att: jdcuore & jdomsogni
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