Capítulo 35.- Deborah.
Bianca
Me desperté con los primeros rayos de luz dando en mi cara, un dolor de cabeza taladraba mis neuronas, ahora mismo no me acuerdo de nada, el cuerpo me pesa, los ojos parecen como si no quisieran abrirse...
Incorporé mi cuerpo lentamente, pero en ese momento me di cuenta que estaba totalmente desnuda, aunque estaba recubierta por una sábana, suspiré, no podía creérmelo, en estos momentos me temía lo peor. Con un pánico atroz, miré a mi izquierda y efectivamente, Dani estaba justo a mi lado, también desnudo, pero sin embargo a él no le tapaba nada, solo sus zonas intima con mi ropa interior, un momento ¿qué hace este con mis bragas? Aparté la vista y me encontré con otra cosa que me dejó más aturdida, en la parte de su cabecero estaban atadas una correa... me mordí mi labio, ¿qué había hecho? No, no todo esto es un sueño, dentro de unos segundos abriré mis ojos, y estaré en una situación completamente diferente... no bebo más, o sea no, a la mierda el malibú, las discotecas, y el perrito piloto que las inventó, el alcohol me baja las defensas y haré cosas inexplicables, ¿en qué momento me ha empezado a gustar la zoofilia? Si me he acostado con un mono ineuronal, con un simio asqueroso, no, no... esto no ha pasado, hay una explicación para todo esto.
-Mono, asqueroso, cacho de carne con ojos - lo llamé dándole toquecitos en su brazo- despierta lirón - visto que no me hacía caso, y se daba la vuelta en la cama, decidí pasar a la acción, cogí una botella de agua que había en la mesilla de noche, sonreí y vi el despertar perfecto, con poca sutileza y mucha mala leche, le vertí todo el contendido en su cara.
-¿Qué haces loca? - preguntó cabreado, cuando las primeras gotas de agua llegaron a su rostro- el alcohol te afecta demasiado a las neuronas, madre mía...
-No, el que me vas a tener que dar una buena explicación para todo esto eres tú - lo señalé cabreada con el dedo, y él enarcó los hombros- te aprovechaste que había bebido ¿verdad? Dime por favor que no hicimos nada, que me desnudaste para ver mi cuerpo de diosa, y no pasó nada mas - este puso una mueca, la cual no sé si es buena o mala, y negó- me cago en periquito el tonto, no me lo puedo creer, no - ¿en qué momento se me ocurrió acostarme con este? Vale es un adonis, pero... joder, hoy si es verdad, no vuelvo a beber- ¿me forzaste? O sea estoy segura que me dijiste dos cosas bonitas, y te aprovechaste de que soy una borracha profesional... yo con mis cinco sentidos no me hubiese acostado contigo.
-Ten por seguro que sabías lo que querías hacer - habló convencido- Bianca, no sé si lo de anoche fue una equivocación o no, pero que ambos sabíamos lo que hacíamos estoy seguro - suspiró, ¿estaría arrepentido?- pero bueno, sé que ha sido fruto del alcohol, si no nadie hubiese hecho esto - ¿hablaba en serio?
Asentí con pocas ganas, y este se metió al servicio ¿cabizbajo? ¿Estaba así?, sin que ninguno de los dos volviésemos a cruzar palabra, no entendía nada, se supone que nos odiamos ¿no? sin preguntas, si lo aborrezco, lo detesto espero que se evapore, no volverlo a ver más, solo me ha traído problemas, desde que lo conozco me ha provocado tensiones, nos insultamos, peleamos, rara vez es el momento en el que tenemos un momento cordial, es mi ídolo sí, por él y su música superé grandes problemas, pero ahora ninguno de los dos estábamos cómodos con el otro, sin conocerlo lo amé, pinté pajaritos en mi corazón, lo imaginé de una forma irreal, y todos esos castillos en el aire se estaban empezando a evaporar, no eran de piedra, sino de arenas movedizas.
De repente escuché unos golpes en la puerta, eran unos leves golpes, unos toquecitos breves pero con fuerza.
-Daniel, mi amor, abre, se que estás dentro - genial, era su voz, la podría distinguir entre miles, ninguna es tan repipi y se te queda en los tímpanos repitiéndose como si fuera eco.
Daniel salió del baño, me miró sin entender nada, comencé a vestirme rápidamente, lo primero que vi era la camisa de Dani, anoche tiramos toda la ropa por la habitación, y no sé exactamente donde cayó la mía, y no era un momento para buscar, Deborah siguió insistiendo una y otra vez, con velocidad el gemelo menor se coló un pantalón, caído al lado de una silla, y se dispuso a abrir la puerta, no sin antes yo meterme debajo de la cama. Madre mía, que desordenado lo teníamos todo, allí me pude dar cuenta de la locura que había cometido la noche anterior, bueno, en este caso me martirizaba de nuevo.
Cerré los ojos y miles de imágenes pasaron por mi cabeza como si fueron flashbacks, ¿Por qué disfrutaba tanto? ¿Cómo podía tener pese a todo una sensación buena? Es como si algo dentro de mí se alegrara de todo esto.
-Cariño ¿dónde estabas? - preguntó la bruja nada más tocar el pomo, ¿Cómo había llegado hasta aquí? Justo en ese momento recordé todo el lío de la revista y el embarazo, blanco y en botella- estás todo despeinado - estoy segura que pasó la mano por su cabello, para justo después darle un pico, estos son los momentos que me alegro no poder ver nada de la escenita, si no vomitaría... bueno quizás lo haga.
-Deborah ¿que querías? - cuestionó Daniel mientras escuchaba los pasos de unos tacones cada vez más cercanos, estupendo venían hacía aquí- que yo sepa no te he llamado, creo que la última vez te lo dejé claro ¿no? esto que tenemos no es sano para ninguno de los dos...
-Claro, como te quieres tirar a otras guarrillas - ¿qué? Creo que hay cosas que no debería escuchar, la parte buena y angelical de mi cuerpo me pedía que me tapara los oídos, pero otra me decía que debía escuchar todo esto- he visto la revista - habló firme y segura- pero te lo perdonaré, al fin y al cabo un desliz lo tiene cualquiera, y te comprendo, bebidas, discoteca... sé que tú en esos casos te vuelves loco, pero no sentías nada por ella, no es a la primera que se lo habrás hecho ¿no? - sin saber porqué eso me había dolido, aunque no estaban hablando de mí, anoche debió pasar todo eso, ¿solo soy una más? No espero que Daniel me tenga amor, me prometa cariño eterno, o que nos casemos, solo que sería un poco... bueno da igual, a veces creo que soy imbécil y espero demasiado.
-No lo sé seguro, la verdad, pero no es mi hijo - contestó con voz ronca- la conozco, eso no te lo puedo negar, pero creo que esa noche no pasó nada - vi como las piernas de Daniel comenzaban a moverse de un sentido hacia el otro- y al fin y al cabo no te tengo que dar explicaciones, no somos novios al uso, no te he pedido serlo, tus padres y los míos solo nos ven como amigos... tenemos algo abierto, yo puedo estar con otras y tú con otros, y si las agendas cuadran y nuestros cuerpo lo piden echar un buen... - el gemelo se paró en seco, sentí como sus labios se unían en un beso, ¿cuánto más iba a aguantar aquí abajo?
-Pero compréndelo - lo cortó, esta chica era un poco cortita- yo te quiero, pero mi amor no soy celosa, tú lo sabes - clase de psicología numero uno, cualquiera que empieza la frase con yo no soy celoso, no soy racista o nunca jamás me han entrado ganas de arrancarle la cabeza a una pija tonta unireunal, te miente descaradamente- y sé que no lo harás más, al fin y al cabo, solo utilizas a esas guarrillas para un calentón tonto.
Bianca, que se note esas clases de yoga a las que solo ibas para ver al buenorro del profesor, pero de algo te acordarás, la vaca dice mu, la oveja dice bee, respira hondo y cálmate.
-Pero para las cosas serias recurres a la única que te las puede dar, yo - no puedo más, como salga de aquí abajo le arrancaré la cabeza como si fuese un pollo, y después le meteré la botella de agua por el culo.
-No te tienes que sentir celosa de nada - apuntó mi ídolo.
-¿Dónde está Bianca? - interrogó directa- el recepcionista, me comentó que estabas con una chica, y por la descripción descubrí que era ella - se levantó de la cama, genial, ahora se pondría a buscar- lo he intentado hacer por las buenas, pero veo que eres incapaz de confesarme que estás con ella- dramatizó, ¿se había enterado ya que éramos novios?- lo sé todo - alteró su tono de voz- estás con ella, se lo oí decir al chico que me atendió, eres el comentario de este maldito hotel, ¿por qué me haces esto Daniel? ¿Cómo has podido enamorarte de esa guarra buscafamas? - no, no y no, ya no puedo más, el imbécil de "mi novio" se quedó callado, comencé a mover lentamente mis pies y salí de aquí debajo, por cierto, más les vale a los del hotel limpiar esto, que de polvo tiene.
-La única guarra buscafamas - hablé mientras me ponía de pie, dejando a Daniel boquiabierto- que hay en esta habitación eres tú, por no hablar que estás teñida y operada hasta las pestañas - y bualá, acabo de hacer aparición y en esta entrañable escena de celos de la parejita- vamos por favor, ¡que sepas que es la última vez que me insultas sino quieres que te enseñe a nadar en un jodido y apestoso váter!- grité amenazante- ¡la última! - repetí, por si su cerebro de pija hueca, no lo comprendía. Ambos miraron mis pintas, y sí, estaba con una camisa larga que me llegaba hasta las rodillas como única prenda que me tapaba, y cuando digo única me refiero a que no llevo ningunas más.
-Y está desnuda, y en la misma habitación - vaya, pero si también piensa, yo creía que eso no estaba entre sus cualidades, Daniel hacía gestos como si fuese un simio con pulgas.
Pero antes de que me pudiese dar cuenta, tenía a una loca encima, me tiró al suelo dándome gritos, me cogió de mi pelo, mientras que yo intentaba dar alguna patada al aire para espantarla pero era imposible.
Al cabo de unos segundos Daniel la cogió en brazos, y pude levantarme y echar a correr, mientras que veía por mi rabillo del ojo, como se movía, como gato, panza arriba, sin que pudiese controlarla.
Comencé a correr por el pasillo del hotel, ahora mismo estaría para grabarme... oh mierda, esto tiene cámaras, voy a pedir unas grabaciones cuando termine.
Vi la puerta del cuarto de Jesús, al final del pasillo aparecía Deborah, bueno ella o un corredor de maratón, porque esta chica no comprendo cómo ha podido recortar tanto.
-Emily abre - aporreé varias veces la puerta de mi amiga- joder abridme ya, que me pegan - grité a la habitación. A los pocos segundos, y cuando la loca acechaba, una Emily con cara de sueño, y medio desnuda abrió la puerta...-Cierra que está aquí Deborah...
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Ayayayayiiii con la Deborah.
Att: jdcuore & jdomsogni
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