Capítulo 29.- Vuelos
Bianca
Nos encontrábamos en la cabina del avión rumbo a Sevilla, en este tiempo no ha pasado nada, la tensión se podía cortar con un cuchillo.
Después de besarnos todo ha cambiado por completo… no sé como paso, todo fue más rápido de la cuenta, cerré mis ojos y antes de lo esperado, Daniel tenía sus labios pegados a los míos, no sé el tiempo que pudimos estar así, el aire nos empezaba a faltar y creo que paré, paró, paramos… bueno en realidad no sé quien cortó el beso, fue una sensación rara, al principio quería no dárselo, pero cuando estábamos juntos… no sé lo que pasó.
Mientras tanto, por el rabillo del ojo, pude ver como Jesús pillaba a traición a mi amiga, la besó, se besaron, joder, fue como una maldita película. Al terminar nos acostamos, sin decirnos una palabra más, optamos por intentar dormir para olvidar lo ocurrido, y lo peor fue cuando me di cuenta quien dormía a mi lado, en mi izquierda Emily, y a mi derecha Daniel, pero el momento más incomodo tuvo lugar esta mañana, no hemos cruzado más que monosílabos, ninguno nos hemos podido mirar a la cara, éramos como cuatro almas en pena.
Toño nos avisó que el taxi estaba en recepción, antes decidí ir a la cafetería de la piscina, mientras que los gemelos optaron por la del hotel, Emily decidió tomarse un batido en el cuarto, ya que ni hizo el intento de levantarse cuando sonó el despertador, y seguramente no lo hizo hasta que todos estábamos fuera del cuarto.
Miré a mi lado y Emily estaba con sus cascos, afortunadamente los gemelos estaban en la otra parte del avión, mis ojos se empezaron a aguar, me levanté de mi asiento, y puse la directa hasta el servicio, me senté en la taza del váter, cerré la puerta, pero antes de que encajara, se abrió de nuevo dejándome ver a mi amiga.
-¿Qué te pasa? – preguntó poniéndose a mi altura- ¿estás bien? ¿te ha sentado algo mal? – cuestionó rápido sin dejarme responder.
-Me gustó ¿vale? – afirmé tapándome la cara con mis manos. Mi amiga hizo una mueca extraña con su cara, se mordió el labio y suspiró- le seguí el beso, y me gustó – confesé mientras que las primeras lágrimas brotaban por mis ojos- quiero irme, quiero volver, me he equivocado ¿vale? Mi primer fallo fue GH, y después ha venido todo rodado – mi amiga me tapó la boca para que la escuchara.
-A mí también – declaró sin ganas- al hacerle la cobra me sentí poderosa, pero cuando me pilló desprevenida me encantó, vi el cielo, las estrellas, las nubes – madre mía, ¿qué nos pasaba?- le debería haber dado una patada en sus partes... pero mi conciencia, mis labios y mi corazón tomaron el mando de mi cuerpo…
-Me voy – volví a repetir- me he equivocado, son mis ídolos sí, pero no nos tratamos bien, es como si mi cuerpo lo amase y lo odiase por igual - ¿Qué clase de persona podía tener ese rencor a su ídolo? Aunque bueno quizás la pregunta no sea esa, ¿qué clase de ídolo podría tratar así a una fan? A cada palabra que pronunciaba estaba más convencida - tú tienes una misión aquí que es presentar tu libro ¿pero yo? – me pregunté a mi misma?- ¿Qué hago aquí? Solo pillarme por alguien que me causa dolor, por un niñato inmaduro que se tira hasta el palo de una fregona si le pone una falda – hablé directa, pero un momento, he afirmado ¿qué me gusta? ¿Qué me pone? ¿Qué me atreae?- míralo, tiene novia, follamiga, o esa extraña e indescriptible sentimiento mutuo que se tengan – me referí a Deborah- y se va tirando a todo lo que pilla por el camino, no, no y no- negué varias veces para creerlo- es una persona totalmente diferente a lo que imaginaba – Emily intentaba contestar pero no la dejaba- me quiero ir, alejarme de todo esto… aunque me ponga a ordeñar cabras y vacas en el pueblo más pequeño de la tierra, porque nadie me quiera contratar… necesito marcharme – de mis ojos cada vez salían más lagrimas, que no iban a desaparecer, ahora mismo debía estar con el maquillaje corrido, y ellos ahí fuera, uno, por el cual estoy así, viendo una película, y el otro mono mugriento durmiendo, si es que definitivamente era tonta.
-¿Y yo? – contraatacó con otra pregunta- ¿Crees que imaginaba todo esto? No sé, creía que me lo pondrían más fácil, que serían más amables con una pobre fan que solo quería conocerlos, pero no – esta vez me chilló- no, estoy sufriendo ¿sabes? Y lo peor es que – bajó su tono de voz- lo peor es que por mucho que lo niegue, me gustó el beso, vale, quizás Jesús sea menos especial que Dani, pero estamos en la misma situación – puso mis manos sobre las suyas- estamos juntas en esto, y todo acabará bien – se levantó, la comprendo, en este momento le deberían doler las piernas- vamos a salir ahí afuera, y vamos a comernos el mundo, y si hace falta a esos dos incluidos, juntas somos más fuertes, recuérdalo- con sus manos hizo que me levantara- y sabes, que yo también – afirmó- te prometo, que si nos pillamos más de la cuenta, o lo que sea, tú te irás, pero yo detrás de ti… ¡Y que le den al libro y a todo! – gritó, me dio con un pañuelo en mi rostro, y me puso las gafas de sol que llevaba colgada en su camiseta, para que no se me notara que había llorado- y no les demuestres que eres débil… aunque te duela, que piensen que eres más fuerte y mejor que ellos…
Con las gafas de sol, como si fuese una diva, anduve hasta mi posición, iba con paso firme, convencida, nada podría quitarme la sonrisa que ahora mismo llevaba dibujada en mi rostro, aunque fuese una mentira, impostada, aunque lo único real ahora mismo en mis mejillas eran las innumerables arrugas que comenzaba a salirme.
Pero una mano me freno antes de llegar a mi asiento, tiró de mí y caí encima de las rodillas de Dani, otra vez estábamos a punto de rozarnos, de que su piel contactase con la mía, de que nuestras bocas volvieran a unirse como si tuviesen imanes. Me recompuse como pude, y sin perder esa confianza en mí, me alcé antes de que me diese en el pavimento. Con el rabillo del ojo, pude ver como Jesús también aplacaba en seco a mi amiga, con esta fue más sutil, y no tan brusco.
-Tengo que hablar con vosotras – anunció, mirándonos ¿con compasión? Jamás lo había visto así.
-Jesús, no pasó nada – lo retó desafiante - si es de lo de ayer lo olvidamos – con su mano hizo un movimiento extraño- fue un momento de calentón, al rechazarte la adrenalina se te puso en rompan filas – terminó de hablar fría.
-No es eso… vuestros novios os engañan- confesó sin ningún pudor, ambas nos miramos y negamos a coro- sé que os parecerá increíble, mentira, pero tengo pruebas que lo demuestran – habló en voz baja- se han liado con alguien que es fan nuestra – junto a nosotras se situó una señorita, azafata.
-Por favor, váyanse y siéntense – nos indicó- tenemos que aterrizar – con una sonrisa nos llevó hasta nuestros asientos, miré a Jesús y dijo algo entre dientes pero no lo pude comprender.
¿Era verdad? ¿A la primera de cambios nos habían engañado? Mi amiga estaba blanca, ahora mismo estaba balbuceando palabrotas, y comenzándose a alterar, su móvil vibró, y en una ojeada pude ver una foto de Unai y Christian junto a una chica, estaba en medio de los dos, ellos con una copa, mientras le daban un beso a cada lado de la mejilla.
Emily golpeó la silla, y me enseñó la instantánea con rabia, le asentí con la cabeza, y soltó varios joder por su boca.
Y lo peor de todo esto es que seguramente Daniel se esté alegrando ahora mismo, es lo que más rabia me da, el muy cerdo, estará riendo cual foca descerebrada en su interior, no le deseo ningún mal, pero ojalá se equivoque de comida, y lo próximo que meta por su garganta sea un maloliente pienso de perro… y ahora la pregunta más extraña ¿por qué han accedido a contárnoslo? Otros en su lugar no lo hubiesen hecho, incluso yo, pero han optado por revelarnos toda la verdad, y esto no hace otra cosa que confundirme más.
El avión terminó de aterrizar, con todo lo que ha pasado se me ha olvidado que estábamos a muchos metros de altura, esperé a que la cinta del aeropuerto expulsará nuestras maletas, y pusimos de nuevo rumbo al hotel, o donde nos fuésemos a hospedar, aún más intranquila.
Lo que más me ha sorprendido de todo esto es nuestras reacciones, se supone que los queremos ¿no? entonces porque no estamos llamándolos y a punto de matarlos, es cierto que llevamos muy poco tiempo de “novios” pero no sé…
Dani quiso entrar en una tienda y todos les seguimos. Por lo visto le quería comprar un regalo a una prima que pronto era su cumpleaños, y se le había olvidado, este chico cada vez me sorprendía más, pero no sé si para peor o mejor.
Al fondo pude ver como una de las empleadas era Silvie, una antigua conocida de GH, si a antigua conocida le podemos llamar a una garrapata que se creía que iba a ganar el concurso, y con la que me llevé peleando toda la semana que estuvo en la casa… y cuando digo toda la semana, no exagero ni un pelo. Afortunadamente la audiencia la echó, y sus humos quedaron en el subsuelo, y a ver si adivináis ¿Quién gano al final? Yo… la ama de todo esto.
Cogí el brazo a mi amiga, que sin entender nada me siguió, la antes nombrada comenzó a esconderse, mientras llegamos a su posición fui poniendo al día a Emily de lo que ocurría, ya que empezaba a sospechar que creía que estaba un pelín trastocada de mi cabeza, no entiendo como alguien puede pensar eso de mí con lo centrada, y lo responsable que soy, jamás he hecho una locura. Cuando llegaba a su calle, volvía a esconderse en otra, hasta que me di cuenta, y en un gesto de astucia, lo que soy, la pillé de espaldas…
-Perdone señorita – hice como la que no la había visto- me puede decir ¿cuánto vale esto? – cogí de la estantería lo primero que vi.
-Pregúntelo en mostrador – contestó sin darse la vuelta, pero al ver que no lo hacía fui yo la que me puse delante.
-¿Cuánto tiempo no Silvie? – me hice la admirada, y seguí con mi venganza- ¿con cuántos famosos has estado desde que no nos vemos, con 0 o ninguno? Si que ha despegado tu carrera ¿no? me alegro que estés aquí y nos veamos – dicho esto me fui dejándola con la palabra en la boca.
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Capítulo hecho por la increible de jdcuore
Vaya, vaya, vaya, aquí no hay playa, la que se ha liaso en un momento JAJJAJAJAJA
Esperamos que os esté gustando mucho.
Att: jdcuore & jdomsogni
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