Capítulo 21.- Cuenta perraca.

Bianca

Hacía un rato que habíamos emprendido nuestro viaje de vuelta al hotel, íbamos más tranquilos, los ánimos parecían que se habían serenado, por lo menos, así lo indicaban nuestras respiraciones que era lo único que se escuchaba en el ambiente.

La última palabra que recuerdo fue algo así como “Daniel no queremos ver a esa chica más por aquí, si vuelve a pasarse por alguna firma me encargaré personalmente que seguridad la eche” el menor de los Oviedo asintió y el hombre con bigote que parecía ser un pez gordo, se marchó, y eso que ni se imaginan que es algo más que una amiga para Daniel, si confesase que los pillé en el tema en un camerino, ambos tendrían muchos problemas, pero por el amor de fan que le tuve al unireunal que tengo enfrente, y la amistad, ya no sé si falsa, que esa chica me suministró cuando salí de la casa, no lo hice.

Ahora Jesús esta toqueteándose uno de los anillos de su dedo, Daniel agarra una de las orejas de su gemelo, a su lado, Emily juguetea con su móvil, y yo voy deleitándome con las vistas que nos proporciona la ventanilla de este lujoso automóvil.

Ojalá la hubiese dejado calva como pretendía, después de mi grito, todo pasó demasiado rápido, vi a mi amiga como una loca, llamándola de todo, hasta que Jesús actuó rápido y se la llevó, para otra ocasión cogeré las palomitas y las chocolatinas para llevármelas al espectáculo, no sé, en estos momentos estoy por darme la vuelta e ir al centro comercial a ver si en esa zona tienen cámaras de seguridad, esa pelea debería estar editada en todos los quioscos para que todo el mundo tuviese la oportunidad de verla, bueno, quizás sea un poco exagerada, solo la habría colgado en internet y me hubiese llevado un dinerillo…

-Después tengo que hablar contigo – me anunció Emily, enarcando su cara- pero no quiero que estos dos cavernícolas estén presentes – me susurró de nuevo al oído.

-Bordelines – la corregí y asentí con la cabeza riendo, mi amiga se puso sus manos en la boca para evitar estallar a carcajadas- bueno, yo también tengo que hablar contigo, no te vas a creer lo que me ha pasado…

-Cuenta capulla – dijo mi amiga con intriga, y con la mirada señalé al dúo dinámico-  joder, ya me has dejado con las dudas...

Emily volvió a coger su móvil y lo enrrolló en sus manos, me miró cómplice y se puso a teclear algo… de repente el mío vibró, será hija de la grandísima... de reojo le eché un vistazo y estaba riendo…

"No puedo esperar más, cuenta perraca" y detrás muchos emojis, algunos con demonios, otros con la cara con lágrimas ¿lo de esta chica era normal?

"Joder, ¿cómo te lo voy a contar por aquí? Ni que fuéramos dos viejas de pueblo, estoy perra para escribir ¿Vale?  en un segundo llegamos" le mandé otro emoticono y cerré el móvil, mi amiga hizo como la que lloraba con su dedo, y me mordí el labio.

El coche se paró, Jesús abrió la puerta en señal que habíamos llegado, ellos se bajaron primero, Daniel se quedó junto al automóvil inquieto, miró como me bajaba para justo cuando tenía los dos pies en el suelo, cogerme fuertemente por mi brazo…

-¡Joder suéltame!– grité pegándole en su espalda, pero fue para nada ya que era más fuerte que yo.

-¿Adonde te la llevas? Que me tiene que contar algo – berreó asombrada mi amiga, mientras nos alejábamos. Fenomenal, ella se queda tan pancha, y porque le tengo que contar algo, ya me podrían secuestrar, que le da igual.

-Te voy a denunciar – bramé-  esto ya es acoso, así de paso veo al policía buenorro – comenté mientras que seguía llevándome a rastras por las puertas del hotel - no sabrás su nombre ¿no? – pregunté dejándolo asombrado, este no paraba ni aunque se riese, será amargado.

Llegamos a una esquina, me pegó fuertemente sobre la pared cosa que me hizo comenzar a pensar mal, no sería capaz de… joder, seguro que la otra lo ha dejado a dos  velas y quiere rematar conmigo, pues que lo hubiese pedido… ¿pero qué digo? Joder, ahora mismo le debería dar una patada en sus partes y dejarlo doblado.

Quitó el agarre de mis manos, y pegó las suyas a la pared, estábamos frente a frente, muy cerca, notaba su aliento en mi nariz…

-No quiero que digas nada de lo que escuchaste antes – anunció seco- por favor – esto lo pidió más bajo, y cerrando sus ojos, ¿me lo había pedido amablemente? ¿Daniel Oviedo tenía fiebre?- no te preocupes por Deborah, ahora mismo estará en una estación volviendo a Madrid, me he equivocado ¿vale? – confesó poniendo ojitos de no haber roto nunca un plato- no sé, soy un tonto, me dejo seducir por ella, y siempre termino involucrado por ella en algún lío, estoy cansado – suspiró- la última fue hace unos días en una heladería, ella se empeñó en ir a esa, y tuve que hacerme una maratón para que unas cuantas fans no nos pillaran allí, juntos – se relamió sus labios, cada vez estábamos más cerca, ¿me está dando penilla Daniel? No ya lo pensé, no tendría que haber visto Titanic hace tres días, siempre me deja tontona.

-Está bien, no diré nada – afirmé, no lo iba a hacer, lo pude haber parado antes que comenzase, pero nunca está de más que un tío se arrastre un poquito ¿no?- pero ahora, déjame tranquila si no quieres que te dé una patada en tus gemelitos, que los tengo a tiro de pierna – me libré de su acorralamiento, y justo cuando estaba ya un poco alejada, me di la vuelta-  ¡ah! y te recomiendo que te quites esa ropa y la desinfectes, esa tendrá de todo, o mejor, quémala – le aconsejé, para  comenzar a correr hasta el hotel, mientras que Daniel se quedaba atrás gruñendo.

Cuando volví, Emily estaba todavía en el porche con cara de enfadada, y se creerá que yo tengo la culpa y todo, jadeé un par de veces cuando llegué a su posición.

-A saber que habéis hecho – afirmó con cara rara-  no ha podido ser muy largo porque  ha tardado poco, ¿será de mecha corta? – se preguntó a sí misma dejándome asombrada, sí, todavía llevará efectos de anoche en sus venas.

-¿Te cuento en un bar? Necesito un malibú – y sí, después de un día de resaca, lo mejor sería una noche con más resaca, pero justo en ese momento se me ocurrió algo- vamos al chiringuito de la piscina del hotel, y de paso vemos buenorros – a mi amiga se le iluminó la cara al decir esto.

Andamos con paso firme hasta la piscina, afortunadamente ninguno de nuestros gemelos favoritos nos siguió. En la barra pedimos nuestras bebidas, nos cogimos una mesa, y sí, había muchos niñitos en bañador, cosa buena de viajar en temporada alta, me pido al del bañador verde, y al de naranja, y al de estampado… todos para mí…

-Cuéntame ya – pidió Emily sin dejar de mirar a la piscina- yo te cuento justo después – comentó y asentí.

-He pillado a Deborah y Dani dándole al tema en el camerino – al decir esto mi amiga abrió la boca, si hubiesen varias moscas, abejas, y todos estos bichejos voladores sería blanco fácil para anidar en ella- te has quedado callada, Emily ¿estás ahí? – pregunté haciéndole gestos con mi mano en su ojo, y esta rápidamente se movió-  pues eso – seguí el tema- le estaba gritando “oh nena insúltame más” -  al decir esto mi amiga comenzó a reír- y lo peor es que me ha dicho que le mola que lo insulte, a saber que hace el guarro ese después de mis insultos – ¡no! ahora debía borrar esa imagen de mi mente- después me ha pedido que no lo cuente, pero vamos por lo visto la organización la ha invitado a irse, por pelearse contigo…

-Madre mía – interpretó tocándose su cabeza- ¡es un guarro! – chilló haciendo que todos los presentes nos miraran-  normal que después tuviera muy pocas fuerzas, las había echado todas con Dani – comentó carcajeando- pues no me extraña, son tal para cual… 

-¿Y tú que me querías decir?  - pregunté dándole un sorbo a mi bebida.

-Cuando Jesús me apartó de esa bruja – se refirió a Deborah- le di las gracias, y me dijo algo precioso, que eso lo haría por todas las fans, no sé, me ha recordado a ese Jesús que creía, que anhelaba por conocer – suspiró, ¿esta chica le estaba sentando mal su malibú? Lo mismo se peleaba con él que lo ponía por las nubes ¡que se decida ya!- y bueno eso, creo que si sigue así podría tener una relacion cordial con él – declaró- o por lo menos sin pelear, porque con Unai, no creo que podamos quedar a tomar algo sin que se insulten – indicó haciendo que recordara que ambas teníamos algo con dos unireunales, que ni se habían dignado en llamarnos en todo el día. Ten, lo que seamos en este momento, para esto.

Nos quedamos calladas, observando el panorama de nuevo, creo que habíamos pasado bastante información y había que pensarla, nos echamos atrás en nuestras sillas y ambas suspiramos, el socorrista tampoco estaba mal, ¿y si me tiro al agua a ver si me salva? Pero nuestra tranquilidad se fue por la borda, cuando el mayor de los Oviedo, llegó a nuestro lado con carita de pena, ¿Qué le pasaría ahora a este?

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E aquí un nuevo capítulo hecho por jdcuore

¿Qué le pasará a Jesús ahora? ¿Qué os va pareciendo la historia? ¿Le cambiarían algo? ¿Cómo lo continuarían?

Esperamos que os guste mucho mucho muchisimo.

Att: jdcuore & jdomsogni

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