Capítulo 17.- Resaca.

Bianca

La noche había pasado entre bailes, arrumacos, y un dolor de cabeza horrible. Tanto mi querida compañera Emily como yo, hemos empalmado la noche con el día, estamos ahora mismo esperando a esos dos cavernícolas en la estación del tren. Afortunadamente nadie del FBI de las gemeliers, han descubierto que hoy salíamos hacia Oviedo, y sí, nos vamos hasta Asturias. Los de la editorial decidieron hacerlo allí por el apellido, a mí me hacen algo con mi apellido y los mando a la mierda, pero los chicos no han protestado, tampoco se habrán dado cuenta, son cortitos hasta para eso.

Moví mis gafas de sol dejándome que me diera la luz en mis ojos, en que mal momento habré mezclado Legendario y Puerto de Indias, por más que mi amiga intentaba convencerme para que dejara de beber no lo hice, mientras que Unai y Christian se contaban batallitas y nos dejaban apartadas, me dediqué a beberme hasta el agua de los floreros, aunque Emily tampoco estaba mucho mejor, ella también tenía un poco de resaca, y eso que solo se bebió un Malibú, bueno y a medias conmigo un poco de mi Ron, ese camarero buenorro estoy segura que nos echó demasiado, me cago en el patrón de los rusos, en el de los ingleses y en la madre que parió al que inventó el alcohol, prometo que jamás volveré a beber más, bueno, siempre acabo diciendo lo mismo y vuelvo a caer, maldita conciencia, no estás ahí cuando más te necesito.

-¿Te has traído un bate de beisbol? – preguntó mi amiga arrugando su nariz, yo por mi parte solo moví mi cabeza en negación. No tenía ganas ni de hablar- ¿y un esferalgan? – interrogó y esta vez mi respuesta fue afirmativa- Me duele mi cabeza, el alma, y esos dos mongolos que no vienen – dijo alterándose- como los pille los voy a enseñar a madrugar, porque manda huevos que a mí, me hagan estar en una estación de tren a las 9 de la mañana, y que a esos dos no le hayan enseñado lo que es puntualidad, como si los viera, ¡a esos dos se le han pegado las sabanas! – si digo la verdad, llevaba razón, pero si yo hubiese dormido me hubiese pasado lo mismo, pero preferí salir, aunque hoy tuviese un malestar de campeonato.

-Tranquila – la intenté serenar, rebuscando en mi bolso el medicamento que antes me pidió, y sí, desde pequeñita mi madre me enseñó a llevarme una farmacia, una tienda de ropa, y todos los productos personales en mi bolsa- me las pagarán en el hotel – le advertí poniendo una sonrisa, y por mala persona una arcada vino hasta mí.

-¿Estás bien? – indagó antes de llevarse su mano hasta su boca, afortunadamente pasó sin necesitar ir al cuarto de baño ninguna de las dos- creo que anoche nos dieron garrafón – aclaró a lo que yo asentí- yo me voy a casa, esos dos no vienen, me da igual las firmas y todo, no tengo el cuerpo para aguantar a esos dos cavernícolas – me retó antes de comenzar a andar, la intenté parar y pude conseguirlo- eso por no hablar de nuestros queridos amigos- hizo un gesto raro con su mano- quien los viese dirían que la pareja son ellos, anoche Unai le echó más cuenta a Christian que a mí – comentó a lo que reí, pero era cierto.

-Para, so, quieta – intenté calmarla, como si fuese un caballo, y en cierto modo ahora mismo era un potro desbocado- estoy segura que en unos minutos aparecerán por esa esquina – le señalé a un punto de la sala- y tendrán una excusa razonable. Podrán ser unos inmaduros, unos cavernícolas, unos gorilas presumidos que se creen los más guapos, pero bueno, démosle un voto de confianza a los chicos – afirmé intentando creerlo, porque ni yo lo hacía, como si los viera, se retrasan porque el tupé no está totalmente uniforme.

-De acuerdo – dijo suspirando mi amiga- pero que te quede claro, que esos duermen hoy con una escobilla metida por el culo – alegó haciendo el gesto con su mano- que no me toquen el chichi, que no lo tengo para farolillos – referenció a una de las frases más famosas de la serie "Aida" ¿desde cuándo era tan sumamente choni? No lo sé, pero con cada palabra me empezaba a caer mejor.

Y bualá, como si tuviera magia en mis dedos, o como si de una adivina se tratase, al cabo de los dos segundos dos personajillos se fueron acercando por el horizonte, pero justamente por el contrario que había profetizado, mi amiga hizo un gesto de incredulidad, y ni yo misma lo creía ¿se podía saber porque gritaban y hacían gestos llamando la atención de los miles de presentes? ¿no les bastaba con ya serlo por ser famosos?

Emily se tapó los ojos negando con la cabeza, y yo me quedé hipnotizada viendo como esos dos monos se peleaban creyendo que estaban en la selva luchando por un cacho de plátano.

-Esto no te lo perdono en la vida, o sea, es la traición más grande que me podrías haber hecho en mi vida – pude oír mientras se acercaban, un momento ¿qué les pasaba? No sé ¿habría matado a alguien?

-Me jode muchísimo que no me creas, si te digo que no es no – dramatizó Jesús haciendo gesto con las manos- quítate esas tonterías de la cabeza, que no te sirven de nada...

-No son tonterías, me remito a las pruebas, y si te fastidia tanto es porque es verdad – esto me empezaba a preocupar por momentos, temía porque se mataran, y bueno aunque terminaría apoyando a uno de los dos, para que lo hiciera con el otro, pues en el fondo, en el corazoncito, dentro de mí, pues me irritaban y a la vez me daban pena.

-Oye chicos ¿qué os pasa? – cuestioné preocupada, mientras que Emily soplaba mirando su reloj, es cierto, como no nos demos prisas el tren nos deja en tierra.

-¿Qué qué me pasa? ¿Qué qué me pasa? – repitió incrédulo Daniel- no me esperaba esto de mi hermano – habló dejándome con ganas de más, y sí, es cierto soy muy cotilla- él – habló con despotismo y dramatización a la vez- él se ha puesto mi camiseta favorita, y espero que no me mienta delante de vosotras – nos señaló y la cara de mi amiga echaba fuego.

-¿Qué no movéis vuestro jodido culo, por culpa de una mierda de camiseta? – lanzó una pregunta al aire- y encima fea, porque déjame que os diga, pero el gusto lo tenéis en el culo de mono vago – al decir los mencionados se indignaron- como no estemos en el tren montado en 5 minutos, vais a perder algo más que una camiseta, también vuestras pelotas, porque ya me estáis tocando lo que viene a ser todo el kiwi, ¿me entendéis? – al terminar la frase mi amiga se intentó relajar, y mejor, me había dado pánico hasta mí, en cualquier momento se convertiría en el increíble Hulk.

-Mi culo es perfecto – se picó Jesús mirando atrás- y si quieres me quedo en calzoncillos y lo demuestro – son dos niños pequeños, y cada vez lo demuestran más.

-No es una camiseta cualquiera, es mi camiseta favorita – habló el otro aludido- y hasta que no aparezca, no me iré...

-Dani cariño – intenté hablar amablemente- te compro otra igual, te lo prometo, pero ahora vámonos, porque sino esta –señalé a mi lado- va a hacer una niña del exorcista, pero en versión estación de tren – este le tiró un papel que llevaba en la mano a su hermano, que hizo que lo cabreara más, ¿Cuándo me he metido en una guardería a trabajar? Santa paciencia, dame una ración más de ella.

-Pero vamos me parece esto muy fuerte Dani – Jesús habló confuso, por primera vez me lo creía- yo te dejé unos calzoncillos limpios cuando tuviste aquella perdida en el gimnasio, y no puse ninguna oposición – confesó dejándonos aturdidas, nos miramos intentándonos contener la risa, pero fue imposible.

-Esto no es lo que parece, eh – aclaró viéndonos partiéndonos, comenzaba a ponerse más rojo que un tomate- me los dejo, porque los perdí en la ducha del gimnasio, no porque tuve ninguna perdida de nada – al ver que movimos nuestras cejas sin creerlo, se cabreó más- iros a la mierda las dos, me da igual lo que penséis, tenéis la mente sucia – nos señaló- pero no me muevo hasta que se aclare todo – se cruzó de brazos y mi amiga se crispó más.

El móvil de uno de los gemelos sonó, este rápidamente se tocó su bolsillo, lo sacó, lo desbloqueó y procedió a ponerlo en manos libres para hablar por él...

-Mamá, te estaba llamando - al descolgarlo, con su mano desocupada puso a su hermano a su lado, para que este escuchara la conversación- dile a Jesús, que no me deje como un mentiroso más – madre mía, esto cada vez me parecía más surrealista, ¿Cuántos años tenían?- ¿a qué tiene puesta mi camiseta favorita? – la madre hizo un sonido de desconcierto.

-Dani cariño, ¿me llamas para eso? – comentó casi riendo- te dije el otro día que esa camiseta estaba muy gastada y la tiraba – al decir eso Daniel apretó su puño, y Jesús lanzó una carcajada.

-Mamá era mi camiseta favorita – expresó casi llorando, ¿en serio por una camiseta?- no tienes que tirar mis cosas, mamá soy grande ya, jo – ¿había terminado la frase con un jo? No esto es demasiado surrealista.

-Bueno Dani, vamos el próximo día, y te compramos otra – le indicó su madre riendo- cariño, te has dejado aquí tu osito Teddy, a ver como duermes estas noches sin abrazarte a él pequeño ¿quieres que te lo mande? – no, no, no, mi ídolo, el que se hacía el chulo empotrador, ¿seguía durmiendo abrazado a un osito? Miré a mi amiga y no pudimos aguantar más la risa, Daniel nos miró indignado.

-Genial, mamá, tenía puesto el manos libre – Jesús le empezó a chinchar por detrás llamándolo gallina, que bien comenzaban las firmas.

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Otro capitulo pal body!!!! Esta vez esta hecho por la increible jdcuore

¿Qué os está pareciendo la novela? ¿Os va gustando? ¿Qué opináis sobre sus comportamientos? ¿Creéis que la cosa cambiará o será igual?

Esperamos que os guste mucho mucho muchisimo.

Att: jdcuore & jdomsogni

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