Capítulo 11.- Venganza

Emily

Cada vez que recuerdo la imagen que he visto por la ventana me harto de reír, los tres cerdos unireunales apoyados en el capó del coche con las manos en la espalda, siendo revisados por el policía, "¡Ten cuidado con mi pelo!" advirtió Daniel mientras lo metían en el coche, lo mejor de todo es que saqué fotografías de todo, esas imágenes valen su peso en oro, sobre todo para seguir con mi venganza, si fuera un poco más retorcida enviaría esas imágenes a alguna de mis amigas gemelier, para que las difundiera, pero en el fondo, muy en el fondo, a mi corazoncito le da pena, al fin y al cabo son mis ídolos, bueno, o lo fueron, no sé, en estos momentos estoy dudosa, no me gusta cómo me han tratado.

Cuando soñé reunirme con ellos, no creía que fueran así, me han insultado, me han hecho sentir como si fuera un cero a la izquierda. No soy una aprovechada, no quiero ganar dinero con ellos, no los venderé, nunca haré eso, pero no se merecerían otra cosa, cuando vi al policía vi mi pequeña venganza, Unai también estaría implicado, pero como se suele decir, no se hace una tortilla sin romper los huevos ¿no?

Todo esto me ha decepcionado, en la firma estuve a punto de tirar la toalla, son dos malditos chulos egocéntricos, se creen que por ser guapos y famosos, tienen que tener a todas las chicas detrás de su culo, y no es así, ellos deberían ser más respetuosos, yo soy una fan, y me han tratado como si fuera su enemiga numero uno.

Con las fans no son así, en las firmas las llaman "princesitas", "mi tesoro" pero estoy segura que todo eso es una apariencia, yo los defendía cuando otras chicas los insultaban, me he ganado miles de miradas de odio e incluso que se rieran de mí, por solo decir que era gemelier, que mis ídolos eran mi vida, y así era, y quizás por eso todo esto me acongoje más...

Ellos fueron mis salvadores, gracias a ellos, salí adelante, en los momentos más bajos de mi vida, con solo escuchar su música algo dentro de mí reflotaba, eran el salvavidas, ese momento de evasión de la realidad, me sumergía en su mundo, en sus canciones, en sus sonrisas... y quizás deberían haber seguido así, no tendría que haber escrito este libro nunca, he intentado poner alegría a toda esta situación, pero cuando he estado sola me he venido abajo... soy débil, por más que intento demostrar lo contrario lo soy.

Llegué hasta el restaurante citado, miré a mí alrededor y no estaba Bianca, me senté en una mesa que vi libre. Parejas de novios besándose, gente mayor con sus hijos, una pareja de ancianos con sus manos entrelazadas, definitivamente creo que nunca tendré esa suerte. Una lágrima cayó por mi mejilla, y resoplé cerrando mis ojos, creo que lo de los gemelos me había afectado demasiado ¿y si renunciaba? ¿Me dejarían volver a casa? Unas ganas tremendas de llamar a mis padres y decirles que me viniesen a recoger entraron por mi cuerpo, cogí mi móvil y fui hasta mi agenda de contactos, busqué papá y estuve a punto de apretar el botón, esto me recordaba a la primera vez que fui de fiesta, mi padre fue a recogerme con su coche, estuvo media hora antes de la hora prevista, ¿Quién volviera a ser pequeña? En ese tiempo ansiaba por ser mayor, ahora quiero que mis padres vengan y me arropen, me den un beso de buenas noches y me digan esa frase "no te preocupes, cariño, mañana todo se arreglará, las hadas velaran por tus sueños y se llevaran todas las preocupaciones" al recordarlo una lágrima cayó por mi cara.

Deslicé el dedo por la pantalla para llamarlo y cuando estaba a punto de hacerlo una voz conocida impidió que lo hiciese.

- Lo siento por llegar tarde – se excusó Bianca, cerré el móvil y sonreí- he tenido unos problemillas técnicos – vi como se acicalaba su pelo- un gilipollas que iba con una maquinita de esas skateborder, ha estado a punto de atropellarme, y obviamente me he cagado en todos sus ancestros – explicó riendo, era muy graciosa, más de lo que imaginaba, se sentó en el asiento y llamó con la mano al camarero.

- No te preocupes, acabo de llegar– comenté intentado animarme de nuevo, esos mugrosos no me amargarían la noche, bastante tienen los pobres con pasar toda la noche en una celda- yo también he tenido algún asuntillo que resolver – sonreí maliciosamente y esta me la devolvió.

- ¿Qué te ha pasado? – cuestionó- ¿Qué te han hecho esos dos monos? Al final tendré que hablar seriamente con ellos, como los pille se van a ir volando, los dos gallinas...

- Vi a un policía, y les dije que se estaban pegando, la verdad, y ahora estarán un ratito en comisaría – al decirlo puso una cara de ¿en serio? Y rápidamente empezó a reír como foca retrasada.

- En serio, me encantas, eres una crack. He estado pensando, y estás en un hotel viviendo ¿no? – preguntó y asentí- tengo una habitación libre, y bueno he pensado que vengas... soy una buena compañera, la única pega que tengo, no sé hacer de comer, pero no sé, es como si te conociera de toda la vida, hemos congeniado muy bien, y quiero que me acompañes, ya que también estoy sola – esto lo comentó apenada, enarcó sus cejas y suspiró- buscaba una compañera, y ¿quién mejor que tú? Encima nos conocemos, y podremos salir juntas, y bueno urdir un plan para fastidiar a los gemelos – se quedó callada pensando - bueno más, que con lo que has hecho te has ganado mi cariño eterno...

- ¿De verdad? – comenté nerviosa y a la vez llena de júbilo, hace dos segundos pensaba volver, y ahora tenía hasta casa, mi yo interior iba a montar una fiesta, bueno el interior y el exterior.

- No quiero molestar, o sea, tendrás tu vida, tu espacio, y no quiero ir a invadirlo – esta negó rápidamente con la cabeza, esta chica cada vez me cae mejor.

- Mi casa, es la tuya y cada día la de más gente – bromeó recordando el anuncio de televisión- te he notado triste y bueno... la única condición que te pongo – elevó su dedo a la altura de mi nariz- es que esos dos simios no pisan mi casa, bastante me han jodido el día.

Pero mi móvil de repente sonó, era un número desconocido, ¿Quién osa a irrumpir mi cena? Pensé en colgar, pero al ver la insistencia terminé aceptando la llamada...

- Diga – respondí con voz firme- ¿Quién es? – al otro lado no hablaba nadie, pero notaba una respiración.

- Emily, soy yo – era su voz, Unai parecía avergonzado y agobiado, pero ¿no estaba detenido?- he tenido un problemita con la policía, yo y los dos cerdos estos, y bueno... ¿podrías venir por mí? Para dejarme salir necesito que alguien venga a recogerme – por detrás notaba como alguien resoplaba.

- ¡Déjenme, suéltenme, libérenme, por lo menos quítenme esto de mis manos para que pueda coger el teléfono! – chilló, era uno de los dos cavernícolas que eran mis ídolos- tengo derecho a una llamada, sino sosténgalo y yo hablo...

- ¿Cómo te puedo ayudar? – pregunté creyendo que hablaba todavía con Unai.

- No me quiten el teléfono - oí de fondo- es mi llamada, tengo derecho a ella...

- Emily –la voz de Jesús invadió el teléfono- por favor sáquennos de aquí, hay un hombre que nos ha mirado raro a mí y mi hermano, claro, ser guapos es lo que tiene, y nos han amenazado con dejarnos aquí más de setenta y dos horas, por resistencia a la autoridad, y miles de cargos que no entendemos... ayúdame por favor – suplicó en tono bajo, por fin pedía algo bien.

- No sé... – me hice la dura- llama a tu madre, o la discográfica ¿Por qué me llamas a mí? Tenéis miles de personas y se lo pedís justamente a una con la que os habéis pasado, sois los tres unos chorlitos, y os merecéis estar así... anda y que os den...

- No cuelgues – volvió a suplicar de nuevo- sácanos, esto es un horror, y eso que todavía no hemos pisado una celda, nos meterán juntos, y no aguanto al gilipollas de tu novio – comentó pero se había dado cuenta que metió la pata.

- Si tengo ganas, cuando termine de comer iré – hablé y colgué, pero antes de hacerlo escuche un sonoro suspiro.

Mi amiga me miró, y entristecí los ojos, me daban pena, y todo eso les había pasado por mí, pero se lo merecían, quizás les era bueno un correctivo.... Pero en el fondo tenía miedo a que les pasase algo ahí adentro.

- Están en comisaría, quiere que vayamos a por ellos – anuncié y ella asintió.

- Iremos, sé que lo estás deseando, pero esperemos a comer ¿no? – preguntó y asentí con la cabeza, esta chica en tan poco tiempo, me conocía mejor que yo misma.

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Hello ladys

Este capítulo lo ha hecho la artista de jdcuore y me encanta.

¿Qué pasará con los tres mozos?😂

¿Irán a recogerlos?

Comentar todo lo que queráis bitches.

Att: jdcuore & jdomsogni

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