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—¡Eh tú!—Anán se acercó corriendo a la persona que había en su puerta, estaba pisando algo.
La persona resultó ser un chico algo pasado de peso que se fue rápido al ver que él se aproximaba. Anán miró lo que el chico había estado pisando. Una maceta con una flor, una dalia naranja aunque él no lo sabía y una nota con las huellas de los zapatos de chico.
La maceta estaba destrozada, la tierra y los trozos de esta esparcidos por el suelo y la flor aplastada.
Pensó en perseguirlo pero recapacitó y se dió cuenta que no merecía la pena.
Recogió los trozos de la maceta y los arrojó a una bolsa de plástico que arrojó a la basura, también recogió la tierra y la flor y la colocó en un vaso en la ventana. Por último tomó la nota, cerró la puerta y se sentó en la silla de su escritorio.
La desdobló y la leyó. Decía así:
«Anán, supongo que sabes quién soy, ¿Quién más te regalaría una flor? Quería decírtelo todo, porque siento que si lo guardo más tiempo explotaré. ¿Sabes que flor te regalé? ¿Sabes su significado? Te doy una pista, se llama dalia. Y es naranja. Bueno, eso ya lo ves tú con tus lindos ojos. Pues eso, quería decírtelo todo (aunque en realidad no haya dicho gran cosa, prefiero que lo averigües tú mismo)»
Al final de la nota había un dibujo de un liligant.
A Anán se le aceleró el corazón. La nota era de t/n. Sacó su SmartRotom a internet a buscar el significado de la dalia naranja, cuando leyó la página web sintió que su corazón se salía de su pecho.
La dalia naranja significaba declaración de amor.
Se dejó caer sobre el escritorio, tenía la cara colorada. Miró la flor, miró a la pared y de nuevo la flor. ¿Cómo sería capaz de mirar a t/n a la cara ahora?
No la había visto desde el beso y seguramente ella tampoco sepa cómo mirarlo a él.
Aún así admiraba el valor de t/n de declararse aunque haya sido algo indirecto. Anán no había podido declararse y se había estado martirizando por eso.
Sacó su portátil y estaba decidido a acabar la canción para t/n. Le quedaba poco por terminar, a pesar de que había estado procrastinando.
Estuvo todo el día haciendo arreglos en la canción y al fin consiguió terminarla.
Estaba listo para enseñarle la canción a su musa. Solo la escuchó una última vez con los auriculares de pokeball que ella le había regalado, tomó su portátil y salió de su cuarto.
Corrió por el pasillo y llegó hasta la puerta de t/n.
—Eh delegado, ¿A que vienes a hablar con la mosca muerta?—preguntó Marylin que estaba esperando en la puerta a que t/n saliera para acosarla.
—Cállate—la empujó y la mandó al otro lado del pasillo. La chica se asustó y se fue de allí. Anán tocó a la puerta de t/n repetidas veces.
Tras un poco de espera, ella abrió la puerta.
—Oh hola Anán—ella evitaba mirarlo a los ojos, estaba visiblemente nerviosa.
—Hola t/n, venía a enseñarte algo—dijo ocultando su nerviosismo debajo de una amplia sonrisa y una expresión de seguridad.
—Claro, pasa—se apartó de la puerta para que él pasase y luego de que él dejase el ordenador sobre el escritorio cerró la puerta. Miró curiosa al chico que trasteaba en el ordenador—¿Que querías enseñarme?
—Un momento...
T/n se sentó en la cama y esperó. Sentía genuina curiosidad, ¿Que querría enseñarle?
—Es algo de tu música, ¿cierto?—preguntó ella tratando de mirar por encima del hombro del chico a l pantalla del ordenador.
—¡Bingo! Eres muy lista chavalilla—soltó una risa que rápidamente regresó a ser silencio—. Ya casi está...—siguió tecleando y de un momento a otro se detuvo—Bueno t/n, estás a punto de escuchar un canción muy especial para mí, a demás me inspiré en tí. Se llama «Corazón al descubierto».
Pulsó una tecla, pero no hubo sonido alguno. Y de pronto chirridos.
—¿Es... Experimental?—preguntó t/n tapándose los oídos.
—No, no, no, no...—Anán a toda prisa tocó varias teclas y los ruidos se detuvieron—Lo siento, esto no es lo que quería que escuchases... No se que ha pasado...—hizo algunas comprobaciones y suspiró—No se como pero se corrompió...
Cerró el ordenador portátil y se dejó caer en la cama, al lado de t/n. Ella lo abrazó y el se quedó tieso.
—No importa, la intención estaba ahí aunque no haya salido bien. Yo te quiero igual—le susurró al oído.
Al chico se le erizó la piel.
—¿Por qué?—preguntó.
—Eres un buen chico, solo has tenido mala suerte—se separó un poco de él y tomó su mano. Él pudo notar que ella temblaba.
—T/n, ¿Estás nerviosa?—se atrevió a preguntar. Ella asintió—¿Te pongo nerviosa?
—Mucho más que eso. No se de dónde estoy sacando valor para...
Anán la calló con un beso. T/n se sorprendió mucho pero siguió el beso. Cuando se separaron Anán habló.
—La dalia naranja era muy bonita, ya se lo que significa. Aunque... Un tipo la pisó, pero la traté de salvar.
—Oh... Bueno...—ella estaba sonrojada—Anán, ya saqué valor.
—Yo también, te amo t/n.
—Y yo a tí.
Absol que hasta un momento había estado recostado en una esquina de abalanzó sobre ellos.
—¡Bsool!
—Ay absol, ¿Por qué tan cariñoso de pronto?—preguntó t/n apartando al pokémon antes de que los aplastase.
El pokémon se sacó con los dientes la pulsera de la piedra activadora y se la dejó a los pies de t/n. Ella estaba bastante sorprendida, pues hasta el momento absol había sido muy arisco.
—Creo que te la está dando y quiere que la tomes—dijo Anán espectante.
La chica tomó la pulsera y se la puso y absol hizo un sonido de felicidad.
—No se cómo se usan una piedra activadora y una megapiedra—admitió t/n—, nunca antes de esto había visto alguna en persona.
—¿Y si miramos un tutorial en internet?—sugirió Anán.
—Vale.
♬ ♪ ♫
HolaAaA
Después de el especial navidad que no es canon me tardé bien poco en subir el siguiente capítulo, el catorce ya.
Uf ya se confesaron ambos y segundo beso, ahora sí un beso en condiciones.
Que emoción.
Bueno bueno, siéntanse libres de comentar y votar.
Ahora sí, me despido que estoy trabajando en unas cositas interesantes.
Os dejo con la intriga xd
¡Astro la vista!
⭐⭐⭐
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