1. Infancia

Era un día tranquilo en la época Feudal, algunos aldeanos estaban en sus labores de siempre, pero no duro mucha la tranquilidad en un hermoso matrimonio.

-¡Inuyasha! ¡Moroha no esta!- La sacerdotisa estaba preocupada por su hija.

-Voy a buscarla- El mitad demonio salió de la cabaña buscando a su hija.

Busco por todos lados y le pregunto a los aldeanos pero no había rastro de su hija, rápido el olor de su hija llego a sus fosas nasales y siguió el olor, no tardo mucho en llegar al árbol sagrado.

-¡Moroha!- Grito el mitad demonio llamando a su hija.

-¡Papi!

Esa pequeña voz provenía de lo mas alto del árbol sagrado, ahí estaba una pequeña niña de cuatro años con vestimenta roja, su cabello estaba amarrado en una coleta con un moño rojo de adorno.

-¡Papi! ¡Bájame de aquí! ¡Tengo miedo!- La niña gritaba y lloraba.

-¡Moroha!- El mitad demonio grito a su hija. La niña dejo de llorar el ver a su papa.

-¡Papi!- Grito de felicidad.

-¡Moroha voy por ti! ¡No te muevas!- Grito.

Pero la rama donde estaba Moroha se rompió y ella cayo.

-¡Papi!- Estaba por llegar al suelo, pero unos brazos la atraparon antes de que cayera al suelo.

-Moroha ¿Estas bien?- Pregunta al ver a su hija asustada.

-Si papi, estoy bien- Respondió Moroha con una sonrisa.

-Que bueno- Pero la felicidad no duro mucho ya que Inuyasha le dio un golpe en la cabeza a su hija- ¡¿Por que estabas en la cima del árbol?! ¡Tu madre y yo estábamos preocupados por ti.

Inuyasha alzo la voz haciendo que Moroha empezara a llorar.

-Perdóname papa, solo quería jugar y sin pensarlo subí al árbol sagrado, pero no sabia como bajarme y me asuste mucho papi- Empezó a llorar. Inuyasha dio un suspiro al escuchar a su hija.

-Escúchame Moroha, aun eres muy pequeña para subirte a los arboles, pero te prometo que te llevare en mi espalda y subiremos los arboles.

-¿En verdad?

-Si, pero ya no llores- Inuyasha limpio las lagrimas de su hija con mucho cuidado para no lastimarla con sus garras.

-Si papa- Dejo de llorar y mostro una bella sonrisa.

-Muy bien, ahora hay que irnos a casa, tu madre debe estar muy preocupada por ti- Inuyasha cargo a su hija en los hombros, mientras iban caminando Moroha intentaba agarrar las hojas de los arboles pero apareció una mariposa enfrente de ella, Moroha empezó a reír al ver a la mariposa irse. Inuyasha solo dio una pequeña sonrisa.

Cuando llegaron a la cabaña Inuyasha bajo a Moroha, rápido la sacerdotisa que viajo en el tiempo vio a su hija y fue a abrazarla.

-Moroha ¿Dónde estabas? Estaba muy preocupada por ti.

-Tranquila mami, estoy bien- Dijo con una sonrisa.

La sacerdotisa dejo de abrazar a su hija y vio a su esposo con una mirada de terror.

-Inuyasha, ¡Abajo!- El mitad demonio se estampo contra el piso por la reacción del rosario Kotodama.

-Kagome ¿Por que hiciste eso?

-Te dije que cuidaras a Moroha mientras yo salía a buscar hierbas medicinales.

-Tranquila mujer, solo me descuide un segundo.

-Por eso, para la próxima tienes que cuidarla bien ¡Abajo!- Otra vez se estampo contra el piso.

La pequeña Moroha estaba viendo la escena de sus padres, y se le hizo muy gracioso ver a su padre estampándose contra el piso.

-Abajo- Moroha cayo al piso y soltando una risita.

Inuyasha y Kagome al ver lo que hizo su hija se rieron un poco.

-Enana no te burles de mi- Dijo Inuyasha.

-Abajo- Volvió a caerse al piso. Kagome se acerco a su hija y la cargo.

-Mi pequeña Moroha- Le dio un pequeño beso en la mejilla y ella soltó una risita.

-Nuestra pequeña Moroha es muy alegre- Inuyasha le acaricio el cabello a su hija.

-Papa, Mama- Dijo alegre la pequeña Moroha.

Sin duda eran una gran familia, con algunas discusiones pero su hija siempre les sacaba una sonrisa al ver lo alegre y traviesa que es.


Y aquí empezamos con la semana de Moroha #MorohaWeek


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