Capítulo 8.

           EMERY.

Mamá el está ahí, ¿puedes verlo?, él dice que me cuida y que pronto estaremos juntos...

Otro sueño, pero este fue tan real, casi como un recuerdo.

Me remuevo incómoda, respiro con dificultad, lucho para poder abrir mis ojos pero estos no hacen caso a las ordenes de mi cerebro.

Mi cuerpo pesa, me relajo un momento, siento como algo sostiene mi mano, escucho voces pero no entiendo lo que dicen, son murmullos incomprensibles.

Hasta que poco a poco una vez reconocida se va aclarando, haciéndome volver a la realidad.

—Emmy, cariño despierta, por favor, hija despierta— Es la voz de mi madre.

La desesperación comienza a inundarme, aprieto mi agarre en su mano y haciendo un esfuerzo lentamente logro abrir mis ojos.

—¡Oh Dios has despertado! Tanner amor, Emmy ha abierto sus ojos— La alegría mezclada con los sollozos de mi madre hacen que mi corazón se hunda.

Frunzo mi ceño y los cierro inmediatamente por la claridad de la habitación, entreabro mis labios resecos e intento tragar, aprieto mis ojos, mi garganta duele.

Abro mis ojos nuevamente y esta vez resisto la claridad, observo la habitación, paredes blancas estoy acostada en una cama.

 Bajo mi mirada y lagrimas se acumulan en mis ojos al verme llena de ceniza y suciedad mis brazos.

Estaba desorientada, mi madre se centro en mi visión, intente preguntar donde estaba pero mi voz ronca solo fue un balbuceo doloroso.

Con cuidado y debilidad elevo mi mano la cual tiene vías y algunos otros cables puestas, la dirijo hasta mi rostro donde intento quitar la incomoda mascarilla de oxigeno.

—No cielo, no te lo quites— La mano de mi padre detiene la mía con delicadeza.

—Estamos en el hospital, recuerdas lo que ocurrió?— La voz de mi madre es un susurro doloroso, la miro unos segundos en silencio.

De pronto todas las imágenes de lo sucedido llegaron de golpe a mi.

Una explosión, los gritos, las llamas rodeándome, el humo asfixiándome.

Por impulso me siento en a cama, sin darle tiempo a mis padres de hacer algo quito la mascara de oxigeno de mi rostro, hago una mueca al mover de forma brusca las inyecciones introducidas en las venas de mis manos.

—¿Dónde están?, ¡Carrie, Jay y Craig estaban en ese lugar!— Exclamo mirando a mis padres de forma desesperada, mi garganta duele al esforzarme en hablar, pero eso no importa ahora.

Mi pulso se acelera al verlos mirarme fijamente, mi madre baja su mirada y mi padre suspira.

No, ellos no pudieron...

El sonido de la maquina a mi lado comienza a acelerarse, mi padre frunce se ceño y la mirada de mi madre se fija inmediatamente en ella, respiro rápidamente.

—Hija tranquilízate, Carrie y Jay están bien, ellos están afuera esperando poder entrar para verte— Habla mi padre tomando mis hombros tratando de calmarme.

Lo miro fijamente y mi cuerpo se relaja al notar la sinceridad en su rostro, humedezco mis labios resecos, mi padre sonríe de manera débil, mira mis manos y suspira.

—Llamaré al doctor, te has quitado las vías— Dice para luego dar la vuelta, mira a mi madre con una expresión que no logro comprender y sale de la habitación.

—No sabes cuanto miedo tuve—Susurra mi madre, camina hasta sentarse a mi lado, acaricia mi cabello y suspira.

—Mamá, ¿Craig esta bien?— Pregunto con voz temblorosa al notar que solo mencionaron a Carrie y Jay.

Mis ojos comienzan a picar al acumularse las lagrimas al ver a mi madre mirar sus manos en silencio, aprieto mis manos en puños y suelto un sollozo doloroso.

—Lo siento cariño, él no, el no logro salir de ese lugar— Contuve mi respiración sin poder creerlo, sus palabras lo hacían real.

Craig ya no estaba en este mundo.

Su sonrisa se reprodujo en mi mente en ese momento, mordí mi labio inferior y más lágrimas salieron junto con sollozos, mi madre me rodeo con sus brazos dando caricias, susurrando que el ahora estaría en el cielo.

No sabia cuanto llevaba en los brazos de mi madre llorando hasta que me separa de su cuerpo.

Una de las enfermeras entro a la habitación tomo mi brazo e introdujo una inyección haciendo que poco a poco mi llanto se detuviera y provocando que lo único que quisiera fuera dormir.

***

Abro mis ojos y observo las paredes lentamente, aun estoy en el hospital, lo que ocurrió no fue ninguna pesadilla.

Trago con dificultad, mi madre entra a la habitación abre sus ojos y se acerca hasta mi.

—¿Cómo te sientes cariño?— Pregunta con su característica mirada de ternura, sus ojos se vuelve tristes cuando niego.

No es mi cuerpo el duele.

—Inhalaste mucho humo, pero pronto te recuperaras, que tal si ves a tus amigos, les diré que pueden entrar— Asiento y trato de sonreír, pero fallo.

Luego de unos segundos, observo como Carrie y Jay entran a la habitación con un ramo de rosas y un gran oso de felpa.

—Oh Dios Emmy— Susurra mi mejor amiga para correr hasta mi y abrazarme, hago una mueca ante su asfixiante abrazo y sonrío —Pensé que te había perdido— Murmura con voz temblorosa.

Elevo mi mirada hasta Jay, el asiente y sonríe para luego colocar los regalos en la mesa cercana.

—Estoy bien— Digo para luego mirarlos, su miradas se vuelven triste y asienten.

—¿Qué ocurrió?— La pregunta sale de mis labios de manera dolorosa, Carrie baja su mirada y niega.

—No se sabe lo que ocurrió, escuchamos un estruendo, luego gritos, me desesperé al saber que te encontrabas aun dentro, Jay y yo volvimos al jeep por mi abrigo— Explica Carrie con su ceño fruncido.

—Los oficiales están investigando, el paso al bosque esta cerrado, muchos seremos testigos— Esta vez es Jay el que habla.

—Craig— Susurro, Jay asiente y baja su mirada.

—El estaba con nosotros cuando...—

—Jay— Frunzo mi ceño al ver como Carrie detiene a su novio.

—Déjalo, quiero saberlo— Digo mis palabras con seguridad, Carrie me mira triste y Jay desacomoda su cabello con sus manos.

—Él estaba con nosotros en el jeep cuando todo ocurrió, luego corrió hasta el sendero gritando que te sacaría de ese lugar— Aprieto mis manos en puños.

Bajo mi mirada, no estaba en ese lugar... estaba en la profundidad del bosque y regresé, si tan solo hubiera tomado el camino de salida habría detenido a Craig.

El murió por mi culpa.

—Muchos murieron Emmy, muchos no lograron salir— Cierro mis ojos recordando a las personas cerca de mi cuando las llamas nos rodearon.

—Carter te encontró, cuando todos huían él encontró tu cuerpo y no dudo en cargarte hasta a las afuera— Elevo mi mirada y me centro en las palabras que Jay dijo.

Frunzo mi ceño, recuerdo haber estado encerrada por las llamas.

no fue Carter quien me sacó de ese lugar.

 Un leve dolor en mi cabeza hace que lleve mis manos hasta ella.

No fue Carter, fue él, el chico extraño, él me sacó de ese lugar, atravesamos las llamas luego sus ojos...

—Emmy tranquilízate— Habla Carrie tomando mis manos, la miro alarmada —Tranquila— El dolor comienza a disminuir y mi pulso vuelve a la normalidad.

—No fue Carter quien me sacó de ese lugar— Aseguro mirándolos fijamente, Carrie mira a Jay y el a ella.

—Emmy, el te llevo a una de las ambulancias que llegaron— Niego rápidamente, estoy segura de que fue él.

—Lo recuerdo, fue otro chico y sus ojos... el logró sacarme atravesando las llamas— Susurro lo último confundida ante mis propios recuerdos.

Jay mira de reojo a Carrie quien me mira apenada, entre abre sus labios y los cierra nuevamente.

—Es normal que hayas tenido alucinaciones, el doctor dijo que podría pasar- Trago con dificultad.

Dirijo mi mirada hasta esa voz conocida, Carter se acerca a nosotros con expresión neutra, sonríe de medio lado y eleva su manos hasta acariciar mi cabello.

—Que bueno que estas bien, mi linda Emmy— Lo miro fijamente sin saber que decir.

—No fuiste tu— Murmuro con voz mas dura de lo que esperaba, el sonríe y eleva sus hombros.

—Esperaba que me tuvieras como tu héroe, es una lastima que no lo recuerdes— Entrecierro mis ojos mirándolo, el suspira e introduce sus manos a los bolsillos a su chaqueta.

—Bien, Emmy debe descansar, es mejor irnos— Dice Carrie.

Me sonríe dulcemente y toma del brazo a Jay y jala de la chaqueta a Carter quien me mira y una sonrisa de medio lado aparece en su rostro.

Me quedo estática en mi lugar.

se lo que vi y se que fue real.

***

Una semana había transcurrido desde lo sucedido, ahora en mis pesadillas la imagen de Craig atrapado en las llamas me atormentaba.

Me inclino y dejo la rosa sobre la tumba de Craig, él no debía morir, solo tenía 17 años.

La brisa fría corre provocando que me estremezca, me abrazo a mi misma y doy la vuelta para regresar al auto de mi madre.

Luego de unos minutos el auto de mi madre se detiene, miro por la ventana el instituto, volvería otra vez a clases, en estos días fuera me obligue a asimilar lo ocurrido.

—Estarás bien volviendo hoy a clases, has estado sumida en pensamientos últimamente— Volteo mi mirada hasta mi madre y trato de sonreír sin parecer falsa.

—Es momento, no puedo estar siempre fuera— Mi madre asiente y se acerca para besar mi frente.

Al entrar al institutos varias miradas se posaron en mi, me detuve por un segundo, suspire y reanude mis pasos.

Aprieto mis labios al escuchar susurros, me detengo frente a la pared donde se encuentran las fotografías de los estudiantes que fallecieron, mi estomago se contrae y observo la de Craig.

Parpadeo un par de veces y sigo mi camino hasta mi casillero, introduzco la clave y al abrirlo algunas notas caen.

Frunzo mi ceño me inclino y la tomo, lágrimas se acumulan en mis ojos al leer, cierro mis ojos y arrugo las notas para ir hasta el bote de basura y tirarlo.

Tu deberías haber muerto.

Es tu culpa por que no te largas.

Das miedo, bruja.

Observo la hora en mi reloj de muñeca, aun es temprano, miro a mis espaldas, unas chicas me miran, las reconozco al instante, son las chicas con las que el equipo se relacionan.

Muerdo el interior de mi mejilla y tomo los libros necesarios para mi clase.

Un escalofrió recorre mi cuerpo, volteo mi mirada al instante, abro mis ojos al observar a lo lejos del pasillo al chico extraño.

Debo hablar con él, debo saber la verdad.

Camino rápidamente y aparto a algunas personas, frunzo mi ceño al llegar a la salida bajo las escaleras, no está, donde esta él.

Corro hasta las afueras, no debe estar lejos, voy a cruzar la calle pero alguien toma mi brazo con fuerza haciendo que de varios pasos hacia atrás, escucho un ensordecedor chillido de llantas seguido.

Observo el auto frente a mi, elevo mi mano hasta mi pecho, ese auto estuvo a punto de golpearme.

—Deberías tener más cuidado, ¿Quién cruza una carretera sin mirar, que intentabas?— Entre abro mis labios y dirijo mi mirada a la persona que tiro de mi brazo.

Un jadeo se escapa de mis labios, es él.

—Tú— Murmuro sin poder articular alguna palabra, el eleva su ceja y sonríe de medio lado.


                                                                                     ....

Capítulo nuevo💜

Voten para cintunuar 💋




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