Capítulo 11.
EMERY.
Ladeo mi cabeza mirando el techo de mi habitación, he pasado toda la tarde acostada en mi cama tratando de descansar.
Sin embargo no puedo dejar de ver la misma sombra. Suspiro y cierro mis ojos, la música se detiene por un momenro en mis auriculares.
Tomo mi móvil y deslizo mi dedo por la pantalla quitando el bloqueo, sonrío levemente al ver un mensaje de Carrie.
Me estoy durmiendo en clase, JODIDO día de mierda. Jay enfermo y tu no estas. C.
Casi puedo escucharla hablar y decir lo que leo, muerdo mi labio inferior, y comienzo a teclear.
Estaré mañana, lo prometo. Trata de tomar los suficientes apuntes en clase, los necesito. E.
Envío el mensaje de texto, bloqueo mi móvil y lo dejo a mi lado en la cama.
Tarareo la canción que se reproduce en los auricurales, volteo mi mirada y me centro en los dibujos colgados en la delgada cuerda en la pared.
Claxton.
Frunzo mi ceño cuando pronuncio su nombre en un susurro. Mordisqueo mi labio inferior al recordarlo.
El doctor dijo que podría tener alucinaciones, inhaló mucho humo.
Lentamente me reincorporo en mi cama, abrazo mis piernas y dejo mi barbilla apoyada en mis rodillas, miro con atención los dibujos.
Lo que vi el día del accidente fue tan real, recuerdo estar atrapada, ese sería mi fin pero luego él.
Se que es una locura, pero en mi permanece esa sensación de que Claxton estuvo en ese lugar.
Fue él quien me saco de donde estaba atrapada, pero ¿Cómo y por qué?
Su aroma... es como si mi cuerpo lo respondiera a él, pero mi mente no.
Quien es realmente Claxton.
***
Observo mi reflejo en el espejo, mi rostro ha tomado un poco de color, y los circulos oscuros bajo mis ojos han disminuido.
Después de lograr dormir sin ninguna pesadilla me siento mejor.
Suspiro, y fijo mi mirada en la mesita de noche, todo con la ayuda de las pastillas que le facilito la enfermera Corbin a mi madre.
Doy un salto cuando escucho la puerta de mi habitación abrirse, volteo de inmediato, mi madre sonríe y eleva la bandeja en sus manos.
—Debemos hablar cariño— Su voz es suave ocultando su preocupación.
Mi cuerpo se tensa, ella hace una leve movimiento con su cabeza señalando mi cama.
Muerdo el interior de mi mejilla y camino arrastrando mis pasos hasta sentarme en la orilla.
Mi madre toma la silla de mi escritorio y se sienta frente a mi dejando la bandeja en su regazo, bajo mi mirada y elevo mis cejas al ver las tazas de té y el platillo con galletas.
Esto no es una buena señal, la ultima vez que estuvimos en esta situación fue cuando mi madre me hablo sin parar sobre porque no debía tener sexo sin protección.
Aprieto mis labios, tomo la taza de té que me ofrece mi madre, soplo y bebo un sorbo para luego arrugar mi nariz, caliente.
—La enfermera Corbin me contó todo— Detengo mis movimientos, mi mirada fija en mi madre.
Sus ojos reflejan tristeza, bajo la taza de té y miro el liquido en silencio.
—A partir de hoy tendrás una hora de terapia con el psicólogo del instituto—
—Mamá— Interrumpo alarmada, ella eleva su mano para que le deje continuar.
—Creemos, que el accidente y la muerte de ese chico, te han afectado, tu extraño comportamiento que tenías de niña...— Elevo mi mirada al instante confundida
Su voz alterada se desvanece, con su mano levemente temblorosa toma su taza de té y bebé un sorbo.
—Dilo, necesito saber— Susurro, trago con dificultad cuando el nudo se instala en mi garganta.
Cierro mis ojos, dejo caer mis hombros cansada, enfoco a mi madre quien mantiene esa mirada nerviosa.
—Todo comenzó cuando tenías cinco años, tu decías que veía personas, sombras o a veces los llamabas monstruos... al inicio pensé que solo era tu imaginación— Miro con atención como el labio inferior de mi madre comienza a temblar.
—Pero continuó, cuando jugabas en el patio trasero, escuchaba como hablabas con uno de ellos... nadie podía ver lo que tu decías que veías—
—Mamá... algunos niños dicen tener amigos imaginarios, ¿no podría ser uno de ellos?, solo, quiero decir, era solo una niña—
Paso una mano por mi cabello, todo esto es absurdo, estoy en perfectas condiciones.
—Intentamos ignorarlo, pero seguías persistente y eso ya no era normal, te llevamos con el oculista, pensamos que podría ser un problema de visión pero no y luego, tuvimos que llevarte a terapia, tu no mejorabas, así que las terapias aumentaron hasta los once años— Frunzo mi ceño, y aprieto la taza en mi mano.
—No lo recuerdo— Murmuro extrañada.
Recuerdo muchas cosas desde los siete años, pero nada de lo que mi madre cuenta.
—Todo se complicaba, cariño, tuvimos que hacer una prescripción para que tomaras medicamentos antipsicoticos— Sus palabras temblorosas se cortan, cierra sus ojos y suspira para luego mirarme.
—Mejoraste, en un año de medicación dejaste de comportarte de manera extraña, luego decidimos probar el quitarte las pastillas, todo marchaba bien—
Hasta ahora, termino la frase en mi mente. Entre abro mis labios y niego.
—No recuerdo nada de lo que me has contado—
—Conforme pasaba el tiempo parecías no recordar nada de lo que ocurrió, tu padre y yo pensamos que no querías hablar sobre eso, eras una niña, pudo ser algo que no querías recordar— Me quedo en silencio mirando la taza en mis manos.
—Y ahora piensas que necesito ayuda nuevamente— Susurro lentamente.
Muerdo el interior de mi labio inferior y la miro, sus grandes ojos verdes me miran con tristeza, trago con dificultad y miro el reloj en mi muñeca.
—Llegare tarde a clase— Murmuro ante el silencio y la mirada de mi madre.
Me levanto y dejo la taza en la mesa, humedezco mis labios y tomo mi bolso.
—Es por tu bien cariño—
Detengo mis movimientos, mi mirada se pierde en un punto invisible, suspiro y sigo mi camino.
***
—¿Crees que tenga novia?— Susurra Carrie a mi lado.
Muerdo el interior de mi mejilla y mi cuerpo se tensa. Volteo mi mirada hasta la del chico nuevo en mi clase de historia.
—Tienes a Jay, Carrie el te ama con locura— Murmuro sin apartar la mirada del chico extraño.
Él eleva su mirada y esos ojos extraños se centran en los míos.
Entre abro mis labios y un débil jadeo se escapa de mi, sus ojos son una mezcla de verde y miel, nunca había visto algo similar.
Aparto mi mirada al instante y la fijo en mi libreta aun sintiendo su profunda mirada sobre mi.
Un escalofrió recorre mi columna, aprieto mis labios y tomo mi lápiz con fuerza.
—No lo quiero para mi, quiero decir es caliente, demonios sí, pero me gustaría que saliera contigo— El susurro chillón de Carrie ahora llama mi atención.
—Definitivamente no— Gruño, suspiro y niego posando mis ojos en ella.
—Hay algo en él, Carrie, algo muy extraño— Susurro mas bajo, acomodo un mechón de mi cabello.
Los grandes ojos de mi mejor amiga me miran en silencio, sabe que hay algo en mi tono alarmante y se que sus preguntas vendrán después.
Le da una ultima mirada a Claxton y suspira haciendo sobre salir su puchero, sin embargo agradezco que no insista más.
***
Al terminar la clase intento guardar mis cosas con rapidez en mi bolso, Carrie eleva su ceja y da una leve risa.
Coloco mi bolso en mi hombro y tomo la mano de mi mejor amiga para salir del aula rápido.
Las dos horas de lecciones fue una tortura, podía sentir la mirada de ese chico de manera fija, incluso Carrie me pasaba notas burlándose.
Una descarga de corriente eléctrica hace que salte y volteé mi mirada de inmediato, abro mis ojos y mi respiración se corta al ver el causante.
Es Claxton tomando mi brazo y deteniendo mi paso.
Doy un paso hacia atrás y suelto su agarre de mi brazo de inmediato, el frunce levemente su ceño y pasa la mano sobre su cabello.
—Me preguntaba si podrías prestarme tus notas, ya sabes, soy nuevo en esta clase y bueno...—
—¿Por qué yo?— Las palabras salen de golpe, recibo un pequeño empujón de mi amiga.
Bajo mi mirada y relajo mi cuerpo, cierro mis ojos unos segundos y elevo mi mirada a él nuevamente.
Dios me estoy comportando como una imbécil, tal vez mi madre tenga razón y estoy mal.
—Eres la única— Algo extraño aprieta mi pecho al escucharlo, frunzo mi ceño y el parece ver mi expresión.
—-Eres la única que ya conocía... ¿me recuerdas?, ¿el acosador?— La burla en su voz en lo último me relaja.
—Oh, si te recuerdo— Murmuro incómoda por la mirada penetrante confundida de mi amiga sobre mi.
Parpadeo un par de veces y de manera torpe busco mi libreta en mi bolso y la extiendo hacia él.
—La devolveré sin falta, confía en mí— Susurra lo último inclinándose levemente para estar a mi altura.
Pasa por mi lado, su aroma entra en mi sistema y me hace entrar en un trance.
De pronto puedo ver a una niña correr mientras su perro la persigue, ella ríe, parece divertirse.
Observo la escena atenta, jadeo y doy un paso adelante cuando la niña se tropieza y cae, esta se sienta y llora mirando su rodilla lastimada.
Sigo caminando hacia ella pero detengo mis pasos al ver la figura borrosa de un chico, intento mirar mejor pero no puedo, este se inclina y habla con la niña
Es extraño pero ella deja de llorar y luego ríe, el chico se levanta y extiende su mano hacia ella quien la toma y se levanta sonriendo.
Frunzo mi ceño mirando a la niña, y luego mi respiración se ahoga.
Esa niña era yo.
....
Nuevo capítulo 💜
Voten para continuar💋
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