Capítulo 0.
CLAXTON.
Sonrío de medio lado caminando entre los arboles del bosque, observo con detenimiento a mi alrededor, todo se encuentra solitario, el viento corre entre las hojas de los árboles.
Me detengo frente al gran árbol, observo sus ramas llenas de flores blancas, sus pétalos esparcidos por el suelo, chasqueo con mi lengua y camino hasta él. Me siento en el césped recargándome bajo el gran árbol.
Observo con atención como los pétalos de las flores blancas caen, estiro mi mano y tomo un pétalo, la acaricio con detenimiento, suave y delicada cierro mi mano con fuerza, la vuelvo a abrir y observo el pétalo delicado transformado en cenizas, una sonrisa de medio lado se curva en mi rostro, fui creado para destruir.
Todo mi mundo se rige por el dolor, el miedo y la destrucción. De donde vengo la oscuridad es misterio y belleza.
Recargo mi cabeza en el tronco del árbol, cierro mis ojos con fuerza. No debería estar aquí, debería volver a donde pertenezco y no salir, sin embargo estoy aquí por ella. Mi precioso error, estoy condenado, no tengo miedo por mi, pero lo que le pueda suceder a ella me preocupa.
-Claxton!- escucho su dulce voz como una suave melodía a la distancia.
Abro mis ojos la observo con detenimiento, absolutamente hermosa, su piel blanca, se asemeja a la porcelana, su largo cabello claro suelto que se mueve con la brisa, los pétalos caen sobre su cabello formando una vista única, sus profundos ojos verdes con ese brillo extraño.
Fue creada para volver adicto a los demonios con su dulzura...me he vuelto adicto.
-Pensé que no vendrías- murmuro elevando mi ceja, ella sonríe y todo a mi alrededor desaparece.
-No es fácil escaparse- dice tomando asiento a mi lado, su cabeza se apoya en mi hombro y su dulce aroma llega a mi olfato, inhalo y sonrió, exquisito aroma divino.
-Sabes que sucederá si nos descubren?- pregunto en un susurro suave.
Volteo mi mirada para encontrar la suya, sus ojos se abren y noto el miedo en sus ojos, arruine el momento, una vez más tuve que traer la realidad a nosotros.
No estamos hechos el uno para el otro, nunca debimos encontrarnos, nunca debimos siquiera vernos.
-Tú crees que...me condenen?- su suave voz temblorosa me hace enfurecer.
-No lo sé...no mereces el infierno, además...no creo que te envíen directo a mis garras, no sé lo que pasara-digo mirando el cielo como si pudiera encontrar la solución, los pétalos siguen cayendo.
-Cada día es más difícil escapar...creo, creo que me han estado vigilando- aprieto mis labios y tomo su mano, la acaricio -Tengo miedo- susurra.
Suspiro y la atraigo a mis brazos, cierro mis ojos disfrutando de su aroma, me separo y tomo sus mejillas para tomar sus labios con los míos, los beso con suavidad, ella es mía, nadie la va a separar de mi, absolutamente nadie podrá separarme de ella.
-Miren nada más...un ángel y un demonio- una voz gruesa se escucha.
Nos separamos al instante, unos ojos brillantes se iluminan en la oscuridad entre los arbustos, era cuestión de tiempo para que los cielos se dieran cuenta de nuestro pecado, la tierra era el único lugar donde nos podíamos esconder, nuestro tiempo se ha acabado.
Me coloco de pie de inmediato, quien emitió la voz sale de los arbustos, es un arcángel, maldición.
Este se acerca a nosotros, siento como Emery se coloca de pie detrás mío, noto su miedo y preocupación. La furia comienza a poseer mi cuerpo, mis manos se encienden en llamas al instante.
El arcángel tiene aspecto de anciano, viene seguido de dos más, los tres con una túnica blanca que cubre sus cabezas y los bastones con poder divino en su mano. No puedo contra ellos, un demonio no puede tocar ni hacerle daño a un arcángel.
-Claxton, hazte a un lado y estarás fuera del castigo divino- la voz estruendosa del que está delante de los tres arcángeles se escucha por todo el bosque.
Aprieto mis puños en llamas negándome a dejar a Emery expuesta ante ellos.
-Es mía- gruño, la delicada mano de Emery toma mi brazo, pero me niego apartar mi vista de los tres arcángeles.
-Te escapaste del infierno y ella del cielo para encontrarse...cuan ridículo puede ser esta situación- el arcángel quita la capucha de su cabeza y sus brillantes ojos celestes me miran de forma seria.
-Lo amo...yo me enamore de él- la voz temblorosa de Emery se escucha a mis espaldas, el arcángel eleva sus cejas.
-Sal y déjame verte- dice el arcángel, percibo la duda en Emery, sin embargo escucho sus pasos detrás mío para mostrarse ante ellos.
-No lo hagas, nos separaran- le advierto, ella detiene sus pasos y se queda detrás mío, miro de forma desafiante a el arcángel.
Este entrecierra sus brillantes ojos, los otros dos arcángeles dan dos pasos al frente y se quitan la capucha de sus cabezas. Uno de los arcángeles tiene aspecto de chica sus ojos son azules y brillantes, el otro tiene aspecto de un chico con ojos similares a la chica.
El arcángel con aspecto de mujer eleva su bastón y con un golpe en el suelo me eleva y me lanza por los aires hasta hacerme chocar contra otro árbol, gruño con furia.
Escucho un chillido de Emery, me pongo de pie de inmediato para llegar ella nuevamente, pero el arcángel con aspecto de chico eleva su bastón y me hace caer de rodillas. Intento levantarme pero no puedo, elevo mi mirada hacia Emery.
Lagrimas corren por sus rojizas mejillas, sus delicadas manos tapan los sollozos de su boca, intenta acercarse a mi pero es lanzada contra el árbol por la arcángel mujer. Mi respiración se acelera y con furia elevo mi mano lanzando llamas hacia ella, esta eleva su bastón y se cubre, las llamas no la tocan, una sonrisa triunfante se curva en su rostro.
Detengo las llamas, me intento levantar pero mis rodillas están clavadas a suelo, el arcángel joven tiene su bastón elevado inmovilizándome, maldito.
Enfoco mi mirada de forma desesperada en Emery, ella me sonríe de forma débil reincorporándose, ella es un ángel, no se lastiman físicamente pero emocionalmente si, y puedo sentirlo, se supone que esto no ocurra, lazos afectivos entre demonios y ángeles son imposible, pero ella y yo somos la excepción, puedo sentir su dolor en este momento, ella sabe que es nuestro final y eso me vuelve loco.
-Bien terminemos con esto- dice el arcángel anciano con voz de estruendo.
Golpeando su bastón en el suelo abre en la tierra una grieta tan profunda que solo puede llegar a una lugar...el infierno.
-Por favor no!.. Lo amo, nos amamos- grita Emery de forma desesperada, sus rosados labios tiemblan y las lágrimas ahora son más.
-Un demonio no puede amar...no sabe como, es imposible- responde el arcángel con aspecto de mujer, la miro de manera severa, esta eleva su barbilla desafiante.
-El me ama...me lo ha dicho!-Grita Emery y me mira de forma suplicante, asiento en su dirección.
-Emery...cometiste un grave error- dice el arcángel mayor, este dirige su mirada brillante hacia mi y me examina -Como puede un dominio amar...es imposible- aprieto mis puños, maldición necesito levantarme y protegerla -Sin embargo, le daremos la oportunidad de que él diga si verdadera mente tiene sentimientos- esta vez eleva sus cejas en mi dirección -que sientes por este ángel?- Cuatro pares de ojos me miran expectantes, mi mirada se centra en Emery, su mirada es tranquila, sabe que diré que la amo.
Intento decirlo pero no puedo mover mis labios, la desesperación me recorre de golpe. Emery me mira esperando, los segundos pasan y sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas. Intento hablar no puedo. Miro a los arcángeles de forma desesperada, pero la sonrisa de medio lado del arcángel joven llama mi atención. El eleva sus ceja y ladea su cabeza, el sello mis labios, maldito.
-Esa es la muestra necesaria...los demonios no aman, solo corrompen y por culpa de este demonio perdimos a un ángel hoy... Emery no regresaras al cielo- el arcángel mayor golpea su bastón contra el suelo dos veces dictando su mandato.
Miro como Emery cae de rodillas y se toma su pecho, le duele. Abro mis ojos ampliamente, se supone que no deben sentir dolor físico, no la enviara al infierno la hará desaparecer por siempre.
Emery me mira fijamente mientras se toma el pecho con dolor, eleva su otra mano mirándola, se están desvaneciendo. Ella va a desaparecer.
-Tu volverás al infierno... serás encadenado en lo más profundo y no saldrás nunca más- Dice el arcángel y golpea dos veces el bastón contra el suelo nuevamente.
Miro a Emery desaparecer poco a poco, ahora petalos blancos se desprenden en el aire, el dolor inunda mi pecho, no puede, ella no puede abandonarme. Ella me mira y una última lágrima cae.
-Te amo- susurra, para luego desaparecer por completo. El nudo en mi garganta duele, lágrimas abandonan mi cuerpo.
Los tres arcángeles me miran sorprendidos, grito cuando el arcángel joven deja de sellar mis labios, me inclino sobre el suelo y sollozo. No lo protegí, desapareció y no me pude despedir, ella se fue pensando que no la amaba.
-Un demonio llorando- susurra el arcángel mayor, me niego a verlo no puedo. Me quitaron la poca luz de mi existencia.
-Donde esta...un ángel no puede desaparecer para siempre...a donde la enviaron- mi voz sale ronca en un gruñido, respiro pesadamente y limpio mis lágrimas de forma brusca.
-Ella tendrá su castigo, no será nunca más un ángel... sus recuerdos han desaparecido junto con ella- niego con mi cabeza.
-Es hora de que vuelvas al infierno- me levanto con pesadez, camino hasta la abertura en la tierra, limpio mis lágrimas y me quedo en la orilla, merezco permanecer encadenado, le hice daño a Emery.
-Si la amaba...yo, si la amaba- susurro para luego saltar en la grieta, lo próximo que vi fue oscuridad, aún más profunda que antes, aún más dolorosa -Sé que ella regresara, algún día volveremos a estar juntos, así tenga que luchar contra todo, la encontraré...y cuando lo haga la protegeré...por siempre-
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Una nueva historia, diferente a lo que escribo. Espero les guste, este es el comienzo.
Voten para actualizar💋
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