02| Lycoris radiata
Capítulo 02
Lycoris radiata
━━━━━━•❀•━━━━━━
Misión seducción
Me aventure a lo desconocido, con un ataque de nervios, y la mente ocupada con el acertijo que tenía que descifrar. Pues claro, un sitio que se creía solo un rumor, no sería tan fácil de encontrar.
Desplegué la hoja y volví a leer aquella parte:
—Donde las flores más hermosas se convierten en las más mortíferas. —Me lleve una mano a la barbilla y mire al cielo. —Que tonta, está más que claro. Tengo que ir en el único lugar donde florecen los Lycoris radiata. Tiene que ser esa aldea, ¿Cómo no lo pensé antes si es la única villa habitada por mujeres?
Recogí mi bolso de viaje y me apresuré. Mi objetivo estaba en la cima de una montaña, a varios kilómetros lejos de Konoha.
Sin darme cuenta el atardecer había caído y mis energías abandonaban mi cuerpo.
Estoy agotada y mi frente escurre en desagrádale e imparable sudor.
Corrí, corrí y corrí hasta que mis impulsos me lo permitieron.
—Mueve ese culo, tú puedes, ¡¡Cha!! —Mi inner interior comenzó a echarme porras, pero yo no hacia otra cosa que gemir, y quejarme como un novato corriendo en una carrera y quedando como último lugar.
Ya casi no siento las piernas.
Estoy jodida.
—Kami, si me estas escuchando envíame unas alas o al menos aviéntame una botella de agua. —Pensé. —¡Cielos, esto es una locura! —Grite agitada.
Faltaba poco para el anochecer, y todavía no llegaba a la cima. Di un último esfuerzo ignorando mi cansancio y en eso alcé la vista y mis ojos se iluminaron con esperanza. Llegue, había llegado.
Me pare un segundo y apoye mis manos en mis rodillas a medida que enviaba aire a mis pulmones. Con la vista al suelo me le quede viendo a la cantidad de Lycoris que adornaban el suelo. Eran demasiadas, el campo estaba llena de ellas. Sin dejar que aquello me distrajera demasiado, me pare derecha y camine.
Las dos puertas gigantescas enseguida se abren, dejando mi mente a un punto caótico. Por el pánico, la ansiedad y las dudas.
Giré mi cabeza hacia atrás, no sé porque lo hice. Tal vez mi corazón jugaba al masoquista, al darle una orden a mi cuerpo para buscarlo por última vez. Fue triste y patético confirmar que efectivamente, estaba sola.
Amarte es como un juego perdido.
—Adelante. —La voz misteriosa de una persona mayor me saca de mi cavilación.
Una anciana de cabello largo, y plateado, delgada y de impresionante altura me da la bienvenida, me pregunta mi nombre y mi edad. Cuando respondí rápido saca lo que parecía ser un expediente médico.
Entre, siguiéndola a ella. La mujer no dejaba de hablar, no paraba de interrogarme, y de escribir con la punta de su lápiz.
Me pregunto mi historial médico, mi tipo de sangre, mis vacunas y también si era alérgica.
—¿Sigues siendo una señorita? —Abrí los parpados de lleno al oír esa última pregunta.
Decirle a alguien que efectivamente, eres virgen, no están fácil al principio. Y peor si esa persona es una completa desconocida.
—¿Te pregunte si eres virgen? —insistió ante mi repentino silencio.
—Si. —Aclare en voz baja, mandando mi rostro para abajo.
—¿No crees que fuiste algo cruel con tu cuerpo?
—¡Eh! —Levante mi cara por lo repentino que fue.
—Niña, debiste perderla en el camino, para que tu primera vez no se convierta en un problema. Recuerda que ya no estas en konoha. —Me dice mientras se le queda viendo a mi banda ninja. Con un mirar sombrío y frio.
Arrugue el ceño por lo ofensivo que fue escuchar eso. No dije nada, tal vez porque no se me ocurría que decir en mi defensa.
—Quita esa fea cara del rostro o vas a arruinarla. —Expreso al mismo tiempo que tomo mi barbilla y la levanto. —A los hombres no les gusta una mujer con signos de envejecimiento. —Me soltó y siguió avanzando.
Apenas me estaba asimilando sus palabras cuando su voz severa me obligo a seguirle el paso.
—Señorita de Konoha, sígueme, pronto llegaremos.
¿He cometido el peor error de mi vida?, me lo cuestione al instante que mis piernas cobraron vida, como todo un títere incapaz de tomar decisiones.
—¿A dónde vamos? —Pregunte mirando a todas direcciones.
El sitio era enorme, como una aldea más. Había una infinidad de casas al estilo Japón antiguo, y pintadas del mismo color, contrastando con los Lycoris que adornaban sus patios. Viviendas de todos tamaños, unas de un piso, otras de dos plantas, pero no había nadie afuera, todo estaba solo. No había ruido, ni voces de personas teniendo alguna conversación, y era lo que más me ponía los nervios de punta.
Me detuve, y la miré cruzar un pequeño puente que atravesaba un riachuelo de agua cristalina.
—Te reunirás con el resto. —Dijo al mismo tiempo que deslizo una puerta.
Esa misma casa que quedaba al final del recorrido, la más amplia, la mas llamativa y con tres escalones de madera en la entrada, allí me espero. Con una terrible mirada fija y autoritaria.
Accedí, camine y termine por subí cada peldaño. Al llegar, me quedé impactada con lo que encontré adentro, había una infinidad de mujeres en lo que parecía ser el salón principal. Todas sentadas en sus piernas y vestidas con una yukata blanca y un obi rojo. Todas me miraron, con una vista inexpresiva. Demonios, eso sí que me dio miedo. También estaban 24 jóvenes con ropas ninja, de pie y perfectamente alineadas.
Me pude dar cuenta que era una chica por villa, desde la aldea de la nube, de la niebla, del sonido e incluso hasta la aldea de la arena. Cada una de ellas permanecía en absoluto silencio, con la mirada gacha y sin hacer contacto visual.
—Reúnete con el resto, y por nada el mundo vayas a abrir la boca, estas a punto de escuchar instrucciones. —Ordeno, antes de darme un empujón.
¿Les esta gustando?
¿Alguna teoría?
Gracias por leer. >v<
¿Votos? ☆☆☆
Las leo mis bellas seguidoras ♡
♫Música que utilice en este capítulo♫
❤Nightcore Undo
❤Sanna Nielsen
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top