01| Determinación
Capítulo 01
Determinación
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Misión seducción
Entre mis dedos sostengo un sobre para nada peculiar. Una hoja tintada que contiene la información de un lugar, con una hora y una fecha. También firmada con un sello especial. La flor de la muerte, la planta cuyo color es parecido al de la sangre.
Un contenido que no espere recibir, pero que ahora me está abriendo una puerta para pensar en mi futuro.
Recuerdo muy bien que de niñas murmurábamos al respecto y pensábamos que se trataba de una leyenda para asustar a las jovencitas. Juramos que cualquiera que recibiera la invitación tendría la obligación de abrirla, ir al sitio y leer el:
Pergamino maldito.
Así fue como lo apodamos, porque en su interior contiene el nombre de la próxima víctima.
Ino siempre me molestaba, me decía que yo sería una de las desafortunadas chicas en quedar sola y todo por mi enorme frente. Además, que mi cerebro nerd cumplía los requisitos necesarios.
En otras palabras, una candidata perfecta.
Vaya que la vida me lo tenía bien preparado, lo que empezó como un juego y bromas entre chicas, termino siendo verdad.
Una vez te llega esa carta tienes solo de dos, aceptar y entregarte con honor a lo que los demás determinan en ti, o negarte y ser expulsada de tu aldea.
Admito que al principio resentí la humillación y el fracaso. Nunca imagine ser seleccionada para esta clase de misiones que son mal vistas ante los ojos de la sociedad, pero que puedo decir, era de esperarse.
Yo, Sakura Haruno, estoy por cumplir 19 años, y soy la solterona de mi generación. Tengo el conocimiento que todo es verdad, gracias a que me cole a leer uno de los tantos libros de lady Tsunade. Los que mantenía ocultos de la vista de todos.
Allí mencionaba que cuando una mujer llega a su mayoría de edad sin compromiso o un inicio de romance que te respalde, la chica es reclutada para misiones de origen adultero. Cada tarea es para obtener información, recursos o un trato pacifico.
Hay tres rangos, uno más difícil que el anterior.
Misión rango A, es un encargo de peligrosidad baja, consiste en enamorar ladrones, criminales de bajo nivel, hombres no tan peligrosos y fáciles de maniobrar. Las misiones de este tipo por lo regular son temporales y los métodos de conquista dependen solamente de la astucia de cada kunoichi.
Un beso, quizás un par de citas y nada más.
Misión B, esta es un poco más complicada, aquí se adquiere un compromiso y todo lo que conlleva mantener una relación de amantes o de marido y mujer, se usa generalmente para el matrimonio diplomático de villa a villa. Digamos que es algo más permanente por así decirlo. Está claro que la anulación de un matrimonio conlleva un lago proceso que puede perdurar muchos años.
Y por último esta la Misión rango C. Un reto altamente peligroso. Se trata de conseguir información de un potente asesino o criminal.
Escasas mujeres son seleccionadas para esta encomienda, solo las más capacitadas y entrenadas para no quebrarse y fallar en la misión. Porque como único propósito de ser enviadas, es para erradicar al objetivo.
Es el cometido que más escalofríos me da.
Esta clase reclutamientos vienen por parte de toda la villa, todos los adultos mayores de 25 años votan cada año, en un voto secreto, y la carta se reparte de manera anónima. Esto se hace con el fin de salvaguardar la integridad de las mujeres. En caso contrario serian señaladas.
Nadie se entera más que el destinatario, a menos que lo divulgues.
Ahora que he pasado la noche en vela meditando al respecto, no me parece del todo mal. Recuerdo que mi madre solía decirme que existen muchos tipos de amores.
Esta el amor fugaz, el que se piensa fuerte y termina olvidado.
También está el amor vacío, donde solo se unen por un interés mutuo.
Y el que nadie quiere por su reputación, el amor eterno, el cual persiste a pesar de todo.
A pesar de doler.
A pesar del tiempo.
A pesar de la distancia.
A decir verdad, ya no quiero seguir arrastrando el peor de todos. Ese mismo que me lastima y que esta ausenté.
Y todo por estar enamorada del chico malo que nunca pondrá sus ojos en mí.
—¡Basta! Hasta aquí termina la Sakura patética que suspira por ti. —Guardo mis herramientas ninja y salgo de mi recamara decidida a hablar con mis padres.
Bajé las escaleras como si mi vida dependiera de ello y a paso veloz fui a directo a la cocina, donde estaba mi madre. La mire preparar lo que sería del desayuno y sin decirle nada con un abrazo afectuoso la abrace por detrás.
—¡Sakura! —Voltea a verme. —No te esperaba despierta tan temprano, no me digas que ya tienes otra misión.
—De eso quiero hablarte. —Me aparto y me voy directo a la mesa. —¿Dónde está papa? Quiero contarle también.
—Acaba de salir, lo mande a hacer unas compras. —Me responde al mismo tiempo que saltea el omelette.
—¿Papa tardara mucho en llegar? No tengo mucho tiempo. —Me senté en la silla y miré hacia la entrada.
—Ya sabes cómo es tu padre, se toma las salidas para irse a tomar con los vagos que tiene por amigos. Mejor no lo esperes.
Suspire largamente después de eso, realmente quería despedirme de él.
—Si algo te preocupa puedes contármelo a mí, le pasare el recado cuando llegue. —Apaga la estufa, y sirve dos platos en la mesa.
Dude, ¿debería decirle?
¡Demonios!, en que estoy pensando. Por supuesto que no, se pondrá como loca.
Se negarían rotundamente, y nos echaran a patadas de la villa. Andaríamos sin rumbo, sin tener un hogar, viviendo como vagabundos. Y para empeorar las desgracias, mi sueldo como ninja desterrada jamás me alcanzaría para mantenernos a los tres. Seria nuestra ruina.
—¿Y bien? —Se detiene por un momento, coloca los cubiertos en su lugar, y me mira fijamente.
Demonios, mi lengua se sentía adormecida, siempre hablaba con mi madre con demasiada naturalidad y en este preciso momento no quería parecer extraña.
—Tengo una misión muy importante por cumplir y por esa razón estaré lejos por algunos meses. —Dije sin poder verla a los ojos, grave error que cometí.
La mujer que me dio la vida, abrió sus ojos de par en par, y dejo lo que estaba haciendo para poner su atención total en mí.
—Te veo con poco entusiasmo. —Levanta una ceja. —¿Estas segura que quieres ir?
—Es obligatorio, además te equivocas, por supuesto que tengo ganas de ir, serán como unas divertidas vacaciones. —Dije en un tono convincente para no levantar más sus sospechas.
—Aun no me has dicho que clase de misión te asignaron. —Se acerca como si quisiera leer lo que hay en el interior de mi cabeza.
Mierda, cerebro ponte a trabajar, piensa en algo rápido, mi inner se quejaba por mí.
—Es de rescate. —Saque de la nada.
¡Bingo!, gracias, aleluya. Ya tenía la mentira perfectamente armada.
—Por eso el tiempo que tardare en cumplirla. —Cerré mis parpados y lo dije con obviedad. —Primero tengo que estudiar al enemigo...
No me dejo terminar cuando escuche como deja caer sus manos a la mesa.
—¿Por qué hablas como si se tratara de una misión individual?
—Mamaa, trata de calmarte, no es como si fuera la primera vez. —Respondí por instinto.
—¡Sakura Haruno! Mencionaste meses, eso es demasiado tiempo, además es muy raro que de la noche a la mañana me vengas con que te vas sola a quien sabe dónde.
Estaba enfadada, y preocupada al mismo tiempo, y no podía culparla, era mi madre.
—Voy a estar bien, lo juro —Me levante de la silla y la abrace. —Confías en tu hija, ¿verdad?
Mi madre froto mi cabello, mimándome como lo hacía cuando yo era pequeña.
—Por supuesto que confió en ti, pero eso no significa que no tenga el derecho a no angustiarme, y si, no hace falta que me digas más, ya te conozco. Siempre igual de testadura que tu padre. —Jala mi mejilla. —Por favor cuídate.
—Lo hare, además te enviare cartas cada semana, para contarte como van las cosas y avisarte de mi regreso. —Mis ojos se humedecen. —Además la recompensa es grande, llegare con los bolsillos bien llenos.
—La plata no me importa, niña tonta. —Me abraza también. —Solo quiero que te reportes, y por tu bien espero que lo hagas o en casa te estará esperando un gran castigo. —Sonríe al mismo tiempo que limpia mis lágrimas.
—Tenlo por seguro. —Me aparte y tome la tostada que estaba servida en mi plato. —Me despides de papa, tengo que irme, ya voy tarde y tengo que parar en un sitio a una hora específica para que me entreguen una información que voy a necesitar.
—Ni siquiera vas a desayunar. —Se llevo las manos a la cintura
—Con esto me basta para el camino, adiós. Te amo. —Bese su mejilla, me lleve el pedazo de pan tostado a la boca y fui directo por mis cosas.
—¡Cuídate! —Fue lo último que escuche antes de salir a toda prisa.
Todo marchaba bien en el camino, hasta que reconocí la chaqueta chillante de color naranja. Naruto estaba justo en frente, bostezando y distraído como siempre.
—Hazte a un lado. —Le grite y funciono, de un respingo se quitó de en medio.
Comenzó a tallar sus ojos simultaneas veces para quitarse lo somnoliento, y de repente relajo los ojos y sonrió con la típica sonrisa que pone todo el tiempo.
—Buenos días, Sakura-chan —Naruto alzo su mano, en un manoteo que no paraba, pero ni siquiera tuve el tiempo de detenerme para decirle adiós, y mucho menos para preguntarle si se había caído de la cama y que si por eso andaba tan temprano.
—Buenos días, Naruto. —Mencione sin tener contacto visual y sin dejar de mover las piernas.
—¿A dónde vas con tanta prisa? —Lo escuché perfecto, pero no respondí. —¡Oye, sakura-chan!
Grito mi nombre un par de veces más, hasta que me perdí de su vista.
Fui grosera, lo sé, pero Naruto sería la última persona que le contaría a donde voy. Sin contar que es vergonzoso, moriría si alguien más se enterara de esto.
Cuando llegue a la puerta de Konoha, me quede esperando un:
Detente allí.
¿A dónde vas?
Mas sin embargo todo fue silencio, ni siquiera me voltearon a ver. Ese par de ninjas chismosos que trabajan cuidando quien entraba y quien salía, esta vez me ignoraron. Se hicieron los ciegos y los sordos. Quizás lo sabían, quizás tenía paranoia, pero de algo estaba segura, no me quedaría a preguntar. Mi determinación era fuerte, al menos en ese momento. Por eso avance sin mirar atrás.
Seguí caminando, con la mente ocupada en otra cosa, y así de pronto me di cuenta que ya estaba muy lejos de mi hogar.
Muy apartada para arrepentirme, y muy sola.
Tuve inspiración repentina y me puse manos a la obra.
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¿Comentarios?
Las leo mis bellas seguidoras ♡
♫Música que utilice en este capítulo♫
❤ Nombre de la Canción: Who Are You
❤ Artista: Ginette Claudette
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