Capítulo 23. Saliendo con Neal


---- ABIGAIL ----

Llegamos a casa de Isabella y me sentía tan cansada que me quedé profundamente dormida, al igual que Nara. Ni siquiera nos cobijamos.

Amaneció y el rayo de luz del sol daba a mis ojos desde de la ventana. Desperté y lo primero que vino a mi cabeza fue lo que pasó ayer con Matteo. Cuando hablamos en el cuarto de limpieza del auditorio y él quería... ¿Besarme otra vez? No, no creo. Seguramente quería actuar como siempre. Así como actuó en el escenario. Toqué mis labios recordando el beso pequeño que me había dado.

Me di una ducha y después siguió Nara. Me sentía más relajada. Bajamos a desayunar. Mi cabello aún estaba húmedo. Lo dejé suelto para que se secara. En el comedor estaban Isabella y Matteo sentados.

—¡Buen día, dormilonas! —saludó Isabella.

—¡Hola, Isa y Matt! —saludó Nara.

—¡Hola! —saludé.

Empezamos a desayunar, pero no pude evitar ver a Matteo. Él tomaba un poco de comida con el tenedor y se comía ese bocado. Inconscientemente me fijé en varias cosas de él, mientras comía, es decir, sus ojos con pestañas rizadas naturalmente, su nariz afilada casi perfectamente, sus labios carnosos y suaves. Sus brazos con las mangas de la camisa arremangadas, con sus muñecas recargadas ligeramente a los lados del plato. Su piel perfecta y ese estilo que tenía para vestir de forma casual y elegante al mismo tiempo. De pronto, él levantó la vista y sus ojos se encontraron con los míos.

—¿Sucede algo? —me preguntó.

—No, nada. —respondí, mirando inmediatamente a mi plato.

—Debo irme. Tengo unos asuntos pendientes. Pero ustedes descansen, y ensayen para la siguiente fecha del concierto. —dijo Matteo, limpiándose los labios con la servilleta. —No me esperen para la comida. Vendré hasta la noche y estaré en la cena. Nos vemos. —se levantó de la silla, le dio un beso en la cabeza a su hermana.

—Vas muy perfumado, hermanito. Y muy guapo también. —dijo Isabella.

—Siempre me visto y arreglo así. —respondió él, yéndose.

—Pensé que saldrías con él. —me comentó Isabella en cuanto su hermano se fue.

—No. Creo que él tiene otros asuntos importantes. —respondí y seguí comiendo.

—¿Y no sabes cuáles asuntos?

—No. No me gusta entrometerme en su trabajo.

—Está bien que no seas celosa, querida, pero debes tener cuidado con eso. Muchas chicas quieren tener a Matteo. Mi hermano no es mujeriego, pero uno nunca sabe.

—Eso lo sé. Pero si Matteo decide engañarme, será su problema, no mío. —respondí firme.

—Eres astuta. —mencionó Nara.

Nara y yo pasamos parte de la mañana y tarde ensayando. En el siguiente concierto, cantaríamos los solos que grabamos para el segundo álbum. Aunque en realidad sí había aprendido a cantar, Quinn me dijo que fingiera no hacerlo bien en el ensayo general. No entiendo por qué quiere que yo cante mal. Pero Farah, los instructores y el mánager, estarán molestos.

Era casi la hora de la comida. Nara y yo le ayudábamos a Isabella a preparar la comida italiana, que en realidad no sabíamos preparar, pero ella nos iba diciendo cómo. Recibí un mensaje en mi celular...

"Ayer me fui temprano del concierto, pero vi la grabación y estuvieron increíble. Te felicito, Abi. Te mando un abrazo." Era un mensaje de Neal.

"No te preocupes. Ya no pude ver a nadie. Moría de cansancio. Me alegra saber que te haya gustado. Eres muy lindo, Neal. Abrazo recibido." Respondí.

"Oye, me estaba preguntando si, podríamos ir a comer hoy. Después de tu gran presentación en el escenario, podemos ir a festejarlo." Escribió Neal.

"¿Qué hay de tu novia?" Respondí.

"Ella salió desde temprano. Me dijo que tenía trabajo y llegará hasta la cena. Tenemos tiempo de vernos, y si quieres puedes traer a Matteo contigo. Podemos ir los tres juntos a festejar. ¿Qué te parece?"

"Digo que sí a eso. Matteo también está ocupado. Pero iré con Nara. ¿Te parece?"

"Sí, me parece. En unos minutos paso por ti, te avisaré cuando esté cerca de donde vives."

Vi que Isabella fue al baño. Me acerqué a Nara, quien estaba gratinando con queso el platillo.

—Tenemos una cita hoy. —dije emocionada abrazándola por el cuello.

—¡Ash! ¿Con Neal? —respondió Nara con cara de harta.

—Así es.

—Entonces es tu cita. No la mía.

—No seas así, no me dejes sola en esto. Dijiste que me apoyarías.

—Y te apoyo, pero si tú plan es reconquistar a Neal, entonces debes ir sola. Yo haría mal tercio ahí.

—Pero Isabella va a sospechar si no vas conmigo.

—No te preocupes. Le inventaré algo. Ahorita que fue al baño, vete. Aprovecha y vete. Yo me quedo aquí con ella y la distraigo. ¿Sí? ¡Corre! —me dijo en voz baja.

Me quité el mandil que Isabella me prestó y lo dejé en manos de Nara. Salí corriendo de la casa lo más rápido y silencioso que pude. Nara me lanzó mi bolsa por la ventana de nuestra habitación. No podía creer que me vería con Neal a solas. Es decir, después de mucho tiempo.

Esperé a Neal a un par de cuadras de la casa de Isabella. Posteriormente, él llegó por mí y subí a su auto. El lugar era un restaurante/bar. Entramos y había mucho ambiente en el lugar. La música era buena.

—Vamos a sentarnos en la barra. Dicen que preparan unas bebidas deliciosas y me gustaría probarlas. —comentó Neal.

—Vamos. —asentí.

Neal y yo nos acercamos a la barra de bebidas. Él me ofreció un banco para sentarme y luego se sentó a lado de mí. La música sonaba más fuerte. Nos atendió el bartender. Nos preguntó en italiano.

—Nosotros hablamos en inglés. —dijo Neal con una sonrisa.

—Oh, una disculpa. —el bartender habló en inglés. —¿Desean algo de beber?

—Sí, no conocemos mucho de las bebidas del país. ¿Nos recomienda algo? —preguntó Neal.

—Sí, les traeré unas Aperol Spritz. Y unos bocadillos. —respondió el bartender.

—Sí, está bien. Muchas gracias. —dijo Neal.

Me quedé viendo la hermosa sonrisa de Neal. Él me miró también y ambos sonreímos como tontos. Por unos minutos me estaba olvidando a qué había venido con él.

—Te ves bonita con tu nuevo look. Me gustaba tu cabello castaño claro, pero el negro te sienta excelente. —mencionó viéndome.

—Gracias, Neal. Tú te ves mucho más guapo que antes. Y también te ves muy bien en tus fotos del catálogo de ropa interior y trajes de baño. —reí.

—¿No me digas que los viste? —se sonrojó y rio. —Me siento apenado. Pero bueno. Gracias. —sonrió.

Ambos nos reímos.

De repente, llegó un chico que le empezó a hablar al bartender y le sacó la plática en italiano. Obviamente no entendí nada, pero el bartender nos señaló a Neal y a mí.

Miré a ese chico que estaba parado a lado de mí. Era Giovanni, el amigo de Matteo, e iba acompañado por una chica de ojos grandes y bonita, mas o menos de su edad. Y justo cuando voltee a verlo, él ya me estaba viendo. Quise hacerme la disimulada y rápidamente miré a Neal. Traté de taparme el rostro con el cabello.

—¡Hola, Abi! —saludó Giovanni.

—Abi, ¿Lo conoces? —preguntó Neal confundido.

—No, debe estar loco. —respondí.

—¿Dónde está Matteo? —preguntó Giovanni.

—Lo siento, me está confundiendo. —dije cubriendo mi cara con el cabello.

Me levanté y salí corriendo del bar. Llegué hasta una esquina de la cuadra. Neal corría detrás de mí, hasta alcanzarme.

—Abi, ¿Qué fue eso? ¿Qué ocurre? —preguntó Neal, estaba muy confundido.

—El chico que me habló es amigo de Matteo. Si me ve aquí contigo, le dirá que me vio. No quiero tener problemas. Matteo no sabe que estoy aquí. —respondí un poco agitada.

—Entiendo. ¿Matteo es muy celoso? ¿Quieres que te lleve a casa? Abi, no permitas que Matteo te quite tu libertad de salir con amigos o de paseo con alguien.

—No. —negué con la cabeza. —Quiero que vayamos a pasear a otro lugar. ¿Me llevarías a otro lado?

—Sí. Subamos a mi auto.


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Nota: ¡Hola! Traigo actualización de mi historia... 2 capítulos. ¡Gracias por la espera y por continuar leyendo mi novela! Recuerden que pueden votar y comentar :)

-Lau De Nu'est

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