Nuestro momento.
-Tengo una idea.-me agarra la mano Dani.-Ven.
Salimos de mi cuarto a toda velocidad y bajamos las escaleras rápidamente.
-Diana.-me llama Carla.-¿Donde vas?
-¿Que mas te da?-me giro para mirarla.
-Dani.-mira esta vez a el chico que me tiene agarrado de la mano.-¿Te quieres quedar con nosotras?
-No.-me sonríe y pasa su brazo por mis hombros.-Voy a pasar el día con mi chica.
-¿Tu chica?-dicen las tres al unísono, haciendo que suene mas molesto si es posible.
-Si, su chica.-las miro, y luego me giro para mirar a Dani, y robarle un suave beso.-Adiós.
Y tendríais que haber visto las caras de esas tres desesperadas, enserio.
Les salía humo por las orejas.
Me vuelvo a subir a la moto de Dani, pero esta vez le abrazo muy fuerte.
-¿Donde vamos?-susurro.
-Sorpresa.-se ríe, arrancando la moto.
Y no se cuanto tiempo tardamos en llegar, pero si se que en ese tiempo me he sentido llena otra vez, abrazada a Dani, como que lo tenía todo.
Es como que Dani llena el vacío que dejó mi madre, y puede llegar a hacerme feliz de verdad.
Bajo de la moto y atentamente el establecimiento que tenemos delante.
"Pista de hielo."
-Dani yo...-suspiro.-No se si voy a poder.
-Inténtalo.-me pide, entrelazando nuestros dedos y tirando de mi hasta la entrada.
Puedo ver como no hay nadie en el lugar, y eso me alegra un poco.
Vamos hasta el dependiente, y Dani paga la entrada, por mucho que me niegue.
Nos dan dos pares de patines y vamos hasta la pista.
Dani es el primero en ponérselos, pero se queda sentado a mi lado, mirándome.
Estoy mirando el suelo, pensativa.
Pero luego me quito las zapatillas rápidamente y me coloco los preciosos patines blancos.
-¿Vamos?-me tiende la mano.
-Primero tu.-pido, sonriendo un poco.
-Yo no se ir, me voy a caer.-se ríe, levantándose.
Cuando esta pisando el hielo intenta mantenerse en pie pero es algo imposible y cae de culo.
Comienzo a reír y decido por levantarme a ayudarle.
-¿Como hacías esto con tan solo cinco años y yo no se ni mantenerme en pie?-me pregunta, riendo.
Y me doy cuenta de lo que esta pasando.
Estoy de pie, en el hielo, de nuevo.
Imágenes de cuando era pequeña viajan por mi mente, incluso de mi madre.
Dani lo nota, porque se me queda mirando raro.
-¿Estas bien?-susurra, acariciándome el brazo.
-Tienes razón.-susurro.-A ella le hubiera gustado que siguiera.
Le sonrío y le tiendo la mano, dandole paso a que patine conmigo.
Me la agarra y tiro de el.
Patinamos juntos por toda la pista, hasta que me decido a soltarlo y que mantenga el equilibrio solo.
Se queda mirándome sonriente, quieto.
-Enséñame de lo que eres capaz.-me pide, yendo haya el banco y sentándose.
Suspiro y asiento con la cabeza, dudando.
Empiezo a coger velocidad y lo primero que hago un giro sobre la punta de un patín.
Seguidamente empiezo a hacer todos los movimientos que me se, dejando a Dani boquiabierto.
-Increíble.-aplaude, acercándose a mi para abrazarme muy fuerte.-Increíble.
Y noto como se me humedecen los ojos gracias a los recuerdos, por lo que no me separo de el.
-Valla.-dice una voz desde detrás.-Si que ha sido increíble.
Me separo de Dani para girarme hasta esa voz.
No puede ser.
Es mi anterior entrenador.
-¿Juan?-sonrío, acercándome a el para saludarlo.
-Mi pequeña.-me abraza.-Has estado increíble.
Dani se coloca a mi lado.
-Ah si, este es Dani.-sonrío.-Supongo que lo conocerás.
-Claro.-le saluda.-Mi hija esta loca por ti y por tu hermano.-se ríe.-¿Podemos hacernos una foto y que se la envié?
Y no tardan en sacarse una selfie y mandársela a Andrea, una chica que patinaba conmigo.
-Bueno, a lo que iba.-me mira.-Quiero que vuelvas.
Dani me sonríe y asiente, pero yo no estoy segura.
-Tendría que pensármelo.-admito, mordiéndome el labio.
-Bueno, tienes mi numero, solo tendrás que llamarme.-me mira.-Piénsatelo bien, porque puedes llegar lejos.
.....
Voy andando por el parque de la mano junto a Dani.
Perdida en mis pensamientos.
-¿Tu que quieres que haga?-le miro, mordiéndome el labio.
-No se trata de lo que yo quiera.-se para y me acaricia la mejilla.-Te contare un secreto.-nos sentamos en un banco.-Yo siempre cantaba, desde que era un bebe, pero murió mi abuelo, y el es quien me enseño todo sobre la música.-susurra.-Deje de cantar por un tiempo, me recordaba demasiado a el, pero luego, decidí afrontar mis miedos y probar de nuevo.-sonríe.-Y mírame ahora, cada vez que canto pienso en el, y pienso que estaría muy orgulloso de mi.
-Y lo esta.-le abrazo.-Seguro que lo esta.
-Y tu madre también lo estaría de ti, Diana.
-Tienes razón.-sonrío.-Lo haré, pero prométeme que vendrás a mi primera competición.
-¿Y dejar que otros vean a mi peonza?-se ríe.-Iré de cabeza.
.....
Mi padre acaba de llegar con su mujer y están los dos en la cocina.
-Papa.-me apoyo en el marco de la puerta.-Tengo que contarte algo.
-Claro princesa.-me saluda.-Lo que quieras.
-Quiero volver a patinar.-lo miro, y puedo ver su reacción.
El se enamoro de mi madre viéndola patinar.
Pero nunca quiso que me lo dejara.
Le gustaba verme patinar a mi.
-Esta bien.-sonríe.-Gracias.
La ultima palabra me la susurra en el oído.
Se cuanto necesita volver a revivir el momento de verme con los patines, porque sabe que también es el momento de mamá, es nuestro momento.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top