Estas loca.

-Adiós.-me despido de los gemelos y de Ann, que son los últimos en marcharse.

-Hasta mañana.-me guiña un ojo Dani, a lo que ruedo los ojos, divertida.

Va a seguir siendo el creído que era, es así.

Cierro la puerta de casa y entro a la cocina, donde esta Carla intentando preparar la pizza.

-No vas para cocinera.-me acerco a ella, al ver que no tiene ni idea.

-¿Que tienes tu con Dani?-dice directa.

-¿Nada?-levanto la cejas.-Mira Carla, lo conozco de ayer, no soy una guarra que se lía con el primero que pilla el primer día.

-Deberás saber que me gusta.-pone los brazos en sus caderas, en forma de jarra.

-Deberías saber que me da igual.-me río, sacando una lata de Fanta.

-Dios, ya empezamos.-se queja, con su voz irritante.-Me caes mal, ¿lo sabes no?

-Me gusta que tengamos la misma opinión.-saco la pizza.-Pero tu madre no la acepta y me tiene que obligar a ir a tu colegio.

-Tampoco es una buena noticia para mi, créeme.-se sienta enfrente te mi.

...

Me muerdo el labio, mirando hacia el armario.
¿Que me pongo?

Cojo el teléfono y llamó a Ann.

-Oh Dios mío, Diana madrugando.-dice nada mas descolgar.-¿Que bicho te ha picado?

-Dani.-me río.-Te recuerdo que dentro de una hora vamos a ir a la feria.

-Ay Dani, Dani.-se ríe.-Ayer te dormiste pronto y no me contesta nada.

-La que me tiene que contar cosas eres tu.-me siento en la cama.-¿Te gusta Jesus no?

-Me encanta.-admite.-Y creo que yo puedo llegar a gustarle un poco, pero no sé, aún es pronto.

-Me gusta para ti.-vuelvo a levantarme.-Pero ahora me tienes que ayudar, que me pongo, venga, dame ideas.

-Serás tonta.-se ríe a la otra línea.-Ponte los vaqueros de talle altos negros esos que tienes y el top rosa ajustado, me encanta como te queda ese conjunto.-dice, mientras lo busco entre mi armario.-Y pintarte un poco los ojos, ah, y las sandalias negras que te compraste conmigo.

Me río mientras voy hacia el baño.

-¿Lo tenias pensado?-me río, buscando mis pinturas.

-Puede.-se ríe.-Bueno, me tengo que ir, que yo también he quedado.

-Hace dos días aún no habías visto a tus ídolos y ahora mírate.-sonrío.

-Es increíble.-admite.-Adiós, tonta, que me esta esperando.

-Adiós fea.-cuelgo.

Dejo el movil y comienzo a maquillarme un poco los ojos, nada fuera de lo normal.
Dejo mi pelo undulado caer y voy hasta mi habitación, para vestirme.

Minutos después bajo y entro en la cocina.

Me preparo el desayuno y me siento en una silla, mientras veo algo al azar en la tele.

-¿Donde vas?-aparece Carla, bostezado.

-Con Dani.-admito, recogiendo el baso y metiéndolo al lavavajillas.

-Te dije que me gustaba.-se cruza de brazos.

-Y yo te dije que me daba igual.-me hago paso, y salgo hasta el salón.-Además, es el quien me pidió que lo acompañara.

-Me da igual Diana.-se queja.-Me gusta mucho.

-Y a mi.-contesto, pero enseguida me tapo la boca.
Que acabado de decir.-Digo..., a mi me gusta pero como amigo, ni te preocupes.

-Ya.-suspira.-¿Me vas a dejar sola todo el día?

-Mi padre y tu madre vuelven dentro de nada.-informó.-Además, tienes a tus queridas secuaces Tatiana y Nicoll, no te quejes.

El timbre suena varias veces, haciendo que sonría un poco.

-Adiós.-me despido de mi hermanastra, abriendo la puerta y saliendo de la casa.-Hola.

Dani sonríe, y se acerca a mi para darme un suave beso en la mejilla.

-Buenos días.-sonríe.-¿Vamos?

Puedo ver como de su mano cuelga un casco y en la moto que esta enfrente hay otro.

Puedo confirmar que si, que Dani es el típico chulo, pero.. creo que tiene algo especial.

-¿No me iras a matar no?-digo, cogiendo el casco y poniéndomelo.

-No.-se ríe.-Soy un profesional.

Veo como se sube a la moto y yo me subo detrás, agarrándome de la parte trasera de la moto.

-Como te caigas veras.-sonríe, arrancando la moto.-Es mejor que te agarres a mi.

Me lo pienso dos veces, y al final accedo. ¿Porque no?

Rodeo su cuello con mis brazos y apoyo mi cabeza en su hombro.

-Estoy lista.

Oigo su estúpida risa que tanto me encanta, y la moto comienza a circular por la grandes calles de Madrid.

Y después de un viaje de unos diez minutos, aparca ante las puertas de una de las ferias mas grandes de Madrid.

Bajo de la moto de un salto, y me quito el casco.

-Dame.-me lo pide.-Se los daré a un amigo para que los guarde.

Se lo entrego mientras se lo sigo hasta una cabaña, donde le da el casco a un hombre mayor.

-Venga, vamos.-tira de mi.-¿Que quieres hacer primero?

-Lo que quieras.-sonrío.-Me gusta todo.

Y después de montarnos literalmente en todas las atracciones de la feria, andamos lentamente por los diferentes tenderetes de tiendas, donde venden diferentes cosas.

-Mira ven.-me llama.-¿Te gusta?

Me señala una pulsera blanca, con la inicial de mi nombre y el suyo colgada.

-Si.-admito, comiéndola para mirarla mejor.

Y sin darme tiempo a reaccionar, la compra.

-¿Que has echo?-lo miro, abriendo los ojos.

-Comprarte una pulsera.-se ríe.

-No puedo aceptarla, es tuya.-se la doy y comienzo a andar.

Su mano agarra mi muñeca y me hace girarme hacia el.

-Oh vamos.-se ríe.-Puedo ganarte a cabezota si me lo propongo.

-Esta bien.-pongo mi muñeca para que ponga la pulsera.-Pero déjame comprarte algo yo a ti.

-No.-se ríe.-Porque nos vamos ya, que tengo hambre.

-Oh.-le señalo, riendo.-Se te esta pegando mi gordura.

Y los dos juntos comenzamos a andar hasta la cabaña de nuevo, para coger los cascos y seguidamente dirigirnos hacia la moto.

-Déjame conducir a mi.-le pido.

-¿Sabes?-pregunta, levantando una ceja.

-¿A caso lo dudas?-me río, subiéndome delante.

Dani se sube detrás y se agarra a la parte trasera de la moto.

-Ey guaperas.-sonrío.-Te puedes caer.

Suelta una pequeña carcajada y me agarra de la cintura, abrazándome hacia el.

Y al principio me pone un poco nerviosa, pero al final consigo arrancar la moto y llegar a un Burger sanos y salvos.

-Diana.-se baja de la moto.-Conduces de puto culo.

Comienzo a reírme muy fuerte.

-¿Para ser la primera vez que toco una moto no esta mal, no?-me río, entrando al establecimiento.

Dani abre mucho los ojos.
Se ha tragado que yo supiera conducir.

-Has puesto en peligro la vida de un famoso.-me acusa.-Estarás contenta.

-Ha sido divertido.-admito, sentándome en una mesa que esta libre.

-Estas loca, Diana.-se ríe, ocupando el sitio de enfrente a mi.

-Pero esta loca te encanta.-le guiño un ojo.

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