Celoso.
Paro la pelota con el pie derecho y la pongo en medio del campo.
Hemos formado los equipos, Dani ha elegido a varios amigos suyos y a Jesus, y yo me he tenido que quedar con los que sobraban, los típicos que no saben darle a un balón.
Pero da igual, voy sobrada.
Migo desafiante a Dani, y el a mi.
-Saco yo.-sonrío.-¿Preparado para perder?
-Lo mismo te iba a preguntar.-se ríe.-Me da a mi que vas a tener que hacer de fotógrafa a mil niñas sin descanso.
-No.-levanto las ceja.-En realidad voy a estar ese día aún riéndome por la foto que te pienso sacar vestido de conejo.
Y justo el silbato del profesor de gimnasia, al que hemos pedido que supervise el partido, suena, dando comienzo a este.
Sonrío rápidamente antes de chutar el balón y hacerme paso entre los altos y grandes amigos de Dani.
Alguien consigue arrebatarme el balón, pero no tardo en recuperarlo y marcar gol.
Corro hasta Dani y le doy un suave golpe en el hombro.
-Conejito.-me río, hasta llegar a mi anterior posición.
Y después de un largo y emocionante partido, llega el último minuto.
Corro de nuevo hasta la portería y marco mi quinto gol.
-¡Toma ya!-me acerco a Dani, le he ganado por muchos puntos.-¿Que, preparado para vestirte de conejito mañana?
Me asesina con la mirada mientras va a hasta el banquillo y bebe un poco de agua.
-Diana.-me llama Jesus.-¿Sabes que no va a parar hasta ganarte en algo, no?
-Me lo ha puesto muy fácil.-admito.-Juego al fútbol en la selección española, Jesus.
-Valla.-dice Dani a mis espaldas.-Eres una caja llena de sorpresas.
-Y tu creías conocerme.-lo miro.-Déjame decirte que te queda mucho por conocer.
-¿A si?-sonríe.-Bueno, quiero competir en algo mas.
-Primero tienes que venir vestido de conejo, te lo recuerdo.-me río.
-¿Enserio vas a hacerme pasar por eso?-me mira mal.
-Esta claro.-me cruzo de brazos.-Estabas demasiado seguro de que ibas a ganar.
-La verdad es que si.-se sienta.-Me has sorprendido.
-Siempre lo hago.-sonrío, mirando hacia el mogollón de gente que se esta formando en las escaleras, ya que acaba de sonar el timbre que indica que debemos volver a clase.-¿Vamos?
.....
Acabo de comer y dejo el plato en el fregadero.
Los macarrones le han salido riquísimos a la madre de Carla.
Me tumbo en el sofá cómodamente y cojo el movil.
Me meto en Instagram, hace poco que lo tengo, y ya tengo muchos seguidores, supongo que es debido a que los gemelos me siguieron.
Solo tengo una foto, es con Ann, salimos las dos de pequeñas, abrazadas, muy monas.
Busco entre mis fotos y me decido por subir una.
"Crees conocerme, cuando en realidad sabes de mi lo mismo que saben todos, pero se, que solo tu, puedes llegar a conocerme bien, de verdad."
Indirecta, creo yo.
La subo sin pensármelo y veo como poco a poco suben los likes y los comentarios de gente de mi anterior colegio, y de la fans de los gemelos.
¿Por qué eres tan fea?-comenta Dani.
Te encanto, conejito rosa.-le contesto.
Y minutos después me habla por WhatsApp.
-Eres de lo peor.-envía.
-¿Ya has preparado el disfraz?-contesto, junto a emoticónos de caritas riendo.
-No.-envía.-Estoy camino a tu casa para que me acompañes a comprarlo.
Parpadeo varias veces y entro corriendo en la conversación de Ann.
Le digo que no venga rápidamente y vuelvo a la de Dani.
Sinceramente, me apetece verlo.
No sé, es una sensación rara.
-Te odio.-envió.-Ya iba en pijama
-Pues ve a cambiarte porque y veo tu casa.-advierte.
-Paso.-envió.-Iré en pijama.
-No hay huevos.
-No, huevos no, pero ovarios sí.-envió con una sonrisa.-¿Apostamos algo?
-Vale.-contesta.-Si sales en pijama te invito a cenar, va.
Abro la puerta de casa y salgo para verlo ahí plantado.
-¿Quién ha dicho que quiera cenar contigo?-sonrío,victoriosa.
Llevo puestos una camiseta grande que me llega por los muslos y un culot, mas un moño mal echo, y las chanclas.
-Sabes que quieres.-se ríe.
-No.-me río.-Y vamos ya a comprarlo que no llegamos.
-¿Enserio vas a ir así?-me mira.
-Oye.-le señaló.-Si quieres venir conmigo acostúmbrate, yo no soy de las que se visten pijas para que las miren y les digan piropos, no.-me río.-Soy demasiado vaga, lo admito.
-En realidad me gusta que seas diferente.-admite, comenzando a andar.-Es como..-se rasca la nuca.- No se, es mas divertido.-se pasa las manos nerviosamente por el pelo.-Estoy un poco cansado de ver a todas las chicas actuar igual delante de mi, actuar no se, tan perfectas.-suspira.-No se como les podemos decir que lo perfecto no gusta.
Dejo unos minutos pasar mientras andamos lentamente hasta la tienda de disfraces.
-¿Entonces yo te gusto?-pregunto.-Como persona, digo.
-Si.-se ríe.-Como persona y amiga.
-Me resulta raro gustar a la gente.-susurro.
-¿Por qué?
-No lo se.-me encojo de hombros.-Siempre me han criticado, así que es algo que veo imposible.
-Pues no lo es.-me guiña un ojo.
-Idiota.-entramos a la tienda.-Lo que me voy a reír yo mañana.
Y después de encontrar el disfraz y comprarlo, salimos de la tienda.
-Por cierto.-lo miro.-Te he vuelto a ganar la apuesta.-sonrío.-A si que luego me recoges y vamos a cenar.
-¿Ahora si que quieres cenar conmigo?-levanta las cejas.
-Prefiero verte a ti la cara que a Carla.-admito, oyendo como las chanclas suenan contra el suelo.
Pasamos por delante de un grupo de chicos, que empiezan a silbar.
-¡Que no me entere yo que ese culo pasa hambre!.-grita uno, guiñándome un ojo.
-¡Tranquilo que no pasa!-dice Dani, dándome una palmada.
Abro mucho los ojos, y cuando ya no nos pueden ver me giro y le doy una hostia.
Un poco flojilla eh.
-Aprovechas cualquier oportunidad.-levando una ceja.-¿No pasa hambre?
-Estaban intentando ligar contigo, Diana.-dice, calmado.
-¿Y que?-intento mantenerme seria.-Eran guapísimos.
Dani rueda los ojos y comienza a andar.
-¡Eh, espera!-corro detrás de el.-Lo decía de broma, eh.
-Si, ya.-me mira.-Vete con los guapísimos chicos y déjame.
Le agarro de la mano y levando las cejas divertida.
-Me lo parece a mi..-comienzo.-¿O estas celoso?
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