Capitulo 20
Eso fue duro, fue como si en verdad sintiera rencor por mi. Los chicos tienen razón, necesito demostrarle que es mía. Me canse de ser gentil con ella, ¿por que serlo? Ella ya es feliz, pero carajo. La estoy perdiendo y no quiero que sea feliz sin mi.
Mi sangre se calentó mucho y ahí supe que no podría detenerme. Le arrebato la maldita lámpara y la aventé con fuerza haciendo que se estrellara.
—¡Escúchame bien Dumbrog!—me acerque—¡Tu eres mía, no serás de nadie y tampoco serás feliz sin mi!—la tomo del cabello y la acorralo en la pared—ahora, si quieres seguir viva—me ve con temor—te acompañare a tu casa, le dirás a tu puta madre que volverás a vivir conmigo y le dirás a todos que tu y yo hemos regresado, ¡me escuchaste!—grite.
Empezaron a caer las lagrimas, sus ojos empezaron a ponerse rojos por el llanto. Senti como su respiración cambiaba dramáticamente, pero era lo único que me quedaba, amenazarla. Suspira con mucha tranquilidad y me ve con cierta melancolía
-Mátame...-respondió ella-si lo haces...me perderás y ya jamás me recuperarás.
La veo con seriedad, a ella no le importa morir. Tenía razón si la mataba la perdería para siempre, con sólo pensarlo hace que pierda más el control, le doy una cachetada y veo como ella muerde su labio que ya estaba sangrando.
—¡Entonces matare a tu estúpida y perra madre!—me voltea a ver con mucho enojo.
—¡A mi madre no la metas en esto Ha...—le doy otra cachetada.
—¡¡A mi no me gritas perra!!—la veo más enojado—si no quieres que le pase nada vuelve y puede que lo piense.
Salen más lágrimas, siento como empieza a temblar y sin mirarme menciona.
—esta bien Hadock...tu ganas.
Sonrió ampliamente y la dejo caer. Empieza a llorar con mas fuerza, sólo la veo con tristeza, le había puesto otra vez la mano enzima, amenace con a su madre y si se queda, aún así, será como si ella no estuviera aquí. Se que estoy haciendo mal pero no me queda ningún recurso. Como se lo dije...estoy perdiendo a mi hogar.
—Levántate, tienes que desayunar—me dirijo a la cocina y ella se levanta con dificultad y empieza a caminar hasta la barra, toma un tenedor y empieza a comer aquellos chilaquiles que le he preparado.
No dejaba de temblar y tampoco dejaba de llorar. Pero ya no supe que hacer, la estaba perdiendo, no quería que se fuera. Veo como se levanta de su cilla.
—¿a dónde vas?—dije con seriedad, toma sus dedos con nerviosismo y empieza a temblar.
—Iba...por...una taza—no me mira-para...mi café.
Me levanto y voy a la repisa para poder sacar una taza, sacó aquella negra con figura de oso, siempre toma en ella o lo hacia. Se la pongo con delicadeza. Ella la observa un poco y regresa a su haciento.
-¿necesitas otra cosa?—la miro con seriedad
—leche y el café.-esta temerosa y no me gustaría este así.
—Después de una cruda no es bueno tomar lactios—suspiro para poder relajarme—te daré café para que se te pase todo.
Enciendo la cafetería para darle de tomar. Sólo veo como sigue comiendo sin alzar la vista. No me gusta verla llorar. Veo que la cafetera esta casi llena, la apago y le sirvo un poco.
—Gracias—no alza la vista.
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