Capítulo cinco.
Valeria
— Oscar dile a tu hermana que vaya con vosotros — le oigo decir a mi madre mientras yo tomo el sol sentada en la silla que hemos traído para la acampada.
— ¿A dónde? — pregunto bajando las gafas de sol hacia la punta de la nariz mirándoles con una ceja alzada.
— Por aquí cerca hay un lago — explica mi madre y yo hago una mueca de "¿Y a mí que me importa?" — Encontrarlo que tenemos que lavar platos, ropa y supongo que te querrás duchar como yo.
El último apartado de lo que ha explicado va solo para mí ya que no creo que los guarros de los chicos se quieran duchar.
— Solo porque necesito ducharme — le digo a mi madre y esta asiente.
Me levanto de la silla y alcanzo a mi hermano para ir a buscar el lago. Me explica como en teoría, podemos llegar ya que mi madre se lo ha explicado antes de que me informasen de que yo iba a ir.
Después de su detallada descripción en la que yo he asentido a todo lo que ha dicho, sigo sin pillar donde está exactamente.
— Los gemelos vienen con nosotros — me informa y yo niego rotundamente con la cabeza — No era una pregunta.
Alcanzamos a los gemelos y empiezan ha hablar muy animadamente entre ellos.
Yo en cambio, camino por delante de ellos en búsqueda del lago que, por lo que me ha dicho mi hermano esta yendo todo recto hasta llegar algún sitio donde se vea el lago pero como e dicho anteriormente, no he pillado nada de lo que ha dicho.
Oigo como hablan de que en el lago, si lo encontramos, tendrán que lavar un par de camisetas y pantalones que llevan en las manos. Yo en cambio no he traído nada para lavar. ¿Y sabéis por qué? Porque yo no soy tan guarra como para tener que lavar una camiseta dos veces al día.
— ¿Y Val? — oigo que pregunta uno de los gemelos y yo me giro cruzándome de brazos.
— Si tienes que preguntar algo de mí, pregúntamelo a mí — le aconsejo a Daniel que me mira con una media sonrisa — Y eso vale para todos.
— Entonces quieres que te hablemos — esta vez es Jesús el que habla y alza una ceja.
Suelto una sonora carcajada y niego con la cabeza.
— Sinceramente piensa lo que quieras, no te voy a quitar tu ilusión de la vida — confieso con un tono de sobrada que hace que él me mire achicando los ojos — Lo único que quedáis como unos cobardes y eso no mola.
Entreabren la boca y yo me giro antes de que puedan decir nada.
— Le preguntábamos cuanto llevas con tu querido novio — el tono con el que Jesús me informa hace que me gire con una sonrisa divertida.
— Cinco meses — respondo segura de mi misma y con un tono de retintín.
Jesús aparta la mirada de mí y parece molesto, cosa que hace que me sienta mejor.
— ¿Vosotros tenéis novia? — cuestiono aunque luego me corrijo — Perdón, ¿Daniel tienes novia? Todos sabemos que a Jesús no le aguantaría nadie ni para un polvo.
Él último nombrado me mira incrédulo ante mi comentario.
— No tengo novia — dice Daniel intentando cambiar esta tensión que hay — Así que cuando quieras jugamos algún juego caliente.
Hago una mueca se asco y Oscar le da un puñetazo a Daniel por el comentario.
Jesús sigue enfadado conmigo y creo que me he pasado un poco pero vamos, que podría haberse defendido.
Sigo caminando y me sorprende lo que me dice a continuación.
— Dudo que tu sepas follar — sentencia y yo me giro formando una o con mis labios.
No se va a quedar contento con lo que me ha dicho.
— No tendrás oportunidad de comprobarlo — contesto segura de mi misma.
Este me regala una media sonrisa y joder, no sé cual era su intención con esa sonrisa, pero ha sido demasiado sexy.
¿Valeria?
— Es por aquí — me dice Oscar cambiando de tema y yo niego con la cabeza — Que sí Val, es por aquí.
— Es hacia allí — insisto y él alza los brazos y va hacia la dirección que él ha mandado.
Yo en cambio camino por mi propio instinto y sigo hacia la derecha.
Veo un pequeño barranco con barro húmedo y ya que no ha llovido, debe de haber agua cerca.
Valeria exploradora.
— Ei — me para la voz se Jesús y levanta el brazo con la camiseta y el pantalón que ha de lavar en la mano en el lago — Yo también pienso que es por aquí.
Lo ignoro y sigo caminado a ver si hay algún camino para bajar el pequeño barranco que hay lleno de barro.
— Por cierto — habla él, Dios que insistente — Ya quisieras tú, demostrarme a mí, lo que sabes.
— ¿Sabes que eres penoso? — pregunto obvia mientras sigo buscando un camino por el que bajar hacía el barro.
De un momento a otro, noto como Jesús se agarra a mi brazo con fuerza pero se despega.
El ruido de la tierra mojada y el Oviedo mayor resbalándose por ella hace que empiece a reírme.
— Me cago en la puta — espeta enfadado mientras yo no puedo parar de reír.
Creo que de tanto reírme van a empezar a brotar lágrimas por mis ojos.
Esta estirado en el suelo con todo el cuerpo lleno de barro. Su maravilloso tupé esta empapado de barro y yo sigo riéndome como si no hubiese un mañana.
— Para de reírte, coño — me ordena serio y eso me provoca más risa por mi parte.
Se levanta intentando no resbalarse y yo vuelvo a reírme al verle patoso.
— ¿Sabes como se llama esto? — cuestiono y él se deshace del barro que tiene en la frente — Karma, karma por intentar meterme un zasca.
Bufa enfadado y yo vuelvo a soltar una carcajada.
— Al menos la camiseta y el pantalón que tenías que lavar estas menos sucios que lo que llevas puesto — me burlo pasándole la camiseta y el pantalón que se ha dejado en la hierba antes de caerse.
Agarra las dos prendas de ropa y me asesina con la mirada.
— Mira aquí esta el lago — dice caminado hacia el lateral del camino donde yo ya no puedo verle — ¿Vienes?
Se acerca a mi y me ofrece una mano para bajar.
— Puedo hacerlo sola — musito cogiéndome a una rama y este suelta una carcajada.
— Te vas a caer y te vas a ensuciar más de lo que estoy yo — intenta convencerme y sinceramente no me apetece mancharme.
Acepto su mano y la cojo a regañadientes pongo un pie en una roca para no resbalarme y empiezo a bajar la pequeña cuesta.
Pero Jesús tira de mí, yo resbalo y acabo en el suelo.
— Los has hecho a propósito — le grito llena de barro — Tú.
Le señalo maldiciéndole con la mirada y este hace una mueca riéndose de mí.
— ¿Qué me vas ha hacer? — se burla poniendo su mano en la barbilla fingiéndose pensativo — ¿Dejarme estéril? ¿Arrancarme la cabeza?
— Ignorarte — sentencio caminando por el camino que lleva al lago — Eso te debe molestar más que alguna otra cosa.
Esta vez se queda en silencio como esperaba y yo sigo mi camino hasta llegar al lago. Es bastante grande así que entre el Oviedo mayor y yo habrá distancia.
— Lo hemos encontrado antes nosotros que ellos — me recuerda pero le ignoro obviamente.
Tu pasatiempo favorito.
Me acerco un poco a la orilla y me quito los zapatos para, a continuación, mojar mis pies. Noto que el frío del agua es aceptable y lanzo mis sandalias hacia el césped lleno de flores..
— ¿Te vas a meter? — cuestiona mirándome con el ceño fruncido y yo le miro obvia — Pues yo también, al menos para quitarme el barro.
Suelto un bufido de molestia que a él le provoca risa. Lo maldigo con la mirada y entro en el lago completamente vestida.
Ya que no esta muy fría consigo meterme sin ninguna dificultad.
Jesús me sigue dejando los zapatos y las dos prendas de ropa que en teoría, tenía que lavar y por eso a venido al lago.
Hombres.
Entra y se acerca hacia mi y yo me aparto.
— Vete, Dios ¿No ves lo grande que es? Pírate — le ordeno y él me mira interrogante — Me voy a quitar la ropa para sacarle el barro así que largo.
Alza los brazos inocente y se pone a nadar hacia el otro lado. Froto mi camiseta blanca con el agua y poco a poco consigo que el barro desaparezca pero una marca oscura queda igualmente.
Hago lo mismo con los pantalones y cuando termino de quitarme el barro por mi pelo veo que Jesús ya ha salido del agua.
Esta en boxers. Tal cual.
Salgo del agua ya vestida con mi ropa que ahora esta mas limpia que antes y él me tira una camiseta a la cara. La cojo y le miro sin entender.
— No creo que quieras ir mojada hasta donde están nuestros padres — musita y yo le regalo una mueca de asco.
Se pone unos pantalones secos que también, en teoría tenía que lavar y decido contestarle.
— No pienso ponerme tu asquerosa y sudorosa camiseta — le aseguro con cara de asco — Que encima no has lavado, ya que esa era la idea, que lavases tu ropa.
Este me mira de arriba a abajo y luego vuelve la mirada a mis ojos.
— Mojada todos vemos que vas con un tanga rojo — pronuncia rodando los ojos y yo los abro como platos.
Ahora que me doy cuenta voy con pantalón blanco. Alguien, por favor, me explica ¿Qué hago con mi triste vida?
— Y he dejado a propósito el pantalón fuera para mí y la camiseta para ti, para no tuvieses que ir mojada y que se te transparentara todo, de nada por cierto.
Se gira y se encamina hacia el camino por el que hemos venido hacia el lago.
Cuando lo pierdo de vista, me deshago de mi camiseta y me pongo la de él. Me deshago también del pantalón blanco y camino hacia el camino por el que hemos venido. Su camiseta me tapa el culo y poco mas pero es mejor que ir con mi pantalón blanco.
Que triste vida de verdad.
Veo a Jesús que me espera y le sonrío falsamente aunque él solo me mira de arriba abajo.
— Deja de babear — le ordeno y este suelta una carcajada — Voy a volver esta noche.
— ¿Al lago? — cuestiona mientras caminamos por el camino que ya no es de barro si no de hierba.
— No — le contesto y él me mira interrogante — Al barro, no te fastidia.
Suspira y me alcanza caminando junto a mí.
— Esta noche ten por seguro que nuestros padres no nos van a dejar ir al lago — anuncia remarcando el 'nos' — Pero tranquila que con mi ayuda conseguiremos llegar.
— ¿Cuándo he dicho que necesitaré tu ayuda? — pregunto rascándome la barbilla haciendo ver que pienso.
— Sabes que la necesitas — responde divertido y pasa por delante de mí — Además enfadada estas más sexy y no me puedo permitir perderme eso.
Después de eso sigue caminado sin parar dejándome con la palabra en la boca.
Pues nada, esta noche, lago con este unineuronal.
Será unineuronal pero te ha llamado sexy y te ha gustado.
Mentira.
***
¡Espero que os haya gustado!
¡VOTAR Y COMENTAR!
35 votos
Os quiero my ladddies😚❤
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top