Capítulo 62: Segunda pubertad
Tras los sucesos ocurridos durante la conmoción creada por Toffee, la cual puso en jaque a todo el reino, los reyes y todos los ciudadanos, se habían puesto en marcha en la reconstrucción de su hogar.
Moon seguía manteniendo en secreto el trato que había realizado con Eclipsa, de la cual sospechaba que algo podría haber sucedido, pues cuando Star acabó con Toffee, ella sintió un leve dolor en las marcas oscuras de sus brazos. Se sintió aliviada cuando fue a comprobar que Eclipsa no había despertado, por lo que ahora se centraría en reestablecer el orden en todo el reino.
River, quien había sido enviado a las nubes, volvió a casa sano y salvo, junto con un grupo de águilas, las cuales lo aceptaron como su nuevo rey. Por si eso fuera poco, este trajo consigo a los caballeros de la orden armada, y también al coro real.
Star buscaba explicaciones, le preguntó a Ludo que había pasado con libro de hechizos, solo para enterarse de que, en un arranque de ira, este había sido quemado por su enemigo. Comprendió de inmediato que ya nadie sería capaz de apoderarse del libro de hechizos. A partir de ese momento, Star tendría que aprender por sí misma, lo cual no le molestó, porque ya había comenzado a crear su propio libro de hechizos. Aunque lamentaría la perdida de aquel tesoro familiar que había permanecido al resguardo de los Butterfly durante generaciones, y también la perdida de Glossaryck. Star decidiría quedarse en el reino para ayudar a sus padres con la reconstrucción de todo. Esta avisaría a los Díaz de su partida, prometiendo que volvería a visitarlos algún día.
Los miembros de la alta comisión mágica se recuperaron y volvieron a sus puestos habituales. Lloraron la pérdida de su compañero, el canciller. Querían darle el funeral que se merecía, pero tristemente para ellos, había que centrarse en otras labores hasta que el orden volviese al reino.
Las zarigüeyas habían huido del reino antes de que los Mewmanos recuperasen el poder. Los cadáveres que habían quedado desperdigados por todo el campo de la batalla durante la defensa que había librado la orden armada, fueron apilados en una montaña y utilizados como comida para el dragón motocicleta, el cual cocinaba toda zarigüeya que se le otorgaba.
Ludo, cuando dejó de serle útil a Star, se le ofreció ser llevado a casa de sus padres. Este dijo que no volvería jamás a aquel sitio lleno de extraños. Pidió que se lo devolviera al espacio en el que se encontraba antes de que toda aquella guerra comenzara. Fue una petición a la que Star no le importó cumplir, por lo que lo devolvió a aquel espacio, y para que el monstruo no se muriera de hambre, le lanzó una bolsa de patatas fritas.
Marco, mientras todo aquello estaba ocurriendo, quiso saber qué era lo que le había pasado. Saber el motivo por el cual su cuerpo volvió a ser el de un preadolescente. Una vez le dieron el alta, Hekapoo le comenzó a explicar lo que le había sucedido mientras caminaban por el pasillo.
- Bien, por donde debería empezar?
- Tal vez por mi estado actual, que por el momento es lo que más me llama la atención.
- Si. Cuando pasas de una dimensión cuyo flujo temporal es distinto a la de otra dimensión, tu tiempo en la dimensión que has abandonado se detiene. Es decir, si el día que Star vino a mi dimensión a buscarte, si tú hubieras accedido a volver, tu cuerpo habría vuelto a ser el de antes de entrar al portal hacia mi dimensión, exactamente el mismo. Rso significa que los ocho minutos transcurridos en la tierra, no habrían transcurrido para ti. Y si algún día hubieses vuelto, volverías a tener el mismo cuerpo de adulto que hubieras dejado al volver a la tierra. Eso se traduce que aquí podrían haber pasado mil años, que cuando hubieses vuelto seguirías teniendo el cuerpo de un humano de treinta.
- Entonces, porque cuando volvimos los dos juntos a mi dimensión no me pasó nada?
- El Njönder. - Marco buscó el collar en su cuello, recordando lo que había pasado con este. De su bolsillo, la mujer sacó la piedra que le otorgaba la magia al collar que antes portaba el muchacho. - Lo rescaté de mi dimensión, estaba entre un montón de armas clavadas al suelo, justo donde Toffee fue destruido. Continuando con la explicación, el Njönder impide cualquier alteración temporal en tu cuerpo, sea envejecimiento, o rejuvenecimiento.
- Bien, ahora entiendo mejor la importancia de ese artefacto. Mi pregunta es, podré volver a recuperar mi cuerpo?
- No, tu antiguo cuerpo es ahora mismo una piel de ciento treinta años. Los humanos tienen una esperanza de vida de setenta y cinco años de vida, en el momento en el que pongas un pie en mi dimensión, tendrás las condiciones necesarias para fallecer, por circunstancias naturales, al instante.
- Tengo alguna opción?
- Puedes esperar a tener treinta años en la tierra y volver a usar el Njönder, esta vez procurando que no sea destruido.
- Era cortar el collar o morir por exceso de luz.
- Lo sé, no te estoy reprochando, solo digo que, si lo vuelves a usar, tendrás que tener más cuidado. A si, que te quede claro que, aunque esperes esos treinta años en la tierra, tu cuerpo no volverá a ser el mismo de antes. Has pasado por ciertas experiencias que fueron moldeando tu cuerpo poco a poco para que se convirtiese en lo que alguna vez fue.
- Nada que un poco de entrenamiento y la caza de villanos no pueda arreglar.
- Personalmente, considero que es la mejor opción. Utilizar magia para envejecer no te garantiza que tu cuerpo vuelva a tener treinta años, y aunque lo haga, es probable que no recuperes todas las cualidades físicas que tenías.
Marco se tocó los músculos con tristeza, nunca más los volvería a ver, al menos no a los mismos que tenía antes. Tendría que conseguirse unos nuevos.
Hekapoo sonrió mientas lo veía al muchacho pasándose las manos por todo su pecho y brazos. Le resultaba divertido ver como el pobre añoraba su antigua figura. A decir verdad, ella también la echaría de menos, pero eso no impediría que siguiese amando a su marido.
- Oye, no te sientas tan mal. Tal vez hayas perdido tus músculos, pero aún sigues siendo el mismo hombre del que me enamoré. - las palabras de la mujer provocaron una sonrisa en el chico, el cual se acercó a ella para rodearla con su brazo. Pero esta aprovechó la situación para hacerle cosquillas - Pero eso no impedirá que me aproveche de tu situación y comience a abusar de ti.
- Oye...
Buscando cobrar su venganza, Marco también comenzó a hacerle cosquillas a la mujer, la cual se retorció al sentir los dedos del chico en sus partes más sensibles a las cosquillas. Comenzaron ahí mismo una pequeña guerra infantil como lo solían hacer antaño. Tuvieron que detenerse, pues un médico que se hallaba por los pasillos, los hizo guardar silencio. Estos se comportaron y salieron del hospital sin causar mayor molestia. Fuera los estaba esperando alguien que estaba ansioso de ver al muchacho.
- Creo que se ha molestado con nosotros. - comentaba el chico a su mujer, con quien venía sonriendo. Notó la mirada de alguien al final de las escaleras de la entrada. Se giró para ver de quién se trataba, aunque ya sabía perfectamente quién podría ser.
Con una sonrisa de oreja a oreja y una expresión de alivio en su mirada, Star Butterfly corrió directamente a donde se hallaba su amigo para darle un abrazo. Este la recibió con los brazos abiertos y apretó con fuerza a su amiga.
- Estas vivo.
- Jeje, y tú también. - se alejó un poco de ella para verse a los ojos.
- Por un momento pensé que no saldrías de esa.
- Y yo pensé lo mismo cuando Toffee te atrapó, sea donde sea que te atrapado.
- Recuerdas su cara cuando le di con el rayo?
- Si, fue como, maldito seas tú, Díaz. - comentaba mientras se secaba una lágrima del rostro, producto de la risa - Algo me dice que al final de todo, me tomó mucho cariño.
- Si, creo que cariño es la palabra indicada para describirlo. - opinaba con sarcasmo, más que evidente - Oye, quisiera quedarme más tiempo, pero mi madre dijo que hay ciertos asuntos reales que atender. Al menos me permitió venir a verte ahora que te dieron el alta.
- Entiendo. Supongo que yo tendré que ayudar con la reconstrucción del reino. Además, hay varias personas a las que debo ver.
- Bueno, ya nos veremos por el reino. Adiós. - invocó a Nubi, su amigo nube, quien le hizo de montura y se la llevó, volando.
Sus amigos la vieron hasta que esta se perdió en el horizonte. Ya era por la tarde. El sol iluminaba las calles de un sutil tono naranja, el cual le daba al sitio un aire de película. Se dirigieron a su hogar para pasar un rato juntos, cosa que deseaban después de la situación por la que habían pasado.
- Oye, Marco, que es lo que sucedió contigo y la princesa? respecto a los sentimientos que ella tenía por ti, me refiero.
- Oh eso, pues, verás.
Marco le explicó cuanto había ocurrido en la fiesta que tuvo lugar en su casa la última noche antes del inicio de verano. Las palabras que este había dado a Star y la reacción de esta ante ellas. Terminó su explicación en el punto en el que Moon se había llevado a la princesa, justo después de que la conmoción hubo dado comienzo. Su conclusión fue que Star probablemente seguía enamorada de él, pero que después de la charla que habían tenido, aceptaría que no surgiría nada entre ellos.
- Por cierto, porque lo preguntas? Acaso sientes celos de Star.
Lo único que tuvo por respuesta ante esa suposición, fue una carcajada, una pura y sincera, sin vestigio alguno de duda o inseguridad.
- Marco, no podría sentir celos de Star. Aunque me juraras que entre tú y ella no hay nada, yo ya lo sabría de antemano. - calmó un poco su voz para hablar en un tono más suave y serio - La forma en la que me vez, en la que me hablas y en la que me tratas, me revelan lo mucho que significo para ti, a pesar de llevar cien años juntos, no dejas de demostrarme lo mucho que me quieres. He notado cariño por tu parte hacia Star, pero es el cariño que uno tiene hacia un ser querido, algo que quieres proteger, y es normal, ella es joven aún, tiene un gran futuro por delante, su adolescencia está próxima, por lo que está a punto de entrar en una etapa de cambios continuos y quieres ayudarla a que pueda crecer adecuadamente. Pero, de verdad, los sentimientos que tienes por mí, son incomparables con los que tienes hacia la princesa. No, lo que me preocupa es la situación de caos por la que acabamos de superar. Tanta catástrofe, sumada con unos sentimientos no correspondidos, puede poner sus emociones bajo una presión enorme. Pero si te soy sincera, creo que serás capaz de ayudarla a que se convierta en una reina formidable.
Marco había escuchado atento a las palabras de su mujer, estás lo llenaron de orgullo, por la seguridad que ella mostraba respecto a su relación y por la persona comprensiva que demostraba ser.
- Haré lo mejor que pueda por guiarla hacia el camino correcto, sea el que sea. - dijo mientras tomaba su mano y le sonreía con una expresión cargada de sentimientos.
- Sé que lo harás. - se le acercó para darle un beso en la mejilla y partir juntos a su hogar.
A partir del día siguiente se unieron en la ayuda por reconstruir el reino. Hekapoo ya había dejado varios clones para que se encargarán de varios de los problemas menores, pero la original tenía que encargarse de restaurar sus múltiples forjas y de volver a forjar armas y armaduras para la orden armada, los cuales había perdido sus armas durante la batalla contra las zarigüeyas y se deshicieron de sus armaduras antes de que River los rescatará, manteniendo así, su identidad secreta.
El ahora joven Marco ayudó en la reparación de las estructuras destruidas. Pero no fue mucho lo que pudo hacer, debido a que lo que necesitaban eran personas que pudiesen llevar bloques de granito, y con la condición actual del muchacho, le resultaba imposible mover un solo bloque. Cuando los jefes de construcción se dieron cuenta del chico que estaba intentando ayudar, le indicaron que mejor fuese a quitar los restos pequeños de escombros que encontrase desperdigados por el reino.
Con el orgullo herido, Marco se dirigió a la guarida de los caballeros de la orden armada. Para su desgracia, tan pronto los caballeros notaron la presencia de este, saltaron hacia el en defensa propia. Fue Ronnin quien apuntó al cuello del muchacho con su lanza. De entre ellos, se presentó Talux, quien exigió al intruso que se identificase. Marco no había caído en la cuenta de que ellos no conocían su aspecto de joven, por lo que no era de extrañar que lo recibiesen de forma tan agresiva.
- Chicos, soy yo, Marco. Han sucedido ciertos contratiempos, y por culpa de estos me veo así.
Talux apoyó su mano sobre la asta de la lanza de Ronnin para que este la alejase un poco del cuello del joven. A pesar de eso, no se veían convencidos de la palabra del muchacho.
- Miren, se los puedo probar. - intentó convencerlos acercándose hacia uno de los espadones que había recostados sobre la pared, donde reposaban las armas. Trató de tomarlo, pero lo único que consiguió, fue que este se desplomara en el suelo. Quiso recogerlo, pero fue incapaz de levantarla más de veinte sobre el nivel del suelo. Seguía sintiendo la mirada inquisidora de los miembros, como si esperasen que en cualquier momento hiciese algo totalmente estúpido y descabellado. - Ya se. - exclamó abandonando por completo la idea de tomar el espadón. Extrajo de su ropa las tijeras dimensionales con el grabado de "Marco" en ellas. Se las enseñó.
- Esas son las tijeras de Marco. - apreció Talux, tomándolas de las manos del joven. Las examinó mejor para asegurarse de que no eran falsas. - Acaso se las has quitado a Marco. O eres un familiar cercano a él, su hijo tal vez?
- No, no. Yo soy Marco. - miro a su alrededor buscando con la mirada algo que pudiese ayudarlo a corroborar su identidad. Cuando posó su mirada en las espadas katanas que había en la pared, se le iluminó el rostro, creyendo que finalmente había encontrado la forma de mostrarles la verdad. - Miren. - dijo tras tomar una espada.
- Está armado. - gritó Ronnin.
El lancero se lanzó hacia el muchacho buscando desarmarlo con su lanza. Marco se defendió desviando la trayectoria de esta y devolviéndosela al tipo. Aquello no hizo más que aumentar las sospechas de Ronnin, quien, dejando de lado si era o no el verdadero Marco, se había sentido desafiado al ser eludido por un preadolescente. Pidió espacio a sus compañeros para combatir cómodamente contra el chico de la katana. Los caballeros, que ya sabían cómo era el lancero, le dieron el espacio suficiente para que no los hiriese, en caso de que el combate fuera demasiado lejos, lo detendrían.
Sabiendo a lo que estaría por enfrentarse, Marco tomó su espada con ambas manos, esperando poder hacerle frente a Ronnin con su cuerpo actual.
Un golpe de lanza le cayó desde arriba, interpuso su espada para bloquear, pero la fuerza del golpe hizo que está acabase a pocos centímetros de su rostro. No era capaz de mantener el forcejeo, por lo que inclinó la hoja de la katana e hizo que la lanza cayera a su lado. De inmediato, saltó hacia su oponente para asestarle un golpe en el hombro, pero este interpuso la asta de su lanza entre ambos. Ni siquiera se había dado cuenta. No solo su fuerza se había reducido de forma considerable, también lo había hecho su velocidad.
Ronnin consiguió repeler a su enemigo sin mucha dificultad, haciendo que este retrocediera. Se lanzó hacia él de un salto con la punta de su lanza al frente. Pero su ataque fue esquivado. Debía de admitirlo, para ser un simple muchacho, sabía moverse. Tal vez tendría futuro como guerrero, pero eso era algo que Ronnin jamás mencionaría, debido a su orgullo colosal.
Marco evadía como podía todos los golpes de Ronnin. Comenzaba a notar la falta de aliento, mientras que su oponente no parecía verse afectado por la duración del encuentro. Supo que, ganara o perdiera, debía hacer algo mientras aún le quedasen energías. Ronnin volvió a atacarlo con una estocada, estaba abusando bastante de aquel golpe. Lo había esquivado las veces suficientes como para ver a través de él. Aprovechando el momento, Marco se precipitó hacia él, esquivando el golpe a pocos centímetros de que este tocase su rostro. Luego, deslizó la katana por encima de la asta del arma hasta dejarla delante del cuello de Ronnin. Se detuvo al instante, sabiendo que había ganado la contienda.
Talux se acercó al muchacho, impresionado.
- Realmente eres tú, Marco? - preguntó, todavía dudando de la veracidad de sus palabras.
- Doble café con leche fría y sin azúcar. - hizo una pausa pasa respirar, todavía seguía cansado. Recogió la katana y la dejó en el expositor de armas - Ese es el café que te gusta.
- Tiene razón, Marco fue el único que aprendió a hacer el café como a mí me gusta. - dijo resaltando la intensidad de la frase para que algunos recordase que jamás se les volviese a ocurrir preparar café en sus vidas - Así que eres tú. Que fue lo que te ocurrió?
- Es una larga historia, pero todo se resume en Toffee. Después de derrotarlo sucedieron ciertas cosas que me dejaron en este estado.
Antil, un arquero de la orden, el cual había estado apuntando a Marco durante todo el combate en caso de que este hiciese algo sospechoso, se dispuso a hablar.
- Menos mal que eras tú, cuando dejaste el filo de tu espada rozando el cuello de Ronnin estuve a punto de plantarte una flecha entre ceja y ceja. - rio, bajando el arco.
- Pero bueno, aclarada la situación, volveré a mi puesto. - dijo este, contento por haberles hecho entender la situación al resto de caballeros. Sin embargo, Talux se situó frente al chico, obstruyendo su paso - Ocurre algo, Talux?
- Me temo que no es tan simple que vuelvas a tu puesto solamente habiéndonos mostrado que eres tú. Hay ciertas normas que prohíben que los menores formen parte de nuestra orden. A pesar de que sepamos que eres alguien mucho mayor de lo que aparenta, no podemos dejar que nos ayudes en tu estado actual.
- Pero, si he vencido a Ronnin, aún sigo siendo útil en la batalla.
- Lo siento Marco, no podrá ser. Espero que lo entiendas.
El muchacho sostuvo la mirada con Talux. En sus ojos podía verse claramente que lo que pensaba, no lo hacía por gusto, sino que aquellas eran las reglas. Apretó el puño con rabia debido a su impotencia y se fue por donde vino sin decir nada.
Uno de los dos hombres gigante de la orden, se le acercó por detrás a Ronnin.
- Te ganó Marco adolescente. - dijo en tono de burla.
- Cállate. - cortó el de forma sería.
Rechazado por los obreros y por sus propios compañeros de armas, Marco regresó indignado a su hogar. El consuelo de ver a Nachos lo ánimo un poco. Sin embargo, usó a este como psicólogo personal.
- Sigo sin poder creérmelo. Es que ahora eres un niño, ya no tienes fuerza. Va, ya me extrañarán.
El dragón motocicleta escuchaba atentamente las quejas de su compañero, obviamente no respondió a ninguna de ellas, pero el chico parecía calmarse cada vez más al contárselas. Se acercó a él y buscó la mano de este para que lo acariciara, eso, además de gustarle a la criatura, también tranquilizaba al muchacho.
Marco notó como su amigo se le acercaba en busca de algo de cariño, con gusto acarició la cabeza de este. Tenía el ojo derecho cerrado debido a la cicatriz que le habían hecho tras luchar contra la araña y el águila de Ludo. Esto le daba un poco de lástima al muchacho, pero a Nachos no parecía importarle. Se preguntó si este se recuperaría.
Mientras el muchacho tomaba una zarigüeya de la pila que había junto a su casa para dársela al dragón, un portal se abrió junto a ellos, era Hekapoo.
- Marco. Tengo algo que contarte. La reina quiere que vayas a su castillo mañana por la mañana.
Al día siguiente, el muchacho se fue a ver a la reina, tal y como Hekapoo le había informado. Había entrado al salón, donde se encontraban sentados River y Moon. A un lado de estos se hallaba Star. Marco saludó con una reverencia.
- De pie, Marco. - indicó Moon. Este hiso señas a Star para que se situará al lado del chico - Chicos, gracias a ustedes el reino está a salvo de la tiranía de Toffee. Ambos lucharon con valentía y juntos derrotaron al lagarto. El reino y todos sus habitantes, les estamos agradecidos. Es por ello que les hago entrega de estas medallas conmemorativas. - colocó a cada uno una medalla en el pecho. Ambos se miraron y sonrieron por el trabajo que habían conseguido como equipo - Pero aún falta una cosa más. Marco, en vista de lo mucho que has ayudado a mi hija, yo te nombró, escudero oficial de Star Butterfly. - ella no dijo nada, pero en su interior sintió que estaba condenando al muchacho a una vida de penurias y vicisitudes - Ya tienes un nuevo trabajo. - dijo guiñándole el ojo.
Aquel pequeño gesto, junto con la expresión "nuevo trabajo", le hizo comprender que Moon sabía lo de su expulsión de la orden armada. Dio sus gratitudes con el gesto que había aprendido en el templo durante su estadía en la dimensión de Hekapoo, un gesto de gran gratitud y respeto. Star se lanzó hacia el chico y lo abrazó.
- Ahora tendrás que soportarme las veinticuatro horas del día. - dijo Star con una enorme sonrisa.
- Oh no, que tortura. - respondió sarcástico.
- Jeje, si, ni te lo imaginas. - susurró Moon para sí, aun pensando si había hecho lo correcto.
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Notas del parche 3.0:
Como equipo productivo que esta al tanto de las capacidades de nuestros personajes, nos hemos fijado que en el ultimo tomo, Marco ha estado particularmente fuerte. Por lo que hemos decidido hacerle unos "retoques".
Cambios a Marco Diaz:
Fuerza: Pasa de ser la de un adulto en plena forma y con años de entrenamiento a ser la de un preadolecento normal.
Velocidad y agilidad: Acrobacias increibles y velocidades superiores a las de un humano comun pasan a ser las normales para un preadolecente.
Olfato: Ya no posee el superolfato.
Habilidad con las armas: Sigue conservando los mismos conocimientos y capacidades a la hora del uso de armas, sin embargo, las armas pesadas han dejado de ser posibles de utilizar para él.
Habilidades marciales: siguen siendo las mimas, pero con menos acrobacias.
Musculos: Han sido removidos (abdominales incluidos)
Aspecto: el mismo que al final de "Battle for Mewni" la pelicula.
Cambios a Star Butterfly:
Se le ha añadido luces, un nuevo traje y una nueva varita (overpowered).
Hasta aqui las notas del parche. Esperamos que sigan disfrutando de sus personajes favoritos.
Hasta la proxima.
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