Capítulo 4: La búsqueda continúa

- Entiendes algo de lo que dice? – preguntó Marco a Nerph mostrándole la nota que había tomado anoche.

- No tengo idea – respondió desconcertado. – no es nada de lo que haya visto antes en la vida.

- No conoces a alguien que sepa de este lenguaje?

- Lo siento chico.

Marco se sintió desilusionado por no poder descifrar la pista que su rival le había dejado.

- Preguntaré a Lanus, a lo mejor él sepa algo.

Esa misma noche Marco se acercó a la Mesa de Lanus para preguntarle.

- No sé nada de eso muchacho.

- Nada de nada? Ni siquiera un poco así? – decía mientras le mostraba su mano con su dedo pulgar e índice a punto de tocarse.

- No, lamento no ser de ayuda. – le dijo mirándolo un poco desilusionado a la cara. Se le notaba a cabizbajo por no conseguir lo que estaba buscando.

- No, gracias igualmente. – volvió a seguir trabajando para no darle mucha importancia al tema. Sin embargo no podía evitarlo, le preguntaba a todos los clientes si alguno sabía algo o de alguien que pudiese leer la escritura. Desafortunadamente no consiguió afirmaciones.

Esa noche al ir a sacar la basura se quedó un momento observando el sitio donde había tenido lugar la pelea entre él y Heka.

- Debe haber alguien en algún lugar que sepa lo que dice en este papel. Hekapoo no debe ser la única que pueda leer ese idioma.

Después de decir esto se dio cuenta de algo importante.

- Creo que es el momento.

Volvió al bar con un semblante serio.

- Te has tomado tu tiempo, acaso... - cuando Nerph vio la cara de Marco se puso un poco serio. – pasa algo chico?

- Nerph, debo hablar contigo.

Fue al día siguiente que Marco le supo realmente crudo el desayuno.

No podía dejar de mirar su té y sentirse triste.

- He, sonríe un poco – dijo Nerph dándole un pequeño empujón – parece como si estuvieras en un funeral.

Sonrió un poco y se terminó de comer su desayuno como pudo.

- Vayamos a buscar tus cosas.

Marco asintió sin decir nada. Habían preparado una mochila con pescados y otros alimentos, además de una cantimplora y otros utensilios de viajero y una lanza para llevar en la espalda. Marco se preparó llevándose todo y de dirigió a la puerta.

El sol estaba a punto de salir, Marco estaba parado justo delante de la puerta con la mano en la perilla, sin moverse. Nerph estaba justo a sus espaldas esperando.

Marco estaba temblando. Entonces se giró.

- Nerph yo... - intento decir con la voz temblorosa. Pero no pudo. Nerph le dió un abrazo dejándolo sin oportunidad a decir nada. Marco se sintió muy triste en ese momento y le correspondió el abrazo intentando contener las lágrimas.

- Voy a extrañarte hijo – dijo mientras unas pocas gotas eran derramadas de sus ojos.

Marco fue incapaz de decir nada, solo cerró los ojos y lloró apretando más fuerte a Nerph.

Ambos se separaron como pudieron y se miraron. Tanto el como Nerph tenían los ojos rojos por las lágrimas.

Intentando no alargar más el momento Nerph abrió la puerta para que Marco pudiese irse.

Marco dio un par de pasos fuera del local. El sol ya había salido he iluminaba toda la villa, nadie había salido a las calles aún.

Miró a Nerph por última vez.

- Oye – le dijo Neprh – Vuelve cuando quieras, eres bienvenido aquí.

Marco se secó las lágrimas con la manga de su sudadera y asintió con una pequeña sonrisa.

- Anda, ve, tienes un viaje largo por delante.

Marco miró hacia suelo apretando los puños, intento respirar hondo, trago saliva y finalmente dijo suavemente.

- Adiós... Nerph.

Dio media vuelta y camino sin mirar atrás. Pues sabía que si se volteaba a lo mejor no sería capaz de continuar. Solo camino y siguió caminando hacia el bosque durante varios minutos, los suficientes como para dejar de ver la villa, fue entonces cuando no pudo aguantarse más y cayo de rodillas rompiendo en llanto.

Al cabo de un rato, ya cuando ya había dejado de llorar, decidió a seguir su viaje.

Estaba a punto de entrar al bosque de las bestias. En este bosque se rumorea que hay horrores nunca visto por personas e incluso monstruos. Varios de los viajeros que se habían adentrado en el no habían vuelto. Sin embargo este bosque era el camino más corto hasta la ciudad más cercana, y rodear el bosque tomaría meses según Nerph. Posiblemente en la ciudad supiesen algo de las palabras que dejó Heka, después de todo en las ciudades suele haber gente entendida en la magía, y quien mejor para resolver sus dudas que los propios magos. Este pensamiento mantenía a Marco animado para proseguir su viaje, sin embargo cuando estaba por entrar...

- Mmm, conque este es el bosque de las bestias. – a 10 metros de donde comenzaba la entrada al bosque no podía ver nada más que árboles. – parece un poco oscuro... pero no hay nada de que temer verdad?

Cuando estaba a punto de dar un paso hacia adelante escuchó unos ruidos provenientes del bosque. Animales moviéndose por los árboles, rugidos incesantes, sonidos de mordiscos, toda una sinfonía de sonidos poco tranquilizantes. Al ver todo esto dio un paso atrás.

- Supongo que este no debe ser el único camino a la ciudad, ni tampoco debe la única ciudad la que este al final de este camino. Así que supongo que será mejor buscar otra con un camino más seguro. – algo nervioso dió media vuelta para volver por donde vino y se encontró de cara con algo que no olvidaría.

Una criatura enorme con forma de oso que tenía 6 patas y una poderosa cola estaba parada justo delante de él.

- Bueno – dijo sonriendo de forma nerviosa – esto puede ser un gran incentivo para cruzar el bosque... no?

La criatura abrió su mandíbula y dio un tremendo grito que hizo estremecer el ambiente.

- Ahhhh!!! – grito Marco y comenzó a correr desesperadamente al interior del bosque.

La bestia lo perseguió.

- Porque esto me tiene que estar pasando a mí?

Comenzó a rodear los arboles con la esperanza de perder al animal, o fuese lo que fuese, este era demasiado grande como para poder moverse entre los arboles con la misma facilidad que Marco.

Cuando creyó haberla perdido se escondió detrás de un árbol y se recostó en él, estaba respirando rápida y entrecortadamente.

- Ah, ah – decía faltándole el aliento – c-creo que lo perdí.

Miró hacia atrás para asegurarse de que la bestia no estaba allí, y así fue.

No se sentía seguro así que miró a ambos lados también... Nada.

Su corazón comenzó a tranquilizarse, y ya pudo respirar con más calma.

- Bien, supongo que ahora tendré que continuar con mi viaje, jeje.

Tan pronto se giró para seguir caminando la criatura que lo estaba persiguiendo se tiró encima de él aprisionándolo contra sus patas.

- Ah!!! – gritó él.

A lo que la bestia respondió con un rugido.

Marco cerró los ojos y volteó hacia otra parte para no estar de cara a la bestia. Estaba temblando de desesperación por escapar, pero no podía liberarse. Así que esperó lo peor.

Pasaron unos segundos y no sintió nada. Abrió un ojo para ver qué pasaba. La bestia había acercado su hocico a él, pero no lo estaba mordiendo.

- Pero qué???

Esta estaba olisqueando algo que estaba en su mochila, y al meter la boca sacço un pescado.

- Oye, esa es mi comida.

La bestia tomó el pescado y se apartó de Marco para comerlo con más calma.

- Ummm – dijo como si hubiese descubierto algo.

Sacó un pescado de su mochila y se lo enseño a la bestia. Esta se acercó a Marco, olisqueo su mano y abrió la boca para tomar el pescado. Antes de que el animal devorase su alimento Marco apartó la mano.

Miró como el animal tragaba el pescado, y lentamente acercó su mano a él. La bestia se percató de ello, volvió a oler la mano de Marco... y comenzó a lamerla. Se acercó más para acariciar al animal, este pareció mostrarse dócil.

- Te gusta esto eh? – dijo con una sonrisa juguetona en la cara.

El animal se acercó más a Marco y comenzó a lamerle la cara.

- No, jajaj, para, jajaj... me... me haces coquillaajjajass.

Pero entonces la bestia paró de golpe. Esta dirigió su mirada hacia arriba.

- Uh? Que pasa pequeña? – dijo extrañado.

Escucho una voz en los árboles, en lo más alto.

- Tara! Que encontrar? – dijo una voz tosca y grave.

El animal produjo un ligero sonido.

Marco miró a hacia arriba para buscar a aquel que estaba sobre los árboles, pero no lo conseguía, las copas estaban realmente altas y estaba muy oscuro para ver algo.

Escucho un estruendo justo detrás de él. Se giró y de la sorpresa que se llevó cayo hacia atrás sentado y apoyando sus manos en el suelo. Levanto a mirada y no podía dar crédito a lo que sus ojos le mostraban.

Una criatura de unos 2 metros de alto similar a un mono. Estaba cubierta de pelos por todo el cuerpo, pero esta tenía 4 brazos y 4 ojos de los cuales 2 eran más pequeños que los otros y se ubicaban encima de sus ojos principales. Vestía con ropas tribales y sujetaba lo que parecía ser un arco con forma de cruz, un arco que estaba sosteniendo con 3 de sus brazos mientras que con el 4 sostenía una flecha... que apuntaba directamente hacia él.

- Quien tu ser?

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Abandonamos la pesca para convertirnos en el pescado. No es algo muy alentador para ti, eh Marco?

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