Capítulo 38: Lagarto suelto

Ya era de noche y todo el mundo dormía plácidamente en su respectiva habitación. Ninguno esperaba lo que estaba a punto de ocurrir aquella noche. Fuertes estruendos comenzaron a escucharse retumbado en toda academia. Poco a poco los alumnos se fueron despertando un tanto alarmados por el volumen de esos sonidos.

Meadlay ya se había levantado sin perder un segundo ante ese sonido de alerta. Rápidamente se acercó al lugar de donde provenía el sonido. Deinel y otros profesores más se hallaban cerca. Pudieron identificar el ruido proveniente del laboratorio. Fuertes golpes se oían dentro. Deinel se acercó a la puerta para abrirla e identificar aquellos que generaba tanto escándalo. Ni tan solo giró el pomo el no-muerto salió disparado contra la pared con puerta incluida. Una criatura que no habían visto antes estaba saliendo del laboratorio a duras penas, ya que por las dimensiones que el individuo poseía le resultaba difícil salir. Rápidamente Meadlay les dijo a los demás que se alejasen y que mantuviesen a los alumnos a salvo.

Los estudiantes estaban comenzando a salir de sus habitaciones, querían inspeccionar. Lo primero que pudieron encontrar fue a varios profesores que se dirigían directamente hacia ellos. Sin dar explicaciones, ordenaron a los alumnos volver a sus respectivas habitaciones. Algunos hicieron caso sin rechistar, pero otros insistieron en saber que había pasado. Puesto que una situación así no era común en la academia. Ciertamente aprenderían una valiosa lección aquella noche.

La criatura consiguió salir por la puerta y comenzó a correr por los pasillos sin control alguno. Iba con tanta prisa que en las esquinas se chocaba, pues no conseguía girar con precisión. Los maestros se apartaron de su camino. Algunos consiguieron esconderse en la primera habitación que encontraban, otros eran arrollados por el lagarto gigante. Los alumnos que quisieron saber más de lo que les decían vieron a la bestia de golpe. Rápidamente entraron en pánico y se encerraron en sus habitaciones, los profesores los acompañaron. Meadlay tuvo que intentar llamar a autoridades interdimensionales para conseguir algo de ayuda. Solo deseaba que nadie saliese herido.

En el laboratorio se encontraban tirados en el suelo los científicos que habían creado a esa criatura. El primero en despertarse fue el esqueleto, el cual estaba desensamblado. Sus huesos se juntaron todos y volvieron a formar al hombre esquelético que era antes. Se frotó un poco el cráneo y cuando vio a sus compañeros se acercó rápidamente a intentar despertarlos.

- Greelwidch, te encuentras bien? - preguntó mientras lo movía un poco para intentar despertarlo.

Este abrió un poco los ojos. Tenía sangre en la cabeza y un brazo dislocado. Tosió un poco e intentó levantarse. Pronto noto el dolor del brazo. Miro a su compañero que estaba intentando ayudarlo.

- Tensei? - dijo mirando al esqueleto - que ocurrió?

- Lo conseguimos amigo. Pero lo hicimos demasiado bien, y ahora tenemos un monstruo suelto.

- Joder, me pregunto que habrá causado esa reacción.

- Ahora eso no importa, intentemos despertar a los otros dos. Estamos a punto de pasar por un mal momento.

La bestia estaba aporreando la puerta de una habitación. En el interior había un par de alumnos que estaban gritando de pánico. La criatura destrozó la puerta y cuando los estudiantes la vieron comenzaron a gritar pidiendo ayuda. Esta intentó entrar, pero un fuerte golpe en el estómago le hizo echarse hacia atrás. Se giró para ver a aquel que la había atacado. Un chico de cabello castaño y de fuerte figura sostenía una espada, mirándolo de manera desafiante. Había consiguió atraer toda su atención. Dio un fuerte rugido e intentó arremeter contra el joven. Quien fácilmente lo esquivó, pero el lugar era muy estrecho y pelear ahí pondría en peligro la seguridad del resto de alumnos. Así que decidió sacar a la criatura de allí.

- Ven maldito lagarto súper desarrollado, sígueme. - soltó, comenzando a correr.

El lagarto siguió al chico, quien aún estaba en pijama, sin siquiera pensarlo.

Los científicos se hallaban saliendo del laboratorio. Greelwidch estaba apoyado en el hombro de Tensei por culpa de su brazo dislocado. El arbóreo estaba ayudando al no-muerto, quien aún no se había despertado. Tensei miro a ambos lados, no vio rastro alguno del lagarto, solo los destrozos que causó. Se fijó en la puerta destruida que estaba contra la pared y a Deinel desmayado junto a ella. Fueron hacia la izquierda, por donde parecía que no había pasado el lagarto. Pero justo en la esquina se encontraron con alguien.

- Alto ahí. - dijo Meadlay.

Esta estaba acompañada de un pequeño grupo de policías, los cuales portaban escudos de contención y lanzas de electroshock.

- Ustedes tienen que dar muchas explicaciones. - sentenció ella seriamente.

Ellos no podrían haber huido por más que quisieran, así que simplemente se quedaron allí quietos y aceptaron el hecho de que fueron atrapados.

Mientras tanto se encontraba Marco en el patio de la academia, la bestia lo había seguido hasta allí, y fue allí donde él quería llevar a cabo la batalla. Con keepsake en mano, estaba preparado para comenzar la lucha.

De un fuerte salto el lagarto acortó distancias entre ambos. Quiso darle un zarpazo con una de sus garras. Pero el joven humano lo esquivó fácilmente. Había dejado su brazo expuesto, oportunidad que Marco no desaprovechó para cortárselo. De un movimiento rápido y fugaz el joven humano le había arrebatado un miembro a la criatura. Esta dio un grito de dolor y se hecho hacia atrás. El espadachín se preparó para volverlo a atacar, pero se detuvo al ver algo que no se habría esperado. Como si se tratase de un vaso vacío que vuelve a llenarse. El miembro cercenado de la criatura volvió a regenerarse, cubriendo con carne y hueso el espacio faltante en su cuerpo.

- Pero qué demonios...- quiso expresar pero no tuvo tiempo. La regeneración del lagarto era óptima.

La bestia acabo por encolerizarse completamente por el humano. Con sus cuatro brazos listos otra vez, volvió a abalanzarse ciegamente sobre él. Rápido y feroz era el lagarto al moverse, más el joven Marco pudo ver a través de la criatura, mediante un salto arriesgado hacia adelante evitó el ataque pasando considerablemente cerca de la mortal garra del animal. Desde la posición en la cual el joven se encontraba consiguió realizar otro corte con su hoja, cercenando otra extremidad.

No era tanto el dolor físico, sino el dolor como depredador de perder un miembro lo que realmente hacia hincapié en el orgullo de la criatura. Amenazando con desmoralizar al joven, volvió a resurgir otra extremidad de donde esta había sido cortada. Más allá de perder su motivación, el joven se preparó para el siguiente movimiento.

Cauteloso se acercaba a su enemigo con el filo de su hoja delante de él, otorgándole la seguridad de aportar un primer ataque y de mermar la agresividad del lagarto.

Arañando el suelo y mostrando lo terribles dientes a modo de amenaza, comenzó a correr directo a su oponente con sus seis ojos puestos en él.

Borbotones de adrenalina y excitación se producían en el interior del joven, tiempo atrás se le enseño a hacer correcto uso de estas reacciones en batalla, su control le otorgaba una mayor ventaja sobre su oponente. Quien atacó con sus cuatro armas de forma constante al chico. Una lluvia de garras caía sobre el con furia. Esquivaba conservando la calma para no perder de vista cada movimiento. Keepsake, su katana y arma específica, bloqueaba y desviaba cortes y arremetidas continuamente. La bestia rugía y gruñía a la par que atacaba sin control alguno. Mediante un giro al momento de esquivar, Marco consiguió propinarle un corte en la pata trasera, provocando que el animal se desequilibre y, por coincidente, cayendo de bruces al suelo. En ese momento múltiples y precisos cortes cayeron sobre la criatura de forma rápida. Tres extremidades fueron cercenadas de su cuerpo, y también se dibujaron varios tajos sobre este. De una fuerte patada el chico obligó al monstruo a girarse, quedando de espaldas al suelo. Entonces una poderosa puñalada estaba a punto de caer sobre su pecho. Con el brazo que le quedaba la detuvo. Un forcejeo empezó por parte de ambos. El humano, buscando la muerte de la criatura que los amenazaba. Y el monstruo, que buscaba salvar su vida para intentar arrebatar la del chico. Ninguno cedía ante la presión, pero el joven percibió algo que lo colocaría en cierta desventaja. Las partes que antes había cortado él ahora estaban volviendo a crecer. Tuvo que apoyar su pie en el brazo que la bestia utilizaba para sostener su katana para poder impulsarse y alejarse de esta antes de que sus brazos se regenerasen.

- Acaso no pararan de crecerte brazos nuevos, eh??? - pregunto el cansado por la situación y por su aparentemente inmortal enemigo.

Meadlay acompañaba a los científicos que estaban siendo escoltados por los policías. Todos ellos estaban cabizbajos por lo desastrosos resultados obtenidos de su experimento. En su interior estaban arrepentidos, o al menos en el interior de algunos. Entre ellos se ocultaba alguien que no le importaba las vidas que pudiesen ser arrebatadas por su creación, solo quería conseguir resultados, y por lo visto los había conseguido. De uno de los policías se comenzó a escuchar un radiotransmisor, este respondió para escuchar a su compañero.

- Oficial, informe.

- Jefe, he podido ver a los estudiantes que estuvieron cerca cuando sucedió el incidente. Parece que hay cinco heridos, pero su estado no es grave. Ahora mismo me encuentro en el patio de la academia, hay un joven luchando contra la criatura. Parece saber lo que hace.

- Quédese ahí, ahora mismo iremos con varios refuerzos.

Los alumnos que escucharon el escándalo del patio se asomaron por las ventanas para advertir lo que sucedía. Los profesores que estaban junto a ellos también asomaron la cabeza para ver lo que ocurría. Varios policías aparecieron en el patio de la academia junto a Meadlay y los científicos escoltados. Todos pudieron ver a la feroz criatura peleando contra aquel muchacho. La preocupación los invadió de repente, uno de ellos tomó el megáfono e intentó advertir al joven para que se pusiese a salvo y que les dejase la criatura a ellos. Pero por lo que estaba viendo, este esquivaba todos y cada uno de los golpes que el lagarto le lanzaba. Más su deber como oficiales era detener a la bestia y poner a salvo al chico. Seis policías tomaron un bastón eléctrico y comenzaron a dar marcha firme ante aquel monstruo. Les dio gran impresión verlo más de cerca, resultaba bastante más intimidante, pero no sé echarían atrás. Comenzaron a rodear al lagarto de la manera que pudieron. Uno de ellos se acercó al chico sin dejar de apuntar con su bastón eléctrico a la bestia.

- Todo está bien ahora joven. Vuelva con sus compañeros y póngase a salvo

- Usted no lo entiende, está bestia es muy peligrosa, no creo que puedan con ella. Déjenme a mí.

- Lo siento joven, pero no queremos un héroe, solo queremos que estés a salvo.

Uno de los policías tocó con la punta del palo al lagarto, provocándole una descarga eléctrica y enfureciéndolo aún más. Este levantó dos de sus garras y arremetió contra todos los que tenía a su alcance. Marco esquivo los golpes de un salto, pero los policías no tuvieron esa capacidad de esquiva. Tres de ellos salieron despedidos hacia la academia, chocando brutalmente contra la pared. A los que estaban cercanos a su espalda los barrió utilizando su cola como si se tratase de un látigo enorme y poderoso. Después de ese ataque de furia se volvió a quedar a solas con el chico. Quien en el momento de distracción que había tenido el lagarto con los policías, saltó hacia el para cortarle los brazos derechos con los que había atacado. Otra vez el dolor invadió a la criatura, quien ya se estaba cansado de ser continuamente cortada, pero eso no impidió que sus extremidades se volviesen a regenerar.

- Tienes que cortarle la cabeza - grito él científico Greelwidch - solo así podrás matarlo.

Era fácil decirlo, pero previamente la criatura había dejado claro que no les dejarían hacer eso con facilidad. Pero en medio del furor de la batalla el joven humano pudo percibir algo que podría serle de gran ayuda. Ciertamente la regeneración que este presentaba continuaba intacta. Más ahora se tomaba más tiempo para reconstruir la carne y huesos perdidos. El monstruo estaba cansado, lo podía ver claramente en la forma pesada y pausada que tenía de respirar. Hasta las bestias más feroces se cansan, pensó él. Aun contando con ello no podía pasar por alto el hecho de que él también estaba un tanto fatigado.

Sus brazos estaban listos, las garras estaban en posición para volver a cargar contra él, el lagarto aún quería pelear. Marco respiró hondo, buscaba tranquilidad en medio de aquel embrollo. Miró a su enemigo a los ojos. Con una señal de sus manos hizo una provocación a la criatura, la cual no dudó en responder. Tierra y césped eran destrozados al paso de la bestia que avanzaba a toda velocidad. Marco optó por cargar contra el también, llevaba su espada por un lado con el filo asomando amenazante. A escasos centímetros el uno del otro dejaron salir los últimos restos de energía que les quedaban junto con un fuerte grito. Garras y filo chocaron uno contra otro creando sonidos violentos de batalla. Ataque tras ataque Marco desviaba las garras que amenazaban con partirlo en dos. Fue en un momento en el que uno de los desvíos fue redirigido a la tierra que Marco consiguió escabullirse por su costado y hacerle un corte en la parte derecha de su estómago. Esto obligó a la criatura a parar un segundo por el dolor; grave error. Un torbellino de cortes cayó sobre la bestia sin ningún tipo de contemplación. Una tras otra no paraban de aparecer por todo el cuerpo de la criatura. Estas se estaban sanando lentamente mientras intentaba ponerse en pie. Pero como si de un rayo se tratase, el joven cruzó a su lado rápidamente, cercenando su pierna. El lagarto perdió su equilibrio, cayendo al suelo y quedando expuesto. Comprendió rápidamente que volvería a ser atacado dada la posición en la que se encontraba. En un vano intento por luchar quiso protegerse usando sus otros brazos. Pronto estos fueron cortados como si nada, dejándole solo un brazo y una pierna. Desesperadamente la criatura intento huir dando brincos con sus dos únicas extremidades, no tenía tiempo para esperar que el resto se regenerasen. Más en el rostro de este se reflejó el pánico cuando frente a él vislumbró al joven con una mirada serie en su rostro y con su espada esperando por cobrar su vida. Hizo un amago de retroceder ante su amenaza, pero el chico de un rápido salto hacia adelante aplicó un corte limpió el cual le separó de una vez la cabeza de la criatura de su cuerpo. Esta cayó al suelo, haciendo que la cabeza rodara varios metros hacia adelante. Exhausto, observó a su enemigo caído, respiro hondo y guardó su espada. Dedicó un pequeño momento para escuchar la tranquilidad antes de que los gritos de vitoreo de los alumnos que lo estaban observaban lo rodeasen.

Rápidos y preocupados los agentes dimensionales se apresuraron a socorrer al joven, quien estaba tirando en el suelo. Pero fue Meadlay, que estaba entre ellos, quien se acercó primero al joven para ver eh estado. Este tenía los ojos cerrados, pero una pequeña sonrisa estaba dibujada en su rostro. Se inclinó para apoyar su mano en el hombro del chico y moverlo un poco.

- Marco - decía a la vez que lo mecía - te encuentras bien?

El joven abrió los ojos lentamente. No se había desmayado en ningún momento, tampoco se había dormido, simplemente se había dejado caer al suelo porque se sentía cansado. Miro a Meadlay directamente, parecía preocupada.

- Jeje, no se preocupe, estoy bien.

- Es mi deber preocuparme, velo por la seguridad de mis estudiantes. Pero tú has arriesgado tu seguridad para defender la de tus compañeros. En nombre de la academia Ledge te doy las gracias por tus actos.

- No hace falta ser tan formal. - dijo el mientras se levantaba - Vine aquí para estudiar, pero no ignoraré a alguien en peligro.

Humildes eran las palabras del chico y fuerte la convicción que se notaba en el brillo de sus ojos. La valentía que el demostraba ante tal situación le hizo comprender a Meadlay porque nunca se quejó de ninguna de las formas ante alguna de las misiones que se le encomendaron. Segundamente también se preguntó qué tan exigentes habrían sido los entrenamientos realizados en aquel templo tan hablado por él. Más tiempo no tuvo a perder en sus pensamientos cuando los policías le llamaron la atención para dar detalles sobre todo y hablar con los científicos que estarían bajo su cargo.

Seguidamente los oficiales dieron sus respetos y gratitudes al joven que silenció a la bestia. Este acepto cordialmente los halagos. Pidió disculpas antes de irse, pues quería retirarse. Para él había sido una noche larga y solo quería tomar un baño y dormir. Posiblemente necesitaría un nuevo pijama. Solo esperaba no ser atosigado demasiado por sus compañeros.

Tan pronto los alumnos lo vieron entrar lo rodearon, colmándolo de halagos y elogios. Rápidamente resguardo su espada para no perderla entre la multitud. Docenas de manos buscaban darle al joven las gracias y docenas de abrazos eran deseados por parte de aquellos que fueron salvados cuando más estuvieron en peligro. Gracias a los profesores los alumnos dieron un poco de espacio al joven. Exuberado por la situación intento respirar un poco. Desde la multitud un brazo verde muy largo lo tomó por el brazo y lo elevó, llevándoselo. Ante él se mostró una criatura larguirucha y verde con una cara horrenda, esta se lo llevó consigo a su habitación y cerró la puerta. Marco estaba a punto de protestar, pero se dio cuenta de que era su habitación. Miro un momento a la criatura.

- Flikin? - preguntó confundido.

Este tomó un frasco y lo lanzó hacia la puerta. El frasco reventó y creo una capa gruesa de hielo que cubrió tanto la puerta como su marco.

- Eso los dejará fuera. Ja, malditos buitres. - dijo con voz grave y gutural - Ah sí, soy yo, Flikin.

El ahora enorme goblin tomó un brebaje que había en un frasco. Su enorme cuerpo comenzó a metamorfosearse. Su cara, torso y extremidades estaban comenzado a reducirse, recuperando el aspecto común del goblin. Grata fue la sorpresa de Marco al volver a ver a su compañero.

- Como... - quiso pregunta el joven.

- Un mutágeno. Con el puedo metamorfosear mi aspecto y desarrollar mis cualidades físicas. Tenía que sacarte de allí, o te comerían vivo.

- Ya sería la segunda vez que alguien lo intenta hoy.

Ambos se rieron compartiendo el momento. Para mala suerte del humano este no pudo tomar una ducha, pues sabía que pasaría si salía, sin mencionar que la puerta estaba congelada. Así que hubo de dormir directamente. No fue tan molestado al día siguiente como lo podría haber sido esa misma noche, por lo que en pocos días las relaciones volvieron a ser normales, con el pequeño detalle de que ahora a casi todo el mundo le caía bien el joven.

Se tuvieron que suspender ciertas asignaturas de forma temporal para poder reparar los daños causados por el lagarto. El joven humano se ofreció a ayudar pero Meadlay tuvo que rechazar su cordialidad alegando que él ya había hecho bastante por la academia. Le encomendó que descansará un poco, pues luego volverían los días normales.

A la par que se realizaban las reparaciones en la academia se celebró un juicio para los científicos. Meadlay tuvo que guardar los informes realizado por ellos para hacerlos servir como evidencia. El laboratorio quedó clausurado por los policías hasta nuevo aviso.

Durante el juicio se probó con gran facilidad la culpabilidad de los científicos, a estos de les pondría una pena de cuatro años de cárcel. Se desmintió cualquier tipo de complicidad entre los científicos y la academia. Por lo cual no dieron implicación alguna a la directora, a profesores ni a alumnos en el caso. Todos los documentos relacionados con el caso fueron confiscados por la policía, allí los mantendrían ocultos hasta que la administración dimensional decidiese que hacer con ellos. El laboratorio se selló para no volver a ser abierto. Algún día volverían a abrir esa zona de la academia, pero al tener más laboratorio decidieron no perder tiempo en el tema. En poco tiempo se volvieron a realizar las actividades habituales en la academia, dejando el incidente del lagarto como un mal recuerdo.

Envueltos por las frías paredes de metal macizo y protegidas por runas mágicas se hallaban los científicos responsables de los hechos. Pensamientos de culpabilidad se cernían en sus mentes. Quisieron ir más allá de lo que fueron capaces de controlar y los resultados fueron fatales. Mostraron su arrepentimiento entre ellos y juraron no hablar más del tema. Pero entre esos cuatro individuos, había uno que en su interior estaba esperando pacientemente para tomar su venganza y recuperar toda la información sobre el proyecto.

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Lo que parecia ser una noche tranquila se vio perturbada por la intromision de una criatura super desarrollada. Pero no hay de que preocuparse, "has no fear Marco is here".

Como siempre gente, un placer, espero que les haya gustada este trozo de acción. A mi personalmente me encante el tema de los cientificos que van mas alla. No tengo mucho mas que decir la verdad, asi que, hasta la semana siguiente.

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