Capítulo 24: La zona prohibida

En un momento se encentraba en el interior de un volcán a punto de atrapar a Hekapoo, y al otro se encontraba en sitio donde la niebla que hacía era tan densa que no dejaba ni pasar la luz del sol. Marco aún se sentía fatigado por el esfuerzo y el ambiente en el que había estado antes. Pero el nuevo sitio en el que ahora se encontraba tampoco aportaba un ambiente apto para respirar cómodamente. El aire era denso y pesado, optó por sentarse y reponer fuerzas, pues intentar buscar una salida ahora mismo no sería la mejor opción. Cómo pudo intento tomar aire y calmarse un poco. Probó a mirar a sus lados para ver si podía vislumbrar algo, lo cual fue inutilidad. Todo aquello que estaba a más de un metro de él era opacado por la niebla. Lo único que podía ver era el corto césped sobre el cual se encontraba. Este tenía una peculiaridad que le llamo un tanto la atención, era gris. Algo curioso a su parecer, al menos eso lo distraía un poco para no pensar en todo lo anterior.

Cuando se hubo adaptado al ambiente y ya podía respirar con relativa facilidad, decidió explorar para ver si podía salir de esa prisión de opaca. Se ató la chaqueta con capucha en su cintura y guardó sus notas en un bolsillo de su vestimenta. Puesto que no tenía flechas decidió usar el arco como arma para defenderse en combates cuerpo a cuerpo. En cuanto estuvo listo dio unos pocos pasos, pero se vio obligado a para cuando al hacerlo noto unos leves dolores en las costillas, espalda, brazo y pierna. Se examinó para ver qué ocurría, al parecer tenía quemaduras leves en el brazo derecho y en su pierna izquierda. Mientras que su espalda y costillas sentían el dolor que les había causado el golpe de aquel árbol de brasas. Puesto que Marco había parado un momento para reponerse dio tiempo a su cuerpo de enfriarse, y ahora estaba sintiendo aquello que no podía percibir cuando estuvo sumido en la acción. Se vio obligado a caminar con más cuidado para evitar el escozor producido por sus heridas. Necesitaba encontrar agua, y comida, pero sobretodo agua, así podría limpiar sus quemaduras. Mientras buscaba, se podían escuchar sonidos ocultos en las tinieblas provenir de todas partes. Eran extraños, parecían criaturas, pero ninguna de ellas alguna que el pudiese reconocer, y además los sonidos parecían estar lejos y cerca a su vez. Esto no hacía más que ponerlo en tensión, lo cual era lo último que necesitaba, pues la tensión hacia que el dolor de sus heridas aumentase. Pero pronto se dio cuenta de que lo peor no sería entrar en tensión, sino lo que se avecinaba.

De los arbustos apareció una criatura extraña delante de él. Esta era de un color grisáceo pálido y con manchas blancas en la espalda, tenía torso humanoide, pero muy delgado, al igual que sus brazos, largos y delgados, estos poseían unos dedos acabados en punta como puñales, su rostro era esquelético y su mandíbula alargada con dientes afilados, sus ojos eran totalmente negros y vacíos bajo los cuales tenía unos orificios alargados por nariz, y sobre todo la criatura no tenía piernas, sino que poseía una cola larga como serpiente. Esta cosa apareció reptando delante de Marco con la cara pegada al suelo olfateando, se paró un momento y miró directamente al joven a los ojos. Este se estremeció un poco a sentir la mirada de la criatura, era como mirar a un vacío oscuro y profundo del cual no creía que hubiese retorno alguno. La criatura comenzó a levantarse y apoyarse sobre su cola, esta era más alta de lo que el chico esperaba, parecía tener cerca de unos dos metros y medio. El joven tragó un poco de saliva al ver a la imponente criatura erguida delante de él. El rostro del bicho comenzó a mostrarse amenazante. Marco tomó su arco con ambas manos preparándose para lo peor. La criatura gris dios un grito horripilante y cargo rápidamente contra el chico, apenas tuvo tiempo de reaccionar ante ese precipitado ataque, con su arco le dio un golpe en su esquelético rostro, empujándolo un poco hacia un lado. La cosa retrocedió escurridiza hacia atrás y grito de nuevo amenazadoramente al chico. Este temblaba, no se encontraba en condiciones y tampoco conocía a esa cosa, no sabía que era capaz de hacer. Esta volvía a abalanzarse sobre el de forma violenta, Marco volvió a intentar golpearlo con su arco, pero antes de llegar a él dio un giro y tomó al chico por las piernas, haciendo que esté soltase el arco. Lo elevó del suelo mientras lo sostenía de una de sus piernas y lo lanzó contra un árbol. Este tosió por el golpe recibido, pero no tuvo mucho tiempo de tregua, pues ni apenas cayó al suelo la aberración volvió a lanzarse sobre el tomándolo por la cabeza utilizando ambas manos. Este puso ambos pulgares en su frente y miro al chico directo a sus ojos, los antebrazos de la criatura comenzaron a emitir un brillo rojizo. Marco se sostuvo de los brazos de la aberración para intentar liberarse, pero este sintió como sus fuerzas iban desapareciendo poco a poco, se sentía cada vez más débil, hasta que finalmente sus manos se soltaron y su cuerpo quedó colgando como si se tratas de un muñeco de trapos. Se sentía incapaz de realizar cualquier movimiento o gesto. Los brazos de la criatura dejaron de tener ese color rojizo, pero ahora sus ojos se formaron de color verdugo y comenzaron a brillar también. A medida que iba haciéndolo y brillo y el color en los ojos de Marco se iba apagando, sentía como poco a poco la vida se le escapaba. Su mente abandonaba todo pensamiento y se quedaba en un blanco absoluto. No fue capaz ni de pensar en que estaría a punto de morir, solo moriría allí y no siquiera podría darse cuenta de ello, solo dejaría un cuerpo vacío, sin nada y sin que nadie lo supiese en medio de ese lugar de tinieblas. No tendría la oportunidad de dedicarse un último pensamiento, un último vistazo al mundo de los vivos. El fuego de su alma se apagaría suavemente como aquel que apaga una vela, de forma delicada y sigilosa.

La criatura ya estaba a punto de acabar por cosechar la vida de su víctima, pero una patada el su rostro envío a la bestia directo a un árbol, quedando estampada contra él. Esto hizo que soltase al chico, el cual cayó en brazos de lo que parecía ser un trol de piel azul pálido y usaba un pantalón naranja. Un chico que parecía ser un chita apareció junto al trol, este también vestía un pantalón naranja.

- Esta noqueado. No debemos preocuparnos de el - dijo el chico chita.

El trol simplemente asintió sin decir nada. Marco aún seguía consiente pero en pésimas condiciones. Sus ojos se iluminaban poco a poco. Pero su cuerpo seguía inerte a su parecer. Sus ojos cayeron no porque él así lo quiere, sino por inercia de su cuerpo. Lo agradeció, porque lo único que buscaba después de eso era que su mente se apagase.

- Creo que este se desmayó - dijo señalando al chico - será mejor que nos lo llevemos de aquí y volvamos con el grupo.

Eso fue lo último que el chico consiguió escuchar.

Lentamente los ojos de Marco se abrían. Lo primero que vislumbraron fue que parecía ser un búho. Este miraba fijamente al chico, cuando lo vio despertarse llamo a alguien.

- Maestro, el chico despertó - dijo con una voz suave, bastante femenina.

Acaso es una chica pensó el de pronto. No tuvo mucho tiempo de pensar en ello, pues junto a ella apareció una tortuga, parecía anciana, tenía barba, y unas largas cejas, pero lo que no tenía era caparazón.

- Cómo se encuentra el joven? - pregunto el muy tranquilo.

- Sus funciones vitales son estables, y sus heridas se encuentran en un estado ideal, solo necesita recuperarse - le respondió la que cada vez tomaba más en cuenta como chica que como chico.

- Gracias por tu ayuda Mika. Ya puedes volver con los demás, yo me encargaré del resto.

Esta se levantó sin medir palabra e hiso un gesto cortez inclinando su espalda y saludando antes de salir de la habitación. Marco se quedó a solas con el anciano tortuga. Este mostro interés por el chico.

- Como te encuentras joven?

- Bien – dijo tímido a la vez que confuso.

El chico intento levantarse de lo que parecía ser una cama hecha con pieles, la cual le resultaba bastante cómoda. Pero antes de que pudiese hacerlo el anciano tortuga lo detuvo.

- Será mejor que sigas descansando, aun no te has recuperado del todo joven muchacho. Es importante descansar para que el cuerpo se recupere de sus heridas y así puedas tener un crecimiento sano y adecuado.

Marco se quedó un tanto extrañado por la forma de preocuparse del hombre. No recordaba mucho sobre lo ocurrido. Intento hacer memoria un poco para ver si era capaz de encontrar en su memoria aquello que ocurrió antes de despertarse. Recordaba entrar en un portal de Hekapoo cuando estaba en el volcán. Luego se encontraba en un sitio lleno de niebla que le hacía incapaz el poder ver. Recordaba también una criatura extraña y luego. Rápidamente abrió los ojos como platos.

- Que fue lo que me pasó? – pregunto exasperado – yo estuve a punto de...

- Morir, sí. Permíteme que te lo explique. Según lo que me contaron Grok y Yuin te encontrabas en la zona prohibida. Un stealarak intento matarte.

- Un que de la zona qué? – dijo confuso.

- La zona prohibida, allí se encuentran criaturas aterradoras capaces de acabar con la vida de un hombre con relativa facilidad. El stealarak es una de ellas. Está en concreto es muy peligrosa, es capaz de atrapar a su presa e ir succionando su energía, para así evitar que la víctima pueda hacer nada. Es después cuando la criatura pasa a intentar succionar la vida misma de la víctima.

Marco intentaba asimilar toda esa información. A medida que el señor le contaba esto, sus recuerdos iban tomando forma. Podía relacionar la imagen de la criatura que el recordaba con la pequeña descripción que le estaban dando sobre el stealarak.

- Donde están los chicos que me salvaron? Quiero agradecerles.

- No te preocupes por eso, la prioridad que tenemos ahora mismo es que te encuentres bien. Así que descansa, en cuando te encuentres mejor te llevare con ellos para que puedas agradecerles su ayuda.

El joven asintió levemente en consejo del anciano, pues aún se sentía cansado, así que cerró sus ojos y se dejó llevar por el sueño.

Cuando despertó la chica-búho estaba ahí de nuevo. Esta vez tenía un cuenco con una especie de sopa verde. Esta ayudo a Marco a levantarse para beber sentado. Con ambas manos tomó el cuenco, aunque sentía gran dolor en la espalda, costillas y brazo, seguía teniendo la fuerza suficiente para sostener un cuenco. El aroma no le agrado demasiado, lo cual le hizo echar la cabeza un poco hacia atrás.

- Bebe, te ayudará – dijo gentilmente la chica.

Marco no se sentía del todo seguro sobre esa afirmación, pero quería corresponder la hospitalidad que estaba recibiendo. Intento que fuese rápido, se acercó el cuenco y lo bebió todo. Estaba muy amargo, hasta arrugo la cara después de beberlo, pero intento con todas sus fuerzas forzar una sonrisa.

- No tienes que fingir, sé que sabe mal.

- Oh, gracias a dios. De que está hecha esta cosa?

- De una mezcla de hierbas que probablemente no quieras saber, pero realmente ayuda a aliviar el dolor de las heridas.

El chico se dio cuenta de que ella tenía razón. El dolor se estaba aliviando, ya podía respirar sin que sus costillas doliesen, ni su espalda. Intento levantarse y consiguió hacerlo sin ningún tipo de dolor. Una vez en pie se observó su cuerpo para ver cómo se encontraba. Tenía vendas en su brazo derecho, donde estaba su quemadura. Quiso mirar la de su pierna pero en vez de encontrar una venda fue un pantalón naranja lo que estaba en su lugar.

- Tus ropas estaban raídas, así que decidimos darte una de las nuestras.

Él se miró a si mismo otra vez, solo llevaba el pantalón y nada más encima. Vio a la chica, y esta vestía lo mismo. El sintió curiosidad por esta.

- Puedo hacerte una pregunta?

- Adelante.

- Que eres? – dijo intentando sonar lo más cortez posible.

- Soy una subespecie de arpía. Dentro de la rama de evolución de las arpías existen variaciones entre los distintos tipos de aves que hay, y su cercanía más a su parte animal o parte humana. Mi especie en concreto se asemeja más a la animal. Una de las principales diferencias es que mi rama evolutiva no pose rasgos mewmanos más que la figura antropomórfica, pues no tenemos glándulas mamarias o piel mewmana.

Se mostró realmente interesado, e intentaba concordar lo que ella decía con lo que él veía, ciertamente no imaginaba una diferencia entre un macho y una hembra de su especie en específico. Aunque no había visto a un macho búho.

- Ya veo. Y donde están las cosas que llevaba encima cuando me rescataron?

- Las hemos puesto en un saco, está justo detrás de ti.

Este se giró y vio un saco de tela detrás de la cama donde él estaba. Lo abrió para ver el estado de sus cosas. Allí estaban lo que antiguamente fueron sus pantalones y peto de cuero junto con su camisa, todos estaban medio quemados y cortados. Los hizo a un lado pensando que mejor los tiraría. Como era de esperarse su arco no se encontraba allí, lo cual le dolía un poco por ser regalo de Krun, pero no le preocupaba bastante. Su capa de stikaag también estaba allí. Esta estaba en un estado aceptable, un poco raída en la parte del final, pero estaba bien igualmente. Se preocupó realmente cuando al quitar la capa no vio nada más en la bolsa. No encontraba su sudadera. Intento calmarse un momento y le pregunto a la chica si sabía algo.

- Emmm, cómo te llamas?

- Mika

- Mika, sabes si todo lo que hay en esta bolsa es todo lo que traía conmigo cuando me salvaron? – dijo un tanto nervioso.

- No podría decirlo con seguridad. Si quiere saberlo realmente pregúntaselo a aquellos que te salvaron.

- No sé quiénes son.

- Ven, te llevare con ellos.

Marco acompaño a la joven. Recorrieron un pasillo largo donde había muchas habitaciones iguales a la que él estaba antes. El sitio era calmado, las velas iluminaban las distintas habitaciones por las que pasaban. Recorrieron un pasillo largo donde había muchas habitaciones iguales a la que él estaba antes. Al final de pasillo se veía un gran hall con una estatua en el medio. En ella se podía vislumbrar la imagen de una criatura que él no había visto antes, esta estaba sentada con sus piernas cruzadas y meditando. La estatua estaba rodeada de velas. El hall tenía muchas entradas a otras habitaciones, ocho en total. Ella lo llevo a la que se encontraba su derecha. Cuando entraron el joven pudo ver a un montón de personas entrenando con un maestro. Había alrededor de treinta alumnos allí. Mika antes de entrar e irrumpir hizo una inclinación, ella dio una pequeña mirada al joven para que hiciese lo mismo, este la imito. Ambos se acercaron al grupo y al maestro. Ella se dirigió al maestro con gran respeto y cautela, este hizo una señal al grupo para detenerse y descansar. Este parecía un mewmano.

- Mika, que te trae aquí? – pregunto serio.

- Saludos maestro Raand, lamento interrumpir su clase, este chico que me acompaña es Marco.

- A si, el chico al que rescataron de la zona prohibida.

- Si, dijo que quería ver a sus rescatares para hablar con ellos.

Este miro al chico con un seño severo, este se sintió un poco intimidado. Raand dio una pequeña sonrisa que más que expresar alegría o empatía parecía que se divertía.

- Muy bien todos, tendremos un pequeño descanso. Grok, Yuin preséntense aquí.

Todos los alumnos saludaron y se dispersaron a realizar tareas propias, dos de los presentes se acercaron al chico. Un troll y un hombre-chita. Ambos saludaron con una pequeña reverencia. Marco se sentía un poco fuera de lugar con todo ello, así que hizo lo mismo. Estos se presentaron ante el chico.

- Me llamo Yiun y él es Grok, no suele hablar mucho. – dijo el chico-chita.

- Mucho gusto, yo soy Marco. Quería agradecerles a ambos por salvarme la vida.

- No hay de qué. Realmente tuviste suerte de que estuviésemos allí. Unos segundos más y ese stealarak te habría succionado la vida. Por cierto, que hacías en la zona prohibida?

- Estaba buscando a alguien.

- Pues, debe ser alguien realmente valiente para estar por la zona prohibida.

- Jeje, pues si, diría que alguien realmente valiente. Pero hay algo que quiero saber, no recuerdan alguna sudadera y un arco cuando me rescataron?

Yuin miro un momento a su amigo directamente como si en el pudiese encontrar la respuesta.

- Si, lo recuerdo, pero quedo allí pérdida en donde te atacaron.

La cara de Marco empalideció de golpe, su sudadera era algo muy importante para él, allí estaban las escrituras de Hekapoo, además, su sudadera era lo último que tenía como recuerdo de la tierra. Trago un poco de saliva y miro a Yuin a los ojos.

- Sé que sería demasiado pedir por mi parte, pero sería posible que me llevasen allí donde me encontraron? – dijo con la mirada seria.

- A la zona prohibida?

Este asintió sin medir palabra. El chico puso una cara de duda. No parecía que Marco lo dijese en broma, la expresión de su rostro demostraba la seriedad con la que se estaba tomando su palabra. El chico comprendió que la sudadera para él debía de tratarse de algo de gran valor.

- Debo consultarlo con el gran maestro. Y aunque me diga que podemos llevarte allí es muy seguro que no sea ya, aun tienes heridas que sanar – apunto a sus vendajes en el brazo y torso.

Marco medito un momento las palabras del joven, y finalmente asintió, mostrando estar de acuerdo con su criterio.

- Sabes si hay alguna forma de que mis heridas sanen antes?

- Creo que la indicada para ayudarte en ello es ella – dijo señalando a Mika.

El chico se giró y miro a Mika directamente. Ella correspondió su mirada.

- Así es. Puedo ayudarte con eso, pero no piense que será algo que se curara de un día para otro, aun así te ayudara en buena medida. Sígueme, recibirás un poco de entrenamiento por mi parte.

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Bien, me gustaría empezar diciendo lo mismo que le diría a mis profesores cuando respondo estúpidamente a una pregunta. Perdón por el retraso XD.

Ahora enserio, lamento haberme tardado en subir el capitulo, pero en fin, aquí lo tienen compañeros.

La semana siguiente tendremos mas.

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