Capítulo 15: Entremos en la guardia

El stikaag corría con bravura persiguiendo a su presa. Un pobre conejo cornado corría para escapar. Era un conejo con cuernos de ciervo y patas traseras, también de ciervo. Una criatura veloz, pero no lo suficiente como para escapar indefinidamente de un stikaag. El conejo dio un giro brusco hacia la izquierda en un árbol. El cazador estaba a punto de hacer lo mismo para perseguir a su presa pero este recibió un flechazo en su pata. Esto le hizo cae y rodar por el suelo, iba a lavantarse pero una segunda flecha se incrusto en su otra pata. Rugiendo de dolor y furia hacia aquel que fuese su atacante levantó la mirada. Un joven que vestía con una capa de piel de stikaag y con arco en mano se mostraba delante de la bestia. Estaba apuntando directamente a su cabeza. El animal rugió a su atacante con furia. Y fue así que Marco decidió acabar los últimos momentos de vida de esa bestia. Arrancó las flechas del cuerpo sin vida de su presa, y reclamo su trofeo llevándolo en su espalda.

- Bien, con este ya van dos - dijo mientras se encaminaba hacia la cabaña - supongo que Macher estará contento con ello, y los carniceros se sorprenderán al ver esto.

Y Marco no podía estar más en lo cierto. Los carniceros estaban más que sorprendidos de ser ofertados con carne de stikaag. Dos de los tres carniceros a los que Marco proveía se llevaron la mitad de un stikaag, el tercero se quedó con uno entero. Pero fue el momento de ver Macher cuando Marco vio una verdadera expresión de felicidad. El pobre tan pronto vio las pieles se puso a saltar y dar volteretas, lo cual preocupada a nuestro cazador. No consideraba que fuese adecuado para alguien de la edad de Macher dar ese espectáculo de movimientos. Incluso estaba a punto de llorar cuando tomó una de las pieles.

- Tanto tiempo he esperado por ti... - dijo mientras sujetaba la piel entre sus manos intentando contenerse por la emoción - y hoy te tengo entre mis manos.

Marco admiraba un tanto incómodo la "conmovedora" escena. No sabía si había de devolverlo a la realidad o dejarlo disfrutar de su fantasía. Macher ya comenzaba a acariciar la piel con su rostro. Eso definitivamente no podía ser sano, sobre todo cuando la piel que acaricias tiene espinas del tamaño de barra de pan.

- Ejem... entonces las quiere? - dijo para devolverlo a la realidad.

Este reaccionó al instante ante esa cuestión.

- SI! Sí que las quiero – dijo desesperado.

Este fue rápidamente a una rápidamente a una habitación. Ni apenas pasaron unos segundos volvió con el dinero que le correspondía a su proveedor. Se lo entrego nada más entrar.

- Aquí tienes Marco. Gracias, de verdad que gracias. Y ahora... déjanos solos por favor - dijo mientras se sentaba en su sofá y se colocaba ambas pieles encima de él.

Marco prefirió tener en cuenta la petición de su cliente y abandonar la habitación lo antes posible.

Ya había conseguido una cantidad sustancial de dinero. Sus clientes tenían mercancía para una cantidad considerable de días. Pensaba en que ya les traería más carne y pieles la próxima semana. Ahora ya podría concentrarse en el caso del asesino.

Fue a la oficina del alcalde y le comentó todo en lo que estuvo pensando ayer. Este se mostró confuso. Qué alguien de la ciudad saliese sin que él lo supiera era algo complicado, pues los guardias llevaban un control de quiénes entraban y salían, y las horas en que lo hacían. Y por lo anteriormente mencionado también era ya impensable que alguien externo consiguiese entrar sin ser visto.

Marco no sabía por qué, pero si tenía en cuenta el tamaño la muralla que protegía la ciudad no se sentía muy confiado en las palabras del alcalde. No porque estuviese mintiendo, sino porque tenía confianza en una falsa seguridad.

Creyó que era momento de obtener algunas respuestas.

- Disculpe alcalde - dijo cortésmente - puedo hacerle algunas preguntas sobre el asesino.

- Adelante chico, solo espero tener las respuestas a tales preguntas.

El alcalde seguía siendo tan amable como siempre a pesar de la importancia del tema a hablar.

- Sabe usted de algún sicario o algo por el estilo en algún sitio cercano.

- Esto que me preguntas me desconcierta un poco, no he oído nada sobre ello ni nada que se le parezca.

Marco pensó que si había algún sicario cercano a lo mejor se lo hubiese registrado según los crímenes que hubiese cometido. Seguramente este no sería el mismo sicario que el que atacaba la ciudad. Pero dependiendo de qué tipo de sicario fuese, es posible que esté soltase algo de información a cambio de unos cuantos billetes... "o de una flecha bien afilada" pensó para sus adentros.

Visto que no había información alguna sobre algún posible sicario decidió indagar en los asesinatos.

- Podría decirme en qué horas y en qué sitios se efectuaron los últimos asesinatos misteriosos.

- Tenemos un registro sobre ese tipo de cosas. Puedo decirle a un guardia que te lo proporcione.

Después de realizar una búsqueda de documentación y una anotación de la información solicitada, decidió ir por su propia cuenta a esos sitios a horas similares.

Bajo el manto de la noche Marco se desplazaba por los tejados como una sombra por la oscuridad, sin ser visto, sin ser notado. Desde las alturas veía a las pocas personas que circulaban por las calles. Y a los guardas, totalmente inmóviles en esquinas, como si estatuas se tratasen. El asesino había conseguido matar a un total de cuatro personas sin ser visto. Y nuestro detective estaba a punto de darse cuenta del motivo.

Pese a que la ciudad estuviese dotada de una cantidad considerable de guardias, había pequeños momentos en los que cuando uno iba al baño o cuando había un cambio de turno, el área que este vigilaba quedaba totalmente desprotegida.

- Así fue como el asesino consiguió llevar a cabo sus actos sin ser atrapado.

Fue lo que expresó al contemplar esos pequeños trayectos vacíos y sin vigilancia. Visto desde ese punto no le sorprendía que nadie lo viese jamás. Ahora solo quedaba esperar a que vuelva. Sin embargo sabía que eso podría llevar una cantidad de tiempo considerable, pues el asesino aparecía en ocasiones puntuales, lo cual dificultaría atraparlo. Solo podía esperar a que una noche apareciese.

Fue así como Marco comenzó a patrullar por las noches, desde los tejados de los edificios. Él se convirtió en los ojos que vigilarían a los ciudadanos y velaría por su bien. Sin embargo, los días transcurrían y nada ocurría. Pasados cinco días fue cuando tuvo una pequeña perturbación en sus noches de patrulla.

Marco estaba caminando tranquilamente con su traje de cazador su capa de stikaag y su fiel arco preparado. Miraba las calles, estas estaban vacías salvo por los guardias. Desde que comenzó a patrullar se dio cuenta de que tendría que quedarse hasta altas horas, o al menos hasta que no hubiese nadie más en las calles para acechar. Abrió la boca dando un enorme bostezo. Tomo eso como una señal de que podría volver a la cabaña para tomarse una merecida siesta. Justo cuando estaba a punto de emprender camino hacia la cabaña vio algo que le llamo la atención. Estaba en los tejados, parecía una luz muy tenue. Decidió ir a donde estaba esta. A medida que acortaba las distancias la luz aumentaba su intensidad poco a poco hasta que fue lo suficientemente fuerte como para dibujar la figura del que era su portador. La figura mostraba un cabello color rojo carmesí, una piel blanca como la nieve, y una sonrisa discreta ante la presencia de aquel interesado en encontrarla.

- Bonita noche, no crees? – dijo Hekapoo justo delante de Marco.

Lo último que se esperaba era encontrarse con aquella que lo desafío. Tanto tiempo pensando en el asesino hicieron que se olvidase temporalmente de su rival.

- Sí, es tranquila, no hay nadie fuera a estas horas. Aunque hace un poco de frio, no crees? – dijo colocando una mano en su cintura de forma relajada.

Hekapoo con una expresión relajada hizo el mismo geste, y dejo que su llama creciese durante un breve momento.

- Tienes frio? Puedo ayudarte con eso si quieres – esta levanto su mano libre y las llamas comenzaron a emerger de ella de forma amenazante.

Marco no reaccionó ante aquella provocación. Al menos no de la forma que Hekapoo habría querido.

- Jeje, hace tiempo que no tengo el placer de apagar tu vela, últimamente he estado ocupado y no he tenido la oportunidad de hacer algo de ejercicio – dijo comenzando a estirar brazos y piernas.

- Bueno, hoy es tu día de suerte, porque tengo la impresión de que te hare entrar en calor – ella se preparó ante su rival.

Ambos se miraban fijamente. La llama de Hekapoo los iluminaba. Cada uno se puso en posición de ataque. Los dos sonrieron y tras una leve briza gélida salieron despedidos de sus respectivas ubicaciones para comenzar el baile nocturno.

Marco fue directo a ella con intención de tomarla por su brazo, se estiro para atraparla y esta se hecho a un lado evitando sus manos. Hekapoo dio un golpe en la espalda de Marco mientras este seguía la trayectoria del impulso que había tomado. Esto lo desequilibro e hizo que rodara por los tejados. Justo al llegar al borde dio un salto con voltereta en el aire y cayo de pie en otro edificio.

- Eso es todo lo que tienes? – grito a Heka desde el otro edificio.

Más este se sorprendió al no ver a nadie donde se suponía que debía estar su rival.

- Aún tengo más para ti – dijo detrás de Marco.

Esta lo tomo por su espalda rodeando su pecho son sus bazos, acto seguido comenzó a erguirse hacia atrás levantando a Marco para estampar su cabeza contra el suelo. Este puso sus manos para evitar el impacto. Aun así sintió la fuerza con la que Heka lo había intentado estampar, sintió un ligero entumecimiento cunado sus manos impactaron contra el suelo. Con un impulso se levantó y se llevó a ella consigo. La tomo de sus bazos para que no lo soltase, y desde las alturas cayó de espaldas contra el suelo, aplastando a Heka. Se levantó y ella estaba tirada y tosiendo un poco por el golpe. Marco se preocupó un poco al ver lo que había hecho.

- Uyyy, p-perdón, me deje llevar, solo quería quitarte de encima – dijo un tanto apenado por el duro golpe que le asestó.

Ella no se sentía enojada por ello. Lo miro directamente con una sonrisa de satisfacción en su rostro.

- Nada mal humano – cof* cof*, tosió ella – donde aprendiste eso?

- A veces mi padre ponía la lucha libre en la tele y la miraba con él.

- Jaja, y yo que pensaba que serías tú el que estaría tirado en el suelo... vamos... acaba con esto.

Marco aun apenado se acercó a ella y la levanto con delicadeza. Se acercó a su frente y dio un soplido apagando la llama del clon. Este se esfumó en el aire de la noche dejando a nuestro héroe solo y con un sabor un poco amargo.

Un par de noches después volvió a encontrarse con otro clon. Este al verlo no pudo evitar disculparse por lo que había pasado la última vez.

- Oye, siento lo que te hice la otra...

Hekapoo sin dejarle terminar la frase lo tomo del bazo y lo lanzo a otro tejado.

- Deja de sentir lastima por el enemigo. Tú solo lucha y disfruta, lo último que necesito es misericordia de un humano.

Marco un poco confundido se levantó.

- Hey, solo estoy tratando de...

Tuvo que cubrirse porque Hekapoo se había lanzado directamente por el con una patada.

- Si sigues sintiendo lastima por mí no conseguirás recuperar esas tijeras nunca.

El abrió los ojos un momento. Se dio cuenta de que lo que ella decía era verdad, si seguía evitando usar los golpes con ella podría llevarle más tiempo del esperado apagar todas las llamas. Con una sonrisa en el rostro lanzo un puñetazo directo a ella. Esta se cubrió con ambas manos y fue llevada hacia atrás por el impacto. Bajo un poco más los brazos hasta ver a su adversario y sonrió de forma desafiante.

- Así me gusta.

Ambos corrieron el uno contra el otro para continuar la palea.

Fue durante las noches que algunos días se le aparecía alguna Hekapoo. Gracias a esto fue perdiendo poco a poco el pudor de atacarla directamente. Cada vez que iba a hacer guarda una parte de él deseaba que viniese una Hekappo esa noche.

- Últimamente me divierto mucho luchando contra ella. – dijo mientras miraba a las estrellas y caminando por los tejados.

Realmente estaba disfrutando sus momentos contra la miembro de la alta comisión mágica. Las noches dejaban de ser aburridas para convertirse en un espectáculo de emoción y devoción. Perdido en sus pensamientos escuchó un ruido que lo hizo volver a la realidad. Había alguien que se movía entre las sobras, por los callejones. Este estaba siguiendo a un señor. Marco comenzó a seguirlo. Sin dar a dudas preparo su arco y flecha atento y preparado para el movimiento del extraño en la oscuridad.

- Te encontré – dijo en un susurro desde las alturas.

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A falta de clones buenos son los extraños en la noche. Será este el asesino del que tanto se habla por la ciudad?... En caso de ser así se llevará una gran sorpresa. Averiguaremos esto y más en el siguiente capítulo.

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