Capítulo 11: La cueva de las llamas
Ahí se hallaba el, delante de la entrada a cueva. Sentía nervios, pero eso era bueno, significaba que su sentido de alerta seguía funcionando. Volvió a mirar las escrituras que había plasmadas en la piedra que era sostenida por los dos pilares. Realmente no tenía idea de que decían, pero a lo mejor dentro encontrare algo de utilidad y... a alguien.
Sin dar más espera dio un respiro y se decidió a entrar. Al principio parecía una cueva normal, no veía nada fuera de lo común, lo que si comenzaba a notar era que el ambiente se volvía más oscuro a medida que avanzaba, lo cual era normal pero no era algo que debía pasar por alto. Ya venía preparado en caso de que algo así pasase, así que saco una antorcha de su mochila y la encendió con la ayuda de un pedernal. Ya con la visión clara continuó con su viaje. Caminó durante un rato hasta que llego a una parte en la que el camino descendía en espiral, en el fondo veía una luz tenue.
Decidido a proseguir, se dejó guiar por ese camino. Poco a poco fue escuchando ruidos a medida que se acercaba más y más a esa luz. Esta ya era lo suficientemente luminiscente como para prescindir de la antorcha. Así pues, la apago y guardó lo que quedaba en su mochila. Poco a poco siguió bajando hasta llegar a una pequeña entrada en forma de arco, este estaba lleno de los símbolos de Hekapoo, o mejor dicho, de su lenguaje. Más se adentró para descubrir lo que allí había. Lo que sus ojos le mostraban fue sorprendente, había pequeñas cascadas de lava que desembocaban en conductos que subían y bajaban. Era un espectáculo resplandeciente de roca fundida. Le infundía asombro a la vez que respeto la espectacularidad de ese sitio.
Marco siguió caminando hacia adelante, donde la lava fluía. El ruido que antes escuchaba se hacía cada vez más y más fuerte. Por lo cual comenzó a ir más sigilosamente hacia donde se producía aquello. Su fue adentrando más y más en ese extraño sitio, pero tuvo que desistir al ver a un par de guardias más adelante.
- Hekapoo - dijo por lo bajo.
Justo delante de la había dos Hekapoos resguardando el paso. Estas estaban hablando entre ellas.
- Oye tienes algo en el ojo?
- Qué cosa.
- Tu pelo, ajaja.
Esta le dio un golpe con la mano en la nuca.
- Vuelve a tu trabajo.
Ambas se pusieron rectas mirando al frente. Marco que estaba detrás de una roca estaba preparando su siguiente movimiento. Saco dos flechas de las cuales manufacturó ayer. Estas flechas especiales estaban hechas con bambú. Había cortado la punta del bambú en cuatro trozos y estos sujetaban en su punta una bola hecha con hojas, la cual contenía agua. El objetivo de él era apagar esas llamas y lo haría de cualquier forma que pudiese. Lo que más le preocupaba antes de actuar era no perder el factor sorpresa. Pues durante el entrenamiento Krun le habló sobre este factor. "Cuando atacar una manada con intención de cazar más de una presa, ser importante intentar no perder factor sorpresa, y siempre tener plan para cuando de perderlo". Por lo cual Marco tenía que ser lo más sigiloso y rápido posible. Preparó el arco y apuntó a una de las Hekapoos, respiro hondo y disparo. La flecha dio en la frente de Hekapoo explotando la bola de agua y apagando la llama que había en su cabeza. Este se esfumo al instante. La Hekapoo que estaba a su lado se alarmó y antes que ir a dar la alarma prefirió buscar al culpable. Marco no se lo pensó dos veces, rápidamente preparó la otra flecha que tenía en la mano y le disparó. Ella no fue ni capaz de ver de dónde provenía el disparo, y acabo por esfumarse cuando su llama se apagó por el agua.
Lentamente Marco salió de su escondite vigilando que no apareciese otra Hekapoo de algún sitio.
- No hay moros en la costa. – dijo después de haber echado un vistazo rápido a la zona – parece que aún conservo el factor sorpresa.
Consiente de los puntos que tenía a su favor se decidió a continuar con la exploración del territorio.
Por precaución había tomado ya otras dos flechas de las cuales una la tenía lista para tensar y apuntar. Poco a poco se fue adentrando más en la cueva cuidando de ocultarse. Entró en lo que parecía ser una sala enorme. Había una elevación de que casi llegaba al techo. Descendiendo por esta había dos grandes barriles de piedra en los que había lava, dos Hekapoos controlaban cada barril. Más abajo había otras que se encargaban de hacer fluir la lava hacia arriba. Había unas diez en total, o al menos esas eran las que él pudo ver. Desde abajo no podía ver que era lo que allí arriba había, solo podía ver como la lava iba toda en aquella dirección. Marco quería respuestas, pero también necesitaba borrar a unas cuantas Hekapoos de ahí o sino lo acabarían.
Aprovechando la distancia opto ir por aquellas que se encontraban más cercanas al suelo. Se preparó ocultándose tras una roca esperando por lo que más quiera no ser visto, era necesario eliminar a la mayor cantidad posible. Apunto a la primera y disparó, suponiendo que daría en el blanco preparó su segundo disparo, no podía perder tiempo. Disparó a su segundo objetivo haciendo que se esfume, el primero también había desaparecido, más el resto de Hekas se habían percatado de que alguien las estaba hostigando.
- Intrusos!!!
El factor sorpresa ya estaba perdido, pero aun desconocían quien era su atacante. Preparó el siguiente disparo y en un momento se asomó para deshacerse del siguiente objetivo. Esta vio que le habían disparado pero no le dio tiempo suficiente a reaccionar antes de que la flecha apagase su llama.
Ahora las Hekas sabían dónde estaba y que utilizaba para vencerlas.
- Muestreaste o muere, intruso.
Ahora definitivamente había perdido el factor sorpresa por completo, solo le quedaba hacer una última jugada arriesga para abatir a otra. Cargo la otra flecha que tenía en la mano, dio un profundo respiro y salió corriendo de su escondite. Todas las Hekapoos lo vieron fijamente. Marco visualizo a aquella que fuese un blanco más sencillo, disparó, más en esta ocasión sus enemigos ya estaban esperando otro ataque, así que Hekapoo pudo esquivarlo.
- Buen intento... un momento – Hekapoo miro fijamente al atacante.
Esta hizo una señal a una de sus dobles para que atacara al extraño. Pronto Marco se encontró cara a cara con una de sus enemigas. Usando el arco a modo de arma contundente intento darle a la llama para apagarla. Hekapoo dio un salto rápido hacia atrás evitando ser convertida en polvo.
- Wow, no eres malo – esta dibujo una sonrisa en su rosto – eso lo hará más interesante.
Esta levando la mano y una de las otras Hekapoos le lanzo una alabarda. Atrapó la alabarda en el aire e hizo una demostración de movimientos con esta, la cual acabo dejando en su brazo derecho tras su espalda y con su mano izquierda le hizo seña a Marco desafiándolo.
Marco que ya había perdido el factor sorpresa dibujó una sonrisa en su rostro semicubierto por su capucha. Ambos se miraron por un instante preparándose para comenzar la pelea. Cuando una gota de sudor de Marco por el calor de la cueva cayó al suelo ambos salieron despegados. Hekapoo dio un barrido con su alabarda, Marco salto para evitarlo, así se colocó a espaldas de ella. Corrió rápidamente para apagar su llama. Esta dio un salto hacia adelante para poner distancia entre ellos. Volvió a ponerse en guardia con la albarda y bloqueo el golpe de arco con el que Marco la había placado. Ambos se encontraban forcejeando pero Marco estaba ganando poco a poco esa batalla de fuerza. Cuando se encontró lo suficientemente cerca dio una pequeña sonrisa. Rápidamente Hekapoo salió de allí. Marco había intentado soplar la llama de su cabeza aprovechando la cercanía del forcejeo.
- Jaja, realmente eres interesante. Pero sabes? – dijo y Marco se giró para verla – me resultas familiar.
Marco volvió a dar una pequeña sonrisa.
- No sabes cuánto. – dijo antes de salir disparado hacia ella.
Preparo el arco en su mano derecha para atacar de nuevo. Esta volvió a detenerlo con su alabarda, sin embargo Marco uso su mano libre para romper la defensa de ella y dejándola expuesta. Rápidamente se acercó a ella y soplo la llama de su cabeza mientras era incapaz de defenderse. Esta se esfumo como el resto. Volvió su mirada hacia las demás.
- Una menos – dijo confiado.
Pero había algo que lo alarmo, solamente veía a cinco Hekapoos. Sin previo aviso una lo ataco por la espalda, pero no fue un ataque, sino que le quito la capucha. Cuando todas lo vieron se asombraron por un momento.
- Eres... - dijo una de ellas.
- Sí, soy yo. – respondió el por ella.
- Marco – se escuchó desde la punta de la subida de la roca en donde los caminos de lava iban a parar.
Una Hekapoo se mostró desde arriba. Había otra más al parecer, pero... esta se veía distinta a las demás, en sus manos tenía unas tijeras.
- Un momento – dijo Marco confundido – acaso tu...
- Soy la real, sí.
- Que haces aquí? – grito él.
Distraído por la presencia de la verdadera Hekapoo no se percató de que dos de sus clones se habían acercado a él para tomarlo de los brazos y retenerlo, hicieron que este cayese de rodillas y que dejase su arco.
- Oh pequeño, eso no importa ahora. Lo importante es que estas vivo, donde has estado todo este tiempo, pensé que ya te habías rendido jaja.
Arrodillado y desde el suelo levanto la mirada hacia la real.
- Digamos que he estado sobrevenido en un bosque durante unos 3 años más o menos.
- Wow, debo admitirlo, no esperaba que fueses a sobrevivir al bosque de las bestias.
- Se podría decir que me he entrenado un poco.
- Si, se puede decir eso, no parece que te hayan sentado mal estos tres años de entrenamiento – dijo de una forma entre picara y burlona.
- Que??? – replicó el un poco confundido.
Hekapoo lo miró desde las alturas. "Me alegra saber que estas vivo y que aun poder seguir jugando contigo, pero realmente apareciste en el lugar menos indicado, lo siento por ti pequeño pero tendré que echarte" pensó ella. Con una sonrisa en su rostro dio una señal al resto de clones. Todas ellas asintieron.
- Sáquenlo de aquí.
Mientras las dos clones lo sujetaban, una tercera tomó el carcaj con las flechas especiales que había hecho Marco.
- Parece que conseguiste juguetitos durante este tiempo. – dijo antes de tirar el carcaj a uno de los pozos de donde salía lava.
Ahora ya no poseía el factor distancia de su parte. Así que solamente le quedaría pelear cuerpo a cuerpo.
- Sabes, me alegro de volver a verte – le dijo a la original – ahora sé que es posible encontrarte.
Dando un giro de hombros tiro a la Hekapoo que retenía su brazo derecho al suelo. La tomó del cuello para que no se levantara y sopló la su llama. Rápidamente dirigió su atención a la que lo retenía su brazo izquierdo, inténtenlo tómala con su brazo derecho pero esta le dio una patada en el estómago alejándolo de ella.
Ahora la pelea se había vuelto un cinco contra uno, a menos que la Hekapoo real decidiese unirse. Sin pensar mes el ello Marco se levantó poniéndose en guardia. Hacía tiempo que no había practicado karate, pero aún no se había olvidado de sus enseñanzas. Una Hekapoo lo como por la espalda haciéndole una llave al cuello. Este la tomó por sus hombros y la lanzó contra otra Hekapoo que había delante, estas chocaron y rodaron por el suelo. Las otras tres habían tomado alabardas para atacarlo. Se pusieron en fila a espaldas del chico para impedir que este se adentrase más en la cueva. Poco a poco iban avanzando, por lo que Marco se vio obligado a retroceder, aun así pudo recuperar su arco que estaba en el suelo. Las otras dos que estaban en el suelo se habían levantado ya y también habían tomado alabardas.
Fue así como Marco se vio envuelto con tres enemigos a su frente y dos a su izquierda, todos armados, y todos ellos fuertes. Sus opciones eran huir o luchar en una batalla 100% desventajosa. Sabía que no volvería a tener otra oportunidad como esta, así que armado de valor se pudo en guarda para recibir a sus atacantes.
Una de las tres Hekapoos que estaba al frente salto directamente hacia el para dar un golpe en caída. Marco retrocedió para evitarlo, pero las otras se acercaban para atacarlo. Rápidamente tomo la punta de la alabarda de la Hekapoo que había saltado y mediante una gran fuerza dio un golpe en barrido con la alabarda y el clon aun sujetándola. Golpeo a dos de las cuatro que lo rodeaban. Antes de hacer nada atrajo a la que estaba sujetando la alabarda aun algo aturdida por el golpe y la acerco para apagar su llama. Ahora eran cuatro contra uno, y él también estaba armado. Las dos que no habían sido golpeadas corrieron hacia el para abatirlo, este bloqueo el golpe de una de ellas y con la alabarda la movió para parar el golpe de la otra y desviando el golpe hacia el suelo. Utilizando la alabarda como una jabalina se impulsó hacia la de la derecha atrapándola entre sus brazos y apresándola en el suelo, ambos se miraron por un segundo, Marco tomo aire pero antes de poder soplar una de las que estaba tirada en el suelo se había levantado y había corrido hasta el para propinarle una patada enviarlo lejos. La otra que también se había levantado salió disparada hacia él y le propino otra patada para enviarlo aún más lejos.
- Parece que no se rendirá fácilmente – suspiro la original – supongo que tendré que prohibirle la entrada. SÁQUENLO!!! – grito ella.
Todas tomaron sus alabardas y cuando Marco se levantó comenzaron a hostigarlo con varias series de golpes de alabarda. Este se vio totalmente obligado a retroceder, estaba saliendo del sitio donde se encontraba la original.
Mientras la original había levantado sus manos y la lava había comenzado a temblar. La lava comenzó a rebalsar de golpe de sus canales y de sus pozos.
Marco seguía retrocediendo, no podía pasar el muro de Hekapoos. Todas ellas estaban sonriendo, todo estaba saliendo como lo tenían pensado. Pronto Marco descubriría porque estas se reían tanto. Comenzó a ver lava saliendo de la otra habitación y avanzando hacia él. Contra eso sí que ya no podría hacer nada, comenzó a correr mientras la lava seguía avanzando. El resto de Hekapoos se quedaron ahí paradas mientras la lava pasaba por sus piernas. Marco vio como a ellas no les pasaba nada al contacto con la roca fundida, esto lo sorprendió, pero sabía que a él no le pasaría lo mismo se la lava lo alcanzaba. Comenzó a subir a toda prisa por el camino en espiral. La lava también subía. Continuo corriendo y corriendo hasta llegar arriba del todo, dio un vistazo para ver el nivel de la lava, ya estaba por salir incluso del hoyo, siguió corriendo rápidamente hacia la salida, tendría que ser rápido, pues esta estaba un poco lejos. Corría y corría pero la lava no paraba de perseguirlo. Entonces poco a poco dejo de avanzar. Marco se giró para observar esto. La lava se había detenido por completo, seguía ardiendo pero seguía allí, totalmente inquieta.
- Pensar, que ella sea capaz de hacer algo así.
La lava impedía avanzar, de nuevo a donde se había encontrado con ellas. Absorto en aquel líquido espeso un portal se abrió ante sus ojos, un portal rojo. Una Hekapoo salió disparada de él, esta le dio una patada fuerte a Marco, mandándolo a volar y enviándolo fuera de la cueva. Esta patada no se sintió como las anteriores, esta era más fuerte. Eso solo significaba una cosa.
- Tu... eres la real – dijo apoyado de espaldas en el suelo y con el bazo en el estómago.
Ella se acercó caminando hacia él.
- Te felicito por haberme encontrado, realmente nunca me habría imaginado que me fueses a encontrar aquí, y mucho menos que en un solo día acabases con ocho de mis clones. Realmente has progresado, pero tu diversión acaba por hoy, no volverás a entrar a esta cueva... nunca.
Con un movimiento de mano parte de la lava que se había parado comenzó a flotar. Esta se acercó a la salida y se pegó en el techo. Fue entonces que ella cerró la mano y se produjo una explosión dentro de la cueva en donde la lava se había pegado. Piedras comenzaron a caer cubriendo la entrada a la cueva. Hekapoo miro a Marco a los ojos y con sus tijeras abrió un portal.
- Nos veremos en otra ocasión, pequeño. – dijo antes de entrar al portal y desaparecer una vez más.
Totalmente vencido y resignado Marco apretó sus puños y miro al cielo.
- Hekapoo... YA NO SOY PEQUEÑO!!! – gritó agitando el puño al cielo.
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Un nuevo acercamiento a su rival y una derrota son lo que Marco consiguió. Ahora con su voluntad herida pero aun con su espíritu en alto tendrá que decidir hacia donde ira ahora.
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