Versión
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—Se ve... pintoresco...— suspiro intentando ver el lado positivo de la casa donde se estaba mudando. Tan solo media semana atrás estaba llorando por haber sido dejado a semanas de su boda y como no quería terminar como su tía, que al ser dejada se entregó a una depresión que la lleno de amargura y hostilidad, tomo toda su vida y a sus amadas mascotas y las movió al sitio más apartado que le alcanzo.
Bien, si la ruptura no fue lo que más le dolía, era el trasfondo.
Su novio de cinco años lo dejo por la mejor amiga de ambos, resultando que ambos llevaban engañándolo por dos y esperando un hijo por cinco meses. En el arranque de resentimiento, vendió la consola, el reloj, la colección de funkos de su ex y los preciados tres bolsos Gucci de su ex amiga que le tomo años comprarse. Vendió su celular, el departamento que compartieron por años y lo dejo en la calle con todas las cosas que no pudo vender porque estaban a su nombre.
Al inicio creyó que tenía parte de la culpa por tener que usar un bastón de soporte y una silla para poder caminar debido a un accidente de su infancia que casi no recordaba, limitando muchas veces las salidas con sus amigos y pareja. Siempre creyó que estaban bien con eso, al menos hasta que paso aquello.
Tras la traición de las personas en las que más confiaba, se sumió en la amargura y se negó a recibir alguna clase de disculpa de los dos, insultándolos y jurando odiarlos por el resto de su vida.
Después de intentar recuperar la movilidad por medio año en frustrantes terapias, se dio por vencido.
Supo por conocidos que si se mantuvieron de su lado, que ambos enloquecieron cuando se enteraron de su pequeña venganza pero nadie les ayudo y se la vieron difíciles para conseguir un lugar propio, pues ella vivía con sus padres y él no tenía donde caer. Siendo ridiculizados hasta por su familia, huyeron de sus ojos y nadie sabía que fue de ellos, ni les importaba.
Así que ahora estaba en una cabaña espaciosa y económica. Gracias a los ahorros de años, el reembolso de algunos de sus pagos para la boda, lo que gano con su venganza, y su último pago de la tienda comercial, pudo viajar tan lejos de su origen para buscar un nuevo inicio y quizás un hogar.
Poniéndose melancólico por su reciente tragedia, viajo por sus recuerdos mientras el servicio de mudanza transportaba sus cosas, frustrándose porque siempre se encontraba con la misma neblina. Su accidente se llevó a sus abuelos, dado que sus padres desaparecieron cuando era un bebé y ellos lo educaron hasta el accidente.
Las llamas se sintieron como navajas picando al mismo tiempo en lugares donde no tuvieron derecho, quitándole mucha de la movilidad de una pierna.
Cuando la ayuda llego, fue tarde. Sus abuelos se fueron y más de la mitad de su vida en ese entonces.
Las llamas perjudicaron parte de su torso, piernas y rostro pero la peor parte se la llevo su pierna: causando un traumatismo y una extraña parálisis que lo mando a una silla de ruedas con heridas de quemaduras que no podrían sanar.
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— ¡No tan rápido, Colmillo! — exclamo con cierto cansancio, moviendo las ruedas de su silla lo más rápido que podía, intentando no molestar a Salem, su adorado gato negro. Debido a la lesión, a veces el dolor era demasiado y su pierna se negaba a moverse, por lo que necesitaba la silla con frecuencia.
Colmillo, su enorme y energético husky, corría varios metros lejos de ellos y luego regresaba, ladrando por la felicidad de correr todo lo que quería al aire libre. Intentaba sacarlos al aire tantas veces como pudiera pero no siempre podía con la energía de Colmillo y las limitaciones a las que tenía que acostumbrarse por no poder usar las piernas.
Xiao era un pequeño pueblo multicultural a las afueras de LiFeng, uno del que su nuevo amigo le hablo durante los meses a su lado: un pueblo misterioso y pacífico, protegido por lo que los residentes llamaban "Espíritus del bosque", armonioso y sanador.
YiFan le conto muchas leyendas acerca de los espíritus que tomaban diversas formas para ayudar a la población cuando fuera necesario y como los veneraban en el pueblo, siendo los lobos la criatura más amada y de la que se tenían más registros verbales. SeHun no era creyente de la magia o cosas sobrenaturales pero la paz y el ambiente místico de Xiao lo fue empujando a averiguar más del tema.
Sus vecinos eran amables y varios de ellos se pasaban por su casa a ciertas horas del día para procurar que estuviera bien, acicalar a sus mascotas, llevarle fruta deliciosa o simplemente para conversar, haciéndolo recuperar la confianza en la gente y evitar el terrible sentimiento de la soledad.
Chen y XiuMin eran un buen ejemplo de eso. La pareja era muy escandalosa y siempre venían con los mejores ánimos a contarle todas las historias que quisiera y responderle sus dudas.
Su favorita era acerca de un enorme y fuerte lobo que solía acompañar a las personas a casa cuando eran altas horas de la noche, protegía a los niños de otros animales cuando estos rondaban el bosque, visitaba a las mascotas en los campos, se encargaba de los animales rastreros y cazaba a todo aquel osara cometer un crimen contra la gente que protegía o lastimaba a los animales del bosque.
En Xiao, estaba prohibido cazar por deporte y toda la carne que se lograba recolectar era para que comieran los más vulnerables.
Aquel lobo solía aullar en la luna llena junto a los otros lobos y algunos perros, corriendo a su lado y desapareciendo en las profundidades del bosque donde no podían seguirlo. La zona de donde solía venir el espíritu más poderoso que se había materializado era peligrosa y nadie pisaba nada de su terreno por considerarlo terreno inexplorado. Pocos se atrevieron a intentar explorarlo pero conforme avanzaban, sentían que invadían terreno sagrado y regresaban.
SeHun había visto al lobo varias veces incluso antes de saber su origen pero por el gusto de mantenerlo como su momento favorito del día, lo mantenía en secreto. Además de que si les decía que visitaba muchas veces su patio, se llenaría de gente.
Le gustaba la gente pero no demasiado.
XiuMin le conto que aquel espíritu jamás dejaba que lo tocaran, vigilaba y protegía desde lejos pero no se acercaba a las personas, solo a los animales y estos chocaban narices, cabeza y lomos contra él.
Y SeHun no diría que el lobo se acercaba tanto a él que casi podía tocarlo.
Lo visitaba por las mañanas y las noches, dándole los buenos días con su mera presencia a través de las ventanas o la puerta y despidiéndose con un aullido durante la noche. Verlo le hacía olvidar el dolor y lo ponía feliz, pero también llegaba a herirlo que no podía correr a su lado como Colmillo o rozar su pelaje como Salem.
Aprendió a vivir con eso por el siguiente año y la idea de volver a Corea un día, se empezó a hacer cada vez más lejana.
Aquel lobo no era lo único misterioso en Xiao para SeHun, e incluso puede decir que el chico que le vendía leña al pueblo y que solía pasear a las mascotas cuando sus dueños no pudieran, lo era más.
Lay era misterioso por todos lados con sus enigmáticos ojos dorados, tan fuera de lugar en China y que delataban su mezcla curiosa de sangre, con una piel pálida y un cuerpo fuerte y delgado por un trabajo que necesitaba grandes músculos. Vivía solo en una cabaña aún más alejada que la de SeHun, adentrada en el bosque, sin apellido y con el único conocimiento de que esperaba a sus hermanos para regresar a casa, mismos que estaban de viaje por un trabajo que no conocían.
Era muy amable, amaba a los animales, tenía mucha energía y hablaba un idioma que no conocían pero parecía antiguo, además de que su chino y su coreano sonaba lindo por su pronunciación y lo volvía más encantador. SeHun la pasaba bien cuando iba a recibir una pequeña dosis de leña y fruta que el chico solía regalarle a cambio de dejarlo escuchar una de las novelas que empezaron a darle de comer o simplemente dejarlo jugar con Colmillo y Salem.
No iba a decir que Lay fue la inspiración para que escribiera cuando el dinero del seguro comenzó a escasear. La lectura fue una pasión secundaria desde que inicio el baile pero desde la niñez tenía sus pequeñas historias recopiladas en diversos cuadernos que jamás quiso tirar a pesar de las burlas de su ex amiga o los comentarios despectivos de su ex novio hacia algo que ninguno consideraba talento o digno de llamar carrera/ trabajo.
Pero aquel chico extranjero de todo amaba cada palabra escrita y le pedía escribir nuevos capítulos con fervor cuando terminaba su capítulo semanal y elogiaba hasta sus más vergonzosos escritos con el brillo dorado de su mirada.
Pero así como creció el amor por sus historias, lo hizo su frustración por no poder seguir a Lay cada que corría junto a Colmillo o bailaba al compás de la música de la radio o cualquier electrónico. Veía en él lo que el accidente le quito y se odiaba por amargar la imagen de una persona que había sido más que amable con él.
Creyó que pedirle un poco de distancia al chico sería bueno para eliminar sus pensamientos negativos pero cierta noche, un suceso violento cambio todo.
Era una zona tranquila pero los crímenes no faltaban, así como los cazadores. Los rumores de que había preciosos ciervos, corpulentos osos, relucientes zorros y majestuosos lobos en su bosque se corría con frecuencia pero siempre terminaban siendo desmentidos por hombres que aseguraban haber sido violentados por un espíritu tan agresivo como el fuego.
Pero había otros que necesitaban aprenderlo por las malas, porque no eran de los convencionales.
Atacaron a un granjero que iba de pasada por la carretera y a pesar de que le robaron hasta el caballo, el valiente anciano alerto al pueblo de la presencia de los bandidos y se encargó de que nadie que viviera solo estuviera sin compañía de más de cinco personas. SeHun fue llevado hasta la casa de Chen junto a sus mascotas para evitar alguna desgracia en su soledad pero lo preocupante fue cuando XiuMin regreso y les anuncio que no pudo encontrar a Lay en la veterinaria donde solía estar a esas horas sin falta.
SeHun se preocupó muchísimo. El leñador era muy noble y seguramente no dejaría a su bosque desprotegido si se trataba de cazadores cobardes, pero en su condición, atado a una silla, sus posibilidades lo hicieron encogerse de frustración. Les pidió a los vigilantes que volvieran por Lay pero estos estaban muy ocupados lidiando con la búsqueda de los hombres que no pudieron hacer nada.
Fue muy triste cuando les dijeron que ya habían encontrado a un venado muerto y casquillos de bala en el suelo y en las cortezas.
SeHun no estuvo ahí para presenciarlo pero TaiYu, un policía joven y fuerte, les conto con lujo de detalle lo asombroso.
Los cazadores habían matado a un par de conejos cuando fueron atrapados por ellos, lucharon y lograron atrapar tres de ellos cuando uno le disparo en la pierna a un vigilante y se dio a la fuga. Al perseguirlo, escucharon los cantos de los lobos y temieron lo peor, pues los astutos animales eran mejores cazadores que ellos y el aroma de la sangre los llevaría a ellos, dejándolos en desventaja.
Se separaron durante la persecución y fue el joven policía quien se topó con el violento cazador. Recibió un golpe con el rifle que lo tumbo a la merced del cobarde, que berreaba por la sangre que le habían sacado a golpes. TaiYu conto que espero ver a la manada cuando los escucho correr entre los arboles pero no vio más que a uno, el más conocido y el protector del bosque.
El cazador grito de horror cuando lo vio salir de entre los árboles, intentando apuntarle y fallando al recibir una mordida que le arranco el brazo entero. TaiYu sabía que el lobo no le haría daño pero la escena fue tan violenta que le causo miedo.
El guardián se alejó después de dejar malherido al cazador y desapareció entre los árboles, tan rápido como había llegado. Creyeron que podrían seguir el rastro a su guardián por la sangre de la herida pero el rastro terminaba ahí mismo.
Los hombres atrapados fueron encarcelados y serian redimidos hasta la cárcel más cercana por caza ilegal e intento de homicidio.
A pesar del éxito de su búsqueda, SeHun no estuvo tranquilo hasta que lo dejaron ir a buscar a Lay hasta su casa, acompañado por YiFan.
Fue un susto que la puerta de la cabaña estuviera abierta y las luces apagadas.
— ¡Lay, Lay! —grito a todo pulmón, moviendo sus ruedas a todo lo que sus manos podían. YiFan lo ayudo y le hizo quedarse en la sala mientras buscaba en el segundo piso; Lay había modificado su casa con una rampa de madera para el día en que SeHun lo visitara y pidió que lo hiciera cuando fuera terminara todo. Ahora veía a lo que se refería con terminar.
La rampa estaba terminada pero lo que parecía un cuarto de huéspedes con una cama baja y barras para apoyarse, estaban siendo pintados y complementados. Su corazón se llenó de calidez al ver que un chico como Lay modificaba su casa para que él se sintiera cómodo y pudiera moverse y/o descansar cada que fuera.
Poco después, YiFan bajo por las escaleras y negó haberlo encontrado.
SeHun iba a ponerse histérico cuando el joven apareció por la puerta lleno de tierra, con el cabello revuelto y la ropa mojada. La sorpresa en su rostro fue épica.
— ¡Lay! —se acercó con los mismo movimientos veloces y le abrazo la cadera, buscando heridas por su estado. — ¿Dónde estabas? ¿Te duele algo?
— ¿Mm? ¿Por qué estás tan asustado? — el chico era mucho de contacto físico así que no tardo en correr a su lado para acariciar sus hombros y sus brazos. —Escuche disparos a los lejos y me preocupe.
YiFan llego a darle un zape por la preocupación y luego lo abrazo, asegurándose de revolverle su cabello.
— ¿Por qué vienes tan sucio? — pregunto el coreano cuando lo examino bien, reparando en algo extraño por primera vez desde que lo conocía. Lay era leñador y de vez en cuando vendía la fruta que conseguía, le gustaba correr por los campos pero cuidaba mucho su ropa y las únicas ocasiones donde lo veía desaliñado o sucio era cuando jugaba con las mascotas grandes, no la rompía. A excepción de la mañana tras la primer luna llena que paso en Xiao, cuando vio caminando al singular chico con la camisa dañada con jirones y descalzo.
Sus cabañas quedaban relativamente cerca entre sí, los separaba un pequeño camino y muchos metros lejos del resto del pueblo, cosa que le agradaba por su privacidad e inspiración. Creyó que los jirones en su ropa eran productos de su trabajo en el bosque o su natural torpeza pero algo no le cuadraba.
Otra cosa que no noto hasta varias semanas de conocerlo eran los breves lapsos donde parecía olvidar donde estaba parado, que estaba haciendo o que había dicho. Le dijeron que su familia era muy pequeña y que salió en busca de una medicina para curar su extraña enfermedad, por lo que jamás los habían visto. Ellos solían enviarle dinero para que no tuviera problemas pero no había cartas, fotos o mensajes que le dijeran donde estaban o si ya habían encontrado la cura.
SeHun creía que era desafortunado que un chico tan joven y trabajador a veces olvidara que no había nadie esperándolo en casa.
—YiFan gege cree que es como una amnesia retrograda porque me dijeron que fue por un accidente en la infancia pero no lo creo, porque mi familia dijo que es algo que tengo desde que nací, pero no se ha encontrado la cura. —le explico cuando le pregunto tras un episodio. —Por eso no puedo tener un trabajo como el de los demás o el tuyo.
— ¿Quién te dijo eso?
—Mi familia. —respondió con inocencia, haciéndolo odiar a la familia desconocida por plantar tal idea en su cabeza.
—Lay, eres tan capaz de tener un trabajo normal como yo y el resto, bueno, si se trata de correr o saltar, tú me entiendes. —bromeo dándole una palmada en el brazo y haciéndolo reír. —Puedes hacer lo que quieras. Incluso ser un hada rosa del bosque y yo te defendería de todos, arrojándoles mi silla si es necesario.
—Y yo buscaría una cura para tus piernas, Hun. Porque quiero que corras conmigo en la luna llena. —confeso recargando su cabeza en su mano, sonando como si de verdad pudiera hacerse.
Pero él lo considero tierno.
Aquella declaración empezó a rondar su cabeza cuando tras ser mordido en la base del cuello por el chino cada mañana tras una luna muy brillante, y ser abrazado, la sensibilidad pareció volver poco a poco a sus piernas. La mordida fue excusada por una tendencia de Lay y que lo había visto poner en práctica solo con YiFan, Chen, XiuMin, ChulSam y TaeHyung, el único contacto que tenia de la ciudad.
O tal vez solo era su mente de escritor.
Entonces entendió que su vecino no era solo una cara bonita que tenía encanto con los animales. También entendía porque adoraba tanto la luna, porque se ausentaba en la luna llena, el peculiar brillo en sus ojos, la fuerza mejorada, los reflejos y el dominio.
Lay era un lobo. Y lo comprobó otra noche violenta.
Ambos paseaban por el teatro del pueblo cuando un par de hombres los detuvieron y exigieron que los llevaran a los policías que encarcelaron a sus hermanos. Al comprender que eran parientes de los cazadores que invadieron sus tierras semanas atrás, se negaron y amenazaron con avisar a la policía si no se iban.
Pareció ser suficiente, hasta que SeHun volvió a casa y Lay se marchó junto a sus mascotas para traerle frutas frescas y carne para tener una cena maravillosa.
Irrumpieron como si fueran visitantes y lo empujaron con fuerza cuando abrió, confiado de la paz del pueblo. Su objetivo era atraer al culpable de los daños, el espíritu y pensaron que si hacían algo que lo enojara, se mostraría.
El maldito golpeo la silla y lo volcó cobre su estómago, riendo con burla. — ¿Y qué vas a poder hacer tu, paralitico? No necesito golpearte para dejarte aquí mientras jugamos un poco con tu amigo, vendrá si le hablas ¿no?
— ¡No le hagas daño! — rogo, siendo pateado en la cara por el tipo.
— ¿Qué harás al respecto, ah? —gruño el vaquero, dándole otra patada en el estómago. —Ni se para que te golpeo si no puedes hacer nada. Solo me servirás para asustar a tu amigo... en fin, déjenlo ahí tirado en lo que viene el otro.
En cuanto Lay entrara y lo viera golpeado, caería en su trampa.
—Creo que vi algo. — anuncio uno de ellos, dándoles indicaciones a los otros. Tomaron sus cuchillos y sus pistolas y se aguantaron las risas, listos para herir a una persona hermosa.
— ¡No, no vengas, Lay! — grito con fuerza, recibiendo otro golpe con la pistola que le nublo toda la vista.
— ¡Cállate, maldito lisiado! —exclamo con furia, dispuesto a volver a golpearlo cuando la puerta trasera se abrió con una fuerza tan grande que fue arrancada.
Los hombres miraron con asombro y el corazón a mil por la agresividad del suceso, apuntaron hacia el espacio sin puerta y su incertidumbre creció cuando escucharon una voz de la que no se habían presenciado.
— ¿Cómo se atrevieron a golpear a SeHun?... — su voz sonaba gutural y furiosa, combinando con la increíble presencia que anunciaba.
Los hombres temblaron, levantando sus armas. Se miraron los unos a los otros, preguntándose el momento en el que apareció del otro lado. —Vamos a volarlos a tiros si no nos das todo lo que tengas.
— ¿Darles? Claro...—Lay se tronó el cuello, los nudillos y los hombros, colocándose en una posición baja para atacar. —que les daré todo lo que tengo. — y se lanzó hacia ellos como si fuera un cuadrúpedo, derribándolos uno a uno con violencia y seguras heridas de gravedad.
Las balas volaron pero ninguna pareció darle, los hombres gritaron de pavor mientras caían y sus gemidos de dolor por los huesos rotos y las lesiones enviaron a varios a la inconsciencia, menos al líder, cuya lesión fue a propósito hecha con menor fuerza para mantenerlo consiente.
El mestizo se le acerco con el aura sombría y los ojos brillando en dorado, paralizando al adolorido hombre. El coreano quedo hipnotizado por el brillo inmenso, las que parecían garras en sus dedos y los colmillos con los que desgarro uno de los brazos de los delincuentes.
— ¡Mo-Monstruo! ¡Les diré a todos que eres un monstruo! —amenazo el líder con cobardía, sosteniéndose la pierna torcida que le sangraba.
— ¿Yo soy el monstruo? Ustedes atacaron a un hombre desarmado que no puede caminar, irrumpieron en mi casa y lastimaron a mi amigo... creo que su definición de monstruo es muy diferente a la mía. —se sacudió las manos y corrió hasta SeHun, que se quedó con los ojos muy bien abiertos. —Aiyo wei, mira cómo te dejaron... ¿te duele mucho? Ahora mismo te llevo con el doctor, solo deja que le hable a Gao gege y listo.
Después de ser acomodado en su silla de nuevo, el chino tomo el teléfono y marco al de la policía del pueblo, sonando muy preocupado por las heridas de SeHun cuando este noto que su amigo sangraba de uno de sus costados.
— ¡Lay, estas herido! —anuncio estirando los brazos para tomar la cadera del pálido, levantando la playera para encontrar una bala alojada en el cuerpo contrario. Su cara perdió todo color y se negó a soltarlo. — ¡Es una bala, debemos ir al hospital!
El de ojos dorados miro sin importancia su herida pero al ver el pánico en el rostro del coreano, pareció entrar en razón. — ¡Eso duele! —gimió recostándose con cuidado junto a la silla de SeHun, que no le soltó la mano.
La policía no tardó mucho en llegar, junto a la ambulancia que pidió durante el arranque de pánico de SeHun. Gao se quedó un instante parado en la puerta ante la escena, ignorando los gritos de los delincuentes que acusaban a Lay de ser un monstruo.
— ¡Hyung, le dispararon a Lay! —exclamo callando los gritos de los delincuentes y haciendo que el policía llamara a los paramédicos para el transporte del leñador.
Lay se había desmayado durante el traslado, lo que puso muy nervioso a SeHun, quien llego al hospital en el auto de Chen y XiuMin. El escritor defendió la versión de que el guardián del bosque acudió al ataque y se encargó de los criminales, que dispararon a su amigo cuando este intento ayudarlo.
YiFan no lo dejo pasar a visitarlo tras un par de horas en que termino la cirugía, luciendo muy serio y con una mirada tan penetrante en sus dorados ojos que lo hizo sentir algo incómodo. No había reparado demasiado en que el alto medico tenía el mismo brillo que el leñador en los ojos, ese que lograba captar en pequeños momentos.
—SeHun, tenemos que hablar después de su alta. — pidió, dándole una palmada antes de guiarlo al cuarto.
Su amigo estaba despierto y con un semblante preocupado que exploto al verlo. — ¡SeHun! ¿Estás bien? ¿Te duele algo?
El coreano sonrió con alivio, estirando su cuerpo todo lo que podía para que su amigo lo abrazara y paseara sus dedos por los curitas que le pusieron en las heridas del rostro. Sus heridas eran menores y la hinchazón y la piel rota se curaría pronto, a diferencia de la herida de bala de Lay que debería mantenerlo acostado un buen rato.
—No, acuéstate, acuéstate.
—No soy un perro~— gruño adorablemente, obedeciéndolo. — ¿Qué paso con los delincuentes?
— Fueron llevados a la ciudad para ser enjuiciados y encarcelados, tienen varias pruebas para que se queden muchos años ahí. Claro que no tendrán trato especial por sus heridas.
Lay asintió, conforme. —Más les vale, no debieron lastimarte.
—Sobre eso... quiero hablarlo. — ahora se sentía tan inseguro como en su infancia, temeroso de que el chico fuera cortante o incluso lo amenazara con no volver a hablarle si se le ocurría tratar el tema.
— ¿S-Si? —y el contrario lucia tan temeroso como él, excusándolo con la botella de agua que le dejaron.
—Eres el espíritu guardián, ¿verdad? — soltó sin pomada, logrando que el chino escupiera su bebida.
— ¿Q-Que dices? —pregunto con el agua escurriendo de la nariz y la voz llena de agua. — ¿Cómo puede ser eso posible?
—Bueno, he tenido mis dudas desde hace unas semanas pero pude confirmarlo con este incidente.
— ¡No soy un monstruo! — exclamo con prisa, colocando sus manos en forma de escudo. —... jamás te hare daño. —para el escritor resulto curioso que un hombre lobo posara como si él, un humano invalido, pudiera hacerle daño cuando lo había visto arrancar una pesada puerta de madera.
—De hecho, creo que yo soy el que más puede hacerte daño. — confeso, calmándolo con los tan comunes toques que ahora ya entendía. —No pasa nada, no voy a irme de tu vida solo porque te guste aullarle a la luna mientras corres lleno de pelo y colmillos. Solo me gustaría que me ayudaras a volver a colocar mi puerta de mi casa.
— ¡Lamento eso pero no tenía opción!
Su risa pareció aliviar al chino, provocando que quisiera apretarle las mejillas. —Entiendo, sé que todo lo que haces es para proteger el pueblo y a nosotros, pero también tengo miedo de que llegue algo o alguien que logre hacerte daño y en mi patético estado, ni siquiera puedo cuidar de mí mismo.
En ese instante maldijo a las dos personas que condujeron ebrios y causaron su accidente, porque por su culpa no podría ayudarle a su amigo aunque quisiera. El agarre en sus manos resulto casi doloroso por la furia que sus palabras despertaron en Lay, sorprendiéndolo.
—No sabes que tan precioso eres. —susurro el lobo, haciendo círculos con sus dedos sobre la piel rojiza de las manos de SeHun. —Los shifter no nos fijamos tanto en el exterior como ustedes, amamos el espíritu de la persona por encima de su cuerpo. Y para mí, eres el humano con el espíritu más fuerte que he visto.
SeHun sintió calor en su pecho, conmovido porque alguien pensara en él como si la silla no fuera un impedimento. —No podré caminar de nuevo, tampoco podre correr contigo y los otros lobos o perros o mi piel dejara de estar quemada. Incluso ahora necesito ayuda hasta para salir a comprar comida.
—Estas vivo, SeHun. —la voz del chico seguían siendo dulce pero ahora era más firme y segura. Le había contado solo el motivo de sus heridas pero hasta ahí, muy avergonzado de haber confiado en personas tan rastreras. —Tú te ves inútil, patético y feo pero te lo repito, no sabes lo hermoso que eres.
—Bueno, eres un hombre lobo, todo tú eres increíble y ves las cosas de otra manera.
El bufido de exasperación del cambiaforma lo hizo sentir como cuando su madre lo regalaba de niño. —No voy a lograr que lo entiendas ahora, ¿verdad?
— ¿Qué cosa?
Lay se revolvió el cabello mientras gemía su frustración, estirando su esbelto cuerpo y dejando que tronara por el tiempo en cama. SeHun alcanzo a ver la zona donde la bala aterrizo pero no había nada, incluso la gasa que YiFan coloco tras coser, estaba tan blanca como nueva. Recordó que las pocas heridas que llego a verle, sanaban tan rápido que creyó imaginarse que hasta desaparecían poco después de verlas. Ahora entendía la fantástica habilidad regenerativa de un cambiaforma.
Fue una bala normal que salió limpiamente de su cuerpo, seguramente se curó antes de la intervención de YiFan, aquello lo hizo pensar en dos cosas igual de preocupantes y temibles: YiFan debió de haber visto la herida sanándose, por lo que descubrió su secreto y podría ser la razón por la que quiere hablar con él y si el disparo fuera en una zona vital, con otra arma, a quemarropa o con plata, ¿Lay podría curarse?
Ahora estaba pensando en una manera de lograr el silencio de YiFan o en todo caso, huir con su amigo y sus mascotas a un lugar donde pudiera mantenerlo a salvo.
La realidad lo sorprendió.
— ¿Cuánto sabes? — fue lo primero que le lanzo cuando cerró la puerta de su oficina.
SeHun paro los ojos al volver a ver el brillo dorado en los ojos del médico, chocando el puño derecho con su palma izquierda.
—Eres un shifter también. —afirmo sorprendiendo al más alto por un momento antes de que negara con la mano en la frente.
—Ese niño...
—En realidad me di cuenta por lo que ocurrió ayer, no es que él fuera demasiado obvio pero solo lo sospeche. No he dicho nada a nadie y no lo hare. De hecho, estaba pensando en una manera de amenazarte para que no dijeras nada pero creo que lo sabias desde antes.
Wu asintió, sentándose con un estilo que solo había visto en los caballeros de revista de alta categoría. No podía ocultar su procedencia de oro, así que también se preguntó el motivo de su estancia en Xiao.
—Conozco a Lay desde hace dos años, que son los que lleva aquí. —contesto relajando su postura. —Su familia jamás se ha aparecido por aquí pero he intentado ayudarlo con su problema lo mejor que se puede.
—Creí que las enfermedades no existían para los hombres lobo.
—Las hay pero no son comunes y suelen no tener cura.
— ¿A mejorado?
YiFan negó, pensándolo un poco. — Bueno, ha mejorado un poco desde que pasa el tiempo contigo pero no creo que mejore lo suficiente.
— ¿Nadie más sabe? ¿Representan peligro para Lay?
—Me lo he preguntado desde hace tiempo pero no lo creo, aunque tengo mi plan en caso de que debamos huir a toda velocidad.
— ¿Qué haces aquí, hyung? — y cedió ante su curiosidad.
—Tengo una casa en Seúl y empecé a llevarme a Lay para que viera más allá del pueblo donde su familia lo dejo. Vivir en Xiao solo es para compensar nuestra parte que quiere correr en grandes espacios y aullar a la luna.
Con eso respondía su pregunta acerca del tipo de cambiaforma que era. —Hyung, ¿puedo comentarle algo que me tiene preocupado desde hace días?
YiFan se puso serio, asintiendo.
Y era verdad, desde que empezó a convivir más con el chico lobo se dio cuenta de un detalle que fue tornándose cada vez más triste y necesitaba que alguien que fuera cercano a Lay lo escuchara para confirmarlo o que le dijera que estaba loco.
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Lay revoloteaba con frecuencia por su alrededor desde aquel día, aún más que antes y él no podía estar más feliz por aquello.
Sus sentimientos hacia el lobo se tornaron románticos y profundos, queriendo verlo a todas horas, abrazarlo, salir de paseo, verlo sonreír, escuchar su risa, verlo dormir, comer con él, tocarlo... besarlo...
Primero se sintió confundido por la fuerza abrumadora de sus sentimientos, dado que casi un año atrás desecho el amor de pareja por la situación de su accidente pero estando tan unido a la naturaleza con Lay, limpio su mente y su cuerpo de toda negatividad y le abrió las puertas a un nuevo amor puro.
Quería una nueva oportunidad y si él se lo permitía, le gustaría que fuera con él. Aunque le gustaría poder volver a caminar para acompañarlo a aullarle a la luna, correr cada que se le antojara perseguirlo para agarrarlo a besos, morder su cola, acicalar su pelaje, dejar su aroma en cada parte de él, gruñirle a todo aquel que lo mirara de forma intensa y también...
—SeHun, ¿Qué haces? —la voz sorprendida de Lay lo hizo girar y encontrarlo con la mayor expresión de confusión y sorpresa que le había visto.
— ¿Hago de qué? —regreso la interrogante sin entender el motivo de su consternación. — ¿Qué sucede? ¿Por qué me ves así? ¿Estas herido? ¿Alguien te hizo daño? — mientras hablaba, se acercó y tomo de las mejillas del chico, buscando heridas.
—Está funcionando, Hun...—las lágrimas y el gozo en el rostro del chico igual lo confundieron, pero no tanto como ver y sentir sus manos bajar de su rostro hasta la cintura, cadera, muslos y pies. Entonces noto algo igual de sorprendente que la primera vez que vio el brillo del lobo en los ojos de Lay.
—Estoy de pie...— susurro con el temblor apoderándose de su cuerpo, poco antes de caer en los brazos del príncipe lobo. — ¿C-Como es posible? Ni siquiera lo note.
El lobo lo ayudo a terminar de sentarse en el suelo, subiendo su pantalón para inspeccionar sus piernas, tocándolas y masajeándolas en busca de anomalías, dolor o colores.
—Funciona, no puedo creerlo...—Lay estaba fascinado y agradecido, por lo que empezó a hablar en chino muy rápido, confundiéndolo después de su revelación.
— ¿"Funciona"? ¿Qué quieres decir? —su risa lo hizo muy feliz, claro que sí.
—No vayas a enojarte, Hun, pero desde que te mordí te he dado un poco de fuerza para que tus piernas se recuperen. — explico levantándolo con una facilidad graciosa a SeHun para acomodarlo en la cama de la habitación.
— ¿Qué?
—Cuando los shifter mordemos a alguien, lo marcamos como nuestro pero si seguimos haciéndolo, lograremos un cambio lento pero efectivo contra cualquier dolencia o enfermedad significativa en los humanos o cambiaformas. — explico continuando con el masaje.
— ¡Es increíble! ¿Me convertirte en un lobo? —no estaba enojado o consternado, de hecho, le parecía fascinante.
—No como uno nacido pero si tendrás algunas cosas mías. —Lay lucia sus preciosas mejillas rosas conforme hablaba, pendiente de cualquier gesto de enojo o repudio a pesar del primer alivio que sintió. —No somos milagrosos y si la enfermedad es incurable, perdiste alguna extremidad o es mental, no podremos sanarlo.
—Pero mi pierna tuvo un daño irreparable...
—Eso es algo muy curioso de hecho. — de nuevo, la risa de Lay lo hacía feliz. —No perdiste por completo tu movilidad, pude verlo cuando te dormiste en el campo durante el picnic. Dijiste que te rendiste al no ver resultados pero creí que podría ayudar.
—Me dejaste volver a caminar, Lay, eso no podré pagártelo nunca.
—No espero que lo hagas, solo quiero verte caminar conmigo...— el chino se sentó a su lado, sonriente. —No creí que funcionaria porque llevas mucho tiempo descuidado y sin ánimos y no soy tan fuerte pero quise intentarlo. Creo que si te esfuerzas un poco, podrás volver a caminar en unos meses.
El chico no se dio cuenta pero SeHun empezó a llorar en el momento que hablo de su descuido, agradecido porque alguien que no le debía nada, que no lo conocía por completo o con el que convivio tan solo un año, había estado curando su cuerpo solo para caminar a su lado.
Por una razón tan noble y desinteresada como esa, se arriesgaba por él.
Y no estaba enojado, aunque quizás hubiera personas que se escandalizarían por recibir la mordida de un hombre lobo y ser parcialmente convertidos en uno, llegando a insultarlo o correr la voz.
Pero él no lo haría, porque lo quería.
— ¿No estás enojado conmigo? —Lay se asustó en cuanto vio las lágrimas de SeHun, buscando como pararlas o secarlas, pero seguían saliendo más. — ¿Qué hago? ¿Qué hago? No sé qué hacer.
—No es tu culpa— lo calmo, dejando que secara sus lágrimas. —, pero nadie había hecho esto por mí. Mi ex pareja y mi ex mejor amiga me engañaron por dos años.
Lay suspiro con tristeza, sintiendo una ira burbujeante hacia aquellas personas. —Pero tú no eres así. El veneno solo fue de ellos. —y estaba seguro de que SeHun seguiría portando con orgullo las cicatrices. —Pero ahora estás conmigo, aquí, y voy a cuidarte.
—Lo sé, por eso quiero quedarme el resto de mi vida contigo. —susurro contra sus labios, incapaz de poder mantener sus deseos encerrados. Tal vez el lobo que empezaba a correr por sus venas tenía mucho que ver.
El chino recibió el beso con inocencia, sonrojándose hasta las orejas y cubriéndose la cara al cruzar miradas. SeHun lo amo cada instante, besando desde su barbilla hasta sus parpados. Todo Lay era digno de besar y amar.
Por eso le dolió tanto tener que exponer lo que pasaba e ignoraba gracias a su Oblivion, el nombre por el cual se conocía a una de las pocas enfermedades shifter.
Lay esperaba a su familia en lo alto de la colina, como llevaba haciendo por tres años, solo para que, pasada media hora, olvidara que era lo que hacía. Volvía lleno de dicha, expresando lo emocionado que estaba porque llegara el fin de mes para volver a ver a su familia.
Pero, la verdad era que no había tal familia.
YiFan investigo desde que noto lo extraño de su ausencia, encontrando lo más terrible. Los Zhang, de donde venía Lay, eran una vieja y tradicional familia de lobos que no toleraban muestras de debilidad de ninguna clase y que al estar cerca de ella, le daban la espalda y marginaban al o la indicada.
YiFan los conocía por las reuniones que se organizaban cada dos años, y los aborrecía, llegando al extremo de portarse hostil y negar cualquier ayuda de su manada hacia los Zhang. Eso fue una sorpresa para el coreano, pues YiFan venia de un largo linaje de líderes alfa y su apellido y habilidades eran altamente reconocidas y veneradas, así que su abierta hostilidad hacia una familia conservadora, les empezó a cerrar puertas. YiFan no parecía un tipo que gruñera a cualquiera pero pronto compartió su razón.
—Los malditos siempre andaban regocijándose de producir dos alfas varones pero cuando Lay empezó a mostrar signos de Oblivion, lo repudiaron y lo escondieron. — explico aquella tarde tras escuchar sus pensamientos. —Mi padre jamás ha permitido que se menosprecie a uno de los nuestros sin importar especie y anduvo muchos años encima de ellos para que le dejaran el cuidado de Lay, porque ellos dejaron de enviarlo a la escuela.
Al cumplir la mayoría de edad, los Zhang anunciaron un viaje familiar para buscar alguna cura, ganando favores de la comunidad. YiFan y su familia se llenó de ira cuando descubrieron que los Zhang abandonaron a su hijo en Xiao, aprovechándose de que él lo olvidaría.
Teniendo un poco de fe en aquellas ratas, YiFan espero alguna señal de contacto pero esta jamás llego y las supuestas cartas o llamadas eran de la única semana que le hablaron, solo para que su memoria lo repitiera una y otra vez.
Odiándolos como a ningún otro cambiaforma o humano, YiFan y su familia los vetaron de cualquier ayuda de cualquier especie, pues para todo shifter era un tabú horrible abandonar a los tuyos, sangre o no. Nadie quiso ofrecerles ayuda por dejar a su hijo y hermano. Tuvieron noticias de ellos pero fueron forzados a desaparecer para siempre al ser repudiados.
La manada de YiFan cuidaba de Lay desde entonces, sin tener el corazón para decirle la verdad.
Y SeHun tuvo que hacerlo.
— ¿Sabes? Algo de mí me decía que me abandonaron porque deje de sentir la unión desde hace tiempo. — fue lo primero que dijo tras escucharlo. —Creen que olvido todo pero creí... que un día volverían, digo, son mi familia.
—Ahora me tienes a mí, a nosotros, y voy a cuidarte. —le repitió sus palabras, abrazándolo y volviendo a besar cada parte de su rostro. Necesitaba transmitirle tanto amor como pudiera.
—Lo sé, y por eso los dejare ir.
Lay era un hombre fuerte, no necesitaba de su familia de sangre.
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—Me siento como un bebé...—estaba divirtiéndose aunque también le dolía, pero el dolor era bueno, porque significaba que se recuperaba.
—Eres el bebé más lindo. —bromeo Lay, esperándolo del otro lado del camino. Conforme recuperaba la movilidad, los metros que caminaba eran más largos o representaban un reto. Ahora le tocaba subir una pendiente solo, sin muletas y sin ayuda.
—Voy a cumplir veintisiete, cariño. —gruño con los colmillos asomándose por los labios. Desde la mordida y la primera luna llena que paso, el cambio fue aún más rápido y asombroso. Aun no controlaba a voluntad los colmillos o las garras y se hacía daño de vez en cuando pero sus sentidos y su recuperación solo había tomado seis meses.
—Solo te falta muy poco, me impresionas. —el chino lucia radiante y con la confianza que se merecía. —Supongo que podrás correr conmigo en la próxima luna llena.
— ¡Por supuesto que sí! —SeHun se tocó la cara por costumbre, como llevaba haciéndolo desde que empezó a recuperar su movilidad. Creía que su piel también se regeneraría parcialmente pero ninguna de sus quemaduras se había ido.
—Hey, está bien. — su chico llego hasta a él con el mismo sigilo que a veces lo asustaba, acaricio la zona quemada de su cara y dejo un beso en ella. —Eres el más guapo para mí.
Su chico lobo amaba cada parte suya, eso ya le había quedado claro, pero le gustaba escucharlo de vez en cuando y claro, recibir besos.
—Creo que YiFan vendrá más tarde para presentarnos a su pareja. —susurro en medio de un tierno beso, intentando no ceder a sus nuevos aumentados impulsos y empujar a Lay contra el pasto y morderlo. —Estaba muy nervioso pero sonreía, creo que casi hizo que se desmayara la chica de la farmacia.
Lay se enredó a su cuello, feliz y sonriente. —Lo vi hace dos días cuando regreso, creo que su viaje a la ciudad le hizo muy bien.
—Estoy feliz por él, se merece su propia felicidad. —tomado de la cintura de su novio, volvió a casa donde un muy emocionado Colmillo ladraba con Salem en su lomo. Desde su transformación, sus mascotas solían olfatearlo y escucharlo a la primera, aceptando su nuevo estatus como hombre lobo, según Lay. Pero ambos seguían amando a su novio aún más que a él.
—Por cierto, ¿Vamos a desayunar primero antes de irnos? —pregunto mientras se estiraba en diferentes posiciones, inclinándose e ignorando la mirada hambrienta de su novio.
Estando juntos por ocho meses, era obvio que ambos conocieran el cuerpo del otro sin ropa, sudado de placer y rebosante de gozo pero el colosal apetito sexual que obtuvo al transformarse, lo tenía continuamente babeando por enterrarse en su chico. Con amor, obvio.
—SeHun, no es que me moleste pero tu excitación me está nublando la cabeza y el trasero aún me duele un poco. — comento Lay dándole un beso en la mandíbula.
— ¡Woa, lo siento! — entre risas por no haber notado que tenía los dientes en el hombro de su chico y las manos en su cintura, SeHun se recostó en la alfombra junto a Colmillo. —Y sí, quiero desayunar. Se me antoja una hamburguesa.
—Eso no es desayuno, cariño.
— ¡Y una malteada de fresa!
—SeHun, debes cuidar el azúcar.
—Es imposible contigo como novio, mi amor. —no vio la sonrisa de su chico pero sabe que es la más bella de todas.
—Eres un caso.
—Cariño, ¿Qué hicimos el miércoles pasado?
Lay paro de acomodar los vasos para pensarlo un poco, contestando con confianza. —Salimos a correr, nos bañamos desnudos en el rio después de hacer el amor y cenamos una hamburguesa.
Orgulloso de que su novio pudiera recordar lo sucedido una semana atrás con mayor claridad que antes. Si bien no podría curarse, entrenaría su memoria con su ayuda para tener la vida más normal que podían, siendo un cambiaformas nacido y uno convertido.
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— ¿En serio? ¿Qué eres? ¿Un cachorro o un hombre? — YiFan negaba desaprobatoriamente con la cabeza mientras ZiYan, su pareja y un cambiaforma de lobo siberiano, se partía de la risa.
—Es normal, no nació así...—alcanzo a justificar Lay antes de tirarse al piso de la risa, tomando su barriga.
— ¡Voy a patearte, SeHun! —YiFan se rindió y también estallo en carcajadas.
Un año después de ser mordido, SeHun pudo pasar por su primer cambio y como todo primerizo, pasaba más tiempo con la cabeza en el suelo y las patas enredadas que corriendo junto a ellos. Pero eso era lo divertido.
Como pasaba con humanos convertidos por su pareja, el cambio tardaba casi un año en completarse para ellos. Era muy doloroso dado que sus huesos se rompían y crecían, sus músculos se estiraban y retorcían y su piel se estiraba.
Adquirían la habilidad de transformarse junto a lo que consiguieron en el transcurso del año pero un lobo nacido siempre sería más fuerte.
— ¡Hun, es hora de volver! —siendo el primer cambio completo de su novio, tuvo que vigilarlo muy de cerca para mantener su mente centrada. Era común aun para los nacidos perder la consciencia durante el primer cambio o siendo presa de un sentimiento muy intenso, así que era de suma importancia que hubiera un intermediario importante que los mantuviera humanos.
Hablándole con frecuencia, pidiéndole que saltara y corriera para asegurarse de que siguiera siendo SeHun y no se hubiera abandonado a su nueva parte animal, Lay termino muy orgulloso para el final del día.
— ¿Cuándo se van? — pregunto ZiYan, observando con una sonrisa como su pareja jugueteaba con SeHun, mordiéndose las patas y la cola.
—Mañana, queremos llegar para la noche y así pasear un rato por el rio Han.
—Promete traerme algo de recuerdo.
—ZiYan, no puedo traerte a Kim TaeHyung.
— ¡Pero él es hermoso!
—No, y duizhang me va a pegar si lo hago.
—Tu tranquilo, que puedo distraerlo con mis encantos.
—Ugh, no quiero saber de eso, por favor.
— ¡Ay, no seas mojigato! — ZiYan se le lanzo encima, iniciando una pelea de cosquillas a la que pronto se les unieron sus parejas.
Con grandes expectativas, partieron a Seúl para unas pequeñas vacaciones y se la pasaron saltando de un lugar a otro pues YiXing no había pisado Corea y quería conocer los lugares donde creció SeHun, sus escuelas, parques, centros comerciales, museos, karaokes, cines, hasta un parque de diversiones.
Aun cuando acabaron agotados pese a su gran resistencia, volvían para jugar entre las sabanas y morder la piel del otro, con el corazón lleno de felicidad.
SeHun le presento a los amigos que conservo y estos, en parte tristes porque solo iba de visita, festejaron con ahínco su felicidad y les desearon lo mejor, despidiéndolos en el aeropuerto cuando volvieron a casa.
Los libros de SeHun, acerca de aventuras místicas y las canciones que componía para dramas, fueron un éxito y los ayudo a mantenerse junto al trabajo de YiXing, que se encargó de las letras y portadas.
Con su mejor versión de sí mismo, SeHun siguió creciendo y amando a YiXing con cada fibra de su ser.
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Fin
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Este ONESHOT tiene dos versiones que fui armando porque no me decidí por una definitiva pero está se quedó, espero les guste.
Descansen.
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