N-4




Arrojo el fajo de billetes hacia el diablo que le había llevado las ganancias de la venta de drogas de esa semana y expulso el humo del cigarro, sentándose de nuevo en aquella lujosa silla.

—jefe, Kasper y WonHo están aquí. — anuncio Suga, pasando directo con su rifle contra su hombro.

—toca la puerta, bastardo. — bufo frunciendo el ceño. —BaekHyun, ve a recibirlos. — ordeno sin levantar la mirada hacia el chico que se pintaba las uñas de negro y que le había torcido los labios antes de levantarse y salir de la amplia oficina.

WonHo era uno de los diablos que mejor daba resultados pero que también provocaba unos cuantos líos con su carácter explosivo y su tendencia a cagarla por sexo. El tipo aun pagaba el millón que le hizo perder a Wu cuando prefirió quedarse más tiempo follando con otro diablo en vez de vender otro cargamento más. Kris no lo dejo impune y le perforo una pierna con un tenedor, perdonándolo solo porque había triplicado su inversión. Nadie le hacía perder dinero a Kris Wu.

BaekHyun llego soplando sus uñas con un gesto desinteresado; sabia de Kasper pero no lo conocía como tal, al menos no más allá de lo que se dejaba conocer fuera del 24th. Dado que el encargado casi nunca se paraba por el cuartel y que el espía no siempre estaba cerca de Kris, no se habían visto tan de cerca. Verlo le sorprendió bastante. Era un hombre muy atractivo, de cabello oscuro y peinado hacia un costado, piel blanca y ojos tan profundos como el abismo. Alto, delgado y de musculatura fuerte, al igual que la mayoría de los hombres bajo el cargo de Kris.

—hey, pero que preciosura me ha venido a recibir ahora. — hablo el mestizo entre americano y coreano. Dio una larga zancada hasta BaekHyun y lo atrapo de la cadera, haciendo que su compañero volteara los ojos con exasperación. — ¿Cómo te llamas, hermosa?

El pelirrojo oscureció su mirada y dándole una falsa sonrisa, le golpeo la entrepierna y lo hizo caer. Una vez en el piso, coloco su pie en la cabeza de Kasper y le apunto con una elegante pistola.

—uno: no soy una mujer, dos: vuelve a tocarme así y te vuelo el pene, bastardo.

El más alto soltó una risa y agito las manos en señal de rendición. —mi culpa, solo quería probar que tan bueno eras.

— ¿Qué hace el dueño del 24th aquí? — pregunto esquivando el comentario.

—tengo una información que seguro le gustara a tu jefe pero me estoy planteando en vendérsela por ti. — el tipo se relamió los labios, desnudándolo con la mirada. A BaekHyun no le importo.

—estas en los territorios de Wu, si le jodes te mueres. Fácil. — se encogió de hombros, notando como WonHo le mandaba un beso mientras fumaba.

Kasper sonrió de lado. —buena respuesta, dulzura. Ahora llévame con tu jefe. — Baek gruño enseñándole el dedo medio.

Regresaron con Kris, encontrándolo con un cigarrillo en la boca y su dedo haciendo girar una daga plateada. El jefe de LOTTO levanto la mirada y señalo con la mirada los dos sillones de seda roja. BaekHyun camino hasta él y se posiciono al costado de un irritado KyungSoo en la esquina de la habitación, seguro que había entrado mientras fue por los hombres.

— ¿Qué hace ese imbécil aquí? — gruño bajo, cruzándose de brazos y con un gesto de asco.

— ¿Cuál de los dos? — el pelirrojo se miró las uñas por segunda ocasión.

—Kasper.

—tiene información para el jefe.

—mmh.

—y quiere cogerme.

—que se meta un palo en el culo, a ti no te toca. — el asesino gruño más sonoro, jalando la cintura de BaekHyun para colocarse entre sus piernas y que este gimiera por la repentina mordida en el cuello.

— ¿e-estas celoso, Kyung?

—solo me hace falta un buen polvo. — susurro bajando la chaqueta del pelirrojo, haciendo que enrollara sus piernas en su cadera.

—hey, cabrones. Si van a follar háganlo afuera. — gruño Kris mirándolos de reojo.

—por mí no hay problema, jefe. — hablo WonHo mirando entretenido.

—por mi tampoco. — Kasper se relamió los labios, divertido con el ceño fruncido de KyungSoo y la cara sonrojada de BaekHyun.

—al grano entonces, ¿Qué quieren?

—yo vengo con las estadísticas del prostíbulo y el dinero. — hablo el rubio con destellos azules. Le dejo una maleta negra sobre el escritorio y de ahí saco unos papeles. —las ventas aumentaron un 30% pero tenemos a dos guardias heridos.

— ¿heridos? ¿Quién fue? —el platinado apago el cigarrillo, mirando los reportes.

—MinHyuk, el hermoso chico de Shownu.

—el que truena huesos ¿no?

—es mío. —bufo WonHo.

YiFan sonrió de lado, burlón. —nadie es exclusivo de nadie, excepto para mí.

WonHo bufo encabronado, se cruzó de brazos y le señalo con la mirada un reporte. —los guardias intentaron escaparse con dos putas, MinHyuk los intercepto y les rompió la pierna derecha.

Kris asintió, orgulloso de tener a un asesino de tal calibre. — ¿y las mujeres?

—una intento huir y opuso resistencia, Min la dejo fuera de combate y las llevo al calabozo.

—bien, ¿Dónde están los bastardos?

—en la camioneta.

—supongo que Lee viene contigo. — la mirada de Kris brillo de malicia al mismo tiempo que la del traficante se endureció. —KyungSoo, ayuda a Shin con los traidores, — ordeno ajustando su chaqueta para caminar fuera de la oficina, dejando claro a donde y a que iba.

El asesino bufo, separando sus labios del pecho de BaekHyun. —hey. — llamo a WonHo. — ¿en cuántas partes les rompió la pierna?

—5, se aburrió después de ese número.

—ese es mi chico. — D.O jalo al pelirrojo de la cadera y se lo llevo, teniendo a WonHo siguiéndolos de cerca.


Lee MinHyuk era uno de los tres asesinos que habían sido entrenados por KyungSoo. Siendo YoonGi el mejor alumno, MinHyuk era el segundo, basándose en matar mediante golpes y rupturas de huesos. KyungSoo estaba orgulloso de él, se regocijaba de su talento y gracias a sus buenos resultados, lo había sugerido para guardián en el prostíbulo principal de LOTTO a cargo de otro asesino y torturador, Son HyunWoo, Shownu para abreviar. Decir que el encargado del eXOTIC se había prendado del bello rubio, era poco, lo adoraba completamente y lo dejaba disponer de los castigados como se le antojara.

MinHyuk era bellísimo pero muy peligroso y obedecía ciegamente a KyungSoo.

—supe que le ordenaste encargarse de un cabrón en Daegu. ¿Por qué no lo hiciste tú o mandaste a tu otro perro? — cuestiono WonHo con las manos en los bolsillos.

—digamos que no quiero que mis chicos pierdan el toque. ¿No supiste del trabajo que harán juntos? — el jinete de las mil armas miro de reojo al más alto. BaekHyun sonrió de lado ante la burla, KyungSoo siempre se mofaba de WonHo.

—cállate, ya lo sabía.

— ¡maestro! — un alegre y delgado rubio corrió hasta el asesino y se le colgó como koala. —maestro, lo extrañe muchísimo~. —el muchacho irradiaba felicidad y después de que su cabello y mejilla fueran acariciados por el mayor, MinHyuk se soltó y se aferró al brazo del pelinegro.

WonHo gruño, totalmente consciente de que si se atrevía a pelear con KyungSoo, moriría. Aparte de que antes de tan siquiera tocarlo, MinHyuk le rompería la mano, como ya lo había hecho antes.

YiFan los observaba sin expresión, acostumbrado a las riñas sin sentido aparente. Se acercó a grandes zancadas y tomo de la cintura al único rubio entre ellos.

—dejen de perder el tiempo y hagan lo que les ordene, carajo. — bufo mientras caminaba lejos con el asesino en sus brazos, este estaba sonrojado y emocionado de que el gran jefe lo volviera a elegir.

—andando, terminemos con esto. — KyungSoo jalo de nuevo a BaekHyun y se encaminaron a la sala de interrogatorios. Tenían a un par de traidores de los cuales encargarse.



.



—jefe, los reportes. —un alto y fuerte moreno dejo un par de carpetas sobre el escritorio. Su atractivo rostro tenía una cicatriz en diagonal sobre el tabique de su nariz.

—bien, ¿algo relevante? — SeHun bajo un poco los lentes, sobando su cien.

—no, señor. Todo en orden hasta ahora.

—perfecto, retírate.

El pelinegro inclino la cabeza y se marchó con el mismo porte elegante y masculino. Al cabo de unos metros de distancia se encontró con Lay, quien estaba mirando el exterior desde la ventana.

—hey, ¿hace cuanto volviste? —se acercó con una sonrisa seductora, acorralando al azabache contra la pared. —intente ir al 24th pero estuve ocupado.

Lay sonrió de lado, llevando uno de sus índices para delinear la manzana de adán del más alto. Este lo tomo de la cintura, apegando su pelvis para iniciar un suave roce.

— ¿Qué te parece si tenemos un poco de diversión? Antes de que tengas que ir con el jefe. — susurro en su oído, dando severos toquecitos con las yemas de los dedos sobre la cadera del menor.

El chico asintió, divertido y malicioso. Shim Changmin era un poderoso hombre en todos los sentidos y estar con él lo satisfacía, de varias maneras. No tardó en ser cargado por los muslos y transportado hasta la habitación del moreno.

Max, apodo de Changmin, era un asesino del circulo de extrema confianza de SeHun, incluso había estado presente en varias reuniones con Gao. El moreno de 26 años era muy fuerte y talentoso en las artes marciales, seductor por naturaleza y un amante excelente. YiXing de verdad disfrutaba cuando era sostenido por los fuertes brazos de Changmin y aunque SeHun lo castigara después por dejarse tocar, lo seguiría haciendo. Únicamente pararía si Gao se lo ordenaba.

En cuestión de lealtad entre TaiYu y SeHun, el chino siempre ganaría. YiXing podría morir si Gao se lo ordenaba. Todo lo que era se lo debía al hombre que lo salvo de las calles, que lo nombro y le dio un propósito.

Mientras era embestido por Max, recordó la mirada de Jin Xiang hacia su amo y como reflejaba un sentimiento que había notado en varias parejas en la calle. El asesino que lo instruyo en su oficio, era muy discreto con aquellas miradas pero fueron en contadas ocasiones donde la intensidad del sentimiento le hizo bajar la guardia y así, permitir que su aprendiz se diera cuenta. Eso se llama "amor" le había dicho JongDae cuando le pregunto.

El amor significaba debilidad, dependencia, sentir y humanidad y YiXing no podía permitirse sentir nada de eso. Él era una maquina a las órdenes de su amo y de SeHun, no era una persona.


.


Aquella noche solo tenía dos encargos y los había cumplido sin ningún problema, consiguiendo de paso un algodón de azúcar.

YiXing espero a que SeHun le mandara un mensaje con la confirmación de su misión exitosa y se marchó a comer un helado gigante. El gran fajo de billetes que le quito a los bastardos que ahora eran decoración de piso, sirvió para comer todo lo que su estómago le pidió.

Nunca fue de comer demasiado pero al no engordar, y gracias al exhaustivo ejercicio que hacia diario, se daba el lujo de comer mucho.

Después de terminar su trabajo, camino entre la gente que era ajena a toda la sangre que había hecho correr. A veces se preguntaba qué pasaría si la gente pudiera ver su verdadera naturaleza, luego pensaba en que nadie merecía vivir con felicidad cuando él no podía tenerle o cuando debía quitársela, hubo ocasiones donde lo disfruto.

Como cuando asesino a un violador y su esposa, que hizo lo que pudo para que no lo descubrieran, intento lastimarlo con un cuchillo, YiXing le clavo una aguja de cocer en el hombro. La mujer gemía de dolor en el piso, estirando su mano para intentar alcanzar los restos masacrados de su esposo; Lay lo había partido en varias partes mientras vivía y le había cortado el pene con piquetes.

"Tu esposo hizo mucho daño y tú, en vez de pararlo lo ayudaste. Eres igual de culpable que él." —escribió sobre una hoja de la notera que siempre llevaba y se lo puso frente a la cara.

La señora grito de miedo y si algo odiaba el chico con heterocromia, eran los gritos. Le pego un tiro en medio de la frente y termino el trabajo incendiando los cuerpos. Total, nadie sabría que fue él.

El mundo esta tan lleno de basura que a veces le mosqueaba que SeHun no lo mandara a deshacerse de la peste aunque no perteneciera a la mafia. Gao igual no lo dejaba, por más que se lo pidió, jamás lo dejo.

—es el balance, mi hermosa espada. — le respondió con una sonrisa y sus dedos acariciando su barbilla.

Si TaiYu lo decía, era la ley.

.


Camino un poco más hasta que se sintió observado, lo cual era costumbre. Su físico llamaba la atención y para no ser reconocido cada que salía, debía disfrazarse. El cabello rubio y las lentillas cafés deberían bastarle. Bastaron unos cuantos minutos más para darse cuenta de que aquella mirada no era normal.

Se sentía como los ojos de un depredador y no le agradaban ningunos más que los de su amo. Significaban peligro y muerte.

Soltó un suspiro bajo, preparándose para ir de cacería. Nadie lo miraba de esa manera sin consecuencias.

Avanzo a paso rápido hasta alejarse de la gente y llegar a la parte "desolada" del centro, donde los drogadictos y delincuentes se juntaban. Se movió de manera en la que la basura no se le acercara y aquel que lo estuviera siguiendo, pudiera seguir haciéndolo. Aunque odiaba ser seguido, que alguien pudiera seguirle el rastro era entretenido.

Al llegar a una construcción abandonada, su pulso se detuvo y su sangre se congelo. ¿Qué clase de sentimiento era ese? Solo Gao y SeHun podían sembrar esa sensación en él, y no era ninguno de los dos los que lo estaban siguiendo. ¿Quién carajos era?

—Por fin te detienes...— susurro una voz a sus espaldas. Ni siquiera pudo reaccionar para cuando sintió un punzante dolor en la cabeza y se sumió en la obscuridad.

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Cuando volvió en sí, había un camino de sangre frente a sus ojos. Se sentía tan aturdido que no podía moverse ni abrir más sus ojos, tampoco podía librarse de aquel cuerpo que lo cargaba.

—solo quiero mostrarte algo bello como tú, sé que las llamas te gustan. — la voz jamás la había oído, tan masculina y a la vez infantil. ¿Qué le había hecho para que no pudiera moverse? —no te preocupes, no voy a lastimarte. Aun. — con aquella última palabra, volvió a sumirse en la oscuridad.


.



— ¡tenemos problemas, Kris! — grito BaekHyun entrando de golpe en la oficina.

— ¿Qué carajos? — el platinado gruño con una copa de vino en la mano.

—asesinaron a tres de los dragones. — anuncio sin despegarse de la puerta.

— ¿Qué? — YiFan dejo la copa y se levantó de golpe, siguiendo a BaekHyun hasta la sala de control e información.

Jimin lo esperaba con el ceño fruncido mientras tecleaba en dos teclados a la velocidad de la luz. —señor, acaba de pasar hace diez minutos. Los dragones dieron la alerta y ahora mismo estamos buscando información.

— ¿en qué zona fue? — pregunto mirando a los múltiples monitores.

—esto le va a encantar. — sonrió el pelinaranja. —fue en Daegu.

YiFan se congelo antes de que la rabia inundara su cuerpo. EM. 

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