M-1




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JongIn suspiro con una amplia sonrisa. Era la tercera cartera que tomaba de algún desgraciado en la calle. Tenía cerca de 300 dólares y mucha hambre.

Ese día no tenía alguna misión o encargo, por lo que podía holgazanear hasta nuevo aviso.

Entro a una cafetería bien posicionada y tan pronto como entro fue recibido con sumo respeto. Dicho establecimiento pertenecía a LOTTO, operado con hombres de la mafia y devotos diablos de Kris.

—hey, bastardo, cuanto tiempo sin verte. —NamJoon se acercó dejándole un café cargado y una dona con chocolate extra, igual que siempre que se paraba ahí.

—tiempo libre, hermano. — el moreno se llevaba muy bien con el rapero de los barrios bajos, el ahora rubio tenia talento para los negocios y era ciegamente admirador de Kris.

Un castaño oscuro se acercó y le susurro con discreción a rap monster, seudónimo de NamJoon. Kai sabía que aquel chico era SeokJin, un contador que había caído con las bonitas palabras de Rapmon y había quedado prendado de Kris. El castaño ahora llevada la contabilidad de varios restaurantes y cada que podía se liaba con NamJoon. Juntos habían conseguido más seguidores para la mafia.

Justo cuando JongIn estaba por darle el ultimo mordisco a su dona, una delgada y delicada mano le arrebato el pedazo y se lo comió con sensualidad. El moreno bufo ladino y jalo la estrecha cintura hasta posicionarla entre sus piernas.

—de nuevo quitándome mi alimento, Baekkie. — siseo aspirando el suave aroma del jinete sin rostro.

El chico de cabello rojo le sonrió con la misma arrogancia con la que lo miraba. —puedes conseguir más sin pagar o esta vez decidiste ser bueno y no robarle a nadie.

JongIn rio dejando un mordisco en el hombre del más bajo. —nunca he sido bueno, cariño.

—me consta en las noches. — soltó con veneno, satisfecho por el brillo retador en los ojos del estafador.

—oh... ya veremos si soy bueno o no cuando no puedas caminar.

BaekHyun se alejó con rapidez, contoneando la cadera antes de dirigirse a la barra. —tendremos que verlo en otra ocasión, hay un cordero que espera ser comido por el lobo.

Kai silbo barriendo con la mirada al pelirrojo, ese lado salvaje y cruel de BaekHyun lo ponía mucho.

Se quedó mirando el cabello rojo un poco más, aquel color lo había tenido desde la muerte de Yeol. Era su símbolo y su manera de llevar en el alma su recuerdo. No es como si no le importara tirarse al novio (ex novio o lo que sea ahora) de su ex compañero, es solo que ChanYeol ya estaba muerto y un pedazo de carne de primera como BaekHyun no estaba para ser desperdiciado.

Él y KyungSoo eran magníficos amantes en la cama y adoraba cuando se follaba a KyungSoo mientras este penetraba a un BaekHyun esposado a los barrotes de la cama. El asesino era dominante y brusco mientras el espía era salvaje y atrevido. No cambiaría a ninguno de los dos por ninguna puta en la tierra.

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Regreso al cuartel a eso de las tres en punto. Ya se había aburrido y mientras miraba un reloj que le había arrebatado a un imbécil rico, creyó que sería buena idea hurgar en los archivos de la policía.

Al caminar por la zona donde Park había muerto no pudo evitar detenerse en el puente que daba vista a los restos de la fábrica. Su vista no era de halcón como la de KyungSoo o Suga pero logro enfocarla bien.

Estaba igual de intrigado por lo sucedido. Yeol era un experto con el fuego y no había tenido percances en alguna de sus misiones, eso era lo extraño. ChanYeol murió entre el fuego que más amaba a parte de BaekHyun (o eso quería creer) y la explosión fue de una magnitud que él no había podido lograr con un solo movimiento. No es que dudara que hubiera podido, porque el pelirrojo era un genio. Es solo que le fascinaba usar varios juguetes y prolongar el terror y daño que causaba con ellos. Una sola explosión no fue propio de él.

Cuando su gente llego a investigar antes que la policía, el propio Jimin, un prodigio detective, aclaro que aquello había sido causado por alguien extremadamente inteligente y poderoso. Posiblemente un grupo de asesinos de elite. No había huellas ni algún indicio de nada por lo que la declaración de Jimin fue producto de un arduo estudio y especulaciones. Si Jimin no encontró un culpable, la policía mucho menos llegaría a una explicación razonable.

Fue Jimin quien nombro EM al caso por un curioso y extraño grabado de sangre sobre el piso de la entrada a la fábrica. El grabado había sido hecho con sangre de uno de los hombres asesinados usando su propio dedo, mas allá de eso no había nada más. Quizás el hombre había sido obligado o bien, el o los culpables le arrancaron la mano para escribirlo. Jimin especulo pero no llego a ninguna verdad absoluta. El joven de cabello naranja seguía frustrado e investigaba día a día.

Para JongIn, con su gran inteligencia para decodificar candados informáticos, la explicación de lo sucedido en ese primer caso y los otros cinco que le siguieron, estaba en la red. Él podía meterse en las grabaciones de las cámaras de seguridad de la ciudad, pertenecieran a quien pertenecieran y gracias a eso su dominio en la ciudad había crecido.

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Regreso al cuartel con todo el asunto de EM en la cabeza, incluso paso de largo los ojitos soñadores de un muchacho castaño. Fue directo al cuarto de control de información y saludo a Jimin, quien estaba con un montón de hojas sobre el caso mientras Jin hacia cuentas. Enarco una ceja al mirar al castaño, no se dio cuenta del momento en el que había salido del restaurante.

—JongIn, mira esto. — Jimin lo llamo con el índice y le señalo un video, el pelinaranja le agradaba porque siempre iba más allá. —encontré algo curioso y Suga me trajo algo mejor.

— ¿estaba de misión?

El mayor asintió y reprodujo un video traído desde la cámara integrada en el rifle de Suga, el mejor diablo bajo la tutela de KyungSoo. Lo que miro lo dejo atónito.

— ¿pero qué diablos? ¿Qué carajos? — el moreno señalo la persona que se movía entre las paredes como si fuera piso, con una agilidad casi inhumana.

—YoonGi lo vio por la mira después de que acabo con su objetivo. — explico Jimin cruzado de brazos. —dice que le pareció muy extraño y lo siguió hasta que se fue.

—sabía que lo estaba viendo.

Jimin lo miro subiendo una ceja. —lo estas afirmando.

JongIn asintió. —esa persona sabía que YoonGi lo estaba viendo.

— ¿Por qué estás tan seguro?

—estaba mirándome. — Suga apareció con su inseparable rifle oscuro apoyado en su hombro. Se sentó justo a lado de JongIn con toda la pose de un bastardo cool y se peinó el cabello negro hacia atrás.

JongIn asintió y le señalo lo que parecía la cabeza del desconocido. Dada la potencia de la mira, la figura dejaba apreciarse como un hombre muy joven. Su cabeza apuntaba hacia Suga. Jimin jadeo al no haberlo notado.

—pero es imposible que te haya visto, si no es con un maldito rastreador no podemos encontrarte.

—pero él lo hizo. Esa cosa me pudo ver y se burló de que mi mira no lo alcanzo.

— ¿el jefe lo sabe? — pregunto Jimin.

—acabo de informárselo a KyungSoo hyung.

—si D.O le da caza, quizás puedas cobrarte la burla. —el moreno se levantó y le dio una palmada en el hombro. —los dejo, tengo un asunto pendiente con cierto espía. — les guiño un ojo a ambos y se marchó.

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Kris aventó lo que quedaba del cigarro en sus dedos y saco el humo en un suspiro fuerte. Hace no mucho le llego la información del sujeto que apareció en la mira de Suga. No lo había visto jamás, tal agilidad no la tenía ninguno de sus diablos. BaekHyun sabia artes marciales pero no podía moverse de esa manera.

Espero a que su tan viciado café fuera servido y arqueo una ceja ante el usual comportamiento de los dueños del café. La chica, bajita de rostro dulce y cabello castaño hasta la cintura, correteaba al chico de cabello azul, más alto que ella y bastante ruidoso para su gusto personal. Ninguno pertenecía a su Mafia pero siempre idolatraban su atractivo y su altura. Eran de las pocas personas "normales" a las que no les haría daño.

La chica, con un brillante corazón en el pecho que ponía "Allison", se acercó con una orden de deliciosas galletas que horneaba el otro dueño.

—tan guapo como siempre, señor Wu. — dejo la orden en la mesa y se fue corriendo a seguir correteando al muchacho.

Este llego con un botón en forma de galleta que ponía "Adkiel" y le dejo el café antes de guiñarle un ojo. —pedido especial para nuestro duizhang favorito.

Kris reprimió su sonrisa por el descaro y le regreso el guiño, logrando que el dependiente corriera con su compañera y le restregara que había conseguido un guiño del "apuesto duizhang". Pronto los gritos de la muchacha sacaron risas en los demás empleados. Porque ella también quería un guiño.

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Su mirada se posó en la ventana y como el aire avecinaba el próximo invierno. Adoraba la nieve y el frio pero también lo hacían ponerse melancólico. El color podía representar sentimientos buenos pero también negativos.

La nieve era tan fácil de corromper y la sangre la inundaba con mayor frecuencia. Era la época donde los demás grupos intentaban dar golpes importantes y donde LOTTO ganaba seguidores que buscaban ayuda en medio de la desesperación. Ayuda con deudas a cambio de su lealtad absoluta, ayuda con la salud de un allegado muy importante o incluso buscaban protección.

De sus diablos, muchos de ellos habían sido ángeles y ahora ofrecían con más frecuencia su cuerpo o algún favor. No podía decir que no se aprovechaba de sus desgracias para un buen polvo pero a veces se cansaba de eso.

Bufo por quinta vez en dos horas y dejo el dinero correspondiente en la mesa. Salió después de escuchar como los dueños le pedían otro guiño y se jalaban las orejas, llamándose "usurpador" y "usurpadora".

Camino hasta su precioso camaro negro con todo ese peligroso porte. Su mirada se desvió inconsciente y se quedó prendado de una figura que danzaba en la pista de patinaje al costado del local. Curiosamente era la única persona patinando en el hielo y sin saber porque, le intereso mirarla de más cerca.

Patinaba con una delicadeza que Kris nunca había visto. El chico de cabello azabache se movía por toda la pista con una gracia y una fuerza que lo hizo recordar los movimientos de un asesino. Rápido, delicado y perfecto.

La nieve y la oscuridad de sus ropas y cabello, acentuaron la palidez de la suave piel que portaba el muchacho. Durante un giro, una par de ojos oscuros chocaron con el poderoso jefe de LOTTO. Tal profundidad lo dejo pasmado, cuanta oscuridad y abismo había en ellos.

El contacto no duro mucho, una muchacha delgada de coleta alta se acercó al chico en la nieve y le susurro algo, el chico asintió y permitió que la chica lo arrastrara lejos de la pista.

Kris entrecerró los ojos, aquella chica la conocía de algún lado.

— ¡señor Wu, su cafeeeeé! —un par de voces chillonas y animadas lo hizo girar la cabeza. Los dueños del restaurante venían corriendo hacia el con una bolsa y un café en una cajita. Parecía que fueran a caerse en cualquier momento.

—vaya, ¿hacen entregas ahora? — enarco una ceja divertido por como las mejillas de ambos se coloraban.

— ¡no, es una cortesía! — exclamaron al unísono.

—fue mi idea. — hablo la chica.

— ¿Cómo? — el peliazul se llevó una mano al pecho con indignación y negó con la cabeza. — ¡tú solo me arrebataste la bolsa y corriste!

Kris estaba por reírse cuando los dos jóvenes empezaron a saltar y agitar las manos. — ¡Isa gegeeee!

El jefe de LOTTO miro sobre su hombro y encontró a una chica de largo cabello y gafas de sol color sepia. Su cabello estaba suelto pero no olvidaba un rostro o fisonomía y ella, era la mujer que se llevó al chico de cabello negro. ¿Acaso era conocida de los dueños de AdkSon?

La chica se acercó sonriente y los tacleo en un abrazo. Verlo lo hizo sentirse fuera de lugar, por lo que acomodo su chaqueta y quito la alarma de su auto. Los dueños se levantaron con velocidad y se inclinaron.

— ¡tenga un bien día, duizhang! — ambos saltaron y le dejaron un beso rápido en las mejillas. Después salieron corriendo mientras se empujaban entre si y se reían.

— ¿Qué hace el jefe de LOTTO tan lejos de casa? — escucho a la mujer a su lado.

—ya decía que te conocía.

—entre las Mafias es imposible no conocernos. — la chica acomodo su cabello y camino hacia el restaurante. —tenga bien día, jefe.

YiFan entro a su auto y se marchó de inmediato. Gracias al desafortunado caso de EM, los jefes de las Mafias en Asia se habían reunido para intercambiar información. Eso nunca se hacía a menos de que estuvieran frente a una catástrofe que los afectara a todos de la misma manera o quisieran acabar con un enemigo poderoso que interfiriera con su trabajo.

El asesino EM había cobrado la vida de varios miembros de las distintas mafias. Los diablos de LOTTO en Corea fueron los primeros, seguidos por los dragones de Han en China y los Ángeles de EXODUS en Japón. Estos últimos y LOTTO se odiaban a muerte, el líder Oh SeHun y Kris, no se soportaban y cada que lograban verse se atacaban.

Aquella chica, Isa, pertenecía a Han y era de suponer que el chico bonito también fuera un Dragón. No debía poner sus ojos en él, mas sin embargo ya lo había hecho.

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Miren miren que chuladas de imágenes encontré

(Que adorable!!)

Servirán muy bien para la historia. ¡Nos leemos en el siguiente cap!

Fighting!

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