Text you (Pt. 3)

- ¿Y cómo sabré que eres tú? –Le pregunto por teléfono.– Tú tiene una foto y sabes mi nombre Yo no tengo nada.

Otra noche más estamos los dos hablando por teléfono. Según el reloj de mi mesilla es la una de la madrugada, pero Chloe no ha vuelto aún de a saber dónde. Mejor así, no quiero que descubra que estoy hablando con un chico. Si se entera, se las arreglaría para estropearlo todo.

-Eso lo hace más divertido, Annie. –Me dice entre risas.

- No es divertido. –Protesto.– ¿Y si fueras un secuestrador?

- Llevamos tres meses hablando de los cuales llevas dos y medio queriendo quedar conmigo. ¿No crees que si fuera un secuestrador habría aceptado quedar contigo antes?

- Ahí me has pillado. –Reconozco.

- Pero puedo darte una pista. Llevaré una camisa azul.

- ¿Y no me puedes dar otra pista? Por ejemplo una foto tuya, tu color de pelo o de ojos, tu nombre... –Propongo.

- No cuela, Annie.

- Está bien. –Cedo.

Oigo a Chloe al otro lado de la puerta.

- Tengo que irme. –Le digo apresuradamente.– Te... Te veo mañana.

- Hasta mañana, Annie.

Cuelgo la llamada y escondo el móvil debajo de la almohada. Cuando Chloe abre la puerta, cojo el octavo libro de Harry Potter y lo abro por cualquier página. Ya me lo he terminado, pero es el libro que más cerca tenía.

- ¿Sigues despierta? –Me pregunta mientras se pone su camisón de satén.

- Me he desvelado un poco leyendo, pero ya iba dormirme.

- Buenas noches, Anna.

- Buenas noches, Chloe.

Cierro el libro, pongo las gafas sobre la mejilla y me acuesto dándole la espalda a Chloe. Intento dormir pero no paro de pensar que he estado a punto de decirle "te quiero" a alguien a quien nunca he visto en persona, ni siquiera sé su nombre. Aunque sí sé que le gusta Harry Potter casi tanto como a mí, se ha visto más de diez veces cada película de El Señor de los Anillos y siempre me manda un mensaje de buenos días.

A la mañana siguiente, me despierto diez minutos antes de que suene mi despertador. Apago la alarma y me levanto de la cama llena de energía. Es sábado y hoy por fin podré conocer al chico con el que llevo más de tres meses hablando. ¡Me muero de ganas!

Me visto con una camiseta de manga larga y vaqueros, por la ventana de nuestra habitación he visto que ha llovido durante la noche; normal siendo abril. Me calzo mis botas, para no mojarme los pies, y voy a la biblioteca a estudiar. Hasta esta tarde a las seis no he quedado con el chico misterioso.

Me paso toda la mañana repasando para los exámenes y, tras comer rápido, me encierro en mi habitación. Me entro en el baño y me doy una ducha relajante usando mi gel de lavanda, que sólo reservo para ocasiones especiales, y cantando en la ducha. Me enrollo en una toalla y abro de par en par las puertas de mi armario mirando todo lo que hay pensando que podría ponerme.

Al final me decido por un vestido negro con un estampado de bailarinas. Me pongo lentillas, me plancho el pelo y miro el reloj de mi muñeca. ¡Son las seis menos cinco! Cojo mi bolso y salgo de la habitación camino a la facultad de Ingeniería, donde hemos quedado. Llego a la hora justa y miro a mi alrededor buscando a un chico con camisa azul.

Consulto mi reloj por décima vez en la última media hora. Estoy aquí plantada como una tonta esperando a alguien que no va a presentarse. Desbloqueo el móvil y le mando un mensaje.

________

Si tenías pensado no presentarte, haberme avisado <
(18:36)

Hasta siempre, chico misterioso <
(18:36)

________

Aún con el móvil en la mano, me encamino de nuevo a mi residencia. Mi móvil vibra, una llamada del chico misterioso. Decido descolgarle.

- Tienes diez segundos para convencerme de no colgarte.

- Estás preciosa con ese vestido. –Me giro buscándole por todas partes.

- ¿Dónde estás?

- Más cerca de lo que crees. –Me dice con voz divertida.

- Vamos, no me hagas sufrir, –Protesto.– suficiente que has llegado tarde.

Al otro lado sólo se oye silencio.

- ¿Chico misterioso, estás ahí? –Pregunto.

Un pitido me indica que han colgado la llamada. Alguien me agarra por la espalda y susurra en mi oído:

- Ya no tienes que llamarme "chico misterioso", mi nombre es Jake.

Esa voz. Me giro sobre mis talones encontrándome con un chico alto, con pelo castaño claro perfectamente peinado para parecer completamente desordenado, ojos verdes y una nariz recta.

- Eres tú. –Susurro tan bajo que apenas me oigo yo misma.

- Soy yo, pequeña Annie.

Sonrío y le abrazo. Jake me responde con estrechándome con fuerza. Verle allí, ponerle por fin rostro a esos mensajes, a esa voz por teléfono me hace armarme de valor y atreverme a hacer algo que no pensé que haría. Al menos no hoy.

- Te quiero. –Confieso sin soltar su agarre.

- Y yo a ti, Annie. –Me responde besando mi frente.

Nos separamos de nuestro efusivo abrazo sin apartar los ojos de los ojos del otro. Azul contra verde.

- He estado pensando algo. –Me dice rompiendo el silencio que se ha instaurado entre los dos.– Tú no puedes decirle a Mark que Chloe le engaña o cumplirá su amenaza, pero si Chloe no la cumpliera, ¿le dirías a Mark la verdad?

- Claro que sí, Jake. –Le digo probando como suena su nombre en mis labios.

- Entonces tienes luz verde.

- ¿Luz verde?

- Sí, he llegado tarde a nuestra cita porque he ido a hablar con tu amiga Chloe. –Me explica.– A partir de hoy no volverá a intentar pisotearte nunca más. Ha bastado con enseñarle cierta información que tengo y advertirle que si vuelve a tratarte mal, esa información estará en el móvil de toda la universidad en menos de cinco minutos.

- ¿Qué clase de información? –Le pregunto.

- Todo a su debido tiempo, Annie. Primero vamos a hablar con tu gemelo Thomson favorito.

Jake entrelaza su mano con la mía y entramos en la residencia masculina. Con paso firme, Jake se dirige a la tercera planta y se para junto al dormitorio 315. Llamamos a la puerta y no escuchamos respuesta desde el otro lado de ella.

- Voy a llamarle.

Saco mi móvil del bolso y marco su número. La llamada finaliza sin que nadie descuelgue al otro lado.

- ¿Te apetece ir a tomar un helado? –Me propone Jake.– Ya conseguiremos hablar con él en otro momento.

- Está bien. –Accedo.

La invitación a un helado, termina siendo una cena (que pagamos a medias) y a las once decidimos volver al campus. Al llegar a la puerta de la residencia femenina, vemos allí a Mark.

- Anna, ¿sabes algo de Chloe? Es que llevo llamándola al teléfono toda la tarde y no responde. –Me dice nada más verme.

- Quería hablarte sobre ella. –Le digo mordiéndome el labio nerviosa. Cojo aíre y continuo.– La ha visto besarse con otro chico.

- Y yo, por eso quería hablar con ella.

Me quedo sin saber que decirle. El silencio de la noche es interrumpido por unos tacones. Los tres nos giramos y vemos ante nosotros a mi supuesta mejor amiga.

- Cielo. –Dice la rubia a la vez que se acerca a Mark.

- No te acerques a mí, –Le dice el castaño.– sé que me engañas con otro.

Chloe se gira hacía mí y me mira con su mirada de "te voy a destruir y no voy a dejar ni siquiera miguitas". Yo, asustada, aprieto la mano de Jake.

- ¿Se lo has dicho? ¿Has tenido la cara de inventarte que estoy con otro sólo para romper nuestra relación? ¿Tantos celos me tienes?

- Annalise no me ha tenido que decir nada nada, –Sale Mark en mi defensa.– Te he visto con otro.

- N-no puede ser... –Dice Chloe sin dar crédito a lo que oye.– ¿Dónde? ¿Cuándo?

- Eso da igual. Hemos terminado.

- No, dame otra oportunidad, por favor. –Suplicó Chloe.

Noto como Jake entrelaza su mano con la mía y tira de mí hasta entrar en el vestíbulo de la residencia. Me acorrala contra la pared y acaricia mi mejilla.

- ¿Puedo? –Pregunta sin apartar la mirada de mis labios.

En respuesta asiento y me pongo de puntillas. Jake se agacha un poco y une sus labios a los míos acariciando con los dedos mi espalda por debajo de su chaqueta. Su boca sabe al brownie que ha pedido de postre. Nunca el chocolate me ha sabido mejor que de su boca. Cuando nos separamos, ambos tenemos los labios hinchados y una sonrisa en ellos. Aun se oye a Chloe y Mark discutir.

Por segunda vez en el día, me armo de valor para hacer algo que no tenía pensado hacer y guio a Jake hasta el dormitorio que comparto con Chloe. Su boca se apodera de la mía y tanto su camisa como mi vestido no tardan en acabar en el suelo. Nos tumbamos en mi cama y nos deshacemos de las prendas que nos separan sin dejar de mirarnos.

- ¿Estás seguro de querer seguir? –Le pregunto posicionándome encima de él.

- Estoy completamente seguro, Annie.

- Te quiero. –Susurro empezándome a mover.

- Te quiero. –Responde de vuelta.

El amanecer nos pilla aun despiertos y sin más ropa que las sabanas sobre nuestros cuerpos.

- Deberíamos dormir un poco, –Le digo sin dejar de acariciar el pecho de Jake.– es ya muy tarde.

- O muy temprano. –Bromea.– ¿Te apetece darnos unas ducha juntos antes de dormir o estás muy cansada?

- Me apetece.

Nos damos una ducha que termina consistiendo caricias y besos bajo el agua, nos secamos y, tras ponernos la ropa interior, caemos en los brazos de Morfeo.




 Aquí os dejo a Annalise con el vestido que menciona en el capítulo y a Jake.

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