Love song II: Sing me
LUNA
AQUÍ estoy, tumbada encima de mi cama, llevo toda la tarde llorando y escuchando canciones de desamor de Ed Sheeran, mi segundo pelirrojo favorito en el mundo.
Enciendo la pantalla de mi móvil. Esa foto, mi fondo de bloqueo, yo sonriendo y ella besando mi mejilla, es del día que nos conocimos. Ojalá poder volver atrás y vivirlo todo, aprovechar cada minuto, cada segundo, cada instante con ella.
Alguien llama a la puerta de mi habitación.
- Mamá, no quiero ver a nadie, tú también entras en ese nadie. –Grito sin moverme del sitio.
- Afortunadamente no somos tu madre. –Dice Gabriella, mi mejor amiga, entrando.
- Traemos chuches y chocolate. –Me muestra dos bolsas Daniela, Dani, mi otra mejor amiga.
- No me apetece nada. –Respondo escondiendo la cara en la almohada.
- Da igual, somos tus amigas y nuestra obligación es levantarte el ánimo cuando estás de bajón. –Vuelvo a mirarlas.
- No me apetece hacer nada, dejadme sola.
- Que martirio. –Susurra Gabriella, Gabri, rodando los ojos.
Daniela, su gemela, le da un golpe en las costillas.
- Chicas, idos a casa.
- No, nos vamos a quedar aunque sea en la puerta de tu cuarto.
- ¿Tengo oportunidad de que queráis dejarme sola?
Ambas niegan a la vez. Cuando hablan o hacen gestos al mismo tiempo, dan bastante miedo.
- Pues quedaos. –Respondo resignada.
Ambas se sientan en mi cama y apagan la música de mi móvil
- Acabo de acordarme, –Dice Gabri aún con mi móvil en la mano.– la cantante esta que te gusta, Alma, da un concierto la semana que viene en el Barclaycard Center. Podríamos ir las tres.
- No quiero ir.
- Definitivamente nos vas a contar que te pasa, –Me dice Daniela.– porque debe ser muy grave para que no quieras ir a un concierto.
- Había una chica y lo hemos dejado, ¿vale? –Respondo entre lágrimas.
- Eso ya lo sabíamos, pequeña. –Dice Dani.
- Anda, cuéntanoslo todo y verás cómo te sientes mejor. –Gabriella acracia mi pelo mientras habla.
- Está bien, antes de nada, la chica era Alma. –Cojo aire.– Alma Talaván.
- ¿La cantante? –Pregunta Daniela.
Asiento. Cojo aire y empiezo a hablar de ella.
·········O·········
ENTRÉ en la redacción de Star's Life a las ocho y media como todos los días. Me senté en mi mesa y encendí mi ordenador mientras miraba mi agenda. Sonreí al encontrar una pequeña nota de Alma. "Feliz séptimo mesversario que tengas un gran día, sweety".
En esta revista, mi trabajo era de Comunity Manager, es decir, me encargaba de las redes sociales, la página web de la revista, subir las entrevistas a YouTube y demás tareas relacionados con las nuevas tecnologías.
Cuando el ordenador se encendió (tarda una eternidad y media), me puse a mirar por encima las noticias que habían redactado mis compañeros revisando que no tuvieran ninguna falta de ortografía o gramática antes de subirlas a la página web. Encendí YouTube en otra pestaña y me puse canciones de Alma. Me quedé parada al ver un titular.
¿Alma Talaván enamorada?
En seguida me puse a leer la noticia.
"La cantante madrileña, que nunca ha escondido su bisexualidad y es un icono del colectivo LGTB, ha sido vista de la mano de una chica morena. También han sido cazadas compartiendo mesa en un lujoso restaurante del centro de Madrid.
¿Será esa chica quien ha inspirado de su nuevo single Next to you? ¿Cómo lleva este nuevo amor las constantes fiesta nocturnas de la cantante? ¿Acudirá con ella a alguna gala?
Aunque los líos amorosos de Alma son conocido principalmente por su brevedad. ¿Cuánto tardará la cantante en buscarse otra chica (u otro chico)?
Aquí mostramos algunas fotos de la pareja paseando por Madrid."
Miré las fotos una a una, la chica "misteriosa" era yo y esas fotos eran de tres meses antes. ¿Quién las había tomado? Cogí aire y le expulse despacio. ¡Nos habían pillado!
Quise llamar a Alma inmediatamente pero me contuve al recordar que a esa hora estaría en un avión. Ese día llegaba de su gira por América y Australia. La había echado de menos estos dos meses que habíamos estado separadas, pero me consolaba la idea de irnos de vacaciones juntas. Una increíble semana en el Caribe con mi chica. ¿Qué más podía pedir?
A las tres, apagué el ordenador y me fui sin prácticamente despedirme de nadie. Bajé por las escaleras, sólo estaba en un segundo piso. Al salir a la calle me sorprendió ver un coche aparcado en la puerta de la redacción. En él había apoyado una chica pelirroja fumando. Alma.
- Te he dicho mil de veces que no deberías fumar. –Le dije a modo de saludo.
- Y yo te he dicho mil veces que te sienta mejor el pelo suelto y no hay quien te convenza. –Me respondió apagando el cigarrillo y acercándose a mí.
Alma me besó en los labios y me separé de ella tan rápido como pude.
- Estás loca, ¿y si nos ve alguien? Te recuerdo que estás justo en la puerta de la redacción de Star's Life.
- Llevo dos meses sin verte, lo siento si no puedo aguantarme las ganas de besarte. Además, si nos ven, mejor, más fotos nuestras tendremos.
- Hablando de fotos, –Empecé a decirle nerviosa una vez nos habíamos montado en su coche.– van a publicar un reportaje sobre nosotras.
- ¿Pero saben que eres tú?
- No, ¿tú quieres que no se publique?
- ¿Y tú?
- No lo sé. –Respondí sincerándome.– Puedo intentar quitar las fotos.
- A mí me da igual, sweety, no hace falta que te metas en un lío por eso. –Cogió mi mano y me dio un beso en los nudillos sin apartar la vista de la carretera.– Pero ahora desconecta de todo y sólo piensa en los siete días en el Caribe que tenemos por delante. Y sus siete noches. –Añadió guiñándome un ojo.
En apenas veinte minutos, llegamos a casa de Alma donde comimos contándonos todo lo que había pasado estos dos meses en lo que no nos habíamos visto y sólo habíamos podido hablar por teléfono. Teníamos que recuperar el tiempo perdido...
·········O·········
MIRÉ por la ventanilla del avión como los edificios y monumentos de Roma se hacían cada vez más pequeñitos. No me podía creer que estaba yéndome así, pero era lo mejor para las dos. Quería creer que Alma me lo agradecería con él tiempo. Quería creerlo de verdad.
Las vacaciones en el Caribe, llevarme a Roma, las fotos de la revista,... Todo estaba yendo demasiado rápido. ¿Cómo podía pedirme que me casara con ella si apenas llevábamos seis meses saliendo?
Siendo sincera, me asusté. Me asustó ver que Alma estaba tan segura de que lo nuestro iba a durar. Intenté dormirme, tenía aún casi dos horas y media por delante hasta llegar a Madrid. Pero el sueño no llegaba, mi mente sólo repetía una y otra vez la última vez que vi a Alma.
Llegamos a la Fontana di Trevi, una estructura de 16 metros de alta que parece aún más impresionante en comparación con la pequeña plaza donde está situada. Alma entrelazó nuestras manos y me guio entre la gente hasta llegar al mismo borde de la fuente.
- ¿Te gusta? –Me preguntó apartándome un mechón de la cara.
- Es aún más impresionante de lo que me esperaba, honey. –Respondí besándole en los labios.
- Tengo una sorpresa más, cierra los ojos. –Cerré los ojos y noté con Alma soltaba mi mano.– Espera un poco. –Su voz sonaba amortiguada por el ruido del agua.– Ya puedes mirar.
Abrí los ojos y Alma estaba frente a mí con una rodilla en el suelo.
- Sé que tendría que haber preparado algo mejor, pero te veo aquí y siento que quiero pasar el resto de mi vida contigo. Luna Rodríguez, ¿querrías casarte conmigo?
Me quedé unos segundos sin saber que decir, esperando una sonrisa cómplice de Alma que la delatara. Un guiño, cualquier gesto que me hiciera ver que estaba de broma.
Al no ver nada, me asusté, solté su mano y tuve la reacción de salir corriendo. En cualquier dirección, no me importaba mi destino, sólo alejarme de allí. Tome un taxi dirección a mi hotel donde nos alojábamos. Entré en la habitación, afortunadamente llevaba yo la llave. Dejé mi maleta abierta sobre la cama y fui tirando a su interior todas mis cosas que encontré por la habitación. Necesitaba irme.
Al llegar a España, recogí mi maleta (que había hecho a toda prisa) y me monté en un taxi de vuelta a casa. A mis padres le extrañó que estuviera ya a casa, le había dicho que volvía el lunes por la mañana (nuestro vuelo aterrizaba el domingo por la noche pero dormiría esa noche con Alma) y eran las 5:27 de la mañana del jueves, pero entendieron que no quería hablar del tema y me dejaron pasar a mi cuarto sin preguntarme nada.
Me tiré en la cama y pasé la noche en vela, llorando por una chica genial a la que había perdido por ser una cobarde.
Aquí os dejo como yo me imagino a Luna
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